Carnada para adolescentes

Los adolescentes, sean de la clase o de la familia que sean, no son independientes del denso entramado de instituciones y discursos que los apelan e intentan seducirlos: además de la ya mencionada escuela -que no está presente en la totalidad de los casos-, los medios masivos de comunicación, la multiimplantada publicidad comercial, el mercado de bienes de consumo masivo con sus largos e incansables tentáculos o las industrias culturales que se ofrecen en sus variados productos, son los canales de una alusión insistente y constante. Estas agencias, a través de la persecución de sus intereses –en principio, comunicar, acaparar la atención y vender- sedimentan discursos, diseminan imágenes y estéticas, difundiendo prescripciones explícitas e implícitas que contribuyen a configurar imaginarios y representaciones sociales. De este modo, se define un nuevo material que luego se elabora íntimamente en el relato de la autoidentificación. (…) En esas figuras diversamente apropiadas los adolescentes reestañan imaginariamente pérdidas y duelos recibiendo los materiales para una identificación interpretante y activa con la que, en distintos grados, rehacen un lugar de certidumbre relativa en medio de la dislocación momentánea por la que transitan.
Marcelo Urresti, Adolescentes, consumos culturales y usos de la ciudad, vía @silvinacarraud

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Informáticos salvando el planeta (o una parte, al menos)

Vía Fayerwayer me entero de una cosa curiosa. Unos informáticos están desarrollando una placa base modular. En ella hay piezas integradas entre sí, no un bloque. Es decir, la memoria RAM estaría en un bloque y el procesador en otro, y la tarjeta de sonido integrada en otro…

Tomado de http://tinyurl.com/mcq9ex

Y esto… ¿qué tiene que ver con un blog de ciencias? ¿O con una madre amamantando a su bebé? Como las chicas que hay en la imagen y que en poco tiempo podrían estar en esa situación…

El concepto que articula esa noticia con lo demás es el de basura electrónica. Se trata de un concepto desarrollado a raíz del boom de consumo de electrónica personal, asociado a ordenadores y telefonía móvil. Era un concepto que no existiía hace apenas una década. Mi primer móvil lo tuve en 1996 y mi primer ordenador en 1989. Y se me quedaron obsoletos, mi primer móvil en 2000 y mi primer ordenador en 1992.

Obsoletos. Esa es la idea clave. ¿Por qué se me quedaron obsoletos? ¿Por que se me rompieron? No. Porque el móvil era enorme y pesaba mucho y una de sus piezas dejó de funcionar adecuadamente (la batería) y no encontré recambio. Y el ordenador porque era lento para los nuevos programas que iban saliendo.

No eran obsoletos por sí mismos. Eran obsoletos comparados con los nuevos, eran obsoletos porque no había recambios para algunas de sus piezas, eran obsoletos porque había nuevos contextos de uso en los que ya no servían.

Y, actualmente, cuando algo es declarado obsoleto en nuestra mente, se pone en marcha el mecanismo de consumo. Me compro otro, vamos. Y también se pone en marcha el reverso oscuro del mecanismo de consumo. Tiro el que tengo. Aunque objetivamente sea útil. Aunque esté haciendo la misma misión que cumplía. Aunque lo que le falle sea sólo una pieza.

Gente real en basureros electrónicos reales

Tomado de http://tinyurl.com/mmzejk

Ese es el concepto de basura electrónica. Haz cuentas de cuanta informática o cuánta telefonía móvil has comprado. Y ahora haz cuentas de cuánta informática y cuánta telefonía móvil has tirado. Y esa basura va a alguna parte. ¿Tú la has visto cerca de tu casa? No, ¿verdad? Pues será porque no está allí. A lo mejor hay que ir a buscarla a Ghana o Nigeria, o a China, Bueno, eso podría no ser tan importante si no fuera por lo que envenena el tratamiento de esa basura. Es quemada a cielo abierto, emitiendo neurotoxinas. Envenena a gente y envenena ecosistemas (como te cuentan en Greenpeace muy bien documentado). Mira tu móvil. Mira tu ordenador. Si no son tratados con cuidado cuando tú ya no los quieras, harán daño a gente. Daño real, muy real, a gente que tú no conoces. Especialmente a niños lactantes. A muchos otros, pero gravemente a lactantes. Porque esas neurotoxinas se acumulan en nuestros tejidos, no se eliminan fácilmente, pero sí que van a parar a la leche materna. Te lo contaba en “Filosofía de la basura“, pero también puedes mirar en otros sitios bien documentados.

Y si vives en España, te aseguro que tu ordenador o tu móvil irá a parar a esos sitios, porque producimos unas 200.000 toneladas cada año. Y subiendo. Se prevé que la UE emita hasta 14 millones de toneladas hacia el 2020.

Tomado de http://tinyurl.com/mb3g9m

¿Debemos sentirnos culpables? Bueno… Creo que deberíamos sentirnos corresponsables. Ua parte sí que nos toca. Si compramos con alegremente, sólo por el placer de tener, sin pensar realmente en cuánto bienestar real, de uso, nos van a proporcionar los objetos, sin reflexionar cuál es el aparato que más nos va a servir, cuánto tiempo hemos planeado usarlo y para qué, cuándo lo tendremos que reemplazar, etc… tenemos un problema. En ese caso sí que somos culpables. Si lo que nos gusta es comprar, no usar. Seríamos consumistas, no usuarios.

Si lo que vamos a obtener es una satisfacción de uso, si el objeto nos va a ser útil y lo vamos a emplear razonablemente, si vamos a tratar de agotar su tiempo de vida útil y no vamos a reemplazarlo por meras razones estéticas… Si vamos a ser usuarios responsables y no consumidores compulsivos, creo que no deberíamos sentirnos culpables en ningún caso. Las culpables serían las empresas, las corporaciones. Que deberían hacerse responsables del producto a lo largo de toda la cadena, desde la extracción al desecho, pasando por la producción y la distribución.

¿Te has fijado que las empresas pasan del reciclado, o de la reutilización? Por no decir ya de la reducción. Sí, las famosas 3R que te contaba en “¿Está la ONU? Que se ponga…“. A las empresas sólo les preocupas tú en una parte del proceso, la que más beneficios les resporta. El consumo. En el resto de los procesos, a las empresas tú no les importas. Ni tú ni nadie. Les importa recortar gastos, sin parar en qué daño se hace. Es verdad que en la mayoría de los casos se ajustan a la ley. Y que hacen daño si la ley de algún lugar lo permite. Que hubieran mejorado las leyes los gobiernos de esos países. ¡¡¡Hombre!!! A lo mejor las hubieran podido mejorar si no hubieran sido países pobres, que tienen que buscar recursos de donde sea, y que aceptan basura electrónica a cambio de dinero. Por cierto, dinero ridículamente bajo.

¿Podría ser el mundo de otra manera? Pues sí. Como mínimo podría ser como lo están tratando de diseñar esos informáicos. Lo más modular posible. Para que haya basura, sí, pero que en esa basura no vayan componentes que aún son útiles. Para que no haya que tirar un PC entero por haber fallado la placa base.

¿Podría ser el mundo de otra manera? Pues sí. Si te comportas como usuario o usuaria, y no como consumidora o consumidor.

¿Podría ser el mundo de otra manera? Pues sí. Si las empresas estuvieran obligadas a hacerse cargo de los residuos de sus productos, y a reciclarlos o reutilizarlos, las cosas irían mejor. Reducir sería entonces una opción muy rentable. Tendrían icentivos para ello. Y, eso sí, estaría muy bien que resultaran obligadas a ello por leyes que les impidieran envenenar países pobres.

Recuerda estas expresiones: modularidad, obsolescencia, responsabilidad a lo largo de la cadena de consumo, usuarios y no consumidores

Son importantes, te lo aseguro. Infórmate tanto cuanto puedas, por favor. Seas o no informático, seas o no biólogo.

0,2 gramos

Esa es la cantidad de CO2 que ha calculado Google que se gasta en una de sus búsquedas. Lo ha publicado en su blog oficial y me lo ha comentado Juan Diego.

(Aprovecho para contarte que es un lujo tener a un compañero como él. Nunca la brusquedad estuvo tan llena de cariño; nunca las quejas estuvieron tan acompañadas de disponibilidad y de deseos de ayudar; nunca hubo tanta eficiencia, buen hacer y sentido común combinados con tanto miedo a brillar, a destacar, casi pidiendo perdón. Tú también le querrías a tu lado. Es la voz de “Educación Permanente“). :D

A lo que iba. Que han calculado que son 0,2 gramos en cada búsqueda. Y todo por que se ha liado un buen embrollo (que, de paso, le ha permitido a Google publicitar sus iniciativas “verdes”). Unos cálculos que Sunday Times afirma que ha hecho un investigador de Harvard, y que él dice que han tergiversado, aunque continúa afirmando que los servidores de Google tienen, definitivamente, un notable impacto ambiental.

Según los datos de Goggle, habría que tener en cuenta que un buen automóvil emite 140 gramos cada kilómetro. O que esa es la cantidad de CO2 equivalente a la energía que cada persona consume cada 10 segundos.

Según los datos de Alex Wissner-Gross, el investigador, un par de búsquedas consumen tanta energía como hacer hervir una tetera. Curiosamente, comentan en Tech-News que es también el gestor de una página web dedicada a certificar sitios de internet ecológicos, “verdes”.

¿Por mí? Busca sin miedo, busca. Si lo que encuentras te sirve para aprender cómo reducir el consumo de energía, bienvenidos serán esos 0,2 gramos. Si es para cosas inútiles, apaga el ordenador y date un paseo. O vete a hacer deporte. Porque no todo el CO2 producido es malo. El que inviertes en salud o en conocimiento está bien. Muy bien.

En todo caso, cambia tus bombillas si aún no lo has hecho. Que eso sí que gasta, aparte de que lo hagan o no Google y las teteras.

Tomado de potencialmenteverde.wordpress.com/2008/08/22/reciclaje-de-bombillas/