Demostrado: educación es mejor inversión que artillería

Esta entrada es bilingüe.

Nicholas D. Kristoff

Fuente: http://tinyurl.com/ykw4lgs

Nicholas D. Kristof es un columnista del New York Times (en twitter @nickkristof). Vengo leyéndole hace tiempo por su compromiso personal con situaciones de pobreza y de violación de los derechos humanos a lo largo del mundo. Hoy me he desayunado con un artículo de opinión suyo sobre Costa Rica. Este país encabeza la lista de felicidad a nivel mundial. Y esa lista se confecciona basada en parámetros que tratan de ser objetivos para cumplir la misión de medir algo subjetivo. Está elaborada por la Universidad Erasmus, en Rotterdam. Recoge múltiples estudios en los que se combinan muy diversas variables, como clase de felicidad, duración de la misma, método con el que se ha investigado, escala en la que se representan los resultados… Todo esto para decirte que es un trabajo fiable, vamos.

Pues Costa Rica es el país más feliz del mundo, en promedio. Más que Dinamarca. Y definitivamente, más que EE.UU.

Costa Ricans, asked to rate their own happiness on a 10-point scale, average 8.5. Denmark is next at 8.3, the United States ranks 20th at 7.4

¿Será casualidad que también sea un país longevo, con un notable desarrollo de los cuidados médicos? ¿Y será casualidad que sea un país que ha optado por el desarrollo sostenible? ¿O se deberá a que en 1949 decidió abolir el ejército para que toda esa inversión se destinara a educación?

The evidence is strong that education is often a far better investment than artillery.

Porque el dominio del inglés que tiene la población ha favorecido el ecoturismo, pero también el que se puedan situar en la escena mundial de innovación tecnológica. Por cierto, de un modo poco contaminante. Y han conseguido, antes que nadie, gracias a su nivel educativo, superar diferencias de género, lo que ha hecho que la mujer se incorpore al desarrollo de su país de un modo mucho más pleno que en muchos otros países. Sin abandonar sus raíces latinas, que ponen un elevado énfasis en familia y amigos, en el capital social.

Costa Rica has done an unusually good job preserving nature, and it’s surely easier to be happy while basking in sunshine and greenery than while shivering up north and suffering “nature deficit disorder.”

What sets Costa Rica apart is its remarkable decision in 1949 to dissolve its armed forces and invest instead in education. Increased schooling created a more stable society, less prone to the conflicts that have raged elsewhere in Central America. Education also boosted the economy, enabling the country to become a major exporter of computer chips and improving English-language skills so as to attract American eco-tourists.

In Costa Rica, rising education levels also fostered impressive gender equality (…). This allows Costa Rica to use its female population more productively (…). Likewise, education nurtured improvements in health care, with life expectancy now about the same as in the United States. Rising education levels also led the country to preserve its lush environment as an economic asset. Costa Rica is an ecological pioneer, introducing a carbon tax in 1997. The Environmental Performance Index, a collaboration of Yale and Columbia Universities, ranks Costa Rica at No. 5 in the world (…).

Latin countries generally do well in happiness surveys. Perhaps one reason is a cultural emphasis on family and friends, on social capital over financial capital.

¿Habremos encontrado en Costa Rica, por fin, un modelo educativo, social, ecológico, para salvar las tres graves crisis estructurales y sus tres graves crisis coyunturales? ¿Será sólo la educación o será hacia dónde nos lleve la educación, es decir, las metas de la educacion? ¿Será esta la década de la educación?

Lo que todo árbol sabe de la crisis económica

¿Por qué no es más alto un árbol? Porque no lo necesita.

Todo árbol sabe que puede aumentar la cantidad de materia orgánica que produce, que se pueden hacer hojas más grandes, semillas más grandes, tallos más grandes, raíces más grandes, flores más olorosas, mayor cantidad de polen. Pero no lo hace. Porque no lo necesita.

Todo árbol crece hasta que no le merece más la pena. Todo árbol sabe que crecer tiene un precio. Porque una hoja es un dispositivo que te crea riqueza, en forma de fotosíntesis. Y si la haces grande, te da más fotosíntesis. Pero parte de las ganancias se van en mantenerla, en que la hoja no se caiga, que no se pudra, en defenderla de los depredadores, del viento, de la sequedad, del sol. Sí, ganas en la fotosíntesis de una hoja más grande, pero pierdes en el mantenimiento, en forma de gastos para la hoja. Y llega un momento que la cantidad adicional de fotosíntesis que logras haciendo la hoja más grande, no está compensada por el gasto que se lleva una hoja más grande.

Todo árbol sabe que el crecimiento tiene un límite. Y que cuesta. Y que se crece si se necesita, pero si no, no. Todo árbol sabe que no se puede enfrentar a los gastos de mantenimiento (que son la Segunda Ley de la Termodinámica) con crecimiento (que es interés compuesto). Como Frederick Soddy escuchaba a los árboles, lo entendió bien.

¿Por qué no hay árboles por todas partes? Porque no les merece la pena.

Hay árboles que se mueven. Tú no los ves. Porque miras el tronco. Pero el árbol se mueve. Mediante sus raíces. Sus raíces crecen hacia partes del suelo más ricas y, una vez allí, una vez localizado un sitio, lanza un tallo hacia arriba. La raíz mide diversos parámetros y, sólo cuando se da una buena combinación, invierte en tallo. El tallo señala el sitio donde merece la pena crecer. Un árbol no crece en cualquier parte porque sabe que puede no haber riqueza suficiente en ese lugar.

Eso es lo que entendió Soddy. Que hay crecimientos que cuestan caros y no dan riqueza. Que crecimiento no es lo mismo que riqueza.

Si hubiéramos estado atentos a los árboles, si los economistas supieran más ecología… Si supieran que la naturaleza crece con un límite, hasta el punto en el que las entradas equivalen a las salidas, hasta el punto en el que la producción bruta se iguala a la respiración

Sabrían que esta crisis económica se debe a un esquema de Ponzi. Un esquema de Ponzi es aquel en el que el crecimiento actual depende del crecimiento futuro, que a su vez depende del crecimiento más futuro, que a su vez… Un esquema de Ponzi tiene la consideración de estafa porque los beneficios de los actuales inversores los pagan los inversores futuros. ¿Y si no llegan? Pues te j….

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Un árbol no hace eso. Un árbol no echa más hojas pensando en: “mañana habrá 15 horas de luz, y pasado 16, luego dentro de un mes habrá 53″. Un árbol sabe que la luz no crece indefinidamente. Y que vienen épocas de menos luz.

Un árbol no vive de lo que habrá, sino de lo que hay y de lo que sabe que habrá.

//immobilienblasen.blogspot.com/2007_03_01_archive.html

El problema de esta crisis es que se han acumulado los esquemas de Ponzi unos sobre otros. Hay muy poca riqueza real y mucha riqueza derivada, ficticia, que puede desaparecer, que ha desaparecido. El problema es que el dinero real y el dinero ficticio son difíciles de distinguir. Gracias a Reagan, Bush padre, Greenspan, Bush hijo, Chenney… Que se han encargado de que no seamos como árboles. Que se han encargado de que el dinero real quede disimulado por el virtual. Que se han encargado de que muchos se crean ricos para que los ricos de verdad, los tenedores del dinero real, sigan siéndolo. ¡La madre que los…!

Abonar un árbol para que crezca más es peligroso. Está bien si lo vas a abonar siempre, si cada día le vas a añadir nutrientes. Pero si no, si no piensas continuar abonándolo, o engañas. Iluminarlo artificialmente puede ser también una estrategia para hacerlo crecer. El árbol crece como si el abono fuera a estar ahí siempre, como si la luz fuera a brillar 24 horas al día.

Si dejas de darle abono, si dejas de darle luz, porque ya no tienes dinero para pagarlos, o porque deja de haber abono en el mercado, o porque ya no se puede fabricar más luz, o porque te ha robado el vecino, pues te las tendrás que ver con un árbol que ha crecido mucho, pero que no puede mantener su crecimiento. Y si no quieres que se muera, tendrás que podarlo.

Si creció mucho, tendrás que podarlo mucho.

¿Qué ramas? Si tú eres una hoja, puedes tener suerte y estar en una rama llena de otras hojas buenas. Ni muy grandes ni muy mustias. O no.

¿Qué rama? Te deseo suerte, y que no sea la tuya. Pero, por supuesto, mejor la tuya que la mía.

No sé si lo sabes, pero la crisis aún no ha empezado en serio. Empezará cuando sepamos cuántas ramas hay que podar y cuáles. Dicen los que saben que hasta un 95%.

Es verdad que hay una esperanza. La tecnología. Los descubrimientos que convierten en recursos algo que antes no lo eran. Pero el descubrimientos de nuevas tecnologías y su implementación también tiene costes. Es posible que no haya que podar tanto como un 95%. Si nos dedicamos a invertir en I+D+i. Mucho, muchísimo. Y con buena dirección y rápido.