Reutilizando la respiración

¿Y a mí que eso de dividir al ser vivo no me cuadra? Esa clasificación tan exacta, tan perfecta, en nutrición, relación, reproducción…

Te pongo un ejemplo. ¿Para qué sirve la respiración? Está claro que para ofrecernos nutrientes (oxígeno) y eliminar desechos (dióxido de carbono, fundamentalmente). Si te fijas, justo lo contrario que la fotosíntesis, en la que el nutriente es el CO2 y el desecho el O2

Pues en los humanos la respiración sirve para algo más. Para relacionarnos. Bueno, en los humanos y en muchos otros animales terrestres, especialmente las aves. Es lo que hoy hemos aprendido Laura, de 3º de ESO, y yo. Porque la respiración, en los animales con laringe, sirve para mover unos músculos especiales, llamados cuerdas vocales. En realidad la espiración, la expulsión de aire desde los pulmones hacia el exterior. O sea, que lo que funciona para relacionarnos es expulsar CO2. Casi podríamos decir que el último uso que le damos nosotros a ese desecho es hablar gracias a él.


Origen de la laringe: Comunicacion entre animales
Cargado por raulespert. - Vídeos sociales y ecológicos.

Cuando vibran, las cuerdas vocales mueven el aire. Y el aire también vibra y esa onda viaja. Hasta el oído. Donde de nuevo conjugamos el verbo vibrar. Esta vez una fina membrana de piel, el tímpano, conectada con un mecanismo que agita un líquido. Y ese líquido, al moverse, activa neuronas. Nosotros, con el cerebro, interpretamos lo que nos dicen esas neuronas como sonido. Si se movieron mucho, oímos más fuerte. Si se movieron rápido, oímos más agudo. Y agrupamos esos sonidos para entenderlos como palabras, las cuales hemos relacionado con imágenes en nuestro cerebro.

¡Ha nacido el lenguaje!

¿Te has fijado? La respiración, que inicialmente era nutrición, ha terminado influyendo en los músculos para hacer que agiten el aire. Y ha creado el oído y ha modificado el cerebro…

No, no, definitivamente es muy complicado dividir a un ser vivo de una manera exacta: “esto es nutrición, esto es relación…”. No. Más bien, todo puede servir para todo. Y la respiración es un buen ejemplo, pero no el único.

Y a todo esto… Lo que hacen los pulmones no se llama realmente respiración sino ventilación. Pero eso es otra historia…

¿Y si me callo yo y habla Rob Dunbar?

Rob Dunbar es un buen ejemplo de que la educación trasciende el lugar y el momento, que se ha expandido y que ya no le pertenece sólo a la escuela, sino que puede estar en todo lugar y todo momento que desees (si tienes conexión a internet, claro). Él pronunció una conferencia en abril de 2010. Y ahora la puedes ver y seguir (incluso con subtítulos, aunque su inglés es razonablemente claro).

Fíjate tú… Antes, yo tendría que escuchar o leer la conferencia de Rob Dunbar, o escuchar o leer a alguien que la hubiera escuchado, y luego contártela a ti. ¿Por qué no saltarnos directamente todos esos pasos? Es que él es muy claro exponiendo a qué riesgos nos enfrentamos con el cambio climático en marcha. Y con una vertiente del mismo que está siendo muy poco atendida, comparada con otras: el CO2 atmosférico, además de quedarse en el aire, también se disuelve en el agua marina. Y eso hace que los océanos se vuelvan más y más ácidos.

¿Sabes lo que puede hacer el agua más ácida con los caparazones calcáreos de una enormidad de organismos marinos? No te lo voy a contar, no. Voy a dejar que metas un huevo de gallina en un vaso lleno de vinagre y que mires, al día siguiente, qué ha pasado con su cáscara (con cuidado, eso sí, no te vayas a manchar).

Es muy probable que la atmósfera y la vida sobre el nivel del mar aguanten una cierta cantidad de exceso de CO2. Más o menos. Pero el océano parece que no, que su biodiversidad no aguantaría tanto. Estamos ya a 390 ppm y deberíamos mantenernos en 350 ppm para evitar los riesgos de que colapse la biodiversidad marina. Por cierto… No se ven signos que que podamos parar el incremento antes de que llegue a 450 ppm, así que…

Que te lo cuente Rob Dunbar…

CO2 y PIB
Fuente: Entrezenygen

No sé qué te habrá parecido el mensaje… Sólo te digo que su lista de publicaciones científicas es amplísima. Hay gente que le discute. Escépticos climáticos les llaman. No suelen decir que se trata de gente con poca formación biológica o geológica, o de gente que si la tiene sufre el síndrome de “Belén Esteban” (si digo una barbaridad me harán caso, ya que no tengo suficiente entidad intelectual como para ser un investigador puntero). O, lisa y llanamente, de gente que defiende intereses económicos empresariales, no intereses generales. Y es que la principal fuente de CO2 atmosférico es la actividad económica, como muestra la gráfica que relaciona ambas cosas en China.

Tampoco suelen decir que ni uno de sus argumentos ha colado jamás.

Biocarburantes celulósicos

He leído, en el número de septiembre de 2009, un buen artículo de George W. Huber y Bruce E. Dale. En él plantean una alternativa, al menos a corto plazo, a la dependencia del petróleo.

Que se puedan producir biocombustibles es interesante por varias razones. La que te mencionaba al principio de que su uso no contribuiría de forma neta al calentamiento global (el CO2 que se emite es el CO2 que las plantas captaron), lo que convertiría al combustible en una fuente de energía renovable. ¡Claro! Las plantas toman el CO2 del aire y su transformación en combustible lo devuelve, en un bucle cerrado. Es un concepto radicalmente distinto del de usar combustibles fósiles, en el que tomas CO2 que se retiró de la atmósfera hace millones de años y lo añades. De golpe, además. Por otro lado, aumentaría probablemente los ingresos del sector agrícola. Y cambiaría la situación geopolítica al fomentar el abastecimiento local de combustibles.

Pero… Pero no todo es color de rosa. La producción de biocombustibles puede competir por los suelos cultivables con la comida. Requieren, al menos inicialmente, de subvenciones, lo que conllevaría un notable gasto público, que debe merecer la pena inequívocamente (es decir, que apostar por los biocombustibles podría desviar recursos de otras soluciones que resulten mejores, realmente). Y la generación de biocombustibles no es gratis. Incluso, durante su síntesis se produce CO2, que habría que tener en cuenta a la hora de hacer un balance completo. Sí, sé que al principio te decía que su uso no producía descarga neta de CO2. Pero su elaboración sí. Bajo la forma de fertilizantes para las plantas, combustible para las máquinas, destilado de las materias primas… Esto se podría evitar si para producir biocombustibles se usaran sólo biocombustibles. Así se evitarían emisiones netas de CO2.

Resumiendo, yo creo que los biocombustibles son una buena idea, si cumplieran tres premisas.

  • Primera, no restar comida.
  • Segunda, no aumentar la superficie cultivada.
  • Tercera, producirse con los propios biocombustibles para evitar emisiones netas de CO2.

Son restricciones exigentes, pero inevitables. Y que no solucionan el problema de sustituir el petróleo, pero que pueden dar un 10% de alivio. Y es que es probable que el futuro no esté hecho de una solución, sino de un mosaico de ellas. Y es posible que los biocombustibles sean parte de la solución. O quizá no. Por eso te cuento. Para que puedas saber y tomar buenas decisiones.

Biocombustibles

Fuente: http://tinyurl.com/yj4ma9y

Existen biocombustibles de primera generación. Que emplean los mismos productos vegetales que nosotros comemos o que damos al ganado. Se trata de materiales fáciles de procesar y relativamente baratos. Pero no cumplen con la primera premisa. Nos quitan comida y presionan sobre los precios de la que no nos quitan. Y para evitar esos daños aparecen los biocombustibles de segunda generación.

Los de segunda generación, o celulósicos, emplean residuos vegetales. Serrín y restos de construcción, residuos agrícolas y cultivos leñosos de crecimiento rápido. Estos materiales son abundantes, baratos y no deberían afectar a la producción de alimentos. Tampoco son inocuos, ojo, que muchos de ellos deberían terminar fertilizando suelos (especialmente los residuos agrícolas). Pero a las alturas que estamos, lo inocuo no existe.

¿Cuánto petróleo ahorrarían? En EE.UU., los autores calculan que la biomasa celulósica de aquel país servirá para sustituir la mitad del consumo de combustibles para automoción. Y a nivel mundial, aunque es más difícil de calcular, es posible que la biomasa celulósica total pueda equivaler a entre 1 y 5 veces la producción mundial anual de petróleo de 2009 (unos 30.000 millones de barriles). Un enorme potencial.

Pero… Ha habido avances, sí, aunque faltan las técnicas definitivas. La materia prima es la celulosa. Que está hecha de glucosa, pero dispuesta de tal manera que forma una esqueleto molecular rígido, intrincado. Curioso que no podamos comer con provecho la celulosa, aunque esté hecha de lo mismo que el azúcar. Y es que en ella, las glucosas están ordenadas de forma diferente. Sí, sí, la celulosa es una molécula digna de conocer (te la cuento pronto, prometido).

Fuentes de biocombustibles de segunda generación

Fuente: http://tinyurl.com/yfd9qv3

Ya existía una vieja técnica, de principios del siglo XX. Que, además, se usó profusamente durate la Segunda Guerra Mundial por el ejército alemán para convertir carbón en petróleo, por las dificultades de suministro que tenían. Si se trata la celulosa a altas temperaturas, y se añade oxígeno, rinde un gas, llamado syngas, rico en CO, H2 y alquitranes. El cual puede convertirse en combustible líquido mediante un proceso denominado de Fischer-Tropsch. es un procedimiento bien conocido, pero resulta caro y consume mucha energía.

Otra posibilidad es calentar la celulosa a menos temperatura (300-600ºC) en un entorno libre de oxígeno. Eso rinde biopetróleo y un residuo sólido parecido al carbón. el biopetróleo no es como el petróleo geológico. Es mucho más ácido y menos calorífico. Tan ácido que dejaría inservibles los motores. Por tanto, habría que refinarlo. Por cierto, que este método también acepta residuos animales. De hecho, en una refinería ubicada en Texas se logran 45.000 litros diarios de diésel a partir de los residuos orgánicos de mataderos, y a buen precio.

Hay una variante de este método que somete a la celulosa a temperaturas de 500ºC durante un segundo. Eso la descompone en moléculas pequeñas, aún rícas en O. Elemento que abunda en la celulosa y que hay que quitar si se quiere producir combustible (hecho, sobre todo, de C y H). Eso se logra con catalizadores que producen gasolinas. El proceso dura unos 14 segundos pero aún está por desarrollar una planta prototipo.

Todos esos tratamientos han de mejorarse antes de volverse prácticos, comerciales. Deben romper la celulosa de modo barato, sin producir materiales tóxicos, con bajo consumo de energía, rindiendo concentraciones elevadas de azúcares fermentables y aptos para convertirlos en biocombustibles, y a costes competitivos con el petróleo. Y, por desgracia, aún no han cumplido esos requisitos. Todos y cada uno.

Sí hay una técnica que es prometedora (AFEX, la llaman). Cocer bajo presión la biomasa a 100ºC, con amoniaco. Cuando se reduce la presión el amoniaco se evapora y se retira, con lo que sólo queda la mezcla de azúcares, con un rendimiento del 90%. Y a partir de ella, se obtendrá el biodiesel.

En resumen, las técnicas están cerca de ser comerciales y hay que ir mirando los problemas desde ya. Principalmente el problema de la competencia entre biocombustibles y comida. Ante esa disyuntiva el mercado no sabe hacer las cosas bien, no es un buen tomador de decisiones. Porque el mercado sabe asignar recursos de modo eficiente para la producción, pero no para que un recurso llegue a todos. El mercado sabe establecer precios, pero el precio marca el límite entre los que tendrán el recurso y los que no.

Y la comida es imprescindible en un mundo de más de 6.000 millones de personas. Coger un coche no.

0,2 gramos

Esa es la cantidad de CO2 que ha calculado Google que se gasta en una de sus búsquedas. Lo ha publicado en su blog oficial y me lo ha comentado Juan Diego.

(Aprovecho para contarte que es un lujo tener a un compañero como él. Nunca la brusquedad estuvo tan llena de cariño; nunca las quejas estuvieron tan acompañadas de disponibilidad y de deseos de ayudar; nunca hubo tanta eficiencia, buen hacer y sentido común combinados con tanto miedo a brillar, a destacar, casi pidiendo perdón. Tú también le querrías a tu lado. Es la voz de “Educación Permanente“). :D

A lo que iba. Que han calculado que son 0,2 gramos en cada búsqueda. Y todo por que se ha liado un buen embrollo (que, de paso, le ha permitido a Google publicitar sus iniciativas “verdes”). Unos cálculos que Sunday Times afirma que ha hecho un investigador de Harvard, y que él dice que han tergiversado, aunque continúa afirmando que los servidores de Google tienen, definitivamente, un notable impacto ambiental.

Según los datos de Goggle, habría que tener en cuenta que un buen automóvil emite 140 gramos cada kilómetro. O que esa es la cantidad de CO2 equivalente a la energía que cada persona consume cada 10 segundos.

Según los datos de Alex Wissner-Gross, el investigador, un par de búsquedas consumen tanta energía como hacer hervir una tetera. Curiosamente, comentan en Tech-News que es también el gestor de una página web dedicada a certificar sitios de internet ecológicos, “verdes”.

¿Por mí? Busca sin miedo, busca. Si lo que encuentras te sirve para aprender cómo reducir el consumo de energía, bienvenidos serán esos 0,2 gramos. Si es para cosas inútiles, apaga el ordenador y date un paseo. O vete a hacer deporte. Porque no todo el CO2 producido es malo. El que inviertes en salud o en conocimiento está bien. Muy bien.

En todo caso, cambia tus bombillas si aún no lo has hecho. Que eso sí que gasta, aparte de que lo hagan o no Google y las teteras.

Tomado de potencialmenteverde.wordpress.com/2008/08/22/reciclaje-de-bombillas/