IMPORTANTE Avance en el estudio del PARKINSON


La identificación del nuevo gen, publicada en la revisa Elife, desempeña un importante papel de mediación en otros genes previamente reconocidos (PARKIN y PINK1). Concretamente, el nuevo gen es MUL1 y fue descubierto gracias a un estudio con moscas de la fruta y ratones. El equipo de investigadores halló que el suministro de una cantidad extra del gen MUL1 ayuda a mejorar el daño mitocondrial, debido a estos genes mutados, y por tanto, la inhibición de este nuevo gen exacerba el daño.

“Demostramos que la dosis MUL1 es clave y optimizar su función es crucial para la salud del cerebro y para prevenir la enfermedad de Parkinson. Nuestro trabajo demuestra que la salud mitocondrial es de vital importancia para evitar que suframos de neurodegeneración. Además, la búsqueda de un medicamento que pueda mejorar la función de MUL1 sería de gran beneficio para los pacientes con la enfermedad de Parkinson”, afirma Ming Guo, líder de estudio.

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Este nuevo descubrimiento podría conducir a grandes avances en el tratamiento de la enfermedad, así como su prevención, y abre la esperanza a una potencial cura para este trastorno.

Adolescencia, Alcohol y Sistema Nervioso

El biólogo Jorge Barcia combina la docencia de Anatomía y Embriología Humana en la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir con la investigación sobre los efectos de las drogas en el tejido nervioso. Su compromiso personal con la prevención de conductas adictivas, especialmente entre la juventud, le ha llevado a implicarse en acciones de sensibilización y formación desde la Fundación Sida y Drogas. El investigador también participa actualmente en un ambicioso proyecto de estrategias de rescate y regeneración tisular en diversas enfermedades.



¿De qué modo afecta el alcohol y las drogas al sistema nervioso?
Las drogas en general producen daño celular promoviendo estrés oxidativo, como ocurre en muchas enfermedades. Las consecuencias varían desde la muerte celular a modificaciones morfológicas y funcionales incluso a bajas dosis, particularmente en sistemas neurales como el hipocampo o la retina. Además de constatar estos efectos, en el grupo de investigación hemos demostrado que agentes tóxicos como el etanol o la cocaína frenan la producción de células en el hipocampo adulto afectando principalmente a las células hijas. Lo más interesante fue observar que la administración de productos antioxidantes mejoraban o normalizaban estos procesos.
¿Por qué decidieron centrarse en la retina?
La retina forma parte del entramado neural y es compleja al estar dispuesta en capas interconectadas, como si fuera un milhojas, como ocurre en  la corteza cerebral y cerebelar con varias capas de diversos tipos celulares. Además, la retina es parte del sistema nervioso y de algún modo los hallazgos que se consigan en esta zona, muy probablemente sean trasladables a otras.
¿En qué aspectos de la retina trabajan?
Entre otros aspectos, abarcamos los efectos del etanol sobre la retina estudiando al detalle tanto el deterioro subcelular como las diferentes capas que pueden estar dañadas. Para ello, en este momento cultivamos células del epitelio pigmentario. De las muchas capas de la retina, aun siendo de estirpe neuroectodérmica y no formando parte de la red retiniana, es vital para su mantenimiento y se considera al epitelio pigmentario como un 'mantenedor' de la retina.
Tras estos experimentos in vitro, el siguiente paso es pasar a roedores. Sin embargo, aplicar los resultados a sistemas vivos es el salto más complicado porque cada nueva célula que se incorpore ha de conectar con otras y ser conectada para que sea funcional. El sistema nervioso es una gran red y cada célula puede tener centenares de contactos recíprocos. Por ello, debemos estudiar también las señales que intercambian las células de diferentes capas. De hecho, aún estamos por ver si la regeneración neuronal podrá llegar a ser completa por la dificultad de regenerar tejido neural. Se trata de uno de los grandes retos de la ciencia actual.
¿Investigan también enfermedades de la retina?
Sí, es otra de nuestras líneas de investigación. Trabajamos con modelos animales de enfermedad, especialmente con un tipo de degeneración de retina donde los conos y bastones van muriendo. Estamos poniendo en marcha estrategias y métodos de regeneración retiniana. Se trata de un proyecto financiado por el anterior Ministerio de Ciencia e Innovación cuyo investigador principal es Francisco Javier Romero. Recientemente participamos en otro proyecto de la Fundación Ramón Areces sobre la aplicación de biomateriales para la regeneración del sistema nervioso central donde realizamos intervenciones con bioplímeros con el objetivo de introducir andamiajes tisulares para sostener las células dentro del tejido a regenerar. Los resultados fueron muy reveladores y fueron publicados en Neuroscience.
¿Para ello emplean células madre?
Efectivamente. Estamos viendo que las células madre al introducirlas en diferentes matrices diferencian a distintos tipos celulares de la retina, como conos y bastones o incluso astrocitos, de modo que a partir de una misma célula podemos obtener diferentes formas celulares. En este sentido, investigamos los factores que determinan que una célula se diferencie a una célula u otra. Conocer y entender el lenguaje celular es otro de los grandes retos en ciencias biomédicas. Los científicos andamos tras la herramienta que permita ordenar a una célula a convertirse en otra e incorporarse a un tejido, aunque queda un largo camino para conseguir esto.
¿Qué otras estrategias están poniendo en marcha para la regeneración tisular?
Ya comprobamos en modelos animales que administrando antioxidantes podemos mejorar muchos aspectos celulares negativamente afectados por diversos motivos como diabetes o exposición a etanol. En el mencionado estudio de regeneración de corteza cerebral postraumática, el antioxidante ácido lipoico produjo diversos efectos interesantes que nos abrió muchas nuevas incógnitas y parece ser prometedor en regeneración tisular, como ya ha sido demostrado en otros modelos.
¿Influye la edad en los efectos del etanol sobre el cerebro?
Es bastante probable. Sobre la infancia y la adolescencia los perjuicios están sobradamente descritos, no tanto en la franja de mayoría de edad comúnmente cifrada en los 18 años. Algunos trabajos científicos sobre el nivel de maduración cortical de personas han establecido que la maduración –que no el crecimiento–, no concluye hasta los 21 años. El cierre absoluto del cráneo tampoco se produce hasta los 20 años. De manera que la mayoría de edad que hemos establecido legalmente no es una mayoría de edad biológica.
Nuestro grupo decidió ver qué pasaba en una hipotética franja de 17-18 años usando ratas que por peso se situarían alrededor de esa etapa bautizada como adulto-joven y comparamos los resultados con un adulto-maduro equivalente a unos 40 años en un humano. La sorpresa fue que encontramos diferencias basales que no esperábamos, esto es, que determinadas células del giro dentado del hipocampo ya presentaban diferencias anatómicas –en particular unas pocas células de la capa subgranular que son las encargadas de expresar óxido nítrico neuronal que es fundamental para muchas actividades neurales–. Además, es casualmente en esa zona donde se produce la neurogénesis de la que hablábamos antes. Otra sorpresa fue observar que al administrar etanol de forma crónica a las dos poblaciones, esas células del hipocampo respondían de forma diferente. Esto es muy relevante porque pone de manifiesto que las células neuronales de los adultos jóvenes no se comportan igual y, por tanto, no son exactamente iguales.
Entonces, ¿qué hay de las recomendaciones de una copa de vino al día?
Me lo han preguntado muchas veces. El etanol es un agente tóxico y la mejor recomendación sería tomar vino sin alcohol o mosto porque conserva las propiedades beneficiosas de la uva como los afamados polifenoles. En el caso de la cerveza pasa lo mismo, lo ideal sería tomarla sin alcohol. Por eso esas frases pueden llevar a engaño. El gran objetivo en la lucha contra el alcoholismo y  las otras adicciones es impedir que la población juvenil entre en el ciclo.  Es tremendo ver chavales muy jóvenes que ingresan en Proyecto Hombre u otros centros intentando superar adicciones. La edad de inicio en el consumo de cocaína está en 14 años y de etanol o cannabis es aún menor. Por tanto, el coqueteo con las drogas se inicia a muy corta edad. Obviamente muchos no se enganchan pero otros muchos sí.
La batalla hay que darla en las edades jóvenes porque la percepción de riesgo es nula o escasa y los adultos no damos ejemplo. En este sentido, hay mucha más labor social que científica por hacer. En otros países han puesto en marcha programas de educación social para prevenir la adicción basados en ofrecer actividades lúdicas a la juventud o hacer intervenciones familiares porque consideran que son más eficaces que las campañas de concienciación basadas en mensajes negativos como "el alcohol mata" o lo de las cajetillas de tabaco. Es necesario ir más allá del anuncio publicitario e ir a la acción sobre aspectos más humanos como la familia y multitud de factores como el entorno vecinal, amistades, cohesión familiar, etc.

Ensayarán Vacuna contra el Alzhéimer en 2013

Los responsables de la farmacéutica española Grifols anunciaron ayer, en una rueda de prensa celebrada en Barcelona, que ensayarán en humanos un prototipo de vacuna que frene la aparición del alzhéimer durante el primer trimestre de 2013.
El objetivo del medicamento es conseguir la inmunización contra las proteínas tau y beta-amiloides 40 y 42, que en las personan afectadas se acumulan en el cerebro y provocan la destrucción de las neuronas.
La vacuna ya ha pasado la fase de experimentación animal - ha sido probado con éxito en ratones - y está pendiente de ser aprobada por la Agencia Española del Medicamento para iniciar los ensayos clínicos en humanos.
Este prototipo clínico ha sido diseñado para su utilización en los estadios asintomáticos y preclínicos del alzhéimer. En estas fases, los pacientes aún no manifiestan los signos característicos de la enfermedad, como la pérdida de memoria o la apraxia, la incapacidad de realizar movimientos voluntarios.

Anteriores intentos de vacunaLa compañía catalana no ha sido la primera en desarrollar y probar un prototipo contra el alzhéimer. El pasado mes de junio, Bengt Winblad, del Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia), dirigió una investigación sobre el funcionamiento de la vacuna CAD106, que también estimulaba el sistema inmunitario para que reaccionara contra las beta-amiloides.
Sus resultados mostraron que, de los pacientes que recibieron el tratamiento -todos ellos sufrían la enfermedad en su etapa leve o moderada-, el 80% desarrolló anticuerpos contra esas proteínas sin sufrir efectos secundarios.
Fuente: http://www.agenciasinc.es 

Científicos argentinos lograron desentrañar los mecanismos cerebrales del olvido

 El trabajo, que será publicado en la revista "Gognition", fue dirigido por el investigador del Conicet, Pablo Argibay, en el Laboratorio de Aprendizaje Biológico y Artificial del Instituto Universitario del Hospital Italiano, junto a la bioingeniera Victoria Weisz. 
"Saber cómo funciona el cerebro nos acerca a la posibilidad de neutralizar los mecanismos del olvido y resolver problemas de la memoria, muchos de ellos causados por enfermedades como el Alzheimer", dijo a Télam Argibay, al presentar un simulador del hipocampo, región del cerebro capaz de recordar. 

Argibay explicó que "el hipocampo es un sector del cerebro -por su forma similar a la especie marina- involucrado en la memoria denominada episódica, que es la que a partir de un dato (información parcial) arma el cuadro completo de lo vivido". 

Según explicó, el simulador desarrollado en Argentina permite "observar el funcionamiento del hipocampo en dos contextos distintos: con la posibilidad de generar nuevas neuronas y sin ella". 

Los científicos observaron que cuando el hipocampo generaba nuevas neuronas las memorias adquiridas más recientemente eran mejor retenidas y recordadas; mientras que las memorias más antiguas eran difíciles de recuperar, debido a fenómenos de interferencia producidos por las recién llegadas. 

"El simulador cargado con el código binario (1-0) de las computadoras mostró el funcionamiento del hipocampo, lo que nos alienta a desarrollar teorías acerca de cómo podría producirse el olvido y cómo podríamos intervenir sobre el fenómeno", explicó. 

La investigación permite pensar en posibles terapias para combatir el olvido, una disfunción que afecta en especial a personas mayores que desarrollan demencias del tipo del Alzheimer. 

"Si algunas demencias se produjeran como consecuencia de la pérdida de generación de neuronas podríamos recuperar esa capacidad con una terapia basada en células madre o sustancias para que el fenómeno se produzca", explicó Argibay. 

El especialista calculó que a futuro incluso "no sería descabellado pensar en fabricar una neuroprótesis o (hipocampo en circuitos) capaz de reemplazar la zona dañada". 

El hipocampo cerebral es una de las regiones del cerebro adulto que tiene una particularidad: generar nuevas neuronas, proceso denominado neurogénesis. 

Esta investigación se basó en la neurogénesis, descubierta en el cerebro de los canarios en la década del 80 por un científico argentino, Fernando Nottebohm, que trabajó en Estados Unidos. 

"El descubrimiento, probablemente merecedor del Premio Nobel, contradijo la hipótesis aceptada durante décadas de que no podían generarse nuevas neuronas en el cerebro adulto", reinvindicó. 

El olvido de las memorias más antiguas es compatible con datos experimentales y clínicos y abre nuevas expectativas. 

Una de ellas es "la de los procesos por los cuales una parte del cerebro retiene temporalmente una memoria, para luego olvidarla cuando pasa a otras áreas", explicó el científico. 

Otra es "el área que se ocupa de algunas enfermedades cerebrales en las cuales el paciente recuerda memorias muy antiguas pero pierde la capacidad de adquirir nuevas y adaptarse a la novedad", detalló. 

La tercera de las expectativas "que puede tener este conocimiento del cerebro es en sistemas de robótica, campo conocido como neurorobótica, de máximo interés a la hora de pensar en futuros robots inteligentes", precisó. 


Fuente: Telam

Que seas perezoso o trabajador depende de la química de tu cerebro



En el trabajo, ¿te consideras una persona vaga o más bien dinámica y emprendedora? La voluntad que exhibimos a la hora de trabajar depende, en gran parte, de la química de nuestro cerebro, según un estudio que acaba de publicar la revista Journal of Neuroscience. Usando una técnica de mapeado del cerebro conocida como tomografía de emisión de positrones (PET), los investigadores encontraron quelas personas más diligentes, que se muestran dispuestas a trabajar duro para obtener mayores recompensas, liberan más cantidad de dopamina en zonas del cerebro relacionadas con la motivación, concretamente el estriado y la corteza prefrontal ventromedial. Por otro lado, los empleados “gandules”, que trabajan poco incluso si esa "flojera" implica una reducción de sus ingresos, tienen altos niveles de dopamina en una zona cerebral implicada en las emociones y en la percepción del riesgo: la ínsula anterior. En otras palabras, la liberación de dopamina en la ínsula está relacionada con un menor deseo de trabajar, sin importar las pérdidas económicas que eso implique. 

El estudio es el primero en mostrar que la dopamina puede tener efectos opuestos según la zona en la que actúa y cómo esto explica las diferencias individuales en el comportamiento de los trabajadores. Las conclusiones ayudarán a entender los trastornos de la motivación implicados en enfermedades mentales como la depresión o las adicciones.


Fuente: www.muyinteresante.es

Que seas perezoso o trabajador depende de la química de tu cerebro



En el trabajo, ¿te consideras una persona vaga o más bien dinámica y emprendedora? La voluntad que exhibimos a la hora de trabajar depende, en gran parte, de la química de nuestro cerebro, según un estudio que acaba de publicar la revista Journal of Neuroscience. Usando una técnica de mapeado del cerebro conocida como tomografía de emisión de positrones (PET), los investigadores encontraron quelas personas más diligentes, que se muestran dispuestas a trabajar duro para obtener mayores recompensas, liberan más cantidad de dopamina en zonas del cerebro relacionadas con la motivación, concretamente el estriado y la corteza prefrontal ventromedial. Por otro lado, los empleados “gandules”, que trabajan poco incluso si esa "flojera" implica una reducción de sus ingresos, tienen altos niveles de dopamina en una zona cerebral implicada en las emociones y en la percepción del riesgo: la ínsula anterior. En otras palabras, la liberación de dopamina en la ínsula está relacionada con un menor deseo de trabajar, sin importar las pérdidas económicas que eso implique. 

El estudio es el primero en mostrar que la dopamina puede tener efectos opuestos según la zona en la que actúa y cómo esto explica las diferencias individuales en el comportamiento de los trabajadores. Las conclusiones ayudarán a entender los trastornos de la motivación implicados en enfermedades mentales como la depresión o las adicciones.


Fuente: www.muyinteresante.es

Científicos argentinos hallan la clave del reloj biológico

Todos los organismos tienen un "reloj biológico", un mecanismo endógeno, con sede en el cerebro, que procesa información del ambiente (como la luz y la temperatura) y produce respuestas acordes. 

Se sabe que el reloj biológico está compuesto por varios grupos de neuronas que trabajan de manera sincronizada para procesar los datos recibidos y regulan procesos fisiológicos como el sueño y la vigilia a intervalos regulares. Sin embargo, todavía existen discusiones sobre los detalles.

Por ejemplo, se creía que, a diferencia de lo que sucede en el ser humano, en la mosca de la fruta (que es el modelo utilizado en los estudios de laboratorio) la actividad eléctrica que resultaba determinante para el correcto funcionamiento del reloj biológico se originaba en la membrana de esas neuronas. 

Ahora, según información de la Agencia CyTA, un equipo de investigadores del Instituto Leloir acaba de refutarlo. Liderado por la doctora Fernanda Ceriani, el grupo pudo demostrar que el verdadero motor del reloj tanto en la mosca como en el ser humano se encuentra en el núcleo y no en las membranas. El trabajo acaba de publicarse en una prestigiosa revista científica, Current Biology .

La mosca de la fruta o Drosophila melanogaster se emplea desde hace décadas como modelo de estudio para dilucidar cómo funciona ese mecanismo de relojería en el ser humano. Entre otras cosas, se la prefiere porque es más fácil de mantener y alimentar que otros modelos experimentales, como los ratones. 

Tiene ciclos de vida más cortos y es muy fácil conseguir mutantes con casi todas las variaciones de genes posibles para comprender mejor con qué mecanismos están relacionados. Pero dos trabajos previos establecían que, en un punto, el reloj biológico de la Drosophila funcionaba de un modo diferente al de los mamíferos, lo que de algún modo ponía en crisis a la mosca de la fruta como modelo experimental para estos procesos.


Fuente: www.nuevodiarioweb.com.ar
Imagen: http://revurugu.over-blog.com

Científicos argentinos hallan la clave del reloj biológico

Todos los organismos tienen un "reloj biológico", un mecanismo endógeno, con sede en el cerebro, que procesa información del ambiente (como la luz y la temperatura) y produce respuestas acordes. 

Se sabe que el reloj biológico está compuesto por varios grupos de neuronas que trabajan de manera sincronizada para procesar los datos recibidos y regulan procesos fisiológicos como el sueño y la vigilia a intervalos regulares. Sin embargo, todavía existen discusiones sobre los detalles.

Por ejemplo, se creía que, a diferencia de lo que sucede en el ser humano, en la mosca de la fruta (que es el modelo utilizado en los estudios de laboratorio) la actividad eléctrica que resultaba determinante para el correcto funcionamiento del reloj biológico se originaba en la membrana de esas neuronas. 

Ahora, según información de la Agencia CyTA, un equipo de investigadores del Instituto Leloir acaba de refutarlo. Liderado por la doctora Fernanda Ceriani, el grupo pudo demostrar que el verdadero motor del reloj tanto en la mosca como en el ser humano se encuentra en el núcleo y no en las membranas. El trabajo acaba de publicarse en una prestigiosa revista científica, Current Biology .

La mosca de la fruta o Drosophila melanogaster se emplea desde hace décadas como modelo de estudio para dilucidar cómo funciona ese mecanismo de relojería en el ser humano. Entre otras cosas, se la prefiere porque es más fácil de mantener y alimentar que otros modelos experimentales, como los ratones. 

Tiene ciclos de vida más cortos y es muy fácil conseguir mutantes con casi todas las variaciones de genes posibles para comprender mejor con qué mecanismos están relacionados. Pero dos trabajos previos establecían que, en un punto, el reloj biológico de la Drosophila funcionaba de un modo diferente al de los mamíferos, lo que de algún modo ponía en crisis a la mosca de la fruta como modelo experimental para estos procesos.


Fuente: www.nuevodiarioweb.com.ar
Imagen: http://revurugu.over-blog.com

Vídeo dedicado

Me da mucha cosa poner aquí un vídeo de Redes. Sí, ya sé que se puede embeber y te dan el código para que lo hagas, y todo eso. Pero me da cosa. Porque creo que donde hay que verlo es en su canal de vídeos. Y es que hay pocos programas tan recomendables como este. Especialmente con la línea tan intensa que llevan acerca de neurobiología y educación, dos de sus temas favoritos.

Pero es que hoy…

Hoy es necesario traerme el vídeo a mi blog. Viene a cuento. Verás por qué, te cuento. Doy un rodeo muy pequeñito y al final llego a donde iba. A la neurobiología de la decisión.

Es que estoy intentando que el alumnado comprenda que la educación no es algo que haces para obtener notas. Y que aprender no es estudiar antes de los exámenes. De verdad que le estoy dando vueltas a la cabeza para ver cómo se cambia esto. Y no está resultando tan trivial, a pesar de que parece muy sencillo. Y es que aprender es una actividad cotidiana. Y cambiar los hábitos del alumnado, que no hace trabajo diario, y que está convencido de que se puede aprobar con alguna hora de estudio en casa el día antes del examen, no es fácil. Puede que no guste, pero el alumnado es un freno frente al cambio. Es un sector conservador, que no quiere modificaciones.

Y las familias… Las familias también dicen querer que sus hijos e hijas aprendan, pero, en realidad, la mayoría de las veces sólo les preguntan sobre las notas. Y sólo vienen a preguntar por cómo va la cosa si las notas están flojas, no si sus hijas e hijos están aprendiendo, ni qué, ni cuánto, ni cómo. Llevo 22 años dando clase y son contadísimos los padres o madres que me han formulado esa pregunta.

Y nosotros… Que no nos atrevemos a modificar las cosas. Aun sabiendo que es necesario el cambio. Que sí, que nos esforzamos en dar clases buenas. Muchos docentes lo hacen. Pero luego, lo que cuenta es el examen en la mayoría de los casos. Cambiamos nuestro modo de enseñar, pero no el de evaluar. Así, no hay manera…

Bueno, ante esto, yo estoy intentando, por mi cuenta, a mi bola, añadir algo de cambio. Hay cosas que me salen mejor y otras peor. No soy el profe superguay ni un matao. Soy normalito. Y hay días de acierto y días que no. Pero poco a poco sí estoy logrando que el alumnado, en clase, piense en cómo lo que se está explicando es útil para su futuro profesional. Que se imagine dentro de 20 años y piense qué ideas se quiere llevar de esa clase para que viajen con él o ella en el tiempo, para que le acompañen el resto de su vida. Es decir, que pongan las clases en valor, más allá de las notas. Y es que las clases son más valiosas que los exámenes, sin duda.

Interrogante

Interrogante

Y en ese viaje hay dificultades. La primera, la más evidente, la incertidumbre del alumnado frente al futuro. “¿Qué va a ser de mí dentro de 20 años?” es una pregunta frecuente. Y las respuestas frecuentes van desde vocaciones rotundas (tan rotundas que dan miedo porque no contemplan plan B, si falla el plan A) a bloqueos y desesperación por no saber. Pasando por ideas poco realistas acerca de las posibilidades de cada uno (sinceramente, médico o abogado, si llevas seis suspensas en la primera evaluación, y dos pendientes del curso pasado, y no das ni golpe, muy realista no es, eh?). Pero lo importante es darse cuenta de que una clase es algo que requiere dos trabajos simultáneos, interactuando entre sí, atentos el uno al otro: el del profesor enseñando y el del alumnado aprendiendo. Y que para aprender, es necesario un para qué.

Para mis alumnos y alumnas con incertidumbres os dedico este vídeo. Tomadlo con calma, sí, pero hay que ir pensando en el futuro ya y todos los días. Es parte de vuestro trabajo. Y no es fácil. Ved esto por si ayuda en el enfoque. Trata de la neurobiología de la decisión. Decidir no es un trabajo fácil para el cerebro. Acostumbrado como está a lidiar con un puñado de opciones. Que era lo que le pasaba en la sabana africana, donde se desarrolló ese órgano nuestro. Hoy alimentamos al cerebro con tanta información sobre opciones que el proceso de toma de buenas decisiones está muy deteriorado. Con graves consecuencias. Por ejemplo, lo que os pasa a vosotros y vosotras respecto a vuestro futuro. Pero también hay que decidir cuando tienes dinero en qué lo gastas. Y eso está también averiado. Mucho. Tanto que esta crisis económica tiene como origen malas decisiones por exceso de opciones (que dispara la avaricia). Es una crisis económica con fuertes raíces psicológicas.

Si supiéramos más de neurobiología, seríamos más felices, decidiríamos mejor y tendríamos menos crisis económicas y personales. Pues eso… A ver si te ayuda.

Pinche aquí para ver el vídeo

Cotilleando a los paramecios

ResearchBlogging.org

Esta entrada es bilingüe.

Daniel Fels es un cotilla. Como yo. Eso nos une. Yo quiero enterarme de lo que dice todo el mundo y el quiere enterarse de lo que se dicen los paramecios. En concreto, Paramecium caudatum. En eso ya no somos tan iguales.

Y es que la comunicación intercelular es algo importantísimo. A los individuos unicelulares les ayuda a coordinar sus decisiones, a que éstas seán más ajustadas a sus necesidades, a ponerse de acuerdo. Y a los seres pluricelulares les permite que sus células sepan qué hacer por el bien del conjunto.

De hecho, el cáncer es una enfermedad de la comunicación celular.

Por tanto, ninguna investigación sobre esta habilidad de los seres vivos debería tomarse a la ligera.

“Information transfer is a fundamental of life.”

Paramecio

Fuente: http://tinyurl.com/yhm7lxg

Lo que Fels hizo fue sencillo y brillante. Se sabe bien que las células se comunican mediante sustancias químicas. Pues él lo impidió. ¿Cómo? Sencillo. Colocando unos paramecios en un tubo de ensayo y otros en otro. Pero descubrió que, a pesar de estar separados por paredes de cristal se seguían influyendo mutuamente. Crecían de manera coordinada y su comportamiento alimentario quedaba afectado cuando estaban juntos ambos tubos de ensayo.

“This study is designed to test for non-molecule-based triggering of two fundamental properties of life: cell division and energy uptake.”

¿Y qué es lo único que puede pasar de un tubo a otro? Pues claro, la luz.

“Even through glass, the cells affected cell division and energy uptake in neighboring cell populations.”

Fels entonces usó tubos de ensayo hechos de cristales especiales. Cristales que filtraban, selectivamente, algunas longitudes de onda. Y comprobó que los paramecios no se entienden bien entre ellos si están en tubos de ensayo que bloquean la luz ultravioleta. Por tanto, pensó, ese debe ser el mecanismo de comunicación

No sabemos aún mucho más. No sabemos con qué lanzan esos mini-mini-mini-destellos ultravioletas los paramecios (unos pocos fotones, parece), ni con qué parte de su célula los crean. No sabemos si esa señal es más importante que las típicas moléculas químicas que emplean en la comunicación. Lo que sí sabemos es que hemos descubierto algo nuevo. Y probablemente importante, porque ese tipo de comunicación afecta a dos propiedades básicas de los seres vivos: nutrición y reproducción. Está lejos de ser trivial.

“It is suggested that the cell populations use two (or more) frequencies for cellular information transfer, which influences at least energy uptake, cell division rate and growth correlation. Altogether the study strongly supports a cellular communication system, which is different from a molecule-receptor-based system and hints that photon-triggering is a fine tuning principle in cell chemistry.”

Lo que sí sabemos es que tenemos preguntas sin respuesta aún. ¿Tienen más especies ese mecanismo? ¿Les pasa a los procariotas? ¿Ocurre en organismos pluricelulares? ¿Cuáles son las proteínas y los genes responsables? ¿Es ese sistema equivalente a un sistema nervioso, sólo que entre células separadas? ¿Convierte a las células que creíamos aisladas en un organismo único, en realidad? ¿Tendremos que redefinir lo que es un sistema nervioso?

Estamos lejos de saberlo todo sobre una célula. Estamos lejos de saberlo todo sobre nosotros mismos. Y es más difícil saber algo nuevo, aprender algo como esto, si las fuentes del conocimiento no están accesibles. Miento. Si las fuentes del conocimiento están sólo accesibles previo pago. Los biofotones (te recuerdo que la luz está hecha de fotones, y que la luz que emiten los seres vivos se puede llamar bioluminiscencia, luego de ahí el nombre de biofotones) son un tema de estudio colateral, al que no se ha otorgado importancia más allá de algunos estudios curiosos. Pero podría tenerla. O no.

¡O sí! Porque algo que es capaz de afectar a la nutrición y a la reproducción bien podría tener relevancia. Y porque no es la primera vez que se detecta este efecto. En las cebollas, sin ir más lejos.

“Although biophotons may carry biologically relevant information, only very little is known about whether individuals indeed use them for sending and receiving information. A few studies (with populations separated from each other molecularly but not electromagnetically) strongly suggest biophotons as transmitters of information: e.g., onion roots influence mitosis positively in neighbouring onion roots.”

Fels, D. (2009). Cellular Communication through Light PLoS ONE, 4 (4) DOI: 10.1371/journal.pone.0005086