Proyectos integrados, aprender y estudiar

Bueno, esto tienen las elecciones de materias en las reuniones de Departamento… Yo tenía una idea de cómo iba a ser el año pero la he tenido que cambiar casi por completo. La verdad es que me fastidia un montón que las elecciones de materias haya que hacerlas en septiembre. No es que sea yo partidario de trabajar mucho en verano, pero es muy largo, da para mucho, y me permitiría llegar al inicio de curso más relajado, con las cosas mejor pensadas.

Pero está bien, muy bien, me gustan los retos. Llevaba mucho tiempo siendo tutor, era una función en la que me había especializado y eso lo dejo a un lado y me voy a dedicar más a lo tIC.

Resulta que se creó una materia nueva en un bachillerato nuevo. Cambió el currículum y se creó una materia de una hora de duración que se llama “Proyectos Integrados“. Sinceramente, pienso que es una buena idea. Se podría haber implementado mejor, seguro, (¡¡¡seguro!!!) pero creo que es una buena base. Se pretende, aunque sólo sea una hora, tratar de que el alumnado pueda conectar lo que va aprendiendo en el IES con la realidad social, laboral, científica, tecnológica, cultural. Se trata de ayudar a que se vea la utilidad de lo que se aprende. Bueno, al menos es lo que se pretende.

Ya tengo una idea (ya la tenía) de lo que quería hacer con esta materia. Que la voy a impartir a todos los grupos de 1º y 2º de Bachillerato del IES Celia Viñas. Pero primero la voy a perfilar despacito, que escribir ahora y rectificar luego no me parece buen plan. Por ahora, sólo decir que son tres las líneas básicas.

  1. Crear una identidad digital pre-profesional a base de convertir en productos digitales tres tipos de aprendizajes.
    • Logros conseguidos en cada una de las materias (logros curriculares formales). O sea, lo que has aprendido en las clases.
    • El currículum de las interacciones (logros curriculares no formales). O sea, pararte a pensar qué tienen que ver cosas explicadas en una materia con cosas explicadas en otra.
    • Aprendizajes infomales. O sea, lo que has aprendido por tu cuenta, en el IES o en cualquier otro lugar o situación, y que también tiene que ver con tu futuro profesional.
  2. Simular un proyecto emprendedor (relacionado con algún aspecto del currículum cursado) y reclutar para ese proyecto a otros alumnos, identificados a partir de su identidad digital pre-profesional.
  3. Presentar ese proyecto emprendedor al resto de la comunidad escolar.

No pensaba que fuera este año (apostaba más por Ciencias del Mundo Contemporáneo, que es lo que he preparado más a fondo este verano). Pero creo que, sin querer (creedme, ha sido una completa casualidad que yo termine impartiendo esto), la elección va más en la línea de lo que yo pretendo, en último término: desarrollar materiales orientados a competencias. O sea, hacer uso de los currículums para tomar decisiones y/o resolver situaciones. O sea, convertir el IES en un lugar donde se aprende, y no tanto donde se estudia.

Porque aprender y estudiar son cosas distintas.

Y es que creo, ya lo dije, que estudiar es lo que se hace para aprobar exámenes y aprender es lo que se hace para que te vaya bien en la vida.

Es verdad que se puede aprender estudiando. Pero no siempre que se estudia se aprende, y no siempre que se aprende se estudia. Todo depende de para qué lo hagas. Si es para otros (para los profes, para tener contentos a tus padres, para ganarle a compañeros del IES en notas)… pues aprender es menos probable. Se puede, claro, pero es menos probable.

Y es que también creo que los resultados académicos no son tan importantes como la manera de lograrlos.

De hecho, estoy convencido de que estudiar de memoria se parece mucho a copiar. Es verdad que estudiar de memoria está dentro de las reglas académicas y copiar no (luego resulta que en la vida cotidiana es justo al revés, y el que se fía de la memoria en vez de verificar algo en la documentación suele meter la pata; sin ir más lejos, los profesores que necesitan el libro de texto para impartir docencia). Pero, realmente, ¿qué diferencia a dos alumnos que no recuerdan gran cosa de un tema, siendo uno el que estudió de memoria y otro el que copió? No, definitivamente estudiar de memoria no me convence mucho más que copiar.

Sin embargo, aprender a tomar decisiones, aprender a resolver situaciones problemáticas y aprender a evaluar cómo otros toman decisiones y resuelven, esas tres cosas, sí que las veo objetivos que merecen la pena.

Por lo menos para mí.

Espero poder hacer una buena oferta al alumnado de Proyectos Integrados.

Ya se sabe, las cosas vagas pero emocionantes pueden llevarte lejos (y si no, pregunta a Tim Berners-Lee).

Una propuesta para elaborar buenas tareas orientadas a competencias

(Si eres alumna o alumno, creo que esto te puede interesar. Si lo deseas, léelo y luego pregunta a tu profesor o profesora al respecto, si entiendes que es conveniente. O no, como consideres adecuado).

Desde luego, y de muy buena gente, este año he aprendido mucho. Y “sólo” llevo 21 años en la educación. Alucino con los “profes” que creen que no tienen nada que añadir a lo que hacen, que sólo aspiran a continuar con lo mismo.

Una intuición que tenía, y que he reafirmado a lo largo de este año, es que el futuro (desde ya!) de la educación pasa por las tareas. Hasta hace unas décadas, el conocimiento era más o menos manejable. Una persona podía aspirar a entender bastante de lo que se sabía en su campo. Hoy, nadie puede abarcar esa tarea.

Una antigua compañera mía estaba obsesionada con que los alumnos “archivaran, archivaran”… Y la memoria está bien, es lo que nos hace reconocernos a nosotros mismos y a nuestro entorno. Pero no sé por qué, en el profesorado está instalada la idea de que la memoria se crea estudiando mucho.

Ni de coña.

Repito. Ni de coña.

La memoria, la mejor memoria, se crea haciendo, usando.

//ccbb-equipo2.blogspot.com/

Fuente: http://ccbb-equipo2.blogspot.com/

Y eso es una competencia. Hacer uso de una serie de conocimientos de una manera organizada, tendente a la búsqueda de un objetivo. Una competencia es saber, aprender sobre lo sabido, y hacer con lo sabido y lo aprendido.

Las competencias básicas están incorporadas en la legislación española, a través de la Ley Orgánica 2/2006 de 3 mayo. Los docentes estamos obligados a trabajar con ellas, desde ellas, hacia ellas.

Una buena idea para trabajar con competencias es plantear situaciones de aprendizaje, casos problemáticos, en los que hay que resolver algo, que requieren una decisión, un documento, un producto. Algo. Casos y situaciones que se tratan mediante una tarea para llegar a ello. Tareas orientadas a competencias. Pasos a dar que involucran diversos conocimientos, organizados todos ellos para una meta común.

Pero hacer tareas no es fácil. Mi experiencia personal me inclina a creer que los docentes no estamos, aún, preparados para trabajar desde tareas orientadas a competencias. Esa es la parte negativa. Pero que podemos. Esa es la parte positiva. Podemos, eso sí, si hay voluntad. No es complejo modificar nuestros hábitos. En absoluto lo es. Pero requiere cambiar la mentalidad imperante hasta ahora, la de “contenidos, contenidos, contenidos…” por otra de “usar los contenidos, usar los contenidos, usar los contenidos…”. Y, desde luego, no se soluciona esperando a que te preparen. En un trabajo cualquiera se espera de ti que te formes. Es la manera en que no te echan. Aquí, como tenemos el trabajo fijo, no estaría mal que, a cambio de ese privilegio (estoy dispuesto a sostener esa palabra en cualquier debate), a cambio de ese privilegio, digo, dediquemos un suplemento de esfuerzo a formación. Es verdad, hay muchas maneras legales de ser docente, pero no todas son igual de buenas. Y las que incorporan un buen plan de formación, aunque sea autodirigido, es de las mejores.

Hay gente que está haciendo mucho y muy bien. Especialmente en el ámbito de la educación on line. Y es que las tareas son especialmente aptas para entornos TIC. Gente en cursos para aprender a elaborar materiales para la educación on line. Gente que tutoriza educación on line. Gente en muy diversas comunidades autónomas.

Te dejo una propuesta con diez características que pueden tener las tareas. Creo que funcionan. Diez mandamientos, jejeje. Incorporan ideas de muchas personas. Ya no sé de cuántas. es un trabajo colectivo donde la autoría no tiene sentido. Si te sirve, úsalo. Si puedes aportar una sugerencia, hazla, te lo agradeceré muchísimo.

  1. ¿Están definidos claramente los objetivos que se pretenden y tienen relación con el currículum?
  2. ¿Se han concretado los pasos o actividades necesarias para lograr dichos objetivos y se han redactado claramente, en términos tales como conocer, comparar, comprender, sintetizar, analizar, cooperar, aplicar, comunicar, averiguar, sistematizar, evaluar, equivocarse, calcular, medir, identificar errores, dibujar, escribir, debatir, argumentar, razonar, seleccionar, etc.?
  3. ¿Están la mayoría de esos pasos o actividades orientados de una manera explícita hacia desarrollar competencias?
  4. ¿Están bien organizadas las actividades o pasos de los que consta la tarea, con relación lógica entre ellos, y haciendo referencia a algún contexto, situación de aprendizaje o caso?
  5. ¿Está orientado el primer paso o actividad de la tarea a que el alumnado reflexione o use sus conocimientos previos?
  6. ¿Se detalla claramente el modo en qué debe entregarse el producto o productos de las tareas (formatos, sugerencias acerca de herramientas útiles para generar productos, nombres de archivos, sistema de entrega, etc.)?
  7. ¿Están claros los plazos de entrega y se corresponden con una disponibilidad de tiempo razonable en el alumnado?
  8. ¿Se ha tenido en cuenta que el tiempo y esfuerzo requeridos para la corrección son razonables?
  9. ¿Acompañan a la tarea criterios de evaluación claramente definidos?
  10. ¿Existen comentarios acerca de las posibles dificultades (incluso emocionales) que puede presentar, a priori, la tarea, tanto para alumnado como para profesorado, y sugerencias sobre como afrontarlas?

Para mis alumnos, exigidme esto en mis clases (¡el curso que viene vuelvo!). Es un compromiso que adquiero con vosotros.

Gracias a todos los que han aportado algo a esta lista, y a los que lo harán. :)

El error y el acierto, y las tareas para que ambos convivan

En la educación, desde pequeñitos, criamos a los alumnos en el acierto. Les contamos qué está bien, qué es lo correcto, cómo es el mundo. Como si nunca se hubieran cometido errores. Como si los errores no fueran parte del camino.

No educamos para analizar el error y aprender de él, sino para no cometerlo, para repetir aquello que es seguro.

Es verdad que acertar es parte de nuestra naturaleza. Asegurar y tener miedo de equivocarnos es una adaptación al medio muy importante. Pero experimentar, ser curioso, ver qué ocurre, también.

Nuestro sistema educativo está desequilibrado respecto al error. Y se puede equilibrar perfectamente. Mediante tareas orientadas a competencias. Mañana te prometo contarte algo de tareas. Y de cómo creo que te deberían evaluar en cualquier institución educativa, desde colegio a universidad, pasando por instituto.

Y no voy a decir mucho más porque Javi Peláez, de la Aldea Irreductible lo ha contado muy bien. ¡Pedazo de blog! Visítalo, por favor. Visita lo que el quiere contar del error.

Por qué la educación ha tenido la culpa (también) de la burbuja inmobiliaria

A veces no tengo más remedio que olvidarme de que soy biólogo. Este es uno de esos días. La verdad es que me gusta ser profesor y hay un montón de cosas que me lo recuerdan cada día. Pero el blog lo tengo más reservado para la biología, la geología, las ciencias naturales en general. Pero es que hay días que te impactan.

El domingo pasado, matando el tiempo con las páginas salmón, con las hojas de economía de El País, me sentí impactado. Comprendí el papel económico de la educación moderna.

Seguro que voy a decir trivialidades. Seguro que mucho de esto ya lo conocéis. ¡Qué le vamos a hacer! Yo acabo de llegar a esta forma de pensar y me ha sorprendido tanto que la tengo que escribir.

Las épocas de crecimiento económico aparecen de improviso. Se ven venir, sí, pero nadie sabe la fecha de llegada. Ni cuál será el sector líder. El que se llevará el gato al agua. Pero sí podemos adivinar algo. Será el sector que tenga más mano de obra disponible. Porque las administraciones públicas (gobierno estatal, autonómico, municipal) intentan reducir el paro. Y premian, fomentan, aquellos sectores que más empleos puedan producir.

En España tenemos un terrible problema estructural. Un sector amplísimo de la población en edad laboral carece de titulación adecuada. Más de 18 millones de contratos en 2007, y el 70% de ellos para niveles de estudios de ESO o inferior (mira en la página 45 del informe). No creo que tener la ESO sea tener una titulación cualificada. Sí es una titulación, pero no creo que llegue a poder decirse que es cualificada. En el mundo laboral.

Eso significa que, cuando llegue el siguiente “boom” económico, las empresas que ofrezcan trabajo a personas con baja cualificación educativa serán las triunfadoras.

El último “boom” económico español se ha basado en el “ladrillo”, sí, pero era, en parte, porque había personas, muchas personas, dispuestas a trabajar como albañiles. Es verdad, ha habido muchos más factores (exceso de liquidez, ley del suelo, etc.) pero la disponibilidad de una amplia bolsa de mano de obra ha sido muy influyente. Y ha resultado ser un modelo de crecimiento de baja calidad. De muy baja calidad. Para empezar, nada sostenible. Porque se producía algo muy caro, que generaba riqueza ficticia (basada en la expectativa de poder vender) pero deudas muy reales. Deudas para los compradores y deudas futuras para los ayuntamientos que tienen que dar servicios a las casas construidas. Muchas deudas. Y no sólo eso. Es un modelo que condicionaba, condiciona, condicionará (como mínimo las próximas dos décadas) el consumo. Público y privado. Porque las casas existen y han de ser atentidas las poblaciones en ellas ubicadas con carreteras, puentes, parques, servicios médicos… Y porque la gente se ha gastado en la casa el ahorro de toda una vida. A veces, de varias vidas. Ha sido gastar mucho para obtener poco, para obtener menos de lo ganado.

Para perder.

Y ahora se revela lo perdido. Para empezar, mucho tiempo. Toda una década. Que se podría haber empleado en mejor crecimiento si hubiéramos dispuesto de la estructura de cualificación adecuada en la población.

Y eso no se puede cambiar de la noche a la mañana.

Porque estamos en un círculo vicioso. No hay incentivos para modificar esa situacion. ¿Cuál sería el incentivo para estudiar, para titular? Una oferta de trabajo cualificada. Estudias porque tienes la expectativa de acceder a un empleo. Lo cual no sucede porque las empresas que más triunfan, que más abundan, ofertan empleos poco cualificados, y las ofertas cualificadas son escasas. No hay incentivos para la titulación porque no hay oferta. Y no hay oferta porque no hay titulados. Y no hay titulados porque…

Y así llevamos dos siglos. Y camino de un rato más.

¿Hay solución? Durante las épocas de bonanza no. Porque en ellas las empresas demandan la oferta de trabajadores que hay. Y la que no hay, la importan, la traen de fuera. Pero en épocas de crisis sí. Sí se puede romper el círculo vicioso. Las épocas de crisis son tiempos educativos, de formación. En las crisis, los docentes estamos de moda.

Los docentes podemos solucionar la siguiente burbuja económica antes de que se produzca.

Durante las épocas de crisis hay una vuelta de la población a la educación. Se dispone de más tiempo porque hay más paro. Y hay más incentivos porque perder el empleo es un riesgo real. Se ve la educación como un mecanismo de protección a largo y a corto plazo. Pero hay que aprovechar bien el tiempo. Para empezar, estamos obligados a trabajar a ciegas. Porque hay que preparar a la población para la próxima época de crecimiento económico sin saber cuándo será ni cuál será el sector económico clave. ¿Tenemos alguna estrategia para eso? Sí. Las competencias básicas. Esas que se consideran clave para que el alumnado pueda desempeñarse bien en su búsqueda de empleo, en su dimensión social y ciudadana, en su vida privada.

Las competencias básicas pre-equipan al alumnado con un bagaje que les permitirá enfrentarse a toda una variedad de futuros.

Los docentes tenemos que conocer que nuestro trabajo no es que el alumnado aprenda. Eso fue hace tiempo. Eso fue otra época. Ahora, nuestro trabajo es que el alumnado tenga competencias. Que aprenda, sí, pero que sepa hacer cosas con lo aprendido. Ya no valen transmisiones de conocimientos memorísticas, exámenes trimestrales, ya no valen las clases magistrales. Es el momento de las tareas orientadas a competencias. Es el momento de poner contenidos, sí, pero es, sobre todo, el momento de hacer algo con ellos. Eso es una competencia.

No basta con mejorar el nivel de titulación de los ciudadanos. Cómo se adquiere esa titulación es importante. Y si se adquiere aprendiendo y haciendo es mucho mejor que si sólo se adquiere aprendiendo.

Las tareas orientadas a competencias. Como modo de enseñar, como modo de aprender. Creo firmemente que esa es la clave para que dentro de un tiempo mis ahorros en bolsa no se evaporen tan rápido.

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Es el momento de que los docentes sepamos que educar es una actividad económica muy noble. Muy noble y muy económica. Sí, si entendemos por economía la ciencia que asigna eficientemente recursos escasos y nos dejamos de connotaciones y prejuicios. Hacer economía está bien y es sensato.

Por cierto. Si queremos evitar la exclusión de la población inmigrante habrá que plantearse que ofrecerles formación sin ofrecerles empleo cualificado es de locos. Nadie quiere estudiar si no tiene esperanza.

Qué curioso. Al final, estudiar se reduce a una emoción. La esperanza de encontrar un buen empleo.