Pastafarismo y bosón de Higgs

Dice wikipedia:

FSM
Flying Spaghetti Monster en Wikipedia (Head CC-BY-SA 3.0)

El pastafarismo, o también religión del Monstruo de Espagueti Volador (del inglés: Flying Spaghetti Monster, FSM), neologismo derivado de pasta (espagueti) y rastafarismo, es una religión paródica, surgida como protesta social en EE.UU. para denunciar y oponerse a la difusión de la hipótesis del diseño ¿inteligente?, impulsada por sectores políticos y religiosos conservadores durante los mandatos del Presidente George W. Bush, y a las corrientes de opinión que pretendían su equiparación con teorías aceptadas por la comunidad científica como la de la evolución biológica.

Es decir, que el pastafarismo trata de evidenciar que la religión es la religión y su campo el de la creencia. Y que la ciencia es la ciencia, y su campo el del conocimiento objetivo. Y que mezclar ambas conduce a un absurdo. ¿Quién podrá decir, si el pastafarismo acumula suficientes seguidores, que una idea absurda que proponga no llegue a la escuela?

Pero…

Pero, la verdad, qué quieres que te diga… Después de ver el aspecto del bosón de Higgs, y después de saber que le llaman (erróneamente) la “partícula de dios” (god particle, a pesar de que su nombre original era goddamm particle, o partícula puñetera), después de todo eso, te decía, a lo mejor termino creyendo en la existencia real del “Flying Spaghetti Monster“, la divinidad del pastafarismo… Jejeje…

Bosón de Higgs
Visto en Boing-Boing (Maggie Koerth-Baker)

Te dejo la mejor explicación que he encontrado del bosón de Higgs, y de cómo dota a las partículas, no solo de masa, también de identidad.

Espacio y tiempo más allá y más acá del ojo y de lo cotidiano

A veces no terminamos de comprender lo muy extraña que le hubiera debido parecer nuestra ciencia, y nuestra concepción del mundo, a gentes de hace apenas cuatro o cinco siglos, o más atrás. Definitivamente, los instrumentos que nos permiten explorar lo muy pequeño y lo muy grande, arrancado con los microscopios y los telescopios, fueron la fuente de la revolución científica que trajo el establecimiento del método científico. Que no es otra cosa que un protocolo para considerar que el conocimiento adquirido a través de la experiencia es objetivo, y no subjetivo. Es decir, que da igual el observador, lo observado será siendo lo mismo.

En la raíz de esa exploración de los espacios mínimos y máximos está la lente. Que es el instrumento que hemos usado para domesticar la luz. Para hacerla converger en un punto y poder observar. O para hacerla diverger y poder amplificar la información qué hay en esa luz. O, combinándolas, aprovechar las propiedades de ambos tipos.

Hoy tenemos más maneras de explorar los mundos pequeños y los gigantescos. Hoy hemos aprendido a mirar con más detalle las distintas informaciones que proceden de allí. Fotones de todas las longitudes de ondas, partículas subatómicas, cargas eléctricas, gravedad… Hoy tenemos más información sobre esos mundos que la que nos da la mera luz.

Para los mundos de tiempos muy cortos o de tiempos muy prolongados hemos descubierto otra herramienta. El cálculo diferencial y el cálculo integral. Aquí nuestro microscopio y nuestro telescopio es, en los dos casos, la matemática.

No puedo ni imaginar lo extraño que hubiera resultado para gentes del siglo II d.C., p.ej., ver este vídeo…

La ciencia y la censura

Tengo muchas dudas acerca de qué hacer con un blog como este. Por un lado me parece un espacio de reflexión personal necesario. El que no haya escrito en los últimos tiempos refleja que no estoy leyendo lo suficiente de ciencia. En ese sentido, el blog es mi conciencia. Pero por otro veo más ágiles otros modos de comunicar lo que pienso, descubro, dudo… Google plus es uno de esos modos.

Google Plus
Logo de Google Plus

En google plus la posibilidad de comentar una noticia es mucho más ágil que en el blog. Y la posibilidad de que esa noticia sea compartida por otros, lo cual convierte en mucho, mucho más social el trabajo. Me lleva mucho menos tiempo escribir allí que en el blog. Para muchas cosas es más eficiente. Para comentar la cotidianeidad o la novedad. Ese tipo de cuestiones aparecerán allí mucho más que aquí.

Pero a veces la novedad y la reflexión se encuentran. Esta es una de esas veces. Y te traigo aquí lo que escribí allí. Porque creo que merece una reflexión. ¿Qué papel juega la sociedad en la orientación de la ciencia? Y es que la ciencia es una actividad social, y como tal, sujeta a la decisión política. ¿Puede la política evitar que conocimientos científicos sean divulgados? Yo creo que sí. ¿Indiscriminadamente? Yo creo que no.

Poderes extraordinarios deben conllevar deberes extraordinarios. La ciencia nos ha llevado a impresionantes cotas de poder para modificar nuestra vida, para moldearla. Una ciencia tan poderosa debe estar sujeta a la voluntad de la gente. Una ciencia tan poderosa debe estar atada a la democracia. Pero sujeta no quiere decir impedida. Una parte esencial de la ciencia es la comunicación. Sin comunicación no hay ciencia, no hay transferencia de conocimiento para validar sus resultados, para usarlos, para tomar mejores decisiones. La ciencia, aún sujeta, debe seguir siendo libre.

En algún punto ha de estar el equilibrio… En algún punto deben coexistir la legítima aspiración de las sociedades a que sus recursos invertidos en ciencia resulten optimizados y la legítima aspiración de la ciencia a conocer y comunicar todo lo que pueda ser conocido y comunicado.

Bozal
Tomado de Letras Perras (CC-BY-NC-ND)

Aquí te dejo lo que pensé que debía escribir en G+ acerca de esta noticia que me ha repugnado, para ver si existía la posibilidad de conversar con alguien sobre el tema. Una noticia en la que creo que ese equilibrio no se ha alcanzado. Una noticia en la que la democracia representativa se manifiesta, cada vez más, como un sistema opresivo e injusto, sujeto a grupos de presión y a tomas de decisión alejadas de la voluntad de las personas, cada vez menos capaz de garantizar la voluntad de la gente. Creo que es una muy mala noticia: “Canadian government is ‘muzzling’ its scientists” (El gobierno canadiense pone “bozal” a sus científicos).

Creo que la noticia de la BBC importa. Voy a tratar de dar bandazos de un lado a otro intentando explicar mi posición…

Por un lado, estoy convencido de que la ciencia debe estar sujeta a la política mediante la financiación pública de unas determinadas líneas de investigación que se consideren prioritarias. La sociedad debe consensuar a qué dedica recursos limitados, claro que sí.

Pero por otro lado toda línea de investigación científica debe poder ocurrir. Debe haber libertadpara investigar. Incluso si puede causar daño. Porque la ciencia no es tecnología, sino conocimiento.

Pero los resultados que puedan causar daño deberían estar sujetos a algún tipo de vigilancia por parte de la sociedad, que les impida convertirse en tecnología lesiva.

Pero si no comunicas tus resultados, la ciencia no sucede. Debe haber libertad para transferir ese conocimiento a otras instancias. A tus pares para que lo revisen y validen, a otros interesados y usuarios para que lo puedan incorporar a sus tomas de decisiones.

Parece que poderes extraordinarios, como los que suministra el conocimiento acumulado por varios miles de años de ciencia, varias décadas de ciencia acelerada, requieren deberes extraordinarios. En alguna parte está la divisoria entre lo que está bien que ocurra y lo que no. Pero no es una línea neta, definida. Más bien una zona gris. En alguna parte está la ciencia que acelera nuestra búsqueda de la felicidad y proporciona utilidad a la gente. Y en alguna parte la ciencia que hoy resulta inútil, que no aporta gran cosa a la sociedad.

Pero, lo que nunca, nunca debe existir en la ciencia, es censura sin proporción. Censura incapaz de equilibrar medios y objetivos. Censura administrativa indiscriminada. Impedir a la ciencia hablar con la prensa, o con cualquiera, es impedir a la ciencia transferir conocimiento a la sociedad. Solo debe hacerse cuando esté absolutamente justificado.

Ejemplo de censura que creo útil: no deben publicarse los resultados de las mutaciones que convierten al virus de la gripe H5N1 en letal.

Ejemplo de censura que me repugna: la prensa debe pedir permiso al gobierno de Canadá para entrevistar a científicos, los cuales tienen prohibido hablar con ellos sin esa censura previa. Sea cual sea la línea de investigación del científico.

Esta noticia no viene en los libros de texto, pero sí en el currículum…

¿La debatimos si te es útil? En G+ mejor, creo…

Lo que nos perdemos si solo miramos

Marcgravia evenia
Fuente: Science

Creemos que lo más importante es lo que se ve. Y eso es solo porque somos primates. Si fuéramos murciélagos (he estado a punto de decir quirópteros, su nombre científico) lo más importante sería lo que oyéramos. Pero, ¿y si fuéramos un murciélago vegetariano, que se alimenta de néctar y que vuela en la oscuridad? El olor podría servir, pero el viento lo dispersaría de modos poco predecibles y eso significaría un precioso tiempo perdido y, con él, energía malgastada.

La solución procede de la planta, Marcgravia evenia. Mejor dicho, de sus hojas con forma de platillo. Y es que resulta que ella, como otros cientos de especies tropicales, quieren ser visitadas por alguna de las cuatro decenas de especies de murciélagos que se alimentan de néctar. Porque dependen de ellos para la polinización.

Y la solución que ofrece la planta a un murciélago es a la vez extraña y obvia. Sus hojas hacen que el sonido emitido por ellos les devuelva un eco característico aunque reciba la señal desde ángulos muy diversos.

Es un excelente caso que ejemplifica la coevolución. Que es más una norma que una excepción. De hecho, se pueden estudiar relaciones ecológicas del pasado mirando características de una especie que, en el presente, son inexplicales. Es el caso del berrendo, un antílope norteamericano cuya extraordinaria velocidad hace que carezca completamente de depredadores. En el pasado, era la presa del extinto guepardo norteamericano. Sin esa paleorelación, no se podría entender por qué es como es, más veloz de lo que realmente necesita.

Así, que nos quedamos con dos ideas. Una, que hay muchas más cosas de las que vemos. Otra, que los ecosistemas son seres vivos, sí, pero también sus relaciones. Un zoológico conserva diversidad biológica, pero no relaciones, no diversidad ecológica. Y es que la diversidad no es solo genes, no es solo especies. Es también, y sobre todo, relaciones. Si realmente queremos conservar, tienen que ser espacios naturales, no artificiales.

La luciérnaga fundida

A través del mail y a través de un comentario en el blog me han llegado vídeos de los cortos para este concurso de “La luciérnaga fundida“. Son cortos elaborados por Evelyn Navarro, de un IES de Murcia (no me dijo cuál) y por alumnado de Estefanía Miquel, del IES Felipe II, de Mazarrón.

Lo primero, pedirles disculpas a ambas por el retraso. He tenido un poco abandonado el blog. ¡Lo siento mucho!

Lo segundo, incluir aquí los vídeos para que los disfrutéis. A mí me han gustado. :)

Creo que es bueno que iniciativas como estas tengan la máxima difusión posible. Lo que siento es haber tardado tanto en hacerme eco de ellas. :)

Felicidades por vuestro trabajo! :)

Las funciones vitales en la membrana

Te contaba hace poco que la vida son cuatro cosas. Bueno, son algunas más, la verdad. Pero, simplificando, sí, sí, son tres y otra. Nutrirse, relacionarse, reproducirse, por un lado; y hacerlo mejor que otros con los que tenemos que compartir recursos escasos (competir, vamos).

Esas funciones vitales se dan ya en el elemento más pequeño que tiene vida. La célula. Y se dan en una parte a la que pocos hacen mucho caso. Todo el mundo conoce el núcleo de la célula, sí. Es la parte famosa. Allí está el ADN, el código donde está escrito mucho acerca de cómo somos. Y eso nos ciega, no nos deja ver otras partes de la célula muy importantes.

La membrana, por ejemplo. Que es de lo que te quiero hablar hoy.

En la membrana hay nutrición, hay relación y hay competencia. La membrana es un órgano de la célula implicado en más funciones que el ADN, cuyo único papel más o menos activo es la reproducción.

En la membrana hay nutrición porque hay transportadores. Un transportador es una proteína que se abre y se cierra. Y como es una proteína, tiene forma. Que es, quizá, la característica más importante de las proteínas: tener forma. Así, el transportador es una puerta que se abre y se cierra, pero no para que pase cualquier sustancia, no. Sólo la que encaje con él. Por tanto, la membrana es un filtro. Abriendo y cerrando sus transportadores deja entrar sólo lo que quiere dejar entrar. O salir, que los transportadores también sirven para expulsar.

La membrana, gracias a sus transportadores, lleva a cabo la nutrición.

En la membrana hay relación porque hay receptores. Que son proteínas que tienen forma. En ellas encaja otra sustancia que haya en el medio externo a la célula. Y solo ella. Se trataría de una sustancia que indique algo, que sea señal de algo. Y si está y encaja, la célula se activa, se pone en marcha algo para dar respuesta a aquello asociado a la molécula que ha captado.

La membrana, gracias a sus receptores, lleva a cabo la relación.

¿Y la competencia? Con transportadores y receptores que se abren más eficientemente, más exactamente. A veces también con nuevos transportadores y receptores. Competir, para las células, es ser más rápidas, más exactas, más completas gracias a sus transportadores y receptores.

Así de sencillo… ¿O no?

Pues no del todo. He exagerado mucho en este post. He sido muy categórico. En líneas generales es cierto lo que te pongo, pero hay muchos matices que en menos de 450 palabras no me caben. Esos aparecerán otro día, en otro post, seguro… :)

Búhos escuchando, terremotos y GSN

Desacople temporal de sonido en lechuzas
Fuente: Gary Ritchison

El cerebro de un búho es capaz de realizar una serie de complejos y rapidísimos cálculos que, partiendo del sonido emitido por un ratón, determinar su posición sin ayuda de la vista. Lo hace procesando las diferencias entre las señales sonoras que le llegan a un oído y a otro. Especialmente cuál llego antes y cual llegó después. También calcula, gracias a las variaciones de intensidad, si el ratón se está alejando, acercando o quieto. Y, balanceando la cabeza, cambia de ángulo varias ocasiones para verificar que ha interpretado bien la señal recibida.

¿Te extraña? Tú también eres capaz de hacerlo. Para comprobarlos sólo tienes que girar la cabeza mientras escuchas algo. Notarás que sabes de dónde viene. Tu cerebro hace lo mismo que el del búho. Pruébalo si no lo crees. ¡Hombre! El suyo es mejor, lo logra con precisión milimétrica (le va la comida en ello).

Y la sismología es aún mejor.

Las ondas sísmicas se comportan como el sonido, sólo que usan la piedra, y no el aire, para viajar. Hacen vibrar todo el planeta igual que el ratón royendo un fruto seco hace vibrar todo el aire. Y, por supuesto, se puede medir qué camino siguieron  las ondas símicas hasta llegar al sismógrafo de una estación de observación. Y a qué velocidad. Y con más o menos intensidad, en función de la distancia al seísmo. Igual que un ratón lejano se oye menos.

Sismograma
Fuente: Patricio Barros

En realidad, no a una estación, sino a muchas de ellas. Existe una red distribuida por todo el planeta, llamada GSN.

Y gracias a las diferencias de velocidad que se detectan entre sus llegadas a una o a otra estación, podemos saber cómo es el interior terrestre, qué materiales tiene y a qué profundidades.

Bueno, en realidad no es así. En realidad lo que podemos saber es cómo no es. Qué materiales son incompatibles con esas velocidades. Y descartando unos, y descartando otros, nos podemos ir haciendo un panorama del interior de la Tierra. Para lo que se necesita no un terremoto, sino muchos de ellos.

El interior de la Tierra es un lugar en el que no hemos estado. Y probablemente nunca iremos. Pero mezclando muchas informaciones de muchas fuentes (datos sísmicos principalmente, pero también de temperatura, magnetismo, densidad, flujo de calor, estudio de meteoritos, características orbitales y planetarias, rocas procedentes del interior, gases emitidos por volcanes…), juntando todo eso, te decía, vamos averiguando cada día más de cómo no es la Tierra.

Lo cual nos aproxima mucho más a cómo sí podría ser.

Un error histórico (matemático)

La polisemia es un fenómeno lingüístico que sucede cuando una palabra tiene varios significados. Y entonces hay que mirar el contexto para averiguar qué se quiere decir con ella. Pero la polisemia también en un fenómeno matemático. Y también hay que mirar el contexto. Aunque es increíble que en matemáticas haya polisemia. Tan ordenadita que se considera a ese campo del saber…

Y tú dirás: “bueno, pero seguro que será algo sin importancia, o poco frecuente…”. Pues no. La polisemia, en matemáticas, afecta a algo muy gordo. Sumar y restar, por un lado, y el signo de los números enteros por el otro. Algo fundamental que trae de cabeza a muchos alumnos y alumnas.

Y es algo muy grave, porque puedes confundir un verbo con un adverbio…

No,no, decididamente, algún matemático (yo no sé quién fue) metió una pata muy gorda que con los años nos ha causado molestias a todos los científicos. Porque las matemáticas son el lenguaje de la ciencia.

Reglas matemáticas
Fuente: Interlink Headline News 2.0

Resulta que sumar (o restar) es un verbo, claro. Poner, quitar, crecer, reducir, añadir, disminuir, subir, bajar, adelantar, retrasar… Todas ellas son acciones asociadas con “sumar” y “restar”. Todas ellas son acciones asociadas a los signos “+” y “-”.

Pero resulta que más (o menos) es un adverbio. Un tipo de palabra completamente distinta al verbo. Arriba, abajo, delante, detrás, antes, después, izquierda, derecha… Todas ellas son modificadores (hacia dónde, cuándo) relacionados con “más” o “menos”. Y también todas ellas son palabras asociadas a los signos “+” y “-”.

Mmmm… No, no es una buena idea que dos cosas distintas sean representadas por el mismo símbolo. Porque el alumnado puede confundir +7 con +7. ¿Parecen iguales? Pues sí, sí. Pero uno quiere decir “suma 7 (o gana, o pon, o crece…)” y otro quiere decir “7 hacia la derecha (o hacia arriba, o hacia el frente, o hacia el futuro…)”. No, no son lo mismo. Aunque lo parezcan.

Y es que si es “sumar 7″, el + no forma parte del número. Dice qué hace el número, pero no forma parte de él. Pero si es “más siete”, el signo forma parte del número. No le puedes quitar el signo a un número por la misma razón que no le puedes quitar la parte alta horizontal al siete. El signo forma parte del número en ese caso.

¿Qué han hecho los matemáticos para reparar el problema? Pues no mucho. Podrían haber inventado signos nuevos, que aclararan la situación. Pero en vez de eso la dieron por buena. Porque ellos saben distinguir entre signo y operación. Eso sí, cuando tienen dudas, usan los paréntesis. La operación va fuera del paréntesis y el signo dentro. Y como ellos trabajan sobre una recta, la recta de los números, pues ocurre que +(-7), que se lee “poner siete a la izquierda” da el mismo resultado que -(+7), que se lee “quitar siete de la derecha”. Es decir, para un matemático, esta polisemia, realmente, no tiene gran importancia.

Pero para una célula no es lo mismo “poner siete a la izquierda” que “quitar siete a la derecha”.

Si las matemáticas son la lengua de la ciencia, no deberían ser polisémicas. No en algo tan básico. Pero ya no tiene arreglo…

Ojala alguien hubiera pensado en esto hace ya siglos, cuando se formalizaron los números enteros como entidades matemáticas… Mi alumnado se habría evitado problemas y rechazo hacia ese saber tan necesario… Y esa fastidiosa regla de “más por más, más; más por menos, menos…” para averiguar qué significa +(-7) sin comprenderlo realmente.

¿Y si me callo yo y habla Rob Dunbar?

Rob Dunbar es un buen ejemplo de que la educación trasciende el lugar y el momento, que se ha expandido y que ya no le pertenece sólo a la escuela, sino que puede estar en todo lugar y todo momento que desees (si tienes conexión a internet, claro). Él pronunció una conferencia en abril de 2010. Y ahora la puedes ver y seguir (incluso con subtítulos, aunque su inglés es razonablemente claro).

Fíjate tú… Antes, yo tendría que escuchar o leer la conferencia de Rob Dunbar, o escuchar o leer a alguien que la hubiera escuchado, y luego contártela a ti. ¿Por qué no saltarnos directamente todos esos pasos? Es que él es muy claro exponiendo a qué riesgos nos enfrentamos con el cambio climático en marcha. Y con una vertiente del mismo que está siendo muy poco atendida, comparada con otras: el CO2 atmosférico, además de quedarse en el aire, también se disuelve en el agua marina. Y eso hace que los océanos se vuelvan más y más ácidos.

¿Sabes lo que puede hacer el agua más ácida con los caparazones calcáreos de una enormidad de organismos marinos? No te lo voy a contar, no. Voy a dejar que metas un huevo de gallina en un vaso lleno de vinagre y que mires, al día siguiente, qué ha pasado con su cáscara (con cuidado, eso sí, no te vayas a manchar).

Es muy probable que la atmósfera y la vida sobre el nivel del mar aguanten una cierta cantidad de exceso de CO2. Más o menos. Pero el océano parece que no, que su biodiversidad no aguantaría tanto. Estamos ya a 390 ppm y deberíamos mantenernos en 350 ppm para evitar los riesgos de que colapse la biodiversidad marina. Por cierto… No se ven signos que que podamos parar el incremento antes de que llegue a 450 ppm, así que…

Que te lo cuente Rob Dunbar…

CO2 y PIB
Fuente: Entrezenygen

No sé qué te habrá parecido el mensaje… Sólo te digo que su lista de publicaciones científicas es amplísima. Hay gente que le discute. Escépticos climáticos les llaman. No suelen decir que se trata de gente con poca formación biológica o geológica, o de gente que si la tiene sufre el síndrome de “Belén Esteban” (si digo una barbaridad me harán caso, ya que no tengo suficiente entidad intelectual como para ser un investigador puntero). O, lisa y llanamente, de gente que defiende intereses económicos empresariales, no intereses generales. Y es que la principal fuente de CO2 atmosférico es la actividad económica, como muestra la gráfica que relaciona ambas cosas en China.

Tampoco suelen decir que ni uno de sus argumentos ha colado jamás.

Un avance de la programación de aula para mis clases de Biología y Geología (metodología)

He buscado en las páginas oficiales de la Consejería de Educación de La Junta de Andalucía algún lugar donde yo pudiera dejar a la vista mi programación de aula. Por si aprovecha a otros, por si alguien me la pudiera mejorar, por si alguien me la pudiera contradecir y ofrecerme alternativas a mí, a mi alumnado y a sus familias.

Y no he encontrado nada.

Así que… pues aquí mismo. Te dejo este avance de mi programación de aula para el curso 2010-2011 en mi blog. Un espacio privado a falta de un espacio público. ¡Qué se le va a hacer!

Te recuerdo que sólo es un avance. Por tanto, habrá flecos. Especialmente porque no quiero alargarme y cansarte. Pero lo esencial sí va a estar. Y lo esencial son dos aspectos en los que quiero centrarme: metodología y evaluación. En este post te cuento la metodología y en otro, seguidito, la evaluación.

¡Ojo! Partiendo antes de una base. Mi alumnado dispondrá de ordenadores y conexión a internet. O no. Por lo que la metodología y la evaluación tendrán que ser resistentes a cortes de conectividad. Que valga para un roto y un descosido, vamos. En ese sentido, probablemente el que podamos hacer uso de la mucho mayor velocidad que la red inalámbrica interna tiene, comparada con cualquier conexión a internet, será un factor decisivo (sirviendo en local, p.ej.).

Metodología

¿Qué hace el alumnado?

Habitualmente, callan y escuchan. Pues yo quiero que se pasen la hora hablando. En grupos de no menos de cuatro y no más de cinco. Hablando sobre cómo reflejar, en un producto digital, los aprendizajes que vayan realizando sobre una temática previamente elegida por el grupo (de entre las que le ofrece la materia independientemente de qué hayan elegido otros grupos). Y reflejándolos, claro. Dejando huella de la conversación que ha habido. Porque me interesan tanto o más los procesos que los productos. Que, por cierto, aunque se creen en grupo, serán de dos tipos. Invidivudales, encargados de reflejar el conocimiento adquirido a partir de los contenidos, con su aplicación a un contexto concreto. Colectivos, que buscan exactamente el camino opuesto: a partir de un contexto elegido previamente, de un problema o situación acordado por cada grupo, ver cómo encajan en él los contenidos ofrecidos por el currículum de la materia. Los individuales durarán lo que tarde en lograrse el conocimiento. El colectivo estará ahí todo el año. Será una tarea de fondo y con vocación integradora (recibiendo aportes de otras materias, pero también de lo informal y de  lo no formal).

Así que hablar y crear productos digitales. Pero no sólo eso. Porque eso es lo que hace un alumno o alumna por estar en un grupo. Pero por estar en una clase, tendrá que comunicar, también, ese conocimiento logrado. Tanto el individual como el colectivo. Y compartirlo, ponerlo a disposición del resto. Y, si lo desea, tomar lo que quiera de lo que otros y otras comparten. Sí, eso que antes se llamaba copiar, ¿qué pasa?; sí, eso que, no sólo quiero que ocurra, sino que se reflejará positivamente en la evaluación, gracias a un mecanismo de cita de las fuentes.

Esa misma comunicación que se produce con los compañeros tendrá que darse conmigo y con sus familias. Porque, luego te lo cuento, yo voy a compartir mi proceso de evaluación con las familias. Y cuando digo compartir, digo compartir. No digo contar, informar… Digo coevaluar, si quieren.

Para poder realizar esto contará con dos referentes. El referente hecho a base de contenidos curriculares de la materia y el referente que incluye procesos asociados a competencias que querremos poner en juego en el aula. Serán referentes anchos para poder operar sobre ellos. Serán referentes excesivos para poder elegir, seleccionar, adaptar, estrecharlos para ajustarlos a cada persona. Y también serán referentes abiertos, en los que cabrán más contenidos y más procesos, si se consideran necesarios, si vienen. Los dos documentos serán publicados justo al inicio del curso. Aquí, en este blog (si la Consejería no le pone remedio claro, creando un espacio público que sirva para eso..).

Ah! Se me olvidaba. Ambos referentes contendrán los criterios de evaluación para cada uno de sus elementos. Pero sobre ellos no te puedo decir nada aún, porque esos criterios tendrá que crearlos en el aula el alumnado. Incluso personalizándolos, diferenciándose unos y otros en cuáles han elegido. Incluso cambiándolos a lo largo de proceso, en función de qué vaya resultando. Pero eso no lo puedo publicar al principio, no. Sólo te lo podré contar después de la primera o segunda semana de clase, que es a lo que nos vamos a dedicar esos días por completo. Necesitaremos tiempo porque en los criterios de evaluación, en la manera de demostrar que se ha logrado crear conoocimiento en cada elemento de los referentes, no valdrán verbos asociados con “recordar” ni con “comprender“. Sí podrán estar “analizar“,  “opinar“, “implementar“, “crear“, “comunicar“, “emocionar“, que demuestran mejor las competencias. Y será imprescindible un contexto.

A todo esto… ¿qué hago yo?

Pues estar disponible para atender a los grupos en lo que me demanden. Y observar qué procesos están poniendo en juego las personas que hay en la clase. Incluyendo en esa observación tanto la que se produce de manera que no interrumpe el proceso, actuando desde fuera (observador), como la que provoca el proceso para observarlo (interlocutor). P.ej., una entrevista. Y anotando información sobre todo ello y poniendo esa información a disposición de las familias, del resto de los miembros del equipo docente y, también, de los compañeros y compañeras de mi departamento. Claro está, también generaré tiempos para realizar atención individual cuando se precise, bien yo mismo, bien estableciendo las conexiones necesarias entre el alumnado. Y, cómo no, tratando de que haya momentos de recapitulación, en la que la clase completa esté realizando el mismo proceso.

Además de a los procesos estaré atento a los productos. Mientras se elaboren, no al final. Al final, si algo está mal, es un error. Pero si lo miro durante su elaboración, es una oportunidad de aprendizaje. Espero contar con alguna herramienta que funcione como portafolio y me permita hacer esto eficientemente. Y, de paso, que permita lo que te decía antes, el mecanismo de copia y opinión entre el alumnado.

No sólo estaré atento a procesos (individuales, grupales, colectivos) y productos (individuales, colectivos). Corregiré exámenes. Sí. Pero serán exámenes con función validadora, no calificativa. Exámenes coherentes con los criterios de evaluación elegidos por el alumnado. Por tanto, nadie más adecuado para elegir las preguntas que deban demostrar conocimiento que el propio alumnado (aunque sea yo quien debe validarlas).

También quiero crear situaciones prácticas, en las que el conocimiento no surja de la gestión de la información, sino del escrutinio de la realidad desde el punto de vista de la materia.

¿Y las familias?

Hasta ahora las familias se ocupaban de la función de regañar. Regañar a sus hijos o hijas si las notas no eran buenas, regañar al profesorado si algo no iba como se supone que debía ir. Yo quiero ofrecer un espacio para cambiar eso. Quiero que las familias hablen. Con sus hijos e hijas. Cada día. Y no sobre notas, no, que las notas no son sino números, sino sobre aprendizajes. Que la pregunta “qué has aprendido hoy” sustituya a la típica “qué has sacado”. Hablar cada día un ratito, de usos y contextos de los aprendizajes logrados.

Y, por supuesto, que hablen conmigo. Que me suministren información sobre el otro gran espacio de aprendizaje que es la casa. Que programemos la actividad del alumnado allí y que haya evaluación de la misma. Y, si llegamos a acuerdos, que esa evaluación se incluya en el proceso educativo como fruto de un trabajo conjunto. Para empezar, podemos hablar, y mucho, de los criterios de evaluación que cada alumno o alumna haya elegido.

También creo que hay un espacio para discutir qué herramientas tIC (con minúscula) usará el alumnado en su trabajo de aula. Porque muchos alumnos y alumnas sabrán usar unas u otras (su PLE, su personal learning environment), pero estará bien ver cómo encajan los PLE entre sí. Y con ello, se transforman en GLE (group learning environment). Y es que no es lo mismo aprender sólo que aprender en sociedad.

El resto del equipo docente también juega…

Porque uno de los objetivos de la metodología es ser transformadora y transformarse. Para eso tiene que estar dotada, no sólo de visibilidad, sino de transparencia (una visibilidad fiable, no tamizada por filtros que la desvirtúen). Así que no bastará con hacerlo. También tendré que contarlo.

¿Y el resto de compañeros de toda Andalucía, España, el mundo…?

¡También juegan! Por supuesto que la transparencia que tenga hacia el equipo docente en el que esté incluido se hará extensiva a cualquier docente, a través de las redes sociales que se estimen convenientes. “Mi claustro es el mundo” es una frase de Jordi Adell recogida en una de las páginas oficiales del Congreso sobre Modelos de Integración de las tIC en el Aula, así que muy mala no debe ser, creo.

Si eres parte de mi alumnado, o de sus familias, quizá quieras echarle un vistazo a alguno de estos contenidos. O quizá no. Quizá estés cansado o cansada de leer esto… Da igual. Déjalo para cuando te apetezca. Este post no se va a ir. Va a quedar aquí como mi compromiso contigo.

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