Vídeo dedicado

Me da mucha cosa poner aquí un vídeo de Redes. Sí, ya sé que se puede embeber y te dan el código para que lo hagas, y todo eso. Pero me da cosa. Porque creo que donde hay que verlo es en su canal de vídeos. Y es que hay pocos programas tan recomendables como este. Especialmente con la línea tan intensa que llevan acerca de neurobiología y educación, dos de sus temas favoritos.

Pero es que hoy…

Hoy es necesario traerme el vídeo a mi blog. Viene a cuento. Verás por qué, te cuento. Doy un rodeo muy pequeñito y al final llego a donde iba. A la neurobiología de la decisión.

Es que estoy intentando que el alumnado comprenda que la educación no es algo que haces para obtener notas. Y que aprender no es estudiar antes de los exámenes. De verdad que le estoy dando vueltas a la cabeza para ver cómo se cambia esto. Y no está resultando tan trivial, a pesar de que parece muy sencillo. Y es que aprender es una actividad cotidiana. Y cambiar los hábitos del alumnado, que no hace trabajo diario, y que está convencido de que se puede aprobar con alguna hora de estudio en casa el día antes del examen, no es fácil. Puede que no guste, pero el alumnado es un freno frente al cambio. Es un sector conservador, que no quiere modificaciones.

Y las familias… Las familias también dicen querer que sus hijos e hijas aprendan, pero, en realidad, la mayoría de las veces sólo les preguntan sobre las notas. Y sólo vienen a preguntar por cómo va la cosa si las notas están flojas, no si sus hijas e hijos están aprendiendo, ni qué, ni cuánto, ni cómo. Llevo 22 años dando clase y son contadísimos los padres o madres que me han formulado esa pregunta.

Y nosotros… Que no nos atrevemos a modificar las cosas. Aun sabiendo que es necesario el cambio. Que sí, que nos esforzamos en dar clases buenas. Muchos docentes lo hacen. Pero luego, lo que cuenta es el examen en la mayoría de los casos. Cambiamos nuestro modo de enseñar, pero no el de evaluar. Así, no hay manera…

Bueno, ante esto, yo estoy intentando, por mi cuenta, a mi bola, añadir algo de cambio. Hay cosas que me salen mejor y otras peor. No soy el profe superguay ni un matao. Soy normalito. Y hay días de acierto y días que no. Pero poco a poco sí estoy logrando que el alumnado, en clase, piense en cómo lo que se está explicando es útil para su futuro profesional. Que se imagine dentro de 20 años y piense qué ideas se quiere llevar de esa clase para que viajen con él o ella en el tiempo, para que le acompañen el resto de su vida. Es decir, que pongan las clases en valor, más allá de las notas. Y es que las clases son más valiosas que los exámenes, sin duda.

Interrogante

Interrogante

Y en ese viaje hay dificultades. La primera, la más evidente, la incertidumbre del alumnado frente al futuro. “¿Qué va a ser de mí dentro de 20 años?” es una pregunta frecuente. Y las respuestas frecuentes van desde vocaciones rotundas (tan rotundas que dan miedo porque no contemplan plan B, si falla el plan A) a bloqueos y desesperación por no saber. Pasando por ideas poco realistas acerca de las posibilidades de cada uno (sinceramente, médico o abogado, si llevas seis suspensas en la primera evaluación, y dos pendientes del curso pasado, y no das ni golpe, muy realista no es, eh?). Pero lo importante es darse cuenta de que una clase es algo que requiere dos trabajos simultáneos, interactuando entre sí, atentos el uno al otro: el del profesor enseñando y el del alumnado aprendiendo. Y que para aprender, es necesario un para qué.

Para mis alumnos y alumnas con incertidumbres os dedico este vídeo. Tomadlo con calma, sí, pero hay que ir pensando en el futuro ya y todos los días. Es parte de vuestro trabajo. Y no es fácil. Ved esto por si ayuda en el enfoque. Trata de la neurobiología de la decisión. Decidir no es un trabajo fácil para el cerebro. Acostumbrado como está a lidiar con un puñado de opciones. Que era lo que le pasaba en la sabana africana, donde se desarrolló ese órgano nuestro. Hoy alimentamos al cerebro con tanta información sobre opciones que el proceso de toma de buenas decisiones está muy deteriorado. Con graves consecuencias. Por ejemplo, lo que os pasa a vosotros y vosotras respecto a vuestro futuro. Pero también hay que decidir cuando tienes dinero en qué lo gastas. Y eso está también averiado. Mucho. Tanto que esta crisis económica tiene como origen malas decisiones por exceso de opciones (que dispara la avaricia). Es una crisis económica con fuertes raíces psicológicas.

Si supiéramos más de neurobiología, seríamos más felices, decidiríamos mejor y tendríamos menos crisis económicas y personales. Pues eso… A ver si te ayuda.

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