Servicio de Educación Permanente

Educación PermanenteEl Servicio de Educación Permanente está en los Servicios Centrales de la Consejería de Educación, en Torre Triana. Un lugar que me hace sonreír cada vez que pienso en él. Sí, ya sé. Es el lugar de la Administración, tan denostada ella (y con tantísima razón muchas veces). Pero es un lugar donde yo fui feliz durante un breve año. Es el sitio en el que descubrí, no la idea de servicio público, no (llevo más de dos décadas dando clases!). Pero sí la intensidad del servicio público.

Verás. Ayer te hablaba del IEDA. Pero el IEDA es una pieza más en todo un entramado, el de Educación Permanente (la antes llamada Educación de Adultos), que trata de arreglar un grave problema. Un gravísimo problema del que te hablaba ayer cuando te contaba lo del IEDA. Que en Andalucía (en casi toda España también, pero ahora me preocupa un poco más Andalucía) hay una gran cantidad de personas que no tienen titulación educativa o sólo tienen la titulación básica. De hecho, la mayoría.

Y eso… ¿Por qué es un problema?

Imagina que mañana se arregla la crisis (ni de coña, pero bueno, tú imagina…). Ahora comenzarán a surgir empresas, que son la célula de la actividad económica. ¿Qué empresas? ¿Empresas de innovación? ¿De servicios con alto valor añadido? ¿Empresas que generan grandes retornos sociales? No, no es posible. Porque esas empresas requieren personal cualificado. Tanto en los empleados como en los emprendedores que las pusieron en marcha. Y eso lleva un tiempo. Aunque… si la gente pasa por el sistema educativo, si la gente se esfuerza por elevar su nivel de conocimientos, la formación de personal cualificado se abrevia enormemente. Incluso algunos o algunas ya estarán directamente cualificados para esos trabajos que surjan. Y, el personal laboral cualificado hace mejor el trabajo, sin duda. Aporta más productividad.

Pero esa no es la realidad educativa de Andalucía. No hoy. No para la mayoría de la educación. No, cuando llegue la recuperación económica, no estaremos preparados para lograr lo máximo de ella, me temo.

Y todo eso sin mencionar la cantidad de personas que no son felices con lo que hacen, que les gustaría que su vida laboral fuera de otra manera. Todo eso sólo mencionando el dinero, no la felicidad.

¿Va a cambiar? ¿Va a ser diferente el futuro? No lo sé. Lo que sí sé es que si finalmente cambia, si finalmente es diferente, si finalmente se arregla esta generación perdida que fue en busca de dinero fácil en trabajos poco productivos para el futuro del país, si eso se rectifica será gracias, entre otros, a los miembros del Servicio de Educación Permanente. Y a ti, que estás leyendo esto. Porque tú, sin conocerlos a ellas y ellos, muy probablemente, en algún momento, participarás del entramado educativo en el que él ha sido, es y será, una persona decisiva. Un entramado educativo empeñado en atender a gente para que mejore su cualificación, para que incremente sus conocimientos. Un entramado educativo que hace uso intensivo de las competencias como bandera. Un entramado educativo en el que también hay cientos de docentes tan implicados como ellas y ellos. Un equipo hecho de gente que descansa poco y piensa mucho. Sin los que no se habría logrado nada de nada. Gente a la que tenemos mucho que agradecer por sus esfuerzos. Tú, yo, Andalucía y, probablemente, la educación en España.

En resumen, un entramado educativo que funciona, a mi juicio, mejor, mucho mejor, que el sistema educativo ordinario. Sí, ese que cuenta con tantos recursos. Sí, ese que atiende sólo a un tramo de edad. Sí, ese en el que el aprendizaje memorístico predomina sobre el aprendizaje en competencias. Sí, ese en el que aún hay exámenes escritos que te piden “recuerda, comprende, define, repite, acierta” en vez de “usa, opina, argumenta, crea, haz”.

Un entramado que trata de hacer suyo el (magnífico) discurso de Sir Ken Robinson (incluso antes de que fuera pronunciado). Una intervención que, perfectamente, podría haber hecho cualquier miembro de ese servicio en sustitución de Robinson (subtitulado).

Si Andalucía, alguna vez, logra un alto nivel de emprendedores, de trabajadores cualificados, un alto nivel de desarrollo económico, si además mucho gente alcanza sus sueños, logra ser feliz con lo que hace, si todo eso pasa, ese Servicio debería ser uno de los recordados. Sí, muchos más también. Pero hoy estoy hablando de él. Porque creo que acumula sobre sus espaldas un gran mérito. Porque creo que es uno de los grandes actores del cambio educativo en Andalucía y en España. Porque creo que muy pocos le conocen y saben de su enorme trabajo y valía. Porque mucho de lo bueno que veo en las redes sociales en las que participo junto a otros docentes, ya lo había visto antes trabajando con ellos. Porque ha abierto caminos. Porque esos caminos apenas son visibles para mucho profesorado preocupado por la educación, y me gustaría que supieran de ellos. Porque ha hecho de la parte de Administración de la que se encarga un lugar donde el trabajo es extenuante y donde el servicio público está por encima de cualquier otro interés, y donde se acierta con mucha más frecuencia de la que se yerra, a base de trabajo.

IEDA, buen trabajo de buena gente

Hay un Instituto virtual en Andalucía. Bueno, hay dos, pero sólo uno es oficial. Del otro, del no oficial, ya te hablaré otro día. Del que te quiero contar hoy es del oficial, del IEDA. El IEDA es el Instituto de Educación a Distancia de Andalucía. No te contaré qué hacen. Te contaré lo que piensa el alumnado que está allí. Te cuento algo de lo que piensa Belén, una de las alumnas.

Mi Instituto sólo tiene una ventana, pero desde ella puedo ver el Mundo.
Mi Instituto no tiene paredes, los trabajos los colgamos en la red.
Mi Instituto no se cierra ni tiene alarmas, entras cuando quieres.
En Mi Instituto a los profesores les encanta que hablemos en clase, es más, lo propician.
En Mi Instituto me siento como en casa.
En Mi Instituto los alumn@s no solemos crecer en estatura, pero lo hacemos como personas.
En Mi Instituto los profesor@s escuchan, porque facilitan los medios para oírte.

O mejor, léela tú, por favor, que yo sólo he citado un trocito. Creo que te gustará. Es justo lo que a mí me gustaría que dijera mi alumnado. Ni más ni menos. O también lo que dice Jorge. O Priscila.

El IEDA está orientado hacia alumnado mayor de 18 años. Alumnado que no pudo lograr todo lo que le ofrecía el sistema educativo antes de esa edad. Alumnado que no consiguió el título de la ESO y se ha dado cuenta de que lo necesita. O que sí lo tiene y quiere más, quiere el bachillerato. O que no teniendo el título quiere lograr entrar a un ciclo formativo de formación profesional a través de la prueba de acceso.

El IEDA forma parte del sistema educativo orientado a personas adultas. Un sistema educativo que está evolucionando velozmente, con las necesidades de la sociedad. Un sistema educativo en el que la educación a través de internet, completamente a distancia o combinada con atención presencial algunos días, gana protagonismo y genera cada día más servicio público. Un sistema que sirve para arreglar mucho de lo que el sistema educativo ordinario estropea. Sí, estropea. Sé lo que estoy diciendo. Y creo que estropear es el verbo adecuado para un sistema que genera mucho abandono temprano.

El profesorado del IEDA acompaña a su alumnado y usa metodologías orientadas a competencias, no las típicas memorísticas. Es otro enfoque, con el que me siento muy identificado. Es gente con la que me siento muy agusto hablando de educación.

Han preparado un buen vídeo sobre el trabajo que ofrecen a la gente interesada en lo que te decía antes. En lograr un título que no tuvieron o en acceder a un ciclo formativo que les puede ayudar a aumentar sus opciones laborales. Te lo pongo aquí. Por si eres tú o por si conoces a alguien que creas que le puede ser útil. Espero que te guste tanto como a mí. Y espero que, si es tu caso, te fíes de ellos y ellas tanto como yo.

     

El futuro de internet y el futuro de la educación: conectados

En “Catorce de mayo de 2009” te contaba cómo veía el futuro de la cooperación entre docentes, cómo me imaginaba mi trabajo dentro de un tiempo.

Casi un año después, creo, sinceramente, que me quedé muy, muy, muy corto. Creo que lo que allí contaba está, no para dentro de diez años, sino para dentro de dos o tres o cuatro. Porque el futuro de internet va mucho más allá de lo que yo allí imaginaba.

Realidad aumentada en vehículo

Fuente: http://tinyurl.com/yessp5c

Creo que el futuro de la web X.0 va en la línea de acoplarte al lugar que desees, con los objetos que desees, en el instante que quieras. La red como manera de acoplarte a un lugar-espacio-objeto/persona elegidos. A diferencia de la realidad física, que te permite acoplarte al lugar-espacio-objeto/persona en el que esté tu cuerpo. Y también, que el acoplamiento a los objetos o personas te proporcione o te permita suministrar la información que deseas. No toda la información, sino información ya filtrada por tu voluntad.

Así, el internet de dentro de unos años será algo que estará en todos los lugares, en todo momento, en todos los objetos y en todas las personas. Para que establezcas una interacción con el objeto o persona que elijas, en el lugar que quieras, en el momento que prefieras.

¡Anda! Como el futuro de la educación…

Cámara de realidad aumentada

Fuente: http://tinyurl.com/2buf25

Porque veo la educación del futuro como una actividad permanente. Basada en la realidad aumentada. Aprenderás de una silla, con la información que esa silla te podrá facilitar (tu peso, el tiempo que lleves sentado, tu presión arterial, si debes levantarte de una vez para hacer ejercicio…). Aprenderás a las seis de la tarde, dando un paseo, porque será el momento en el que te apetecerá aprender. Aprenderás de alguien que vive en EE.UU., porque es la persona que entiendes que más te puede enseñar. Y luego de tu amigo, con el que has quedado para tomar algo. Y luego de la copa de vino, que te suministrará información si lo deseas. O del propio vino o del plato en el que viene la tapa.

Pero también la veo como una actividad social. Como una actividad que haces con otros. No siempre con los mismos, no. Con gente con la que coincides, con gente que está aprendiendo lo mismo que tu, o lo miró hace algún tiempo. Y dejó pistas (etiquetas) acerca de qué otras cosas le interesaron. Por si quieres seguir los caminos por los que ya pasó. O siendo tú el que dejes pistas (ya te digo, etiquetas) de a dónde te llevó aprender algo, con qué lo conectaste.

Pero para esa realidad aumentada, que viene, no lo dudes, es preciso estar preparado. Es preciso saber cómo aprender. La escuela, entonces, se convertirá (¿o se convierte ya?) en un lugar, no que te enseña cosas, sino que te enseña a que aprendas cosas.

Porque seis horas al día, durante 180 días al año, durante unos cuantos años (entre 12 y 20) es mucho, mucho menos que toda una vida. Que toda tu vida.

Así las cosas, creo que el futuro no pertenece al detalle. Pertenece a la conexión. Ha muerto el mundo del especialista en el que muchos crecimos, el mundo de alguien que lo sabía todo de algo muy concreto. Y ha nacido el mundo del conectador, del relacionador, de la persona nexo, capaz de encontrar los lazos entre ideas. Así, los docentes nos tendremos que ocupar cada vez más de las relaciones, y cada vez menos de los detalles. Estando conectados y sembrándolas constantemente por si a alguien le sirve. Sabiendo que lo dicho puede ir mucho más allá de la audiencia física. Dejando constancia de nuestro trabajo diario. Aspirando a tener más alumnado que nuestro alumnado. Y siendo alumnos nosotros constantemente, dejándonos enseñar por otros. Para empezar, dejándonos enseñar por otros docentes y por aquellos a los que enseñamos.

Eso significa abandonar viejas formas de transmitir información. Verticales, unidireccionales, vinculadas un lugar-grupo-momento. Eso significa cambiar la eduación hacia lo horizontal y lo multidireccional, y hacia lo deslocalizado. Y eso no se improvisa. Necesitamos nuevas técnicas para tratar la información. ¿Técnicas complejas? No, no, para nada. Técnicas sencillas, incluso técnicas muy viejas, muy bien conocidas. Que ni siquiera necesitan de la web X.0. Pero que se ven muy potenciadas por ella.

Por ejemplo, te dejo dos técnicas simples a más no poder, pero dirigidas hacia convertirte en un “conectador”. Son un par de ideas que les propongo en ocasiones a mi alumnado por si te sirven. Una es la de la “conversación sobre qué estás haciendo tú y qué estoy haciendo yo“. Otra es la de “qué pasaría si A fuera B“.

En la primera técnica, simplemente deja lo que estás estudiando y habla con otra persona de la clase. Averigua qué está leyendo (eso sí, que te lo diga en 30 segundos, vamos, que no tenemos todo el día) y cuéntale tú lo que estás leyendo tú. Y hablad de qué tiene que ver lo uno con lo otro. Así de fácil. Luego, vuélvete a tu trabajo con las nuevas ideas.

En la segunda, céntrate en la idea que estás estudiando (llámala “A”). Y compárala con cualquier objeto o proceso que conozcas (llámalo “B”). Ahora, busca una lista de relaciones que tiene “B” con lo que sea (p.ej., si “B” era un coche seguro que te vienen a la cabeza: carretera, gasolina, cartel, cruce, señal, adelantamiento, accidente, pasajero, lluvia, limpiaparabrisas…). Para acabar, trata de averiguar qué cosas cumplen en “A” esas funciones (qué sería en “A” el limpiaparabrisas, o un adelantamiento, o un cartel, o un pasajero…).

Te dejo un par de vídeos por si no te crees lo que te contaba…

Felices interconexiones!

P.S. Tras escribir el post he visto que Dolors Reig y PRoFeBLoG han lanzado también cosas relacionadas (y más profundas que esto que yo te he dejado aquí) en los respectivos blogs. Échales un vistazo si te parece.

Pinche aquí para ver el vídeo

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