¡Apolo chuta y…. uuuyyy! 0,0004 UA

Ahora que no está Plutón, la definición de planeta es más compleja. Para empezar, es un objeto que orbita, que da vueltas, en torno a una estrella (en nuestro caso, el Sol). Pero hay muchos objetos que son así y no son planetas. P.ej., asteroides, cometas, etc. Hay que seguir poniendo condiciones. La segunda sería que tenga forma esférica, lo cual le supone una cierta masa. Así excluímos a esos objetos.

Pero resulta que tampoco basta. Los cuerpos planetarios que cumplen ambas condiciones son todavía muy diversos. Los hay cercanos al Sol, pequeños y rocosos, con pocos gases. Los hay más alejados del Sol, gigantes, y con una gran cantidad de gases. Y los hay más alejados todavía, pequeños y con mucho hielo. No parece lógico incluir en el mismo tipo a cuerpos tan diversos, y que, además, han nacido de modos distintos.

Tomada de astro.washington.edu/users/premap/projects.php

Así que hemos avanzado. Se ha incluido una tercera condición. Que haya limpiado su órbita de planetesimales. Que son los objetos pequeños que, cuando se unen, forman planetas. Es decir, que haya capturado o expulsado todos los pequeños cuerpos que podrían habérsele añadido. Que haya acabado su trabajo, vamos.

Eso excluye a cuerpos como Plutón. Que están tan lejos que tienen una órbita enorme. Y son tan pequeños que no la han limpiado. Lógicamente, cuanto más lejos estés, mayor es la órbita. Y mayor la cantidad de objetos que pueden incluirse en el cuerpo de un planeta. Y más grande se puede hacer. Pero si la órbita se hace demasiado grande, al planeta le cuesta trabajo ir tan rápido que pueda atrapar a todos los objetos de su camino. Y llega una distancia en la que ya no se forman planetas sino cuerpos del Cinturón de Kuiper. Que son como planetas, pero con órbitas sucias, llenas de bloques de hielo y roca que nunca podrá capturar. De ese cinturón nosotros conocemos a Plutón, pero también a su satélite Caronte, y a Quaroar, Sedna, Eris, etc.

Pero limpiar la órbita de planetesimales no quiere decir que, de vez en cuando, no haya cuerpos que entren en esa órbita, en ese camino que recorre el planeta. Y dos trenes en la misma vía, es un riesgo de choque. La Tierra está sometida a ese riesgo permanentemente. Porque, a pesar de ser un planeta, a pesar de haber limpiado su órbita, su camino, la región del espacio donde estamos, el volumen que nos rodea, está muy lejos de estar limpio. Una cosa es limpiar la órbita y otra todos los alrededores. Para limpiar los alrededores hay que ser grande, grande. Como los planetas gaseosos. Y la Tierra no lo es tanto.

Cerca de la Tierra hay multitud de cuerpos que cruzan nuestra órbita. Se llaman asteroides Apolo. Es verdad, la Tierra es mucho más grande que ellos. Pero ellos son más grandes que tú y que yo. Si caen, el planeta notará un picotazo. Y tú y yo, si nos caen encima, no notaremos gran cosa porque nos habremos pulverizado. También se llaman asteroides NEO y se les hace un seguimiento porque son un riesgo para el planeta.

El otro día, el lunes 2 de marzo de 2009, uno de esos asteroides Apolo, uno llamado 2009 DD45, pasó al ladito nuestro. A 0,0004 (UA). La UA es la abreviatura de “Unidades Astronómicas“. Que es una medida de distancia espacial que vale 150 millones de kilómetros. ¿Por qué esa cifra? Porque es la distancia media entre el Sol y la Tierra, por eso.

¿0,0004 UA es mucha o poca distancia? Poquísima. Es menos que la distancia a la Luna (la quinta parte). Es no más del doble de la distancia a la que están muchos satélites artificiales como los de comunicaciones o los GPS. Es 65.000 kilómetros. Es 65 veces la diagonal de la Península Ibérica, de Almería a A Coruña. En el espacio, eso es nada.

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¿Y cuándo nos enteramos que venía 2009 DD45? Tres días antes.

¿Es muy grande 2009 DD45. Psa. Así así. ¿Te parece grande 40 metros? No mucho, no? Bueno, si hubiera impactado contra la Tierra, encima de una ciudad, hubiera hecho lo mismo que el meteorito de Tunguska. Una devastación total en 25 Km a la redonda del punto de impacto. Eso puede equivaler, en un área fuertemente poblada, a varios millones de víctimas. ¿Te parece ahora suficientemente grande?

Échale un vistazo a su órbita y la nuestra. Juega con ella y fíjate qué cerquita.

¿Van a venir más objetos? Constantemente. De hecho, ayer, 6 de marzo de 2009, 2009 EW pasó también muy cerquita, a una distancia equivalente a la de la Tierra a la Luna. 2009 EW es menor que 2009 DD45, apenas 30 metros. Pero va más rápido. Y en el impacto, lo que cuenta es la cantidad de movimiento. Ha sido, incluso, más peligroso. Pero los periódicos no se han hecho tanto eco porque estaba más lejos. Han olvidado el factor velocidad y el factor masa, y sólo han hecho caso al factor distancia.

Pronto tendremos que plantearnos que los planetas gigantes gaseosos y los planetas rocosos no somos lo mismo. Quizá un criterio bueno sea esa capacidad de limpiar, no sólo la órbita, sino el volumen alrededor. Pronto tendremos que plantearnos que hay más tipos de planetas conforme más sepamos de cómo nacieron. Nos ha tocado vivir en un tipo muy bonito, el rocoso y cercano a la estrella. Pero que tiene el riesgo de que se desplome el cielo sobre su cabeza.