Técnica para reducir el calentamiento global


Una científica argentina radicada en Estados Unidos dice tener una innovadora solución ante la amenaza constante del cambio climático. 

Tras varios años de ensayos en el Centro de investigaciones de la Universidad de Stanford de Estados Unidos, la científica Graciela Chichilnisky patentó junto a otros investigadores, una técnica que permite captar el carbono de la atmósfera y venderlo para uso industrial.

En diálogo exclusivo con Nuevo Diario, Chichilnisky explicó sobre su proyecto llamado Termostato Global, del que entiende que debe ser considerado como el mejor camino para frenar el calentamiento global y darle un uso útil al dióxido de carbono (C02), cuyo exceso en la atmósfera es la principal causa del aumento de temperatura en el clima global.
“Al bajar la concentración de carbono en la atmósfera, bajará la temperatura y con eso aumentará la cobertura de hielo global, en los polos bajará en nivel del mar y la incidencia de tormentas huracanes, sequías e inundaciones”, describió la experta.
Innovación
El proyecto se denomina Termostato Global (GT) y se formó en el 2006 para desarrollar y comercializar una tecnología única para la captura directa de dióxido de carbono de la atmósfera y de otras fuentes industriales.
“Más energía se produce, cuanto más las emisiones de carbono se reducen”, fue lo que dijo al reflejar sobre el funcionamiento de su planta.

Con mucha fe, sostuvo que su producto Termostato Global no es otra cosa que la “solución técnica” al calentamiento global, y por ello está decididamente convencida en demostrar que también es económicamente viable.
Inversión costosaLas torres de GT cuestan nada más y nada menos que 40 millones de dólares, y según explicó, “con la venta del CO2 capturado en dos años y medio se recupera la inversión”.
Aseguró que “la Argentina no está lejos de lograrlo. Se necesitan recursos financieros y de ingeniería”, destacó al Multimedio, sobre la creación de estas innovadoras plantas que hasta pueden capturar un millón de toneladas de carbono por año.

“Se necesita dinero y voluntad”Ante la amenaza del cambio climático, Nuevo Diario consultó a la científica sobre la posibilidad de implementar estas torres de reducción de carbono en el país, ya que su alto costo obliga una importante inversión de parte de los industriales interesados en este plan en cuidado del medio ambiente.

“Se necesita dinero, pero más que nada se necesita voluntad”, respondió Chichilnisky.
No obstante, recalcó que este tipo de tecnologías son pueden marcar la diferencia sobre el ambiente en 10 o 20 años a partir de su implementación.

Los riesgos de las lámparas de bajo consumo


Años atrás, las lámparas de bajo consumo se presentaban –frente a las tradicionales incandescentes– como la mejor alternativa para el cuidado del ambiente por su capacidad de iluminar más con menos energía. Sin embargo, al momento de desecharlas, igual que los tubos fluorescentes, se convierten en un problema si no son separadas de la basura y tratadas con un método especial.
“Las lámparas de bajo consumo ahorran energía, pero no ahorran contaminación”, advirtió el biólogo Raúl Montenegro, presidente de la Fundación para la Defensa del Ambiente (Funam).
Si bien estas lámparas son muy eficientes, pocos saben que contienen mercurio, un metal pesado que se considera residuo peligroso por su toxicidad al ser liberado al ambiente cuando la lámpara se rompe o destruye.
“La exposición de corta duración a una concentración elevada de vapor de mercurio puede producir irritación de garganta, tos, dificultad para respirar, inflamación de la piel, aumento de la presión arterial, náuseas, vómitos, cefaleas y pérdida de la memoria”, enumeró María Della Rodolfa, responsable de Programas de la ONG Salud sin Daño. 
Esta organización realizó una campaña para eliminar el uso de instrumentos médicos con mercurio como los termómetros y alrededor de 400 hospitales ya lo han hecho. Sin embargo, todavía no hay una disposición final segura de estos residuos, que terminan en los rellenos sanitarios o en basurales a cielo abierto, se quejó Della Rodolfa.
“El mercurio –agregó Montenegro– es un material persistente que intoxica los ecosistemas acuáticos y terrestres y que a través del aire, el suelo y el agua puede llegar a las personas. Los vertederos de basura están incorporando cada vez más lámparas en desuso con mercurio que pueden tener hasta 5 miligramos por lámpara, o tubos fluorescentes, de hasta 25 miligramos”.
Según Rosana Iribarne, del Instituto de Ingeniería Sanitaria de la UBA, las lámparas de última generación tienen menos mercurio y mayor vida útil. “El problema es que el etiquetado no menciona qué cantidad de mercurio contienen y en la Argentina no se producen.”
Tampoco se indica cómo actuar si se rompe una lámpara. “No se capacita a la gente de mantenimiento para que sepa qué hacer con ellas y las almacenan en sótanos o las sacan a la calle”, destacó Iribarne, quien en 2006 elaboró un informe sobre este tema para la Secretaría de Energía de la Nación.
Por la toxicidad del mercurio, ante la rotura de una de estas lámparas se debe ventilar y abandonar el lugar al menos 15 minutos. Luego, con los ojos, la boca y las manos cubiertos, hay que recoger los fragmentos y el polvo con papel o cartón duro (no usar aspiradora ni escoba). Y colocar los desechos en una bolsa plástica, aclarando que contiene residuos de mercurio.

Indignante desprecio por la vida en Bhopal, Ecuador, Golfo de México…

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Vertido de petróleo en el Golfo de México
Fuente: El País

Resulta increíble la cobertura que le están dando los medios de comunicación de EE.UU. al vertido de petróleo del Golfo de México. Que no es que no lo merezca, no. Es que dada la atención que le habían prestado a situaciones anteriores, era de esperar no mucho más de 8-10 renglones en quinta o sexta página.

Y es que no hay nada como experimentar en carne propia lo que mucha gente lleva décadas sufriendo. Ecuador, sin ir más lejos. Lo denuncia Bob Herbert en una de sus columnas del New York Times.

BP’s calamitous behavior in the Gulf of Mexico is the big oil story of the moment. But for many years, indigenous people from a formerly pristine region of the Amazon rainforest in Ecuador have been trying to get relief from an American company, Texaco (which later merged with Chevron), for what has been described as the largest oil-related environmental catastrophe ever.

Porque llama la atención que los EE.UU. tomen unas decisiones ambientales tan dispares de puertas hacia fuera y de puertas hacia dentro. Cuando suceden catástrofes ambientales provocadas por sus empresas, pero en lugares lejanos, optan por proteger a sus empresas, sin duda. Cuando suceden catástrofes ambientales cerca de sus casas, ya la cosa es distinta.

Sinceramente, a eso se le pueden dar muchos nombres y muy feos. Dale tú el que quieras. no creo que sea más gordo que el que pienso yo de la actitud de la administración, directivos de empresas, empleados y consumidores de EE.UU. Sí, sí. Consumidores también. De hecho, los que más culpables creo que resultan. Población normal, como tú y yo. Porque muchos declaran ahora que no piensan comprar gasolina a BP. Pero a Chevron-Texaco sí, claro. A pesar de que estuvo tres décadas envenenando a miles de personas en Ecuador. Pero claro, Ecuador no es EE.UU. ¡Qué más da!

Texaco operated more than 300 oil wells for the better part of three decades in a vast swath of Ecuador’s northern Amazon region. Much of that area has been horribly polluted. The lives and culture of the local inhabitants have been upended in ways that have led to widespread misery.

Texaco came barreling into this delicate ancient landscape in the early 1960s with all the subtlety and grace of an invading army. And when it left in 1992, it left behind widespread toxic contamination that devastated the livelihoods and traditions of the local people, and took a severe toll on their physical well-being.

It deliberately dumped many billions of gallons of waste byproduct from oil drilling directly into the rivers and streams of the rainforest covering an area the size of Rhode Island. It gouged more than 900 unlined waste pits out of the jungle floor — pits which to this day leach toxic waste into soils and groundwater. It burned hundreds of millions of cubic feet of gas and waste oil into the atmosphere, poisoning the air and creating ‘black rain’ which inundated the area during tropical thunderstorms.

Entierro en Bhopal
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Por si fuera poco, también en estos días se ha resuelto el juicio por la tragedia de Bhopal. ¿Quieres darle un repaso a qué paso? “Tan solo” 26 años después hay ocho condenas a leves penas de cárcel. Bah…! ¿Qué más da? Total, por 15.000 fallecidos y 600.000 afectados, de los cuáles 150.000 lo fueron gravemente…

Claro, las empresas dicen que fueron cuestiones personales, de sus operarios. No tiene nada que ver el contexto en el que estos trabajaron, no. No tiene que ver que les obliguen a obtener máximos resultados económicos con la mínima inversión posible. Da igual que sea Bhopal, Ecuador, Golfo de México… Sólo serán castigadas si tocan a poderosos. A los pobres, tierra encima y poco más.

Pero…

¿Sabes lo que te digo? Que verdaderamente los grandes culpables de esta historia no son realmente no son las empresas no. Somos tú y yo.

Sí, tú y yo. Que compramos cosas sin pararnos a mirar cómo se producen. Que adquirimos productos y nos da igual, en el fondo, cuánto daño haya hecho su elaboración o cuánto vayan a hacer los desperdicios que se generen cuando las tiremos a la basura. Tú y yo que con nuestras compras sostenemos a los que hacen esto y más (como dice “El Roto“, el verdadero poder no es el judicial, ni el legislativo, ni el ejecutivo; es el adquisitivo). Y también tú y yo por formar parte de un sistema educativo que le pone más énfasis a explicar en las aulas polinomios o nombres de músculos antes que hablar de esto, y de cómo esto está relacionado con el currículum de cada materia.

Ojalá esta mala crisis económica, que tanto daño hace en muchas familias, pueda traer, al menos, algo bueno. La reducción del consumo a cifras razonables y productos razonables. Aunque lo malo es que sea por las bravas, no por las buenas.

Cómo llega el mercurio a los peces (y luego a tu bocadillo)

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El mercurio es un problema. Es un elemento tóxico. Neurotóxico. Eso quiere decir que perjudica al cerebro y especialmente a las capacidades cognitivas. Incluso en bajas cantidades. Eso es algo ya bien estudiado.

Pinche aquí para ver el vídeo

La principal fuente de mercurio es la quema de combustibles fósiles que, vía atmósfera (aunque también vía agua de escorrentía), termina llegando al mar. Lo que ha descubierto el equipo que dirige Dave Krabbenhoft es cómo el mercurio se procesa en los océanos hasta terminar en la cadena trófica. Y no ha sido un trabajo fácil, no. Ten en cuenta que el Pacífico es enorme. Enorme. Detectar en él el mercurio no era fácil. Y detectar variaciones en la concentración mucho menos. Y estaba lejos de ser fácil descubrir el mecanismo por el que el mercurio termina concentrado en seres vivos en un cuerpo de agua tan grande, tan enorme, tan enoooooooorme como el Paciífico.

Pues lo han hecho. Han sido capaces y han verificado que la cantidad de mercurio biodisponible (es decir, capaz de ser asimilado por los seres vivos). Y han proyectado que puede pasar en los próximos 40. Y asusta. Un aumento del 50% para 2050 de seguir las cosas como están.

Metilmercurio

Fuente: http://tinyurl.com/yzusss3

El mecanismo que han hallado para que el mercurio se incorpore a los seres vivos no es complejo. Las algas de la superficie marina lo absorben y, al morir y hundirse, esa lluvia de restos algales termina a 300-800 metros de profundidad, donde la actividad bacteriana descompone esa materia orgánica. Y donde la actividad bacteriana convierte el mercurio en metilmercurio, que es la forma fácilmente asimilable por los seres vivos. Y resulta que el gran predador de peces a esas profundidades es el atún.

Fuente: http://tinyurl.com/ylz29j2

Aquí entra en juego el proceso de biomagnificación. Que es fácil de entender. Imagina que comes comida contaminada por algo que no puedes expulsar. Pues se acumula en tu interior, ¿no? Ahora imagina que alguien se come a quien comía comida contaminada. Pues se come todo lo acumulado y a su vez lo retiene, no lo expulsa. Y así sucesivamente. Hasta llegar al atún. El atún del Pacífico suele mostrar elevados niveles de mercurio. Que no es que hagan un bocadillo tóxico, no. Pero muchos bocadillos a lo largo de años sí que lo son. Porque el mercurio se acumula.

El proceso que han descubierto los integrantes del equipo de Krabbenhoft es algo muy automático, en lo que tenemos poca capacidad de influir. Eso quiere decir que deberíamos tener cuidado con las emisiones de mercurio, pues una vez lanzado tenemos poco control sobre lo que ocurra.

¿Te das cuenta de una cosa? Si el Pacífico, el oceano más grande, no es capaz de diluir el mercurio, que está en pequeñas cantidades, es muy probable que todo lo que arrojamos al medio ambiente termine volviendo a nosotros.

El mar no es tan grande como parece. No para el mercurio, al menos.

Sunderland, E., Krabbenhoft, D., Moreau, J., Strode, S., & Landing, W. (2009). Mercury sources, distribution, and bioavailability in the North Pacific Ocean: Insights from data and models Global Biogeochemical Cycles, 23 (2) DOI: 10.1029/2008GB003425

Informáticos salvando el planeta (o una parte, al menos)

Vía Fayerwayer me entero de una cosa curiosa. Unos informáticos están desarrollando una placa base modular. En ella hay piezas integradas entre sí, no un bloque. Es decir, la memoria RAM estaría en un bloque y el procesador en otro, y la tarjeta de sonido integrada en otro…

Tomado de http://tinyurl.com/mcq9ex

Y esto… ¿qué tiene que ver con un blog de ciencias? ¿O con una madre amamantando a su bebé? Como las chicas que hay en la imagen y que en poco tiempo podrían estar en esa situación…

El concepto que articula esa noticia con lo demás es el de basura electrónica. Se trata de un concepto desarrollado a raíz del boom de consumo de electrónica personal, asociado a ordenadores y telefonía móvil. Era un concepto que no existiía hace apenas una década. Mi primer móvil lo tuve en 1996 y mi primer ordenador en 1989. Y se me quedaron obsoletos, mi primer móvil en 2000 y mi primer ordenador en 1992.

Obsoletos. Esa es la idea clave. ¿Por qué se me quedaron obsoletos? ¿Por que se me rompieron? No. Porque el móvil era enorme y pesaba mucho y una de sus piezas dejó de funcionar adecuadamente (la batería) y no encontré recambio. Y el ordenador porque era lento para los nuevos programas que iban saliendo.

No eran obsoletos por sí mismos. Eran obsoletos comparados con los nuevos, eran obsoletos porque no había recambios para algunas de sus piezas, eran obsoletos porque había nuevos contextos de uso en los que ya no servían.

Y, actualmente, cuando algo es declarado obsoleto en nuestra mente, se pone en marcha el mecanismo de consumo. Me compro otro, vamos. Y también se pone en marcha el reverso oscuro del mecanismo de consumo. Tiro el que tengo. Aunque objetivamente sea útil. Aunque esté haciendo la misma misión que cumplía. Aunque lo que le falle sea sólo una pieza.

Gente real en basureros electrónicos reales

Tomado de http://tinyurl.com/mmzejk

Ese es el concepto de basura electrónica. Haz cuentas de cuanta informática o cuánta telefonía móvil has comprado. Y ahora haz cuentas de cuánta informática y cuánta telefonía móvil has tirado. Y esa basura va a alguna parte. ¿Tú la has visto cerca de tu casa? No, ¿verdad? Pues será porque no está allí. A lo mejor hay que ir a buscarla a Ghana o Nigeria, o a China, Bueno, eso podría no ser tan importante si no fuera por lo que envenena el tratamiento de esa basura. Es quemada a cielo abierto, emitiendo neurotoxinas. Envenena a gente y envenena ecosistemas (como te cuentan en Greenpeace muy bien documentado). Mira tu móvil. Mira tu ordenador. Si no son tratados con cuidado cuando tú ya no los quieras, harán daño a gente. Daño real, muy real, a gente que tú no conoces. Especialmente a niños lactantes. A muchos otros, pero gravemente a lactantes. Porque esas neurotoxinas se acumulan en nuestros tejidos, no se eliminan fácilmente, pero sí que van a parar a la leche materna. Te lo contaba en “Filosofía de la basura“, pero también puedes mirar en otros sitios bien documentados.

Y si vives en España, te aseguro que tu ordenador o tu móvil irá a parar a esos sitios, porque producimos unas 200.000 toneladas cada año. Y subiendo. Se prevé que la UE emita hasta 14 millones de toneladas hacia el 2020.

Tomado de http://tinyurl.com/mb3g9m

¿Debemos sentirnos culpables? Bueno… Creo que deberíamos sentirnos corresponsables. Ua parte sí que nos toca. Si compramos con alegremente, sólo por el placer de tener, sin pensar realmente en cuánto bienestar real, de uso, nos van a proporcionar los objetos, sin reflexionar cuál es el aparato que más nos va a servir, cuánto tiempo hemos planeado usarlo y para qué, cuándo lo tendremos que reemplazar, etc… tenemos un problema. En ese caso sí que somos culpables. Si lo que nos gusta es comprar, no usar. Seríamos consumistas, no usuarios.

Si lo que vamos a obtener es una satisfacción de uso, si el objeto nos va a ser útil y lo vamos a emplear razonablemente, si vamos a tratar de agotar su tiempo de vida útil y no vamos a reemplazarlo por meras razones estéticas… Si vamos a ser usuarios responsables y no consumidores compulsivos, creo que no deberíamos sentirnos culpables en ningún caso. Las culpables serían las empresas, las corporaciones. Que deberían hacerse responsables del producto a lo largo de toda la cadena, desde la extracción al desecho, pasando por la producción y la distribución.

¿Te has fijado que las empresas pasan del reciclado, o de la reutilización? Por no decir ya de la reducción. Sí, las famosas 3R que te contaba en “¿Está la ONU? Que se ponga…“. A las empresas sólo les preocupas tú en una parte del proceso, la que más beneficios les resporta. El consumo. En el resto de los procesos, a las empresas tú no les importas. Ni tú ni nadie. Les importa recortar gastos, sin parar en qué daño se hace. Es verdad que en la mayoría de los casos se ajustan a la ley. Y que hacen daño si la ley de algún lugar lo permite. Que hubieran mejorado las leyes los gobiernos de esos países. ¡¡¡Hombre!!! A lo mejor las hubieran podido mejorar si no hubieran sido países pobres, que tienen que buscar recursos de donde sea, y que aceptan basura electrónica a cambio de dinero. Por cierto, dinero ridículamente bajo.

¿Podría ser el mundo de otra manera? Pues sí. Como mínimo podría ser como lo están tratando de diseñar esos informáicos. Lo más modular posible. Para que haya basura, sí, pero que en esa basura no vayan componentes que aún son útiles. Para que no haya que tirar un PC entero por haber fallado la placa base.

¿Podría ser el mundo de otra manera? Pues sí. Si te comportas como usuario o usuaria, y no como consumidora o consumidor.

¿Podría ser el mundo de otra manera? Pues sí. Si las empresas estuvieran obligadas a hacerse cargo de los residuos de sus productos, y a reciclarlos o reutilizarlos, las cosas irían mejor. Reducir sería entonces una opción muy rentable. Tendrían icentivos para ello. Y, eso sí, estaría muy bien que resultaran obligadas a ello por leyes que les impidieran envenenar países pobres.

Recuerda estas expresiones: modularidad, obsolescencia, responsabilidad a lo largo de la cadena de consumo, usuarios y no consumidores

Son importantes, te lo aseguro. Infórmate tanto cuanto puedas, por favor. Seas o no informático, seas o no biólogo.