Lo que todo árbol sabe de la crisis económica

¿Por qué no es más alto un árbol? Porque no lo necesita.

Todo árbol sabe que puede aumentar la cantidad de materia orgánica que produce, que se pueden hacer hojas más grandes, semillas más grandes, tallos más grandes, raíces más grandes, flores más olorosas, mayor cantidad de polen. Pero no lo hace. Porque no lo necesita.

Todo árbol crece hasta que no le merece más la pena. Todo árbol sabe que crecer tiene un precio. Porque una hoja es un dispositivo que te crea riqueza, en forma de fotosíntesis. Y si la haces grande, te da más fotosíntesis. Pero parte de las ganancias se van en mantenerla, en que la hoja no se caiga, que no se pudra, en defenderla de los depredadores, del viento, de la sequedad, del sol. Sí, ganas en la fotosíntesis de una hoja más grande, pero pierdes en el mantenimiento, en forma de gastos para la hoja. Y llega un momento que la cantidad adicional de fotosíntesis que logras haciendo la hoja más grande, no está compensada por el gasto que se lleva una hoja más grande.

Todo árbol sabe que el crecimiento tiene un límite. Y que cuesta. Y que se crece si se necesita, pero si no, no. Todo árbol sabe que no se puede enfrentar a los gastos de mantenimiento (que son la Segunda Ley de la Termodinámica) con crecimiento (que es interés compuesto). Como Frederick Soddy escuchaba a los árboles, lo entendió bien.

¿Por qué no hay árboles por todas partes? Porque no les merece la pena.

Hay árboles que se mueven. Tú no los ves. Porque miras el tronco. Pero el árbol se mueve. Mediante sus raíces. Sus raíces crecen hacia partes del suelo más ricas y, una vez allí, una vez localizado un sitio, lanza un tallo hacia arriba. La raíz mide diversos parámetros y, sólo cuando se da una buena combinación, invierte en tallo. El tallo señala el sitio donde merece la pena crecer. Un árbol no crece en cualquier parte porque sabe que puede no haber riqueza suficiente en ese lugar.

Eso es lo que entendió Soddy. Que hay crecimientos que cuestan caros y no dan riqueza. Que crecimiento no es lo mismo que riqueza.

Si hubiéramos estado atentos a los árboles, si los economistas supieran más ecología… Si supieran que la naturaleza crece con un límite, hasta el punto en el que las entradas equivalen a las salidas, hasta el punto en el que la producción bruta se iguala a la respiración

Sabrían que esta crisis económica se debe a un esquema de Ponzi. Un esquema de Ponzi es aquel en el que el crecimiento actual depende del crecimiento futuro, que a su vez depende del crecimiento más futuro, que a su vez… Un esquema de Ponzi tiene la consideración de estafa porque los beneficios de los actuales inversores los pagan los inversores futuros. ¿Y si no llegan? Pues te j….

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Un árbol no hace eso. Un árbol no echa más hojas pensando en: “mañana habrá 15 horas de luz, y pasado 16, luego dentro de un mes habrá 53″. Un árbol sabe que la luz no crece indefinidamente. Y que vienen épocas de menos luz.

Un árbol no vive de lo que habrá, sino de lo que hay y de lo que sabe que habrá.

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El problema de esta crisis es que se han acumulado los esquemas de Ponzi unos sobre otros. Hay muy poca riqueza real y mucha riqueza derivada, ficticia, que puede desaparecer, que ha desaparecido. El problema es que el dinero real y el dinero ficticio son difíciles de distinguir. Gracias a Reagan, Bush padre, Greenspan, Bush hijo, Chenney… Que se han encargado de que no seamos como árboles. Que se han encargado de que el dinero real quede disimulado por el virtual. Que se han encargado de que muchos se crean ricos para que los ricos de verdad, los tenedores del dinero real, sigan siéndolo. ¡La madre que los…!

Abonar un árbol para que crezca más es peligroso. Está bien si lo vas a abonar siempre, si cada día le vas a añadir nutrientes. Pero si no, si no piensas continuar abonándolo, o engañas. Iluminarlo artificialmente puede ser también una estrategia para hacerlo crecer. El árbol crece como si el abono fuera a estar ahí siempre, como si la luz fuera a brillar 24 horas al día.

Si dejas de darle abono, si dejas de darle luz, porque ya no tienes dinero para pagarlos, o porque deja de haber abono en el mercado, o porque ya no se puede fabricar más luz, o porque te ha robado el vecino, pues te las tendrás que ver con un árbol que ha crecido mucho, pero que no puede mantener su crecimiento. Y si no quieres que se muera, tendrás que podarlo.

Si creció mucho, tendrás que podarlo mucho.

¿Qué ramas? Si tú eres una hoja, puedes tener suerte y estar en una rama llena de otras hojas buenas. Ni muy grandes ni muy mustias. O no.

¿Qué rama? Te deseo suerte, y que no sea la tuya. Pero, por supuesto, mejor la tuya que la mía.

No sé si lo sabes, pero la crisis aún no ha empezado en serio. Empezará cuando sepamos cuántas ramas hay que podar y cuáles. Dicen los que saben que hasta un 95%.

Es verdad que hay una esperanza. La tecnología. Los descubrimientos que convierten en recursos algo que antes no lo eran. Pero el descubrimientos de nuevas tecnologías y su implementación también tiene costes. Es posible que no haya que podar tanto como un 95%. Si nos dedicamos a invertir en I+D+i. Mucho, muchísimo. Y con buena dirección y rápido.