El pie humano más antiguo (por ahora)

Tomado de newscientist.com/article/dn16673-fossil-footprints-reveal-our-modern-walk-in-the-making.html?DCMP=OTC-rss&nsref=online-news

Lo que estás viendo es la huella más antigua conocida de un pie más o menos moderno. Y tiene 1,5 millones de años de antigüedad como mínimo y 1,8 como máximo. Alguien, Homo erectus probablemente, pisó profundamente en barro. Su huella quedó enterrada por otros sedimentos, más blandos. Luego pasó tiempo. Luego pasó más tiempo. Y agua. Y más sedimentos enterrando lo que un día fue una pisada. Luego, por alguna razón, el clima cambió y los sedimentos, en vez de venir, se fueron. La roca se desgastó poco a poco y alguien pasó por allí justo a tiempo de ver aquella pisada. Ese alguien ha sido el personal del equipo de Matthew Bennett.

Las pisadas de homínidos más antiguas no son estas. Son otras, descubiertas por Mary Leakey en 1978, en Laetoli. Pero eran de Australopithecus afariensis, que, aunque pariente cercano en nuestra línea evolutiva, no era todavía un hombre. Homo erectus sí. Era capaz de usar herramientas de piedra relativamente complejas (la llamada industria achelense), era capaz de usar fuego, quizá de encenderlo, incluso de cocinar. Y tenía un pie moderno, capaz de un andar moderno.

El bipedismo es una de las principales características humanas. Permite que las otras dos patas, mejor dicho, los dedos de las otras dos patas, es decir, las manos, se dediquen a otra cosa. Aunque los brazos surgieron en la evolución para desplazarse, el bidepismo los libera para nuevas funciones. En este caso, en nuestro caso, para manipular. Manipular hierbas y hacer cuerdas, sobre todo. Pero eso no sobrevive bien en el registro fósil. Manipular piedras, golpearlas y darles forma. Y eso sí que sobrevive en el registro fósil y nos cuenta mucho de las manos. De los pies sabemos menos y muchas veces sólo a través de las manos. Porque son dos partes del cuerpo que se influyen mutuamente. Las huellas fósiles vienen a rellenar ese vacío.

Es necesario saber de los pies y de la zancada para conocer detalles como el peso. O también, cuánta energía costaba andar y cuánto tiempo tenían que dedicar a la búsqueda de alimento. O también cómo se organizaban durante los desplazamientos, su comportamiento. Si todos son machos, podríamos estar pensando en caza, en una estrutura social de reparto del trabajo, etc. Pero si el grupo es mezclado (que es el caso, incluyendo una huella de un niño o niña de unos tres años), entonces vivían de otro modo.

Las huellas le ponen movimiento a los fósiles estáticos.

Las huellas cuentan que primero apoyaban el talón (la parte más profunda de la pisada) y luego transferían el impulso a la parte delantera, a la base de los dedos. Es una pisada mucho más eficiente que la de los chimpancés o la de los homínidos anteriores al género Homo. Eso quiere decir que podía visitar más sitios desde su base, o viajar más lejos.

El pie moderno, esa manera de pisar, nos sacó de África y nos llevó por todas partes. Puso a disposición de nuestros antepasados más lugares. Mírate el pie y piénsatelo. El pie nos hace humanos tanto como las manos, el pulgar o el cerebro.

Lo que hace una garganta

Gracias a Bernardo he podido ir una tarde a una conferencia de flamenco. La que daba él. Bernardo es un compañero de trabajo, un tipo entrañable y acogedor. Es una persona que hace fácil trabajar en un sitio difícil. Y ha tenido el detalle de invitarme.

Allí he descubierto dos cosas. Lo que puede hacer un cantaor. Fisiológicamente es muy llamativo. Hacer vibrar las cuerdas vocales unas 1.000 veces por segundo no es trivial. Para usar un instrumento como ese, de esa manera, se necesita un entrenamiento como el de un atleta.

La otra es lo mismo desde otro punto de vista.

Un cantaor es un herrero que le da al aire forma de pena, golpeando su garganta con los pulmones.

¡Qué bonita tarde!

La pesca ilegal es muy bestia

Decía Vicky en un comentario que ya tenemos suficientes datos, desde hace tiempo, sobre la pesca como para tomar decisiones. Y lleva toda la razón. Una falacia de los intereses creados es que se necesitan toda la información, hasta la última cifra, para tomar decisiones. Y no es cierto. No se necesita toda la información para tomar una opción. Basta con la suficiente.

Las capturas ilegales sí que nos están llevando a malas decisiones. Oficialmente no existen. Por lo tanto, no contaban. Hasta ahora, que se ha estimado la cifra. Y es altísima.

Con este dato, con el dato de las cifras de pesca ilegal, deberíamos estar preocupados. No son las futuras generaciones las que verán el colapso de las pesquerías. Somos nosotros, y plazos más breves de lo que creemos. Entre 10.000 y 20.000 millones de euros anuales. Entre el 1 y el 2% del PIB de un país como España. O tanto como el PIB total de Senegal, Jamaica, Madagascar o Nicaragua.

Una bestialidad.

Doble bestialidad porque son entre 11 y 26 millones de toneladas. Más o menos lo que pesan todos los automóviles de España. Ten en cuenta que la cifra oficial de pesca mundial es de unos 140 millones de toneladas. Estamos hablando de cometer un error de entre un 10 y un 20%.

Tomado de mensual.prensa.com/mensual/contenido/2005/03/11/hoy/negocios/157981.html

Si los errores fueran lineales, no sería un problema grave. Pero los ecosistemas están sometidos a la Teoría de Catástrofes. Es decir, que aguantan, y aguantan, y aguantan (resiliencia se llama, como te contaba en “Resiliencia y resistencia“) hasta un punto en que se rompen. Y lo hacen de pronto. Un 10-20% es mucho en esos casos. Un 10-20% no significa que sufren un 10-20% de daño más. Cerca del precipicio un 10-20% es mucho riesgo. Es completamente insostenible. E insostenible significa que los ecosistemas pesqueros colapsarán de seguir así. Con el agravante de que la economía no es una ciencia capaz de dar buenas señales en estos casos. No contempla bien situaciones de insostenibilidad. Es un fallo de base de esa ciencia, como te contaba en “Hace mucho tiempo“.

Hay entradas en las que no hace falta comentar más. Si estos datos no te preocupan, no ?e cómo transmitirtelo.

Gracias, Vicky, por el comentario, que me dio la idea de escribir sobre esto cuando lo leí en PLoS.

Por qué la educación ha tenido la culpa (también) de la burbuja inmobiliaria

A veces no tengo más remedio que olvidarme de que soy biólogo. Este es uno de esos días. La verdad es que me gusta ser profesor y hay un montón de cosas que me lo recuerdan cada día. Pero el blog lo tengo más reservado para la biología, la geología, las ciencias naturales en general. Pero es que hay días que te impactan.

El domingo pasado, matando el tiempo con las páginas salmón, con las hojas de economía de El País, me sentí impactado. Comprendí el papel económico de la educación moderna.

Seguro que voy a decir trivialidades. Seguro que mucho de esto ya lo conocéis. ¡Qué le vamos a hacer! Yo acabo de llegar a esta forma de pensar y me ha sorprendido tanto que la tengo que escribir.

Las épocas de crecimiento económico aparecen de improviso. Se ven venir, sí, pero nadie sabe la fecha de llegada. Ni cuál será el sector líder. El que se llevará el gato al agua. Pero sí podemos adivinar algo. Será el sector que tenga más mano de obra disponible. Porque las administraciones públicas (gobierno estatal, autonómico, municipal) intentan reducir el paro. Y premian, fomentan, aquellos sectores que más empleos puedan producir.

En España tenemos un terrible problema estructural. Un sector amplísimo de la población en edad laboral carece de titulación adecuada. Más de 18 millones de contratos en 2007, y el 70% de ellos para niveles de estudios de ESO o inferior (mira en la página 45 del informe). No creo que tener la ESO sea tener una titulación cualificada. Sí es una titulación, pero no creo que llegue a poder decirse que es cualificada. En el mundo laboral.

Eso significa que, cuando llegue el siguiente “boom” económico, las empresas que ofrezcan trabajo a personas con baja cualificación educativa serán las triunfadoras.

El último “boom” económico español se ha basado en el “ladrillo”, sí, pero era, en parte, porque había personas, muchas personas, dispuestas a trabajar como albañiles. Es verdad, ha habido muchos más factores (exceso de liquidez, ley del suelo, etc.) pero la disponibilidad de una amplia bolsa de mano de obra ha sido muy influyente. Y ha resultado ser un modelo de crecimiento de baja calidad. De muy baja calidad. Para empezar, nada sostenible. Porque se producía algo muy caro, que generaba riqueza ficticia (basada en la expectativa de poder vender) pero deudas muy reales. Deudas para los compradores y deudas futuras para los ayuntamientos que tienen que dar servicios a las casas construidas. Muchas deudas. Y no sólo eso. Es un modelo que condicionaba, condiciona, condicionará (como mínimo las próximas dos décadas) el consumo. Público y privado. Porque las casas existen y han de ser atentidas las poblaciones en ellas ubicadas con carreteras, puentes, parques, servicios médicos… Y porque la gente se ha gastado en la casa el ahorro de toda una vida. A veces, de varias vidas. Ha sido gastar mucho para obtener poco, para obtener menos de lo ganado.

Para perder.

Y ahora se revela lo perdido. Para empezar, mucho tiempo. Toda una década. Que se podría haber empleado en mejor crecimiento si hubiéramos dispuesto de la estructura de cualificación adecuada en la población.

Y eso no se puede cambiar de la noche a la mañana.

Porque estamos en un círculo vicioso. No hay incentivos para modificar esa situacion. ¿Cuál sería el incentivo para estudiar, para titular? Una oferta de trabajo cualificada. Estudias porque tienes la expectativa de acceder a un empleo. Lo cual no sucede porque las empresas que más triunfan, que más abundan, ofertan empleos poco cualificados, y las ofertas cualificadas son escasas. No hay incentivos para la titulación porque no hay oferta. Y no hay oferta porque no hay titulados. Y no hay titulados porque…

Y así llevamos dos siglos. Y camino de un rato más.

¿Hay solución? Durante las épocas de bonanza no. Porque en ellas las empresas demandan la oferta de trabajadores que hay. Y la que no hay, la importan, la traen de fuera. Pero en épocas de crisis sí. Sí se puede romper el círculo vicioso. Las épocas de crisis son tiempos educativos, de formación. En las crisis, los docentes estamos de moda.

Los docentes podemos solucionar la siguiente burbuja económica antes de que se produzca.

Durante las épocas de crisis hay una vuelta de la población a la educación. Se dispone de más tiempo porque hay más paro. Y hay más incentivos porque perder el empleo es un riesgo real. Se ve la educación como un mecanismo de protección a largo y a corto plazo. Pero hay que aprovechar bien el tiempo. Para empezar, estamos obligados a trabajar a ciegas. Porque hay que preparar a la población para la próxima época de crecimiento económico sin saber cuándo será ni cuál será el sector económico clave. ¿Tenemos alguna estrategia para eso? Sí. Las competencias básicas. Esas que se consideran clave para que el alumnado pueda desempeñarse bien en su búsqueda de empleo, en su dimensión social y ciudadana, en su vida privada.

Las competencias básicas pre-equipan al alumnado con un bagaje que les permitirá enfrentarse a toda una variedad de futuros.

Los docentes tenemos que conocer que nuestro trabajo no es que el alumnado aprenda. Eso fue hace tiempo. Eso fue otra época. Ahora, nuestro trabajo es que el alumnado tenga competencias. Que aprenda, sí, pero que sepa hacer cosas con lo aprendido. Ya no valen transmisiones de conocimientos memorísticas, exámenes trimestrales, ya no valen las clases magistrales. Es el momento de las tareas orientadas a competencias. Es el momento de poner contenidos, sí, pero es, sobre todo, el momento de hacer algo con ellos. Eso es una competencia.

No basta con mejorar el nivel de titulación de los ciudadanos. Cómo se adquiere esa titulación es importante. Y si se adquiere aprendiendo y haciendo es mucho mejor que si sólo se adquiere aprendiendo.

Las tareas orientadas a competencias. Como modo de enseñar, como modo de aprender. Creo firmemente que esa es la clave para que dentro de un tiempo mis ahorros en bolsa no se evaporen tan rápido.

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Es el momento de que los docentes sepamos que educar es una actividad económica muy noble. Muy noble y muy económica. Sí, si entendemos por economía la ciencia que asigna eficientemente recursos escasos y nos dejamos de connotaciones y prejuicios. Hacer economía está bien y es sensato.

Por cierto. Si queremos evitar la exclusión de la población inmigrante habrá que plantearse que ofrecerles formación sin ofrecerles empleo cualificado es de locos. Nadie quiere estudiar si no tiene esperanza.

Qué curioso. Al final, estudiar se reduce a una emoción. La esperanza de encontrar un buen empleo.

LLegan los Libros Electrónicos

El libro digital ya está en carrera y con él varias batallas se anticipan en el mundo editorial. Con la presentación del nuevo Kindle2.
En la primera mitad de 2008 se vendieron más e-Books que en todo 2007- muestra que estamos en un momento de inflexión: quizás nuestros nietos no lleguen a leer nunca libros de papel y las queridas bibliotecas sean meras reliquias dentro de 20 años. Amazon está a la cabeza del mercado de e-books y las editoriales temen la competencia de la mayor librería online, que ya está incursionando en el terreno de la edición. Antes de 2012, estima Milliot, Amazon estaría en condiciones de hacer contratos directamente con los autores y hasta podría comprar una editorial como ya lo hizo con una productora de audiolibros. Por su parte, las grandes editoriales están digitalizando sus libros para vender sus contenidos directamente a los usuarios.
Veamos algunas ventajas
  • La pantalla puede ser sensible al tacto y mostrar distintos tonos de grises.
  • Además de pasar de páginas permite hacer marcas en el texto, resaltar párrafos y cambiar el tamaño de la letra.
  • La resolución es similar a un impreso y tiene bajo consumo.
  • Puede incorporar un navegador de interner.

En Argentina el fenómeno e-book es mirado con cautela.

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Tras la poesía de los colores del otoño

Tomado de pachd.com/free-images/nature-images.html

Naranjas, amarillos, marrones… los colores de la caída de la hoja, del otoño. Pero tras la habitual (y bonita) imagen, lo que hay son proteínas y ARN. La otoñada sucede porque existen ORE1, miR164, EIN2.

Eso no significa que haya menos poesía, o que debamos tener una visión reduccionista. La otoñada es preciosa y pasear pisando hojas caídas, con el olor a bosque a punto de dormir, es un privilegio.

Pero como el aprendizaje es emoción, deberíamos poder aprender algo, interrogarnos acerca de lo que nos gusta, de lo que nos conmueve. Conocer más no provoca que pierda belleza lo que miro. A mí no. El encanto de lo no sabido es mucho menor que la impresión de profundidad, de historia, que hay en cualquier rincón de la biología.

Lo primero, que los amarillos, marrones, naranjas, están ahí, han estado siempre. Sólo que ocultos por el verde. Antocianos tapados por clorofila.

Esa es un cuestión que aporta belleza. El otoño revela lo oculto. A mi me parece bonito.

Además, la caída de la hoja sucede porque existen células capaces de morir por el bien del conjunto. Eso, ya le da mucho sentido al otoño. No hace falta ser biólogo para comprender que la hoja, cayendo, protege al resto de la planta. Con la hoja perdería mucha agua en una época en la que hay poca. Porque el agua helada no es agua. Con la hoja ganaría menos de lo que gastaría, ya que los días son cortos. Y la hoja, de todas maneras moriría, en la primera helada. Mejor hacerla caer y tratar de recuperar lo que se pueda, en vez de usar la hoja, apostar por ella, y verse sorprendido por la primera helada. Esa, ya, es una cuestión que me impresiona. Me refiero a que lo vivo haya inventado la muerte de partes para que un conjunto más grande sobreviva. No hay nada menos adaptativo que la muerte… salvo si formas parte de algo mayor.

Esa ya es una cuestión llamativa. Tanto como admirar los colores. Por lo menos para mí.

¿Que hay árboles que no pierden la hoja? Pues claro. Pero su forma foliar se ha adaptado. Reducen tanto como pueden la superficie. Apuestan por una hoja que gane poco, pero que pierda poco. Y así pueden vivir donde otros no. Son hojas aciculares, con forma de aguja. Como la de los pinos. Los que tienen hojas planas, anchas, con formas múltiples pero siempre dispuesta a interceptar la luz del sol, esos no. Esos no pueden vivir en invierno. Sólo pueden sobrevivir.

Los hay que afrontan pocas heladas. Para ellos merece la pena inventar el anticongelante (es fácil, pueden usar algunos azúcares). Es decir, fabricar algo que poner dentro de la hoja para aguantar el hielo las pocas veces que ataque. Pero los árboles de más al norte o más alto no. A esos no les merece la pena gastar tantos días, uno tras otro, en anticongenlante. Sale más barato perder la hoja unos meses y, cuando vengan buenos tiempos fabricar las nuevas, las de esa temporada.

Vale, el otoño es poesía, pero también es un balance entre costes y beneficios. ¿Usar anticongelante o no? ¿Crear hojas de grandes ganancias o de grandes pérdidas? Esas preguntas tienen respuestas diferentes en función de dónde vivas, de cuánto frío haga allí, de cuánto sol te dé en los días buenos. No hay, en lo vivo, nada bueno o malo, nada acertado o equivocado. Todo es cuestión de contexto.

Esa ya es otra cuestión llamativa. Tanto como admirar los colores. Por lo menos para mí.

Ahora que vendrá la primavera, me apetecía acordarme del otoño. Porque no hay una buena primavera si no se hicieron los deberes del otoño. Porque, económicamente, estamos en un duro otoño. A lo mejor, los árboles, con su capacidad de aprovechar lo que se pueda, de revelar lo oculto, de sacrificar partes por el bien del conjunto, de hacer buenas y sensatas cuentas, a lo mejor los árboles son un modelo.

El hipo del renacuajo (y el tuyo)

Los renacuajos son la forma larvaria, juvenil, de las ranas y los sapos. Que son anfibios. Y dentro de anfibios, se les llama anuros (que quiere decir “sin cola”). Los anfibios actuales son descendientes de los primeros vertebrados que evolucionaron desde los peces para conquistar la tierra firme. Y tú y yo también. Y los caballos y los pájaros y lo lagartos. Lo que pasa es que los anfibios actuales se parecen bastante a los anfibios antiguos, mientras que tú, yo, los caballos o los pájaros o los lagartos hemos cambiado mucho.

Tomado de blogs.paleored.com/index.php?blog=1&m=20071215

¿Qué tienen los anfibios de especial? Pulmones. Mantienen las branquias de los peces (al menos, en los renacuajos) pero han desarrollado pulmones. Y con ellos, un problema y una solución. ¿El problema? Cómo meter agua en las branquias sin que se encharquen los pulmones. ¿La solución? El hipo. Que es una inspiración profunda y repentina, en la que se cierra la glotis (la estructura que tenemos en la laringe para tapar la traquea). Así, consiguen aspirar una gran cantidad de agua, a la vez que impiden que pase a los pulmones. Y ese agua pasa por las branquias, dejando allí su oxígeno.

¿Y a ti qué?

Pues que como eres descendiente de anfibios, has heredado el hipo. No te sirve para nada, pero lo tienes. De hecho, lo tenemos todos los vertebrados. Hipopótamos, culebras, gatos, búhos, tú y yo. Eso demuestra bastante bien nuestra genealogía.

Acuérdate cada vez que tengas hipo, de dónde vienes. De un pez con pulmones que aspiraba agua a bocanadas. Y que también uso el mecanismo para comer succionando. De lo cual hemos heredado el atragantarnos. Pero eso es otra historia.

De todo esto me enteré porque me lo contó Neil Shubin en un estupendo libro.

Promiscuidad molecular, mal rollo y buen rollo

Tomado de sigmaaldrich.com/life-science/cell-biology/learning-center/pathfinder/pathway-maps/erbb2-erbb3-heteodimers.html

Se supone que las enzimas, interactuando con sus ligandos, son específicas. Más o menos específicas. Pero específicas. ¿Qué pasaría si una proteína enzimática, en vez de actuar con sus ligando habituales empezara a modificar a muchas otras, sin ton ni son? ¿Qué pasaría si se volviera un enzima promiscuo? Y lo que es peor. ¿Qué pasaría si ese enzima promiscuo interviniera en redes de señalización celular, que gobiernan el crecimiento de una célula, su movilidad, su capacidad de adhesión, su muerte?

Cáncer, sin duda.

Es el caso de EGFR y ErbB2. ¡Qué jodías!

Sabemos que son muchas sus dianas secundarias, anormales. Si las localizamos una a una habremos avanzado en la línea de encontrar dianas terapéuticas. Que es el objetivo mientras no comprendamos bien qué es el cáncer. Se trata de ir cortando vías a las señales equivocadas, ir podando un árbol que ha desmandado el crecimiento de sus ramas, pero sin entender por qué. Se trata de contener, desgraciadamente no de curar.

Pero la promiscuidad enzimática tiene otra cara. Una muy interesante, creo. Evolución. Tenemos muchas dudas acerca de cómo sucede, a nivel molecular, la selección natural. Esta podría ser una manera. Proteínas que cambian ligeramente, al mutar sus genes. Pero que cambian lo suficente para establecer una nueva interacción. Nuevas interacciones que hacen que las células respondan de maneras diferentes a estímulos del entorno. Muchas malas, algunas buenas.

Cambios graduales, por cierto. Un mecanismo nada saltacional.

El cáncer y la evolución en el mismo fenómeno. ¡Hay que fastidiarse!

Hormigas que dicen “pío” y orugas que lo escuchan

Tomada de moninenelcirco.wordpress.com/2008/07/02/aquellos-maravillosos-monines/

Las hormigas son bien conocidas por emitir señales químicas. Pero también cantan. Gorjean, trinan, más bien. Lo hacen moviendo unos pequeños apéndices abdominales sobre unas crestas. Igual que cuando se pasa algún cubierto sobre botellas de vidrio con rugosidad (¿te suena Anís del Mono? y cuando digo suena, digo suena ;) ).

Esos trinos o chirridos o como se les quiera llamar, parecen ser señales de alarma. Pero también les permiten distinguirse según las castas. Las obreras tienen un trino diferente de los soldados, que, a su vez, gorjean distinto de las reinas… y de las orugas! Porque hay orugas que interfieren en esa comunicación, imitan a una reina y convencen a todo un hormiguero de que las alimente. Toda una oruga hacker, interfiriendo en las comunicaciones.

Tomada de t3.pacific.edu/teams/M019906/antsfood.htm

Bueno, lo de siempre. ¿Alguna utilidad? Te recuerdo que muchas hormigas son aliadas de plantas contra orugas, que son plagas. Yo creo que eso más que justifica el estudio de Francesca Barbero y colaboladores.