Endosimbiosis bacteriana y políticos a los que les toca la lotería varias veces

Las mitocondrias son orgánulos que proceden de un proceso de endosimbiosis. Sí, sí, ese proceso por el que un organismo introduce dentro de sí a otro y, en vez de digerirlo se lo queda y se aprovecha de él y lo mantiene. O quizás fue al revés, que el que se introducía buscaba matar al hospedador, pero de alguna manera este aguantó con él dentro y terminaron colaborando.

El caso es que fue hubo una simbiosis. La cual fue única, sucedió una única vez. ¿Cómo sabemos eso? Porque las mitocondrias de diversos organismos tienen diferentes genomas. Es decir, hay mitocondrias que han perdido genes por el camino de la historia. Probablemente porque a la célula no le hacía falta que los tuvieran, quizá por habérselos pasado al genoma de la célula. El resultado es que todas las mitocondrias tienen ADN propio, pero ese ADN no es exactamente igual en todas las mitocondrias de todos los eucariotas.

Reclinomonas
Reclinomonas tomado de EOL

Hay algunos genes mitocondriales que están presentes en todas ellas, estén en el eucariota que estén. Sin embargo, eso no garantiza que la endosimbiosis fuera un proceso único, no. Eso garantiza que en todas ellas hubo un evento de endosimbiosis común. Pero los demás genes, pudieron llegar por otros eventos. Y la mitocondria ser el resultado de varias endosimbiosis.

Pero no.

Pero hay un protozoo, llamado Reclinomonas americana, que tiene todos los genes. Todos. Todos los genes que tienen todas las demás mitocondrias. Cualquier gen que haya en una mitocondria cualquiera en un eucariota cualquiera, ese gen lo tienen las de Reclinomonas americana. Y sí que sería muy, muy, muy, muy improbable que haya habido varios episodios de endosimbiosis y que todos le hayan pasado a Reclinomonas. Eso es como cuando hay políticos que dicen que le tocan premios importantes de la lotería varias veces (y encima ponen cara de ofensa porque no nos lo creamos…).

La estadística sirve para mentir. Pero la estadística no miente…

Rickettsia
Rickettsia tomada de MicrobeLibrary

Además, comparando los genes de las mitocondrias con los de las bacterias, hemos encontrado una candidata a ser pariente de ellas: Rickettsia prowazekii. Las mitocondrias y Rickettsia debieron tener antepasados comunes.

Ya sabes a quién le debes tu energía…

La próxima vez que oigas un nombre raro, no huyas de él. Al revés. Trata de averiguar si es algo importante en tu vida. Que una palabra extraña, o que no conoces, no te aparte ni del saber, ni de lo que podrías hacer con ese saber.

Un resumen sobre el método científico

  • El pensamiento científico aspiraba a obtener la verdad. Hoy no, hoy aspira a obtener interpretaciones de hechos y procesos compatibles con la verdad, pero no la verdad misma. Aspira a lo que pudiera ser verdad.
  • El pensamiento científico actual sabe que el conocimiento procede de la experiencia. Pero también del propio pensamiento, que filtra la experiencia y la interpreta. La experiencia sin interpretación no tiene gran sentido.
  • El pensamiento científico produce multitud de explicaciones, pero no todas son válidas, aunque sean científicas. Para aceptarlas como científicas tienen que resultar coherentes entre sí.
  • No basta con lo anterior. Es necesario verificar. Bien mediante experimentación, bien mediante simulación por ordenador, bien mediante contraste entre predicciones y resultados…
  • No en todas las ciencias se verifica de la misma manera. Por tanto, el método científico difiere algo (o mucho) entre unas ciencias y otras.
  • Cuando se pretende verificar, suele ocurrir que haya que recurrir a interpretarlos mediante la estadística porque:
    • Los resultados no son exactamente los previstos.
    • El experimento tuvo que ser simplificado para llevarlo a cabo y no coincide exactamente con la realidad.
    • No se pueden realizar medidas directas de algo y haya que recurrir a estimaciones indirectas (p.ej., valorar otro parámetro relacionado; o valorar esa magnitud en otro lugar u otras condiciones).
  • El proceso se puede resumir en el gráfico adjunto:

Proceso científico

  • Las teorías científicas son un conjunto de hipótesis que encajan entre sí y sirven para poder explicar una amplia variedad de observaciones.
  • Un paradigma incluye teorías científicas que encajan entre sí, las razones que las han generado, los instrumentos y formas de usarlos con los que se construyeron, los valores (sociales, económicos, estéticos, éticos…) bajo los que surgió ese conocimiento, los problemas que resuelve.
  • A diferencia de otros campos del conocimiento, en la ciencia no caben varios paradigmas, alternativos, para atender un problema. Sólo hay uno para cada campo, que es el aceptado por la gran mayoría y el que más y mejor explica. Y no cambia hasta que no lo acepta esa gran mayoría.
  • La aceptación de una hipótesis, una teoría, incluso un paradigma, se lleva a cabo mediante publicación y revisión por pares. Es decir, por la comunida de todos los científicos que trabajan sobre ese problema. Así, la revista científica es la principal manera de hacer ciencia. Algo sin publicar y revisar no es ciencia. Pero no todas las publicaciones son igual de importantes (dependen de un ranking llamado “factor de impacto”).
  • Los hechos científicos que no encajan en las teorías aceptadas se consideran anomalías y quedan pendientes de resolución (bien por nuevos descubrimientos que les permitan encajar, bien por acumulación de anomalías que lleven a cambio de teoría o, incluso, sin son muchas o muy importantes esas anomalías, cambio de paradigma). Suelen ser el motor del avance de la ciencia.
  • Así, el trabajo de un científico consiste en comprobar que nuevas observaciones encajen en las hipótesis-teorías-paradigmas que ya tenemos. O en mejorar la precisión de las observaciones o el uso del instrumental. Sólo de vez en cuando encuentra anomalías. Y muy de vez en cuando esas anomalías le llevan a descubrir nuevas hipótesis-teorías-paradigmas.
  • Si no hay suficientes científicos ocupándose de un problema, o si este no puede ser observado con precisión, objetivamente, ese problema no se considera científico.

Te propongo una tarea. No es completa ni mucho menos. Seguro que tú la mejoras con tus aportaciones. Incluso tal vez te apetezca comentármelas si se te ocurren.

  1. Toma como punto de partida una situación del pasado (como mínimo anterior al siglo XVII) que te parezca que cuadre con la definición de “pensamiento mágico” (que tendrás que encontrar por tu cuenta).
  2. Aplícale cada uno de los pasos del proceso científico:
    1. Acumula datos objetivos y fiables sobre esa situación haciendo búsquedas en internet.
    2. Emite una hipótesis (y explica por qué la emites) acerca de una posible explicación.
    3. ¿Cómo podrías verificar esa hipótesis?
    4. ¿Cómo crees que habría sido acogida esa hipótesis en los tiempos en que existía pensamiento mágico acerca de la situación que estás estudiando?
    5. En el caso de que tu hipótesis hubiera sido acogida con escepticismo ¿Podrías aplicar la noción de paradigma para explicar ese resultado?

Hipótesis y teorías científicas (intentando clarificar)

Este post es fruto de la colaboración con Vicky, de RedBioGeo. Que tenía yo ganas, sí! :)

“Antes muy antes”, el pensamiento científico aspiraba a obtener la verdad. Hoy ya no tanto. No es que se haya renunciado, no. Es que se empieza a pensar que ese no es el trabajo de un científico.

La caverna de Platón

Fuente: http://tinyurl.com/ycw3nqb

“Antes muy antes” (me refiero a la época de Platón, siglo IV a.C.), la verdad procedía de la mente. Se creía que bastaba con aplicar unas buenas reglas lógicas, de pensamiento, para descubrir cómo eran las cosas. El mundo existía porque existía el pensamiento. La experiencia era una representación imperfecta de la razón. Ya sé que suena raro pero era la manera de pensar predominante antes muy antes. La fuente de la verdad, entonces, se situaba en la mente.

Vamos a ver… Esa influencia era más intelectual que práctica. Un agricultor o un pescador no razonaban acerca de facilidad con la que un arado actuaba o de la flotabilidad de un bote. Más bien probaban cosas y veían si funcionaban. O sea, que estaban ciencia por su lado y tecnología por el suyo. Claro. Porque la ciencia lanzaba ideas que sí, que parecían muy razonables, pero que funcionaban poco. Bueno, también se lograban ideas buenas, ¿eh? Pero tantas como ideas fallidas. Y es que la ciencia se consideraba la actividad más elevada, propia del alma, del espíritu que buscaba la verdad. Y la tecnología… La tecnología buscaba cosas que funcionaran. Y como eso es trabajar manualmente, se le dejaba a los que no se les consideraba capaces de pensar, sólo de actuar (fundalmentalmente a los pobres). Porque actuar siempre ha estado mal visto. Claro, pensar no mancha.

“Algo después de antes muy antes” (en los siglos XVII y XVIII, vamos),  la experiencia cobra otro valor. Bajo la influencia de pensadores tan eminentes como Bacon, Hobbes, Locke, Hume. Todos ellos ingleses. Es curioso, ¿no? Que coincida esa mentalidad de darle a la experiencia otro valor, superior al del mero pensamiento, con ingleses. Y que la Revolución Industrial sucediera en Inglaterra. Y que Inglaterra fuera la nación dominante durante esos siglos y hasta principios del XX, frente a la platónica España y a la racionalista Francia. ¿Será que enfocaron bien el problema de la ciencia? ¿Que aunaron ciencia y tecnología? ¿Que le dieron a la ciencia un papel social? ¿Que incorporaron a la ciencia toda la sabiduria acumulada en la tecnología y que hasta entonces se había mantenido aparte, porque manchaba?

Pero había un problema. Llevado al extremo, ese empirismo (ese obtener el conocimiento únicamente de la experiencia) puede negarle cualquier papel a la razón, al pensamiento.

Y no es eso, no es eso…

No todo puede ser experiencia, no todo puede ser experimento. Y es que hay tantas cosas que ver, que oír, que tocar, que oler, que gustar… Hay tantas cosas que investigar que no podemos experimentar porque sí. La experiencia tiene que estar guiada hacia algún propósito. Y la experiencia, sin atención, no es nada. La mente interviene. Dirige nuestra atencion y pone un filtro a la experiencia. Nos dice qué merece la pena atender y qué no. Qué tiene relevancia.

Luego necesitamos una guía para la experiencia. Ahí vuelve a entrar el pensamiento. Por tanto, el obtener ideas es una combinación de ambas fuentes: pensamiento y experiencia.

¿Y ya está? ¿Combinar pensamiento y experiencia era la solución?

Cabeza con hipótesis

Fuente: http://tinyurl.com/yjtjhup

¡¡¡¡Ayyyyyy!!!! En realidad eso tampoco es cierto. No basta. Porque hoy tenemos muchas ideas, muchísimas. Hemos avanzado una barbaridad. No es que haya pasado mucho tiempo, no. Es hemos descubierto muchas cosas. No midas el mundo en tiempo, mídelo en avances, descubrimientos, ideas. Entonces verás que estamos muy lejos de “antes muy antes” (siglo IV a.C.) y de “algo después de antes muy antes” (siglos XVII-XVIII); estamos en un mundo mucho más rico en descubrimientos. Y eso cuenta, eso tiene un peso. Hemos avanzado tanto en comprender el mundo que el valor de un nuevo descubrimiento no se mide por lo cierto o incierto que sea, sino por como encaja con lo que ya sabemos. Una idea aislada, aunque parezca buena, si no encaja se considera una anomalía y no se tiene en cuenta. Para aceptar un hallazgo, tiene que encajar en el contexto de los demás hallazgos.

Así, los científicos, a partir de esa mezcla de pensamiento, experiencia y contexto, lanzan propuestas. Propuestas acerca de cómo creen que es el mundo. Esas propuestas tienen que ser razonables, tienen que poder verificarse mediante algún tipo de experimento que permita medir, tienen que encajar con las demás. No vale cualquier idea, tiene que cumplir esos requisitos. A esas propuestas con esas características les venimos llamando hipótesis científicas.

Pero esas suposiciones, que parecen ser razonables, que podrían encajar con lo que sabemos, hay que comprobarlas. Y eso se logra sometiéndolas a la experiencia. Y a la estadística. Porque en muchas ocasiones, lo que estudiamos es muy complejo, o muy amplio. Tan complejo o tan amplio que en los experimentos hay que simplificar. Es decir, que el experimento toma parte de la realidad, no toda. Y eso significa introducir posibles errores en los resultados finales. En la ciencia moderna los experimentos nos dan datos que hay que interpretar, no resultados que directamente digan sí o digan no. Eso es lo que llamamos método científico. Obtenemos unos datos y comprobamos si es probable que apoyen nuestra hipótesis. Es decir, si pudieran ser ciertas. ¡Ojo! No si son ciertas, sino si pudieran serlo. A eso se le llama corroboración de hipótesis. Y si no se logra, si se demuestra que la hipótesis es falsa bajo las condiciones del experimento, se llama refutación.

Y es que el método científico ha ido evolucionando. Hasta Popper, el método científico buscaba la verdad. Desde Popper se busca eliminar lo que no es cierto y renuncia a encontrar la verdad. Sólo se queda con lo que podría ser cierto. Es decir, no puedes estar seguro del todo ¡de nada! Pero si algo funciona una y otra y otra vez, si algo supera múltiples comprobaciones, múltiples experimentos, ocurre que, aunque no estés seguro del todo, sí que puedes actuar como si fuera cierto. A eso que funciona una y otra vez, que encaja bien con otras ideas y que se considera razonable, que tiene poder explicativo, sirve para fundamentar una teoría científica. Que es una formulación, una idea, un modelo, una ecuación… lo que sea que sirve para explicar y predecir. Para explicar y predecir los fenómenos que nos ocupaban, que nos preocupaban. Cuantas más hipótesis se verifiquen como apoyos para una teoría, más sólida resultará ésta última.

¿Y es así de sencillo? Ni de broma! Porque al introducir la estadística, el contexto de otras hipótesis y otras teorías, los experimentos y las máquinas que miden los resultados de los experimentos, las simplificaciones que se eligen para poder llevar a cabo el experimento… ¡Todo se complica!

Pero eso te lo cuento mañana… Lo de hoy era en un mundo ideal.