La Luna

Por Mariano Ribas

Hace más de dos mil años, mucha gente creía que la Luna no era más que un impecable disco, redondo y perfecto, que reflejaba fielmente la imagen de la Tierra. Y que al mirarla podían reconocerse las siluetas de nuestros mares y continentes. Con variantes, esta curiosa creencia sobrevivió y se desparramó durante siglos. E, incluso, llegó a oídos del propio Leonardo Da Vinci, y hasta fue sostenida por un famoso monarca en tiempos de Galileo.
Créase o no, aún hoy, cuando los súper telescopios ya rasguñan la fronteras observables del universo o varias sondas espaciales exploran simultáneamente distintos rincones del Sistema Solar, la “teoría de la Luna Espejo” –por llamarla de algún modo– sobrevive.

DE CLEARCO A LA EDAD MEDIA
Nadie sabe exactamente de dónde surgió la idea por primera vez, varios historiadores de la ciencia ponen sus fichas en la antigua Persia, desde donde se habría desparramado hasta llegar a Europa. Y más puntualmente, a Grecia. Es allí, justamente, donde podemos encontrar la primera mención explícita sobre este asunto: hacia al año 320 a.C., el filósofo Clearco de Soli decía que las partes grises que se ven a simple vista en la Luna eran el reflejo calcado de los continentes de la Tierra. Y que las partes blancas, correspondían a los océanos.
Clearco era discípulo de Aristóteles, quien creía que la Luna era un astro perfecto, suave, inmaculado, y con una superficie exquisitamente lisa. De ahí a pensarla como un espejo, había un solo paso.
Hacia el año 100 de nuestra era, Plutarco, el famoso historiador y ensayista griego, salió en defensa del honor selenita, diciendo que la Luna no era ningún espejo, sino un mundo hecho y derecho, como el nuestro. Y que las manchas grises eran grandes océanos lunares.
En la tardía Edad Media: en 1271, Robertus Anglicus, un famoso astrónomo inglés de la época, rescató y defendió explícitamente la idea en su comentario sobre el célebre tratado De Sphaera, de Johannes de Sacrobosco, una de las obras claves de la astronomía medieval.

LEONARDO Y GALILEO
Llegamos al Renacimiento, a Leonardo Da Vinci, quien se había mostrado curioso por la Luna. De hecho, fue el primero en explicar con toda claridad el fenómeno de la luz cenicienta, ese suave resplandor grisáceo que completa el fino arco de luz blanca que la Luna muestra durante los días próximos a su fase Nueva (la “luz cenicienta” no es otra cosa que luz solar que la Tierra refleja hacia la Luna). A Leonardo nunca le cerró lo del espejo lunar.
De hecho, destruyó la idea con un razonamiento simple y contundente: si la Luna realmente fuese una suerte de espejo que refleja la imagen de la Tierra, pues entonces debería mostrar ciertas regiones de nuestro planeta al ubicarse en el cielo del Este, y otras zonas cuando aparece en el Oeste. Pero nada de eso: cuando hay Luna Llena, las marcas claras y oscuras que vemos en ella son siempre las mismas. Por lo tanto, deben ser propias de su superficie.
El golpe de gracia para la teoría de la “Luna-Espejo”, por supuesto, llegó con la aparición del telescopio, a comienzos del siglo XVII. Y decir “telescopio”, es decir Galileo Galilei (es cierto que hubo otros, como el británico Thomas Harriot, que se le adelantaron unos meses, pero sus aportes para el crecimiento y divulgación de la astronomía fueron casi nulos).

Aunque muy a las escondidas, el mito sigue intacto. Y mirándolo bien, no hay mucho de qué asombrarse. Al fin de cuentas, hoy en día, en medio de teléfonos celulares, pantallas de plasma y conexiones de Internet wi-fi, muchos creen que Júpiter o Marte pueden afectar nuestra salud y nuestras vidas amorosas, que hay colores que traen mala suerte, que existen las “malas ondas” o que se puede adivinar el futuro en la borra del café. Si comparamos, la “teoría de la Luna-Espejo” no está tan mal. Y, sinceramente, es mucho más razonable.

La innovación como estímulo de la economía

[Artículo publicado el 20 de abril de 2009 en el diario La Rioja]

¿Cómo convencer a las empresas, que hoy se ven forzadas a recortar costes debido a una disminución drástica de la demanda, de que no reduzcan su inversión en I+D+i, de que no despidan a sus trabajadores mejor cualificados, de que no se deshagan de su talento, de su capacidad de innovar, de competir en mercados globales y adaptarse a los cambios? La crisis económica es tan grave que hemos perdido la visión a largo plazo, la planificación estratégica y cualquier objetivo que vaya más allá de un año vista. ¿Quién está pensando hoy en la manera en la que produciremos riqueza una vez superada la crisis, en los modelos de negocio que pagarán el déficit que estamos creando, en la forma de exportar más para poder mejorar nuestra balanza de pagos?

La inversión en I+D+i requiere de una financiación decidida y a plazo largo, sus resultados son inciertos -ya que resulta difícil predecir cuando se va a producir un nuevo descubrimiento- y en muchas ocasiones resulta complicado transformar un logro obtenido en el laboratorio en un producto que pueda ser comercializado. Sin embargo, son los países y empresas que más invierten en I+D+i los que producen bienes de mayor valor añadido, generan puestos de trabajo más estables y mejor pagados y disfrutan de mayor calidad de vida.

Los gobiernos de todo el mundo están invirtiendo cantidades astronómicas para mitigar los efectos de la crisis. Las cifras del desempleo, de reducción de la demanda y del comercio mundial son tan alarmantes que la mayoría de las medidas se centran en evitar el colapso del sistema, fomentar el empleo mediante obra pública y la protección social. Si bien todas estas medidas son necesarias, lo difícil es decidir la cantidad y el destino de las ayudas para suavizar el mal trago sin hacerlo dolorosamente largo, a la vez que ponemos las bases para salir fortalecidos de esta coyuntura.


La falta de crédito es una de las características de la crisis que marcará la primera parte de este siglo. Sin crédito, no se pueden crear nuevas empresas que produzcan riqueza y puestos de trabajo. La innovación requiere de una inversión inicial que la permita florecer. Ante la falta de liquidez de los mercados financieros, los fondos de capital riesgo han reducido drásticamente sus inversiones en nuevas empresas. El Reino Unido se ha dado cuenta de la importancia de que los emprendedores dispongan de financiación para poder desarrollar sus proyectos y de la dificultad que tienen para conseguirla de fuentes privadas. Por eso, ha puesto a su disposición un fondo de capital riesgo público de mil millones de libras esterlinas. Esta es, sin duda, una apuesta decidida del Gobierno británico para asegurarse una posición de liderazgo en el próximo ciclo económico.

España ocupa las últimas posiciones de la Unión Europea en los principales indicadores de ciencia y tecnología, especialmente, en el sector privado. En el Programa Ingenio2010, el Gobierno español se ha comprometido a llegar al 2% del PIB en inversión en I+D+i al final de esta década. Desgraciadamente, en los últimos años nos hemos alejado de este objetivo. La actual situación económica no puede ser excusa para dejar pasar también esta ocasión. Al contrario, el plan de estimulo de la economía supone una oportunidad de financiación extraordinaria. Si una parte de esta inversión se dedicara a alcanzar los niveles de gasto en I+D+i de los países de nuestro entorno, España podría tener por primera vez en siglos, una posición de liderazgo en ciencia y tecnología. Este es el momento de dar el siguiente paso cualitativo en nuestro sistema nacional de I+D+i, esto es, transformar los excelentes resultados en investigación básica y en publicaciones científicas conseguidos en los últimos años, en creación de riqueza y empleo. Tenemos la capacidad, el talento y la financiación. Es cuestión de voluntad y elegir bien nuestras prioridades. Sin esta inversión, la nueva Ley de la Ciencia y la Tecnología no será distinta de otras iniciativas similares.

Hoy sólo podemos pensar en una crisis anterior de dimensiones similares a la que padecemos actualmente, aquella que dio lugar a la Gran Depresión, la crisis de 1929. La receta para salir de aquel pozo de falta de demanda y empleo fue un mayor gasto público. La doctrina keynesiana sostiene que en épocas de recesión el gasto público puede compensar la falta de actividad económica. Siguiendo esta receta muchos países, entre ellos el nuestro, han puesto en marcha planes de estímulo de la economía que consisten, en buena parte, en el incremento de obra pública. En el pasado, algunos países con una economía estancada han utilizado una fórmula similar. Japón lleva aplicando una política de fuerte gasto en obra pública desde hace una década, por lo que parece razonable analizar este caso para sacar algunas lecciones que nos puedan ser útiles. Muchas de las obras que se han realizado en los últimos años son costosos proyectos sin demanda real, como enormes puentes entre islas escasamente pobladas, que no han logrado animar la economía nipona. Abrir un agujero para luego volver a taparlo crea empleo, pero no es eficaz para estimular la economía a largo plazo. El gasto público debe estar bien planificado de forma que las enormes posibilidades que ofrece una inversión billonaria dé los mejores resultados posibles. En este sentido, la inversión en innovación es especialmente eficaz.

La innovación supone una de las formas más efectivas de estimular la economía a varios niveles, tanto a corto plazo como, principalmente, a largo plazo. La inversión pública y privada en innovación no sólo favorece la demanda, la producción –entre otras cosas de propiedad intelectual- y el empleo de calidad, sino que pone los fundamentos para la nueva economía una vez pasada la crisis. Esta economía no debe estar basada en el riesgo desorbitado, la especulación y la desregulación, sino en el conocimiento, la sostenibilidad y una mejor calidad de vida. La innovación tiene la capacidad de dinamizar nuestra economía, diversificar nuestra oferta productiva y generar empleo de forma más estable y sostenida, algo especialmente necesario en España que pasa en pocos meses de crear más empleo que ningún otro país de la UE a destruirlo vorazmente.

Desde el punto de vista de la tecnología, estamos viviendo unos años extraordinarios. La convergencia de sectores nuevos con otros tradicionales y la emergencia de las tecnologías conductoras de la innovación NBIC (Nanotecnología, Biotecnología y las Tecnologías de la Información y la Comunicación) están fomentando el trabajo en grupos multidisciplinares, la colaboración entre centros de excelencia y entre universidades y empresas. El trabajo en red de científicos de todo el mundo nos permite avanzar en la lucha contra las enfermedades, disponer de mejores materiales y caminar hacia un futuro movido por energías limpias. Sólo si disponemos de mejor tecnología seremos capaces de luchar contra el cambio climático, disponer de mejores medicinas y encontrar alternativas más respetuosas con el medioambiente.

La Comisión Europea ha declarado 2009 Año Europeo de la Creatividad y la Innovación. En general, se suele justificar la elección de este año porque coincide con dos efemérides importantes: el uso del telescopio por Galileo hace 400 años y el bicentenario del nacimiento de Charles Darwin. Sin embargo, a mi me gusta pensar que es para recordarnos que, a pesar de que sin duda 2009 será recordado como el año de la crisis y el desempleo, la creatividad y la innovación son las herramientas que nos permitirán, no sólo salir de esta situación sino, lo que es aún más importante, imaginar una nueva economía, una nueva forma de crear riqueza y empleo que genere bienestar, calidad de vida y sostenibilidad en el s. XXI.



Javier García Martínez
Director, Laboratorio de Nanotecnología Molecular. Universidad de Alicante.
Young Global Leader 2009. Foro Económico Mundial.


Categoría: Ciencia, Innovación, Política
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La innovación como estímulo de la economía

[Artículo publicado el 20 de abril de 2009 en el diario La Rioja]

¿Cómo convencer a las empresas, que hoy se ven forzadas a recortar costes debido a una disminución drástica de la demanda, de que no reduzcan su inversión en I+D+i, de que no despidan a sus trabajadores mejor cualificados, de que no se deshagan de su talento, de su capacidad de innovar, de competir en mercados globales y adaptarse a los cambios? La crisis económica es tan grave que hemos perdido la visión a largo plazo, la planificación estratégica y cualquier objetivo que vaya más allá de un año vista. ¿Quién está pensando hoy en la manera en la que produciremos riqueza una vez superada la crisis, en los modelos de negocio que pagarán el déficit que estamos creando, en la forma de exportar más para poder mejorar nuestra balanza de pagos?

La inversión en I+D+i requiere de una financiación decidida y a plazo largo, sus resultados son inciertos -ya que resulta difícil predecir cuando se va a producir un nuevo descubrimiento- y en muchas ocasiones resulta complicado transformar un logro obtenido en el laboratorio en un producto que pueda ser comercializado. Sin embargo, son los países y empresas que más invierten en I+D+i los que producen bienes de mayor valor añadido, generan puestos de trabajo más estables y mejor pagados y disfrutan de mayor calidad de vida.

Los gobiernos de todo el mundo están invirtiendo cantidades astronómicas para mitigar los efectos de la crisis. Las cifras del desempleo, de reducción de la demanda y del comercio mundial son tan alarmantes que la mayoría de las medidas se centran en evitar el colapso del sistema, fomentar el empleo mediante obra pública y la protección social. Si bien todas estas medidas son necesarias, lo difícil es decidir la cantidad y el destino de las ayudas para suavizar el mal trago sin hacerlo dolorosamente largo, a la vez que ponemos las bases para salir fortalecidos de esta coyuntura.


La falta de crédito es una de las características de la crisis que marcará la primera parte de este siglo. Sin crédito, no se pueden crear nuevas empresas que produzcan riqueza y puestos de trabajo. La innovación requiere de una inversión inicial que la permita florecer. Ante la falta de liquidez de los mercados financieros, los fondos de capital riesgo han reducido drásticamente sus inversiones en nuevas empresas. El Reino Unido se ha dado cuenta de la importancia de que los emprendedores dispongan de financiación para poder desarrollar sus proyectos y de la dificultad que tienen para conseguirla de fuentes privadas. Por eso, ha puesto a su disposición un fondo de capital riesgo público de mil millones de libras esterlinas. Esta es, sin duda, una apuesta decidida del Gobierno británico para asegurarse una posición de liderazgo en el próximo ciclo económico.

España ocupa las últimas posiciones de la Unión Europea en los principales indicadores de ciencia y tecnología, especialmente, en el sector privado. En el Programa Ingenio2010, el Gobierno español se ha comprometido a llegar al 2% del PIB en inversión en I+D+i al final de esta década. Desgraciadamente, en los últimos años nos hemos alejado de este objetivo. La actual situación económica no puede ser excusa para dejar pasar también esta ocasión. Al contrario, el plan de estimulo de la economía supone una oportunidad de financiación extraordinaria. Si una parte de esta inversión se dedicara a alcanzar los niveles de gasto en I+D+i de los países de nuestro entorno, España podría tener por primera vez en siglos, una posición de liderazgo en ciencia y tecnología. Este es el momento de dar el siguiente paso cualitativo en nuestro sistema nacional de I+D+i, esto es, transformar los excelentes resultados en investigación básica y en publicaciones científicas conseguidos en los últimos años, en creación de riqueza y empleo. Tenemos la capacidad, el talento y la financiación. Es cuestión de voluntad y elegir bien nuestras prioridades. Sin esta inversión, la nueva Ley de la Ciencia y la Tecnología no será distinta de otras iniciativas similares.

Hoy sólo podemos pensar en una crisis anterior de dimensiones similares a la que padecemos actualmente, aquella que dio lugar a la Gran Depresión, la crisis de 1929. La receta para salir de aquel pozo de falta de demanda y empleo fue un mayor gasto público. La doctrina keynesiana sostiene que en épocas de recesión el gasto público puede compensar la falta de actividad económica. Siguiendo esta receta muchos países, entre ellos el nuestro, han puesto en marcha planes de estímulo de la economía que consisten, en buena parte, en el incremento de obra pública. En el pasado, algunos países con una economía estancada han utilizado una fórmula similar. Japón lleva aplicando una política de fuerte gasto en obra pública desde hace una década, por lo que parece razonable analizar este caso para sacar algunas lecciones que nos puedan ser útiles. Muchas de las obras que se han realizado en los últimos años son costosos proyectos sin demanda real, como enormes puentes entre islas escasamente pobladas, que no han logrado animar la economía nipona. Abrir un agujero para luego volver a taparlo crea empleo, pero no es eficaz para estimular la economía a largo plazo. El gasto público debe estar bien planificado de forma que las enormes posibilidades que ofrece una inversión billonaria dé los mejores resultados posibles. En este sentido, la inversión en innovación es especialmente eficaz.

La innovación supone una de las formas más efectivas de estimular la economía a varios niveles, tanto a corto plazo como, principalmente, a largo plazo. La inversión pública y privada en innovación no sólo favorece la demanda, la producción –entre otras cosas de propiedad intelectual- y el empleo de calidad, sino que pone los fundamentos para la nueva economía una vez pasada la crisis. Esta economía no debe estar basada en el riesgo desorbitado, la especulación y la desregulación, sino en el conocimiento, la sostenibilidad y una mejor calidad de vida. La innovación tiene la capacidad de dinamizar nuestra economía, diversificar nuestra oferta productiva y generar empleo de forma más estable y sostenida, algo especialmente necesario en España que pasa en pocos meses de crear más empleo que ningún otro país de la UE a destruirlo vorazmente.

Desde el punto de vista de la tecnología, estamos viviendo unos años extraordinarios. La convergencia de sectores nuevos con otros tradicionales y la emergencia de las tecnologías conductoras de la innovación NBIC (Nanotecnología, Biotecnología y las Tecnologías de la Información y la Comunicación) están fomentando el trabajo en grupos multidisciplinares, la colaboración entre centros de excelencia y entre universidades y empresas. El trabajo en red de científicos de todo el mundo nos permite avanzar en la lucha contra las enfermedades, disponer de mejores materiales y caminar hacia un futuro movido por energías limpias. Sólo si disponemos de mejor tecnología seremos capaces de luchar contra el cambio climático, disponer de mejores medicinas y encontrar alternativas más respetuosas con el medioambiente.

La Comisión Europea ha declarado 2009 Año Europeo de la Creatividad y la Innovación. En general, se suele justificar la elección de este año porque coincide con dos efemérides importantes: el uso del telescopio por Galileo hace 400 años y el bicentenario del nacimiento de Charles Darwin. Sin embargo, a mi me gusta pensar que es para recordarnos que, a pesar de que sin duda 2009 será recordado como el año de la crisis y el desempleo, la creatividad y la innovación son las herramientas que nos permitirán, no sólo salir de esta situación sino, lo que es aún más importante, imaginar una nueva economía, una nueva forma de crear riqueza y empleo que genere bienestar, calidad de vida y sostenibilidad en el s. XXI.



Javier García Martínez
Director, Laboratorio de Nanotecnología Molecular. Universidad de Alicante.
Young Global Leader 2009. Foro Económico Mundial.


Categoría: Ciencia, Innovación, Política
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La Muerte del Sol

Suplemento de Página 12
Sábado, 28 de marzo de 2009
La muerte del Sol Por Mariano Ribas (Síntesis)

Como si fuera un dios, el Sol parece inmortal, todopoderoso e invencible. Enorme, ardiente y cegador. No lo vimos nacer. Ni tampoco lo veremos morir. Y sin embargo, alguna vez nació. Y alguna vez, inexorablemente, también morirá. Dentro de miles de millones de años, entrará en crisis. Y finalmente, tras largos esfuerzos por seguir adelante, sus fuegos sagrados se rendirán ante sus propias leyes.
Como toda estrella, tarde o temprano, el Sol se apagará para siempre. Y entonces, por supuesto, también terminará la larga historia de la Tierra y del Sistema Solar. Mientras seguimos transitando el Año Internacional de la Astronomía, vamos a echarle una mirada, justamente, al futuro de nuestra estrella. Y a su inevitable y espeluznante destino final.
UNA MAQUINA DE LUZ Y CALOR
Como todas las estrellas, el Sol nació en un rincón especialmente denso de una nebulosa, una inmensa nube de gas (hidrógeno y helio, principalmente) y polvo. Una nebulosa perdida en un rincón bastante marginal de la galaxia. Fue hace unos 4600 millones de años. Al principio, el Sol era tan sólo una “protoestrella”, una masa gaseosa giratoria y en continua contracción gravitatoria. Pero llegado cierto momento, la presión y las temperaturas en sus zonas centrales fueron tan altas, que los núcleos de hidrógeno (protones) comenzaron a chocar violentamente, fusionándose y formando helio. Un proceso generador de energía: luz y calor. El Sol se había encendido.
Desde entonces, nuestra estrella no ha hecho otra cosa que consumir su propio hidrógeno central para funcionar. Actualmente se calcula que cada segundo el Sol convierte unos 700 millones de toneladas de hidrógeno en helio. Durante la transformación, una parte de esa masa inicial se convierte en energía: la luz y el calor que el Sol emite, a ritmo furioso y sostenido, desde su nacimiento.
Y ese mecanismo es crucial para su propia supervivencia: las reacciones termonucleares que se producen en su corazón, a unos 15 millones de grados, “sostienen” al Sol y evitan su derrumbe gravitatorio. Hay un precioso y vital empate de fuerzas: la presión de los gases y la radiación que emite el núcleo contrarresta la acción de la gravedad. No es una casualidad, ni un milagro: sin ese empate físico no hay estrella posible. Y mientras ese empate continúe, el Sol funcionará perfectamente. El problema es que el empate no puede durar para siempre.
ECONOMIA DE GUERRA
Las estimaciones actuales indican que el Sol ya habría gastado cerca de la mitad de las reservas de hidrógeno de su núcleo.Y al mismo tiempo, ha ido acumulando más y más helio en su corazón. Pero en principio, ese helio central que se va acumulando, es inerte, no fusionable. Por lo tanto, para seguir adelante, el Sol ha tenido que “autoajustarse”, contrayendo y calentando progresivamente su núcleo. Como resultado, las fusiones termonucleares se han ido acelerando. En otras palabras: parece que hoy en día nuestra estrella es un 30 por ciento más luminosa que en su primera infancia. Y lejos de detenerse, la tendencia continuará.
EL CIELO NOS CUENTA SU HISTORIA
A esta altura, y antes de seguir, uno podría preguntarse cómo es posible trazar la biografía del Sol. Y bien, resulta que no sólo existen modelos teóricos físico-químicos que describen su comportamiento, sino también se han hecho precisas simulaciones por computadora que pueden crear y hacer funcionar estrellas virtuales. Pero también hay una gran ayuda de la naturaleza: el cielo mismo nos cuenta la historia de las estrellas. Con los telescopios podemos ver nebulosas, que son los lugares secretos donde las estrellas nacen.
También podemos ver estrellas jóvenes, que todavía se están quitando de encima sus velos gaseosos. O estrellas ya en plena gestación de sus sistemas planetarios (como Beta Pictoris). Pero también podemos ver estrellas maduras, como la nuestra, o como Sirio, o Epsilon Eridani. Y estrellas viejas, en agonía, e incluso muertas.
Todo está en el cielo.
MÁS GRANDE, CALIENTE Y BRILLANTE
De la mano de la teoría y de la observación, el futuro del Sol parece estar bastante claro para la astronomía moderna. Poco a poco, durante los próximos cientos de millones de años, el ritmo de fusión del hidrógeno en helio irá aumentando, de la mano de presiones y temperaturas cada vez más altas en el interior de nuestra estrella. Más aún, la zona de fusión se irá corriendo lentamente hacia zonas periféricas al núcleo, hoy mayormente inactivas.
Pero la verdad es que los grandes cambios se harán esperar mucho, mucho tiempo: recién dentro de unos 1000 millones de años el Sol será un 10 por ciento más brillante que hoy. Y también, un poco más caliente: su temperatura superficial pasará de los actuales 5600°C a unos 5800°C. En forma paralela, el aceleramiento de las reacciones termonucleares (y su consecuente aumento en la liberación de energía) también llevará a un progresivo aumento en el tamaño del Sol. Lento, pero imparable.
Con el correr del tiempo, la estrella se hará más grande, más caliente y más luminosa. Y pasará de la madurez a la vejez.
Según el astrónomo Gregory Laughlin (autor del maravilloso libro Las Cinco Edades del Universo: una mirada a la física de la Eternidad), dentro de unos 7000 millones de años, el Sol tendrá casi el triple de su brillo actual, y más del doble de su tamaño.
Por entonces se habrá convertido en un globo de gas de más de 3 millones de kilómetros de diámetro. Y sus planetas más cercanos serán verdaderos infiernos, mundos arrasados, con superficies de pura roca pelada y ardiente y carente de toda atmósfera.
“GIGANTE ROJA”
El Sol seguirá su marcha alocada. Cada vez más grande, caliente y brillante, su acelerado núcleo latirá con más furia, quemando más y más hidrógeno. Y cuando haya alcanzado los 12.000 millones de años, la que alguna vez fue una estrella normal ya se habrá convertido en una grotesca versión de sí misma: una “Gigante Roja”, un descomunal globo gaseoso de unos 150 millones de kilómetros de diámetro. Tan grande que el pobre Mercurio será atropellado y convertido en pura ceniza planetaria.
La hinchazón del Sol como “Gigante Roja” marcará el inicio de la última y más catastrófica etapa de su vida: ya sin reservas de hidrógeno en su núcleo, todo será helio. Al principio, y sin mayor resistencia, la gravedad ganará la pulseada contra la radiación central, obligando al colapso de la estrella. El Sol retrocederá, y se achicará momentánea y dramáticamente.
Pero esa contracción levantará inevitablemente la presión y la temperatura de su corazón. Y entonces, al alcanzar unos 100 millones de grados, aquel helio inerte se verá obligado a fusionarse, convirtiéndose en carbono y oxígeno. La maquinaria estelar reavivará sus fuegos termonucleares. Y con más furia aún: el Sol volverá a hincharse, iniciando su segunda (y final) etapa de Gigante Roja, en medio de violentos, breves y sucesivos “flashes de helio”.
Esa estrella que hoy vemos en el cielo, con su casi millón y medio de kilómetros de diámetro, se habrá transformado, en un monstruo de 300 millones de kilómetros (el tamaño de la actual órbita terrestre). Y habrá cumplido unos impresionantes 12.300 millones de años.
LOS ULTIMOS LATIDOS
A esa altura, al Sol ya le quedará muy poco por vivir. Apretujado hasta límites casi inconcebibles por el peso del resto del Sol, ese núcleo inerte de carbono y oxígeno, incapaz de seguir generando energía por fusión, se convertirá en una suerte de carozo gaseoso hiperdenso: una enana blanca. Un cuerpo tan pequeño como la Tierra, pero con la mitad de la masa del Sol.
Y en consecuencia, con una densidad verdaderamente asombrosa: 1 a 3 toneladas por centímetro cúbico. Un engendro físico que sólo se salvará de un colapso aún mayor gracias a la resistencia de sus electrones sueltos (las estrellas mucho más masivas que el Sol dan lugar a cadáveres estelares aún mas densos, como las estrellas de neutrones y los increíbles agujeros negros).
Todo eso ocurrirá con el núcleo del Sol... ¿y el resto? Lenta, gradual e inexorablemente, las capas medias y externas de aquella Gigante Roja se irán desgarrando hasta formar una “nebulosa planetaria”, una inmensa y colorida burbuja de gases en expansión que dejará al desnudo el núcleo de la estrella, convertido en enana blanca.
TRISTE, SOLITARIO Y FINAL
Enana blanca y nebulosa planetaria: eso será el Sol dentro de casi 8000 millones de años. Y luego, la pura decadencia. La nebulosa planetaria se irá disolviendo en el espacio circundante, devolviendo gases reciclados al medio interestelar. Y la enana blanca, aquel pesado corazón del Sol, que inicialmente será un objeto muy caliente y brillante, irá enfriándose muy lentamente. Hasta que, finalmente, se convertirá en una “enana negra”, una suerte de bola de ceniza estelar, triste, fría y oscura.
¿Y la Tierra? La verdad es que poco importa saber si, en su expansión final, el Sol se devorará o no a la Tierra (sobre este punto, hay modelos que no se ponen de acuerdo). Pase lo que pase, e incluso bastante antes de la muerte del Sol, nuestro planeta será un lugar imposible de habitar. Con temperaturas horrendas, océanos evaporados, superficies de roca fundida y una atmósfera completamente arrasada. Y más allá de que se salven o no del incendio final, el resto de los planetas y sus lunas quedarán sumergidos para siempre en la oscuridad y el frío más crudos que el universo tiene guardados.
Si aún estamos por aquí dentro de 2 o 3 mil millones de años, la humanidad deberá emprender un éxodo final y definitivo hacia otras regiones de la galaxia.
EPILOGO
Aquel dios venerado por todas las culturas y en todas partes de la Tierra, aquel dios que parece mucho más razonable, palpable y cercano que tantos otros dioses, vivirá una vida muy larga, es cierto. Tan larga que a su lado toda vida, todo acontecer y toda historia humana parecen reducirse a un mero y efímero parpadeo.
El Sol nos ha visto nacer y nos verá morir. A nosotros y a todas las generaciones humanas, pasadas, presentes y futuras. Sus tiempos son los tiempos de las estrellas, aquellos otros soles, mucho más lejanos, que vemos noche a noche. Tiempos que nos abruman y nos espantan de sólo tantearlos con la imaginación.
Pero son tiempos, no eternidades: dentro de miles de millones de años el Sol caerá rendido. Ya sin resto para reavivar sus fuegos sagrados, completamente desmantelado y con su corazón a la vista, nuestra estrella vivirá sus últimos momentos. Y luego se apagará para siempre. Ya sin el Sol, el Universo también se habrá muerto un poco.


Una propuesta para elaborar buenas tareas orientadas a competencias

(Si eres alumna o alumno, creo que esto te puede interesar. Si lo deseas, léelo y luego pregunta a tu profesor o profesora al respecto, si entiendes que es conveniente. O no, como consideres adecuado).

Desde luego, y de muy buena gente, este año he aprendido mucho. Y “sólo” llevo 21 años en la educación. Alucino con los “profes” que creen que no tienen nada que añadir a lo que hacen, que sólo aspiran a continuar con lo mismo.

Una intuición que tenía, y que he reafirmado a lo largo de este año, es que el futuro (desde ya!) de la educación pasa por las tareas. Hasta hace unas décadas, el conocimiento era más o menos manejable. Una persona podía aspirar a entender bastante de lo que se sabía en su campo. Hoy, nadie puede abarcar esa tarea.

Una antigua compañera mía estaba obsesionada con que los alumnos “archivaran, archivaran”… Y la memoria está bien, es lo que nos hace reconocernos a nosotros mismos y a nuestro entorno. Pero no sé por qué, en el profesorado está instalada la idea de que la memoria se crea estudiando mucho.

Ni de coña.

Repito. Ni de coña.

La memoria, la mejor memoria, se crea haciendo, usando.

//ccbb-equipo2.blogspot.com/

Fuente: http://ccbb-equipo2.blogspot.com/

Y eso es una competencia. Hacer uso de una serie de conocimientos de una manera organizada, tendente a la búsqueda de un objetivo. Una competencia es saber, aprender sobre lo sabido, y hacer con lo sabido y lo aprendido.

Las competencias básicas están incorporadas en la legislación española, a través de la Ley Orgánica 2/2006 de 3 mayo. Los docentes estamos obligados a trabajar con ellas, desde ellas, hacia ellas.

Una buena idea para trabajar con competencias es plantear situaciones de aprendizaje, casos problemáticos, en los que hay que resolver algo, que requieren una decisión, un documento, un producto. Algo. Casos y situaciones que se tratan mediante una tarea para llegar a ello. Tareas orientadas a competencias. Pasos a dar que involucran diversos conocimientos, organizados todos ellos para una meta común.

Pero hacer tareas no es fácil. Mi experiencia personal me inclina a creer que los docentes no estamos, aún, preparados para trabajar desde tareas orientadas a competencias. Esa es la parte negativa. Pero que podemos. Esa es la parte positiva. Podemos, eso sí, si hay voluntad. No es complejo modificar nuestros hábitos. En absoluto lo es. Pero requiere cambiar la mentalidad imperante hasta ahora, la de “contenidos, contenidos, contenidos…” por otra de “usar los contenidos, usar los contenidos, usar los contenidos…”. Y, desde luego, no se soluciona esperando a que te preparen. En un trabajo cualquiera se espera de ti que te formes. Es la manera en que no te echan. Aquí, como tenemos el trabajo fijo, no estaría mal que, a cambio de ese privilegio (estoy dispuesto a sostener esa palabra en cualquier debate), a cambio de ese privilegio, digo, dediquemos un suplemento de esfuerzo a formación. Es verdad, hay muchas maneras legales de ser docente, pero no todas son igual de buenas. Y las que incorporan un buen plan de formación, aunque sea autodirigido, es de las mejores.

Hay gente que está haciendo mucho y muy bien. Especialmente en el ámbito de la educación on line. Y es que las tareas son especialmente aptas para entornos TIC. Gente en cursos para aprender a elaborar materiales para la educación on line. Gente que tutoriza educación on line. Gente en muy diversas comunidades autónomas.

Te dejo una propuesta con diez características que pueden tener las tareas. Creo que funcionan. Diez mandamientos, jejeje. Incorporan ideas de muchas personas. Ya no sé de cuántas. es un trabajo colectivo donde la autoría no tiene sentido. Si te sirve, úsalo. Si puedes aportar una sugerencia, hazla, te lo agradeceré muchísimo.

  1. ¿Están definidos claramente los objetivos que se pretenden y tienen relación con el currículum?
  2. ¿Se han concretado los pasos o actividades necesarias para lograr dichos objetivos y se han redactado claramente, en términos tales como conocer, comparar, comprender, sintetizar, analizar, cooperar, aplicar, comunicar, averiguar, sistematizar, evaluar, equivocarse, calcular, medir, identificar errores, dibujar, escribir, debatir, argumentar, razonar, seleccionar, etc.?
  3. ¿Están la mayoría de esos pasos o actividades orientados de una manera explícita hacia desarrollar competencias?
  4. ¿Están bien organizadas las actividades o pasos de los que consta la tarea, con relación lógica entre ellos, y haciendo referencia a algún contexto, situación de aprendizaje o caso?
  5. ¿Está orientado el primer paso o actividad de la tarea a que el alumnado reflexione o use sus conocimientos previos?
  6. ¿Se detalla claramente el modo en qué debe entregarse el producto o productos de las tareas (formatos, sugerencias acerca de herramientas útiles para generar productos, nombres de archivos, sistema de entrega, etc.)?
  7. ¿Están claros los plazos de entrega y se corresponden con una disponibilidad de tiempo razonable en el alumnado?
  8. ¿Se ha tenido en cuenta que el tiempo y esfuerzo requeridos para la corrección son razonables?
  9. ¿Acompañan a la tarea criterios de evaluación claramente definidos?
  10. ¿Existen comentarios acerca de las posibles dificultades (incluso emocionales) que puede presentar, a priori, la tarea, tanto para alumnado como para profesorado, y sugerencias sobre como afrontarlas?

Para mis alumnos, exigidme esto en mis clases (¡el curso que viene vuelvo!). Es un compromiso que adquiero con vosotros.

Gracias a todos los que han aportado algo a esta lista, y a los que lo harán. :)

Visitas Guiadas para Ver el Cielo en el 2009






Todos los Viernes y Sábados del año, a partir del anochecer (siempre y cuando no esté nublado), nuestro Observatorio realiza visitas guiadas con observaciones por telescopio para cualquiera que quiera venir a visitarnos. La estructura de la visita consiste en conocer uno de los recintos de telescopios de nuestro Observatorio, donde un guía explica las características, funcionamiento e historia de los instrumentos y, luego, el público puede hacer una serie de observaciones con esos mismos telescopios, mientras el guía explica lo que van viendo.Estas visitas tienen una duración de una hora en verano, y de una hora y media en invierno. Además, en ocasiones de algún fenómeno especial (cometas muy brillantes, eclipses, aproximaciones de planetas, etc.), se organizan jornadas especiales de observación, incluyendo charlas introductorias y proyección de audiovisuales.
El arancel de las visitas es de $ 1,00- para jubilados (con credencial), de $ 3,00- para menores de doce años, y de $ 6,00- para los mayores. Es gratuita para los menores de cuatro años. (estos aranceles son validos solamente para las visitas "comunes", el precio de la entrada puede variar en los eventos "especiales")

EL DIA 10 de ABRIL, 18 de ABRIL, 01 de MAYO, 12 de DICIEMBRE y 25 de DICIEMBRE NO SE REALIZARAN VISITAS GUIADAS.

LOS DIAS NUBLADOS NO SE REALIZAN VISITAS GUIADAS.
DURANTE EL ECLIPSE PRENUMBRAL DE LUNA DEL 05 de AGOSTO de 2009 NO SE REALIZARÁN OBSERVACIONES PARA EL PÚBLICO

Asociación Argentina “Amigos de la Astronomía”
Patricias Argentinas 550 (Parque Centenario)
TE: 4863-3366.
www.amigosdelaastronomia.org

ABRIL2009
3 y 4 Sábado 11Viernes 17 24 y 25
Gran Show de la Luna y el Navío ArgosGran Show de Saturno y el CentauroGran Show de Saturno y el Navío ArgosGran Show de Saturno y El Centauro
20:30 y 21:45 20:30 y 21:45 20:30 y 21:45 20:30 y 21:45

MAYO2009
Sábado 2 8 y 9 15 y 16 22 y 23 29 y 30
Gran Show de la Luna, Saturno y La CruzGran Show de la Luna, Saturno y La Cruz Gran Show de Saturno y El Centauro Gran Show de Saturno y La CruzGran Show de Saturno y El Centauro
20:00 y 21:30 20:00 y 21:30 20:00 y 21:30 20:00 y 21:30 20:00 y 21:30

JUNIO2009
5 y 6 12 y 13 19 y 20 26 y 27
Gran Show de la Luna y SaturnoEl Joyero y el CentauroLa Cruz y el EscorpiónLos Objetos de Messier
20:00 y 21:30 20:00 y 21:30 20:00 y 21:30 20:00 y 21:30

JULIO2009

3 y 4 10 y 11 17 y 18 24 y 25 Viernes 31
Gran Show de la Luna y la CruzEl Escorpión y la CruzLos Objetos de MessierEscorpio y SagitarioGran Show de la Luna y el Escorpión
20:00 y 21:30 20:00 y 21:30 20:00 y 21.30 20:00 y 21:30 20:00 y 21:30

AGOSTO2009
Sábado 1 7 y 8 14 y 15 21 y 22 28 y 29
Gran Show de la Luna y el EscorpiónEscorpio y el CentauroEscorpio y SagitarioGran Show de Júpiter y el EscorpiónGran Show de la Luna y Júpiter
20:00 y 21:30 20:00 y 21:30 20:00 y 21:30 20:00 y 21:30 20:00 y 21:30

SEPTIEMBRE2009
4 y 5 11 y 12 18 y 19 25 y 26
Gran Show deJúpiter y Júpiter Gran Show de Júpiter y Sagitario Gran Show de Júpiter y el TucánGran Show de la Luna y Júpiter
20:30 y 21:45 20:30 y 21:45 20:30 y 21:45 20:30 y 21:45

OCTUBRE2009
2 y 3 9 y 10 16 y 17 23 y 24 30 y 31
Gran Show de la Luna y JúpiterGran Show de Júpiter y el EscorpiónGran Show de Júpiter y el TucánGran Show de Júpiter y EridanoGran Sow de la Luna y Júpiter
21:00 y 22:00 21:00 y 22:00 21:00 y 22:00 21:00 y 22:00 21:00 y 22:00

NOVIEMBRE2009

6 y 7 13 y 1420 y 21 27 y 28
Gran Show de Júpiter y el TucánGran Show de Júpiter y EridianoGran Show de Júpiter, Eridano y El TucánGran Show de la Luna y Júpiter
21:30 21:30 21:30 21:30

DICIEMBRE2009
4 y 5 Viernes 11 18 y 19 Sábado 26
Gran Show de Júpiter y las Tres MaríasOrión y las Tres MaríasCúmulos y NebulosasGran Show de la Luna
22:00 22:00 22:00 22:00

Una propuesta para abordar la competencia científica

Basándome en PISA (y creando muy poquito, que allí está todo bastante bien) os dejo una idea acerca de qué es la competencia científica y cómo se puede abordar. Es una de las competencias básicas que contempla la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) en España.

Todos los docentes, todos, deberíamos dominar esos textos.

Para los alumnos creo que es importante conocer algo de esto, pues es lo que se os va a pedir. Puede que hoy todavía no. Porque puede que los docentes aún no estemos acostumbrados a trabajar desde competencias. Es posible que pase un tiempo. Pero seguro que, en vuestro trabajo, cuando lo tengáis, esto coincidirá bastante con lo que vais encontrar allí, en el mundo laboral.

Espero que sirva.