El buen ejemplo de la mala ciencia

Comentábamos en RedBioGeo sobre lo que podríamos considerar alfabetización científica. Mi propuesta, sin ser exhaustiva para nada, iba en la línea de que el alumnado, al finalizar su formación en la ESO, pudiera responder a unas cuantas preguntas acerca de los avances científicos que se van produciendo. Si, ya sé, eso no son contenidos. Pero, desde luego, sí son competencias. Las que yo intentaba imaginar como útiles serían estas:

Respecto al producto científico, a la idea aportada o confirmada:

1) ¿Se pueden interpretar de otro modo los datos que han llevado a la conclusión científica en cuestión?
2) Los resultados… ¿son una anomalía o concuerdan y refuerzan lo que ya sabemos, lo que la ciencia viene indicando?
3) ¿Es aceptada universalmente la metodología empleada para llegar a las conclusiones obtenidas?

Respecto al procedimiento que ha producido el conocimiento:

4) ¿Qué impacto tiene la revista en la que han sido publicados?
5) ¿Hay artículos que contradigan las conclusiones publicados en revistas de mayor impacto?
6) ¿Quiénes suelen actuar como revisores en esa revista?
7) ¿Quién ha financiado el estudio?

Respecto a las relaciones ciencia-tecnología-sociedad:

8) ¿Qué impacto potencial pueden tener esas conclusiones para un consumidor o un emprendedor?
9) ¿Qué impacto potencial pueden tener esas conclusiones para la cultura?
10) ¿Qué impacto potencial pueden tener esas conclusiones para las relaciones sociales?

Seguro, segurísimo, que hay preguntas más interesantes. Y seguro, segurísimo, que alguna de aquí sobra. Porque esta no es una propuesta cerrada. Ninguna mía lo es. Es un punto de partida. O no. Para ir viendo qué significado de alfabetización científica es el que nos funciona mejor en las aulas.

Yo creo que es una buena idea que alguien que finaliza su formación básica pueda medio plantearse, incluso medio responder, a estas cuestiones, o a algunas de ellas.

Y como llovido del cielo, me ha venido este ejemplo. Un artículo del El País en el que la Defensora de Lectores y Lectoras realiza una magnífica labor de censura (una auténtica regañina, más bien) a una redactora de ese periódico por una mala práctica periodística y reflexiona sobre las consecuencias que puede tener, para la sociedad, un mal periodismo científico, especialmente cuando se tratan temas de medicina. Felicidades, Milagros Pérez Oliva, por mantener elevada la credibilidad científica del medio en el que trabajas y al que tan buen servicio has hecho.

Este análisis es el que querría que comprendiera alguien al final de su etapa básica de formación. Anda que no estaría yo contento si lo lograra…

Una propuesta para abordar la competencia científica

Basándome en PISA (y creando muy poquito, que allí está todo bastante bien) os dejo una idea acerca de qué es la competencia científica y cómo se puede abordar. Es una de las competencias básicas que contempla la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) en España.

Todos los docentes, todos, deberíamos dominar esos textos.

Para los alumnos creo que es importante conocer algo de esto, pues es lo que se os va a pedir. Puede que hoy todavía no. Porque puede que los docentes aún no estemos acostumbrados a trabajar desde competencias. Es posible que pase un tiempo. Pero seguro que, en vuestro trabajo, cuando lo tengáis, esto coincidirá bastante con lo que vais encontrar allí, en el mundo laboral.

Espero que sirva.