La cara amable de las medusas (algo bueno tenían que tener)

Hay un problema serio en los ecosistemas marinos. El círculo depredador. Resulta que los peces adultos comen medusas, pero las medusas comen larvas de peces. Es la guerra.

Esa situación es potencialmente inestable. Los peces ganan, habitualmente, lo cual mantiene las medusas a raya. Pero si retiras muchos peces (mediante sobrepesca, p.ej.), el número de medusas crece, lo cual reduce el número de peces, lo cual aumenta el número de medusas, lo cual aumenta el número de peces…

Lo del colapso de los ecosistemas marinos no es una broma, como te contaba en “Resiliencia y resistencia“.

Así que debemos temer a las medusas (y a sus picaduras).

¿O no?

Bueno, a muchas sí. Los venenos más potentes, los mecanismos de inyección más potentes… y la inmortalidad.

No sé si me he explicado. La inmortalidad.

Tomado de biology.unm.edu/ccouncil/Biology_203/Summaries/SimpleAnimals.htm

Las medusas no deberían considerarse animales primitivos. Son animales sencillos. Con órganos de los sentidos, sistema nervioso y células musculares pero sin esqueleto (que forman círculos, como te contaba en “Dónde enganchar un músculo” y en “La importancia de la simetría“). Una cavidad digestiva con forma de saco (una única abertura que funciona como boca y ano, lo cual no es muy eficiente). Y cnidocitos (sí, esas células urticantes, que pican, de las que te hablaba en “40.000g” y en “La aguja, la jeringa y la pistola“).

Definitivamente, las medusas (perdón, mejor les llamamos cnidarios) son poco más que un saco armado con dardos y con una cierta idea de hacia dónde va.

El saco puede estar boca arriba y rodeado de cal, fijo al suelo marino. Entonces le llamamos pólipo (como los corales). O puede estar boca abajo y flotar. Y son las medusas. Los pólipos se pueden desprender de sus esqueletos y nadar libres. Ya tienes una medusa. Que es la forma de vida capaz de reproducirse y dispersarse. Puesto que sabe nadar, puede viajar. Y, después de reproducirse, se deshacen, mueren.

Parecen animales muy sencilos, ¿no? Pero, al menos una de ellas, sabe hacer algo especial. Sabe morir y volver a vivir. Sabe reproducirse y luego, en vez de morir, cambiar, volver a pólipo, a coral.

Tomada de freethoughtsociety.wordpress.com/2009/02/13/can-we-live-forever/

Quédate con este nombre: Turritopsis nutricula.

Y con este fenómeno: transdiferenciación. Un proceso por el que un tipo de célula, capaz de hacer unas funciones, y sólo esas, se convierte en otro tipo de célula, que ejecuta otras tareas y tiene otra forma. La verdad es que la transdiferenciación no es rara. Lo que es raro es que sea cíclica, como en Turritopsis. Esa transdiferenciación, ese pasar una célula de una forma y función a otra forma y función una y otra vez, ese convertirse de pólipo en medusa y de medusa en pólipo, la convierte en inmortal.

Turritopsis no tiene por qué morir. Y no lo hace. Eso es una esperanza para nosotros. La muerte no es algo consustancial a la vida. Queremos mirar las células de Turritopsis y comprobar cómo hacen sus cambios, su transdiferenciación. Por si nosotros pudiéramos.

Y por favor, que no vengan fundamentalistas a decir que la inmortalidad no es designio divino. A ver si no morirse va a ser pecado… Algunos son capaces.