La capacidad de la cuenta de Blogger (Infografía)

"Actualización: A partir de mayo del 2013, Google a unificado su plan de almacenamiento y ahora es compartido entre Gmail, Google Drive, y Google photos. Hasta hoy, el límite de almacenamiento gratuito es de 15 GB en total.
Puedes ver los detalles de almacenamiento que usas, si visitas la siguiente página: https://www.google.com/settings/storage/. Para ver cuánto espacio estás utilizado en cada servicio, pon el puntero del ratón encima del gráfico circular.

Puedes ver más información de los planes de almacenamiento obsoletos, así como la información del nuevo plan de almacenamiento, en esta página de Google:
https://support.google.com/picasa/answer/39567?hl=es."

Fuente: Castañeda, K. (2013). Conoce los límites de tu cuenta Blogger. Infografía. [Blog] Compartidísimo. Disponible en: http://www.compartidisimo.com/2013/01/conoce-los-limites-de-tu-cuenta-blogger.html [Acceso 22 Oct. 2016].

Plan Escuela tIC 2.0

Plan Escuela TIC 2.0 402x62

Siguiendo el (muy buen) ejemplo de Juanma y José María, creo que está bien difundir los esfuerzos que se hacen desde la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía por comunicar lo que se está haciendo respecto al Plan Escuela tIC 2.0. También es posible seguir esa actividad en twitter.

Es un buen lugar para informarte y hacer visibles tus ideas acerca de este plan.

Respecto a mí, me falta formación, información y perspectiva para saber si su diseño, desde instancias gubernamentales hasta las decisiones administrativas de más detalle, es mejorable o no. Ni creo que sea mi papel enjuiciarlo. Porque creo que sobran profetas del desastre y publicitarios de las glorias de insignes políticos. A mí, lo que me toca, es currar en lo que pueda para que el barco llegue al mejor puerto posible. Que es lo que he intentado hacer y voy a seguir haciendo.

Porque, en realidad, no creo que los planes sean buenos o malos. Creo que los planes son escenarios. A veces manifiestamente mejorables, pero escenarios al fin y al cabo. Y, en realidad, son los actores y actrices los que sacan partido o no a esos escenarios y a las dificultades y facilidades que ofrecen. No creo que el protagonista sea el plan o su parte administrativa. Creo que el protagonismo es tuyo, en el rol que vayas a actuar: docente, alumnado, familia. Creo, también, que el éxito del plan será también tuyo.

A mí, con que las instancias administrativas capaces de tomar decisiones cuenten y escuchen, con lealtad y rigor, sin ocultar información relevante, con criterio de servicio público, me vale. Y, por lo que sé, muchísimo de lo que se hace es así. Con tanto acierto y desacierto como yo en mis aulas o como tú en las acciones que llevas a cabo en el entorno educativo. Ni más ni menos.

Como compatibilizar cosas

Quinto Toro, buen sitio...

A veces es difícil compatibilizar un blog, el trabajo, las cervecitas… Pero hay aparatitos que ayudan, la verdad. Y luego está la conversación que surge mientras algo se escribe… Hacer un blog así es mucho más agradable que en casa. Más social…

Me gusta. Me gusta mucho.

140 caracteres contra la soberbia

En este V Congreso de Educared he visto cometer un pecado terrible a los organizadores. No organizar innovadoramente. Y era curioso, porque el congreso iba sobre innovación…

Verás. Uno de los comentarios más recurrentes durante los días del congreso ha sido la crítica al formato. Ponentes hablando y congresistas escuchando. Al menos, esa era la sensación. Al menos, esa era la concepción que se desprendía del hecho de que la wifi fuera de pago (inicialmente). Luego rectificado por el reparto de tarjetas de media hora. Si es que a eso se le puede llamar rectificado. Porque inicialmente las tenías que pedir, no te las ofrecían. E inicialmente te las daban de una en una. Gotitas de 30 minutos…

¿Había voluntad de facilitar la participación a través de SMSs pagados, a través de wifi pagada, o abierta con cuentagotas? Pues, qué quieres que te diga, que no, que no… Que no es eso.

De fondo creo subyace la concepción tradicional de congreso, con gente que dice algo y otros que pagan por escuchar. Sólo así se entiende que algo tan barato como una wifi (comparativamente con el resto de los gastos) fuera de pago. O abierta con cuentagotas. Es todo un síntoma de no entender el poder de lo social. ¡Que era lo que se predicaba!

Y es que a mí algunas de las ponencias no me interesaban especialmente. De hecho, algunas (muchas) han sido francamente aburridas en las formas, con poco cuidado hacia la audiencia, con mensajes bastante triviales, sin gran elaboración, sin gran profundidad, sin explorar consecuencias más allá de clichés. Pero en todas pasaba algo esperanzador. Hasta de la peor nacíó una conversación en twitter. Un buen puñado de congresistas que se, con su participación, se convertían en ponentes durante 140 caracteres. Y esa conversación era infinitamente más interesante que su punto de partida (la ponencia), Ponía en valor la peor conferencia. (Por cierto, lo mejor por las tardes, cuando se contaban experiencias).

Entonces… ¿qué tiene más valor? ¿Una conferencia o lo que diversa gente dice de ella? En un congreso innovador, ambas. Mejor dicho, su integración. Me imagino a ponentes lanzando ideas e invitando a opinar. Me imagino a parte de la audiencia escribiendo blogs o microblogs sobre lo que les suscitan esas ideas lanzadas. Y me imagino a otra parte de la audiencia atenta a uno y otros. Y también al ponente atento a la retroalimentación, continuando la conferencia fuera ya de los focos. A lo mejor durante días. A lo mejor no. Y claro, me imagino a gente que no estuvo viendo la presentación por vídeo y siguiendo enlaces a blogs y microblogs, aportado algo también.

Y, por supuesto, me imagino a empresas inteligentes abriendo la wifi, facilitando la participación, no creando problemas. Porque de todo ese talento que aparece en la participación, una empresa inteligente debería saber hacer uso.

No, definitivamente alguien tomó una decisión equivocada. O no supo tomar la correcta. Tener la wifi cerrada, o abierta con cuentagotas, no ha sido una buena idea en Educared. Me hace desconfiar de cómo se entiende realmente la innovación, de cómo se entiende la gestión de la participación. Me hace desconfiar de todas las buenas palabras que acerca de la educación he oído en las empresas organizadoras.

Pero también este pecado (no facilitar eficientemente vías a la participación) lo he visto en muchos otros lugares. Este y otros veranos en múltiples cursos de verano universitarios. O en sitios donde alguien de la administración va a contar los planes. ¡Oye! O en mis propias clases…

Este de la wifi es un pecado de soberbia. En él, el que va a contar algo no cree que los que van a escuchar tengan algo que decir. Yo, por mi cuenta, prometo pecar lo menos posible cuando sea yo quien habla. Y prometo interrumpir tanto como pueda cuando soy yo quien escucha, pero sólo si tengo algo interesante que decir. Y decirlo cortito para ser muy respetuoso con tu tiempo.

Con 140 caracteres.

Aficionados profesionales y profesionales no tanto

Eugenio Manuel se lo curra el tío. En su IES, en su blog, incluso en el libro que ha escrito. Se lo ha currado tanto y tan bien que para cualquiera que esté en sus clases, lea su blog o compre su libro, es evidente que trabaja duro para contribuir a erradicar la superstición. En una época en la que es increíble que la superstición esté tan de moda. Eugenio Manuel curra tanto que si buscas su nombre compuesto en Google, la primera entrada que sale es la de su blog.

A Eugenio Manuel le preocupa que haya tanta ciencia y tan poca transferencia de conocimiento a la población,  tanta ciencia y tan poco saber…

Y sin cobrar, eh? Eso le convierte en un aficionado, claro. Pero en un aficionado de alta calidad, en un aficionado de fiar. En un aficionado profesional. Un aficionado que podría ganarse la vida con su afición y ser un gran profesional de lo que hace. Porque si lees la definición de aficionado verás que incluye palabras como ahínco, empeño, amor por algo. Léelo y verás como aprendes, sí.

Por eso es increíble que le hayan confundido con un parlanchín que difunde supercherías. En una noticia aparecida en Diario de Córdoba. Donde se suponen que escriben profesionales, que reciben pago por lo que hacen. Y que lo que hacen incluye contrastar las noticias.

A poco que hubieran leído su blog, a poco que hubieran leído algo de su libro, a poco que lo hubieran llamado, esta confusión, perjudicial para su buena fama no hubiera ocurrido. Y es que lo único que obtiene Eugenio Manuel con su trabajo aficionado tan profesional es buena fama. No, Diario de Córdoba no le ha quitado dinero, no. Pero ha cometido un error que podría haberle quitado buena fama. Pero esa buena fama no la ha perdido él. Es Diario de Córdoba quien la ha perdido.

¿Basta con la rectificación? Bueno, era obligada. ¡Qué menos! Pero yo creo que no basta. Sería necesario algo más. Algo que repusiera la situación original de buena fama. Algo que explicara cuento bien hace a cambio de sólo buena fama y buen nombre. Algo que indique cómo la blogosfera confía en Eugenio Manuel. Tanto que yo no necesito leer qué esta escribiendo para recomendárselo a mis alumnas y alumnos.

El juego del escondite (homenaje tIC a Arthur C. Clarke)

Pérez no lo tenía nada claro. Le llamaremos Pérez porque sigue siendo agente secreto en activo y pondríamos en peligro su integridad digital si reveláramos su nombre real. Podría perder su Facebook, su Tumblr, su Friendfeed, su Blogger… Incluso su Twitter!

Pero se llame como se llame en realidad, Pérez no lo tenía nada claro.

De hecho sudaba bastante. No era miedo, no. Era una mezcla de rabia contenida y ansiedad. Era un saber que podría cambiar el mundo. Pero tenía que pensar. Y pensar rápido. Más rápido de lo que se acercaba el crucero “Editorial” a su pequeña “tIC 2.0″. Le llamaba tIC, con minúscula, porque estaba orgulloso de que la tecnología no fuera lo más importante de su nave. Él decía que él era lo más importante de ese cascarón que funcionaba a ratos. O quienquiera que la pilotara. Que su cerebro era mejor que lo circuitos que gobernaban el salto hiperlink, o la conexión a la inter-net-inter-planetaria. Prefería las naves pequeñas de la serie “tIC”, con su facilidad para comunicarse a larga distancia, a las más potentes “TIC”. Estaba seguro de que con una nave de la serie “TIC” no hubiera podido internarse en territorio hostil y llegar hasta donde había llegado, hasta el corazón del sistema enemigo, hasta el núcleo hecho de © (también llamado copyright). Allí fue donde descubrió que CLAVE 6.C(ero) era más poderosa que copyright.

La CLAVE… La CLAVE 6.C(ero). Como a él le gustaba llamarla por sus seis circuitos en “C” y los auxialiares E, R y O.

Pérez suspiró.

Sabía lo que podía hacer con la CLAVE. Sabía que podía ser el arma definitiva que le permitiera a la Tierra ganar la “Quinta Guerra Educativa”. Si llegaba a la órbita terrestre, claro. Algo por lo que, en el fondo, no daba un duro (es que Pérez era un agente secreto de la época de la peseta; era sorprendente lo bien que alguien de su edad había llegado a manejar una “tIC 2.0″, que era una nave un poco cabroncilla).

Estaba aún fuera del alcance del crucero “Editorial”. Ese que era temible. Ese que tenía una poderosa artillería, sí. Contaba con dos cañones de “Recursos multimedia ayudados por copyright” y podía lanzar cientos de “Recursos impresos acompañados por dibujitos” por minuto. Eran las armas de moda, de hecho. Al menos en el sistema “SGEA”, a cuya armada pertenecía. En realidad, el sistema “SGEA” no se llamaba así, pero a muchos les inspiraba tanto miedo que no se atrevían a decir ni su nombre correcto.

Pero el “Editorial” era una máquina poco maniobrable. Era capaz de alcanzar gran velocidad porque tenía una notable rampa de lanzamiento. Pero contaba con poca tripulación. Cosas de la crisis. El Gobierno del sistema SGEA había recortado bastantes puestos de trabajo para mantener los beneficios. Y ahora eso jugaba a favor de Pérez. Las naves de la serie “Editorial” contaban con muy poca tripulación porque no podían pagar a nadie más. Eso sí, compensaban con artillería. Muchos recursos, sí, pero ciegos. Increíblemente, sus cañones no tenían sistema de puntería. En cambio, contaban con una tecnología ultramegahipersecreta. Lograban que el blanco, la diana, fuera al encuentro de los proyectiles. Y, para sorpresa de todos, funcionaba invariablemente. Nadie conocía bien en qué consistía esa tecnología ultrahipermegasecreta. Dicen que su eficacia era superior al 98%. Los pocos supervivientes al disparo de algún recurso lanzado por “Editorial” contaban extrañas historias. “Me sentía más cómodo”, “era más fácil”, “me entraba ansiedad si el recurso no estaba allí”, “no sabía qué hacer sin él”… decían. Apenas recordaban algo más. Sólo que habían dejado de pensar por sí mismos y se habían lanzado hacia los proyectiles, que estaban allí, esperándolos, atrayéndolos.

Pérez, que lo sabía, seguía sudando. Se daba cuenta de que no tenía combustible suficiente para llegar a la Tierra antes de que abrieran fuego y se lo llevaran por delante. A Pérez, que había oído historias de supervivientes, le preocupaba que una descarga le diera de lleno porque le encantaba eso de seguir pensando por sí mismo. Era una costumbre que tenía desde pequeñito (es un decir, porque Pérez tampoco era muy alto).

Por primera vez en mucho tiempo maldijo a la pequeña “tIC 2.0″. Y es que su sistema de conexión se cortaba de vez en cuando. A veces cuando más lo necesitaba. Pérez no era nada supersticioso pero se dio cuenta de que llevaba un rato suplicando: “por favor, por favor, que no se me interrumpa ahora la conexión…”.

Y de pronto vio a “Colabora”. Vio “Colabora” a la vez que vio la luz en el interior de su cerebro. En realidad no hubo ninguna luz en su cerebro, claro, pero los que lo conocen dicen que a Pérez le gusta hacerse el interesante. En realidad debió ser más bien algo así como un “¡Qué idiota! Está clarísimo…!”

Seguía sudando, sí, pero ahora sonreía. Eso me contaron los que dicen que vieron el vídeo de registro de la nave. Y es que a Pérez le va la marcha, dicen.

Pérez saltó de la “tIC 2.0″ con una mochila digital, un traje modelo “Blog propio” y botas estilo “Comento además de escribir”, que no estaban muy de moda pero se habían demostrado muy eficientes. De hecho, sin ellas el traje “Blog propio” no funcionaba bien. También se armó de su viejo Twitter de 6 milímetros, el Tumblr de repetición y un Google multiuso. Nunca se sabía qué se podía necesitar. La mochila digital le pesaba, pero sabía que era necesaria para alcanzar la superficie de “Colabora”. Luego, cuando llegara, decidiría qué hacía con ella.

Antes de saltar Pérez conectó la radio interplanetaria de la nave, la programó para que, en cuanto estuviera a la distancia apropiada de la Tierra transmitiera el mensaje codificado que explicaba en qué consistía CLAVE 6.C(ero) y le dio un fuerte impulso con el último combustible. La convirtió en una lata vacía que iba a toda máquina y que pronto emitiría un mensaje que podía cambiar las cosas. Sin su peso y el de sus recursos era probable que la “tIC 2.0″, libre de la carga de las herramientas, llegara lo suficientemente cerca de la Tierra antes de que el crucero “Editorial” la tuviera a tiro. Je! Eso si no se desconectaba. Se dio cuenta de que empezaba a farfullar otra vez ese mismo “por favor, por favor…” de antes.

El satélite “Colabora” es un pequeño punto en el espacio, ideal para que Pérez pusiera en marcha la estrategia llamada “Educación Virtual”. En “Colabora”, Pérez podía dar la vuelta a la roca más rápido de lo que lo hiciera el crucero “Editorial”, poco maniobrable él. No estaban diseñados los cruceros espaciales de esa clase para conquistar lugares tan pequeñitos como “Colabora”. Así, Pérez podría usar la roca como escudo. Estaría siempre al otro lado, lejos del alcance de su perseguidor. Al menos mientras le aguantaran sus recursos, claro está. Le preocupaba la mochila digital llena de materiales. “Y muy buenos, la verdad”, pensó cuando la inspeccionó con detalle. Mentalmente dio gracias al equipo que lo había preparado todo antes de que partiera a su misión. Se prometío a sí mismo que los invitaría a una cerveza en cuanto volviera, si salía de esta. La mochila digital le era imprescindible, pero sabía que se le agotaría pronto. Nunca se le había agotado el Google, confiaba bastante en su viejo Twitter, y sobre todo en la energía de su traje “Blog propio”. Y, como no, en las botas “Comento además de escribir”. Con ellas y con el traje había ido a muchos sitios.

La nave “Editorial” se frenó para acorralar a Pérez. Su capitán estaba casi seguro de que el cascarón de la “tIC 2.0″ se desconectaría solo. Apostaba por un fallo del sistema que impidiera que el mensaje llegara a la Tierra. Sabía que no podía atrapar a Pérez y sabía que si el mensaje llegaba a la Tierra bastaba un pequeño ejército de blogeros, tuiteros, comentaristas, y otra gente por el estilo, para derrotarlo. También sabía que una primera derrota animaría a otros y pronto habría muchos focos de rebelión. Pero creía firmemente que la pequeña y vulnerable “tIC 2.0″ petaría antes.

Nunca me contaron que pasó al final.

Sé que Pérez escapó. Unos me han dicho que el mensaje llegó, el ejército se organizó y lo rescató. Y que ganaron la “Quinta Guerra Educativa”. Otros afirman la “tIC 2.0″ petó y que la “Editorial” dejó escapar a Pérez porque ya era inofensivo, al no llegar el mensaje a la Tierra.

Ese mensaje… Corren rumores por ahí. Me dijeron, en secreto, en qué consistía. Yo, la verdad, no lo entendí muy bien. Te lo cuento a ti por si lo comprendes. Pero ten cuidado, no lo divulgues por ahí. Puede ser peligroso. Dicen que sonaba a algo así.

Competencias. Bip. Conocer. Bip. Comunicar. Bip. Compartir. Bip. Colaborar. Bip. Corregir. Bip. Conversar. Bip. Emocionar. Bip. Regalar. Bip. Organizar. Bip…. una y otra vez.

Que en esas palabras está la clave. También dicen que “Competencias” era una palabra que sonaba fuerte. Casi tanto como “Emocionar“. Y que eso tenía un significado.

¿Tú has entendido algo? Si no lo has hecho, visita a Juanjo Muñoz, o a Onio72, o a Gregorio Toribio, o a ICTeacher. A lo mejor con ellos y con la saga #cuentos20 te enteras… Y es que el fin de la historia, probablemente, está por escribir aún.

Hay quien cuenta que Pérez aún está en “Colabora”, esperando ayuda.