Google funciona con ecosistemas

Esta entrada es bilingüe.

Si es que era inevitable. Ya te lo contaba en “Internet, ecología, economía“. Que las redes son redes. De lo que sea. De páginas web, de consumidores y productores, de seres vivos que se comen unos a otros… Basta con definir los actores y la relación entre ellos. Y los comportamientos son parecidos. Los modelos ecológicos sirven para economía, los económicos para internet y los de internet para ecología.

Y el modelo más exitoso, el de Google… vaya que si sirve!

PageRank de Google

Tomada de: http://tinyurl.com/mfhfx2

Me acabo de enterar vía FayerWayer que un equipo del “National Center for Ecological Analysis and Synthesis” (Santa Barbara, California), dirigido por Stefano Allesina y Mercedes Pascual, ha empleado con éxito una versión modificada del algoritmo que emplea Google (PageRank) para ordenar las pa?inas que ha indexado. Para identificar qué relaciones hay entre ellas. Y lo han empleado para lo mismo, sólo que con especies en ecosistemas.

Y eso porque predecir los efectos de la pérdida de una especie es muy, muy difícil. O más bien, no lo era, ahora se ha avanzado en esa línea. Y es que puede que no ocurra nada, porque esa especie era redundante, o puede que sea una especie clave, por la que pasan muchos nutrientes que otras necesitan. Así, si se pierde una especie clave, otras se verían implicadas (extinciones secundarias). La resiliencia de un ecosistema tiene mucho que ver con las relaciones entre sus especies. Un ecosistema sería muy resiliente si es capaz de funcionar (de hacer circular nutrientes, o sea, materia y energía) a pesar de haber perdido especies. Es como si una máquina sigue cumpliendo su función a pesar de la pérdida de piezas o del deterioro de algunas de sus partes. Ya te lo contaba en “Resiliencia y resistencia“.

Este concepto es bien conocido en economía, en el que grandes y buenas empresas han caído, a pesar de ser grandes y buenas, porque sus proveedores fallaron. O los proveedores de sus proveedores. Poniéndose en marcha un efecto dominó.

“A major challenge in ecology is forecasting the effects of species’ extinctions, a pressing problem given current human impacts on the planet. Consequences of species losses such as secondary extinctions are difficult to forecast because species (…) interact in a complex network of ecological relationships. Because of their mutual dependence, the loss of a single species can cascade in multiple coextinctions.”

En las redes ecosistémicas, lo importante es quién se come a quién y cuánto. A diferencia de las redes de información, que consisten en quién enlaza a quién y cuántas visitas pasan de un sitio a otro a través de esos enlaces.

“…we use the algorithm to bridge the gap between qualitative (who eats whom) and quantitative (at what rate) descriptions of food webs.”

(Por cierto, que en realidad se trata de una devolución a la ciencia, no de un préstamo. Y es que Google PageRank está basado en los índices de impacto científicos. Si, esos que tienen las revistas y que dicen cuánta importancia tienen las publicaciones. Google tomó, Google devuelve. La verdad es que yo soy bastante fan de Google, que conste).

Y lo más llamativo de todo… Que los resultados de aplicar este algoritmo difieren de los resultados que daban métodos tradicionales. ¡¡¡Ufffff!!!!

“Results show that previous measures of importance (…) do not identify the most effective extinction sequence.”

¿Y entonces, qué hacemos? ¿Confiamos en la ciencia o no?

Esa es la mala pregunta. La buena pregunta sería: ¿por qué hemos creado un problema que la ciencia se ve obligada a resolver? Sería increíble que culpáramos a la ciencia de dar una respuesta incompleta al problema… ¡¡¡Y no culpáramos al propio problema!

De la ciencia nos podemos fiar. Por supuesto que sí. Pero para lo que sirve. Porque es una actividad social en progreso. Cada día avanza hacia mejores resoluciones de problemas. Eso sí, de lo que no podemos estar seguros es de que las respuestas que esté dando sean las buenas. Pero eso no significa que sean malas. En este caso, eran incompletas.

Aquí es donde debe entrar el principio de precaución. Si no sé las consecuencias, mejor no toco, a no ser que algo muy gordo esté en juego. Y el dinero no es algo muy gordo, no. Para nada. Tener el suficiente sí, pero acumularlo no. Esa es la verdadera razón de que hayamos tenido que usar Google PageRank.

La ambición desmedida que desdeña el principio de precaución.

Fuente: Allesina S, Pascual M (2009) Googling Food Webs: Can an Eigenvector Measure Species’ Importance for Coextinctions? PLoS Comput Biol 5(9): e1000494.

doi:10.1371/journal.pcbi.1000494

La pesca ilegal es muy bestia

Decía Vicky en un comentario que ya tenemos suficientes datos, desde hace tiempo, sobre la pesca como para tomar decisiones. Y lleva toda la razón. Una falacia de los intereses creados es que se necesitan toda la información, hasta la última cifra, para tomar decisiones. Y no es cierto. No se necesita toda la información para tomar una opción. Basta con la suficiente.

Las capturas ilegales sí que nos están llevando a malas decisiones. Oficialmente no existen. Por lo tanto, no contaban. Hasta ahora, que se ha estimado la cifra. Y es altísima.

Con este dato, con el dato de las cifras de pesca ilegal, deberíamos estar preocupados. No son las futuras generaciones las que verán el colapso de las pesquerías. Somos nosotros, y plazos más breves de lo que creemos. Entre 10.000 y 20.000 millones de euros anuales. Entre el 1 y el 2% del PIB de un país como España. O tanto como el PIB total de Senegal, Jamaica, Madagascar o Nicaragua.

Una bestialidad.

Doble bestialidad porque son entre 11 y 26 millones de toneladas. Más o menos lo que pesan todos los automóviles de España. Ten en cuenta que la cifra oficial de pesca mundial es de unos 140 millones de toneladas. Estamos hablando de cometer un error de entre un 10 y un 20%.

Tomado de mensual.prensa.com/mensual/contenido/2005/03/11/hoy/negocios/157981.html

Si los errores fueran lineales, no sería un problema grave. Pero los ecosistemas están sometidos a la Teoría de Catástrofes. Es decir, que aguantan, y aguantan, y aguantan (resiliencia se llama, como te contaba en “Resiliencia y resistencia“) hasta un punto en que se rompen. Y lo hacen de pronto. Un 10-20% es mucho en esos casos. Un 10-20% no significa que sufren un 10-20% de daño más. Cerca del precipicio un 10-20% es mucho riesgo. Es completamente insostenible. E insostenible significa que los ecosistemas pesqueros colapsarán de seguir así. Con el agravante de que la economía no es una ciencia capaz de dar buenas señales en estos casos. No contempla bien situaciones de insostenibilidad. Es un fallo de base de esa ciencia, como te contaba en “Hace mucho tiempo“.

Hay entradas en las que no hace falta comentar más. Si estos datos no te preocupan, no ?e cómo transmitirtelo.

Gracias, Vicky, por el comentario, que me dio la idea de escribir sobre esto cuando lo leí en PLoS.