Formación de científicos, libros de texto y alumnado

Me encantó leer una cosita que escribió Thomas S. Kuhn. Decía que la ciencia es una “tentativa tenaz y ferviente de obligar a la naturaleza a entrar en los marcos conceptuales proporcionados por la educación que los científicos han recibido”. Sólo cuando la naturaleza se resiste a encajar es cuando hay que cambiar de forma de pensar, cuando hay que crear nuevas ideas, nuevos marcos conceptuales, nuevos modos de pensar. Y nuevos modos de educar a los científicos.

Me sorprendió el calado de esta idea. Porque significa que la imagen que tenemos de la naturaleza nunca es fiel reflejo de la realidad, sino fiel reflejo de cómo vemos la realidad. Osea, que tiene más importancia cómo piensa el observador que cómo es lo observado. Tienen más importancia los ojos que la imagen. La educación impartida determina cómo será la visión que tengamos de la realidad.

Y eso también significa que la formación del científico es muy relevante. Porque su formación incluye su forma de pensar, su forma de mirar. Que luego nos devolverá el científico, o la científica, mediante su forma de entender la realidad, su forma de decir cómo es la naturaleza. Es un trato justo. Educación a cambio de información. Primero te formo, luego me cuentas para qué te ha servido la formación que te he dado.

Sólo que la visión que me des vendrá determinada por la educación que te doy. Y si no se enseña a los futuros científicos cómo introducir cambios en lo aprendido, si no se les enseña que, además, esos cambios son necesarios-inevitables-deseables, si no se les enseña que hay que adaptarse a ellos, que hay que saber abandonar una parte de lo aprendido para abrazar ciertas novedades (no todas, sólo las que hayan demostrado su poder científico), si no hacemos todo eso, la visión que recibiremos de la naturaleza… ¡será la misma que le dimos mediante su educación! No habríamos avanzado…

Por tanto, un elemento importante en la educación de las y los científicos es el cambio, sus mecanismos, su necesidad, sus filtros….

Agobio estudiando

Fuente: http://tinyurl.com/yd3tlja

Pero como la naturaleza es compleja, al científico, o a la científica, le lleva mucho tiempo su formación. Y le cuesta mucho trabajo. Por eso hay que tener cuidado con los cambios. Los habrá que merezcan la pena y los habrá que no, que no superen la prueba del tiempo. Filtrar los cambios es también importante.

Te decía que la formación de los futuros científicos lleva su tiempo, cuesta trabajo. Y tiene su herramienta. Un científico se forma estudiando paradigmas. Los de su campo y los de otros. Y el instrumento más habitual que usa es el libro de texto. En él, los conocimientos están organizados para ser comprendidos. Predomina lo general y el nivel de detalle es bajo. Incluye aplicaciones prácticas de los paradigmas y algunos ejemplos relevantes de experimentos o descubrimientos. Y han tenido éxito en lo suyo, que ha sido formar científicos.

Montón de libros de texto

Fuente: http://tinyurl.com/y8f84tv

Pero el libro de texto tiene limitaciones. Te dice cómo comprender la ciencia, pero no cómo usarla, como emplearla para tomar decisiones o resolver problemas cotidianos. Tampoco te suele decir cómo eran las cosas antes de llegar a ese estado de conocimientos. Así es que la sensación que da es que la ciencia es algo que se sabe, no que se usa, y algo que se sabe ahora, mientras que la antigüedad fue un tiempo oscuro y lleno de errores. Pero sólo es una sensación. Por todo esto el libro de texto no está orientado a usuarios de la ciencia distintos de los científicos. Es una buena herramienta para lo que es, pero no fuera de su contexto.

Y, además, los libros de texto están concebidos como negocio. Y la información, en el marco de la formación, es un derecho, no un negocio.

Lo que pasa es que el éxito de los libros de texto a la hora de formar científicos produjo la sensación de que podía ser un éxito para formar a todos en cualquier cosa. Y el modelo “libro de texto”, propio de la educación de los científicos, se trasplantó a la educación de todos.

Y yo creo que no ha funcionado. Bueno, esa es una opinión personal, claro. Avalada por 22 años dando clase, por haber visto que la mayoría de los aprendizajes del alumnado sucedía fuera de los libros de texto, por los miles de alumnos que he visto terminar estudios sin aprender a pesar de estudiar por muchas horas de conversación con muchos docentes coincidiendo una y otra vez en esto. Pero bueno, una opinión personal nada más.

Y es que creo que la gente aprende mucho más hablando, moviéndose, escuchando, escribiendo, sintiendo y leyendo que solamente leyendo.

El libro de texto puede contener actividades, pero no lo veo un instrumento activo. Al menos yo no, y no para la mayoría de la gente.

Interrogante

¿Será esa una de las raíces de la crisis educativa? ¿Será que hemos elegido mal la herramienta para educar? Vale que en el pasado había pocas opciones. O libro de texto o poca cosa más. ¿Pero ahora!!!!? Con lo tIC…

¿Puede ser ahora el momento de un cambio de paradigma educativo? ¿Puede ser ahora el momento en el que tenemos que crear conceptos nuevos, modos de pensar nuevos, modos de sentir nuevos? ¿Puede ser ahora el momento para decirle a un alumno que hable en la clase en vez de que lea y calle?

Nacimiento, vida, muerte de un paradigma

Cuando se estudia algo por primera vez, hay pocos datos reunidos, o no se entiende bien. O faltan técnicas para observarlo con eficacia. Surgen entonces muchas ideas que aspiran a poder explicarlo. Ideas que son candidaos a paradigmas (oye, que si esto te suena raro, quizás estaría bien que te pasaras por ” Paradigma ” donde te contaba lo básico que he aprendido yo sobre ese tema, y que luego vuelvas por aquí). Y esos candidatos a paradigmas, te decía, compiten entre sí. Pero pasa el tiempo y vienen los datos, poco a poco, pero sin parar. Eso depura las ideas, los candidatos a paradigma . Elimina muchos, fusiona otros, apoya algunos.

Fuente: http://tinyurl.com/ydmvrcm

Al final, sólo puede quedar uno. Jejeje… Como en una buena película con un mal actor (bueno, en realidad solo la primera mitad de la película me gustó).

Ese uno que triunfa parece explicar suficientemente bien el problema, el objeto que estamos estudiando. Y es aceptado por la mayoría.

Es el primer paradigma.

Y a partir de ahí, según cuenta Thomas S. Kuhn, la ciencia se convierte en una actividad que se resiste al cambio. El primer paradigma ha venido para quedarse. Tanto como pueda. Y la ciencia se resiste al cambio porque está hecha por personas. Personas que se han formado, que han invertido mucho tiempo en aprender algo y usarlo. Y que no quieren que cambie porque cambiar significaría perder mucho de lo que se ha trabajado. Algo que no le gusta a nadie.

Y es que ningún paradigma nace perfecto. Todos contienen anomalías, situaciones que no se explican bien con ellos. Es verdad, funcionan en la mayoría de las situaciones, pero lo más habitual es que no en todas. Y aunque el paradigma no nace perfecto se acepta. Porque tiene éxitos. Y se acepta mientras tiene éxitos. Mientras es capaz de explicar cosas y más cosas. A la espera, a la esperanzada espera de que alguien tenga una feliz idea y las anomalías queden resueltas sin abandonar el paradigma.

Esto es lo que se llama ciencia normal. Los científicos ponen a prueba el paradigma una y otra vez. Buscan situaciones en los que se pueda aplicar y comprueban si efectivamente funciona, si efectivamente explica lo que ocurre. Muchas de esas situaciones funcionan, en muchas de esas situaciones el científico o la científica tienen éxito. En algunas no. Y así van engordando la lista de éxitos, pero también la de anomalias.

Y conforme más se sabe, conforme más éxitos hay, pero también más problemas descubrimos. Problemas que captan cada vez más la atención de otros científicos. Problemas sobre los que hay cada vez más información, problemas que hay que ir resolviendo, problemas que no se resuelven bien pensando, actuando, midiendo del modo en que lo hace la ciencia normal. Mientras el paradigma sea útil, mientras proporcione éxito a los científicos, todo va bien, a pesar de las anomalías, sí, pero…

Pero puede llegar un momento en que el paradigma se estanque. Y no suministra más éxitos. Entonces son las anomalías las que copan el interés de los científicos. Esas situaciones en las que el paradigma no funcionó. O puede que, aunque el paradigma no se haya estancado, las anomalías supongan un reto muy atractivo. Un reto que, quien lo venza, consigue reconocimiento, prestigio.

En cualquiera de los casos, se empiezan a relajar las reglas del paradigma. Se empieza a probar con otras opciones (otras teorías, otros instrumentos, otros protocolos de trabajo). Se hace ciencia no normal.

Si triunfa esa especie de cruzada contra las anomalías, las teorías o los métodos o los protocolos o los enfoques o las ideas que se usaron se tendrán que aceptar, se tendrán que integrar en el paradigma. Pero, ¿qué ocurre si hay alguna incompatibilidad? Pues surge una revolución científica. Dos paradigmas se enfrentan entre sí. Se reestudia todo lo que el viejo explicó a la luz del nuevo. Y si el nuevo tiene éxito, el viejo se abandona. Eso no pasa de un día para otro. Bueno, a veces pasa muy rápido, pero lo normal es que lleve su tiempo. Porque, te recuerdo, la ciencia la hacen personas. Y nadie quiere renunciar al trabajo de su vida, nadie quiere afrontar que hay modos nuevos y más exitosos de explicar las cosas.

Es curioso. La ciencia promueve el cambio, pero también se resiste a él. Esa lucha está bien, porque abandonar un paradigma es una cosa muy gorda y sólo debe hacerse cuando realmente merece la pena. Pero también hay que saber que hay momentos de cambio, en la que hay que abandonar mucho de lo logrado y avanzar hacia nuevas metas.

¡Qué gracia! Como en educación…. Y es que en educación, creo, han llegado tiempos de cambio. Porque no proporciona el éxito que proporcionaba. Esa es la condición de cambio. En la ciencia y en todo.

Números enteros, pasitos para un lado y el otro, y risas, muchas risas

Que digo yo que por qué nos empeñamos en explicar cosas y pedirles a los alumnos que se queden sentados escuchando. Cuántos más sentidos implicados, mejor funcionan comprensión y memoria. Y eso que en una sala de profesores escuchas muchas veces intervenciones indignadas acerca de lo poco que se usa la memoria. Pero qué pocas acerca de lo mal que inducimos a usarla.

Y es que vías para entrar en la memoria hay muchas. Y “empollar”, estudiar memorísticamente, definitivamente no es la mejor. Es la peor.

Y encima, memorizar puede ser divertido.

El otro día, en clase de diversificación, memorizamos, no sólo que es un número entero, sino también sus sumas y sus restas. Y lo aplicamos a lo que hacemos todos los días. Porque todos los días nos enfrentamos al concepto de derecha e izquierda, de arriba y abajo, de delante y detrás, de crecer y disminuir, de ganar y perder.

Nosotros lo hicimos con derecha e izquierda. Para empezar, inventamos el cero. El cero era yo. Donde estaba yo. Y luego inventamos el signo de “positivo”. Que era dar pasos a derecha. Y luego el de negativo. ¿Adivinas? Claro. Pasos a izquierda.

Y lo comprobamos. Yo decía “¡¡¡menos siete!!!” y, efectivamente, cuatro alumnos a la vez, y con los ojos cerrados, tenían que andar el -7. Hubo algún choque, muchas risas. Y aprendizaje.

Hasta aquí fácil.

Luego avanzamos algo más. Combinamos signos y operaciones. Porque dejamos claro que en matemáticas se había cometido un error enorme. Que era usar el signo “+” para dos cosas muy distintas. Para una descripción como “a la derecha” o “hacia arriba” o “hacia delante” (signo) y para una acción como “poner”, “sumar”. Pero en fin. Y dijimos que había que distinguir “+ signo” de “+ operación matemática”. Que no son lo mismo. Y decidimos distinguirlos igual que hace todo el mundo. Con paréntesis.

Y decidimos volver a andar las matemáticas. Yo decía: “menos tres más más dos”. Y ellos daban tres pasos a la izquierda y uno a la derecha. Ahí no hubo fallo.

Pero dije: “menos más cinco menos menos dos”. Y nos liamos un poco. Mejor. Porque los errores ayudan. Equivocarse no es motivo de castigo en la educación. Corrijo. No debería serlo.

Lo que hicim0s fue traducir la operación a castellano. Donde ponía la operación dijimos “poner o quitar” y donde ponía el signo dijimos “de la izquierda o de la derecha”. Así, “menos menos” se traducía como quitar de la izquierda. Que es lo mismo que poner a la derecha.

Y lo entendimos a la primera.

Así que les pedí que cerraran los ojos a los que estaban de pie, unos junto a otros. Dije otra vez: “menos más cinco menos menos dos”. Y lo tradujimos entre todos. Y era fácil. Quitar cinco de la derecha. O sea, irse a la izquierda. Y luego quitar dos de la izquierda. O sea, irse a la derecha.

Y nadie falló.

Hicimos tres o cuatro operaciones. Cada vez más rápido porque yo quería que chocasen para reirme de ellos. Y no fallaron ninguna. Ninguna. Así que fueron ellos y ellas los que se rieron de mí. Y luego nos reímos todos juntos.

Y yo tambén me estaba riendo, por dentro, del que dijo que estos niños no sabían aprender. ¿No será más bien que alguien no les supo enseñar?

De paso, un pcoc después, comprendieron que cero es el origen de coordenadas. Y que se puede cambiar. Y que las posiciones de las cosas cambian si yo cambio de sitio.

Mis alumnos de diversificación se acercaron, sin dificultades, a conceptos matemáticos como cambio de coordenadas. Ellos no lo saben, pero están más cerca de comprender a Einstein que otros que siguen el currículum normal.

Y lo hicimos de poniendonos de pie. Y andando. Y chocando. Y riéndonos. Riéndonos mucho.

Fue un buen día.

Cuando tu barrio se queda pequeño (si eres hormiga)

La asociación entre hormigas y ciertas plantas es bien conocida por la ciencia desde hace algún siglo. Y siempre ha llamado la atención. Y es que no termina de quedar claro quién manda en quién, si la planta en la hormiga o la hormiga en la planta. Lo que está claro es que la planta ofrece alojamiento y comida y la hormiga ofrece defensa frente a herbívoros y cuidados del jardín.

Sí, sí, cuidados del jardín. Y es que las hormigas se encargan de podar plantas que rodeen a su casa-árbol. Para que le llegue más luz, para que tenga más suelo (más agua y nutrientes, vamos).

Se trata de comportamientos complejos, desde luego, en el que no se puede descartar algún papel para feromonas y hormonas vegetales, y en el que se puede insertar algún actor más (cómo áfidos).

Cuenta Elisabeth Penisini, en Science, lo que David Edwards y su equipo han comprobado que les sucede a las hormigas que tienen éxito en su asociación con un árbol (y que se publicará proximamente en The American Naturalist). Que tienen tanto éxito que hay más hormigas que árboles. Pues que colonizan a otros. Y su acción no es buena, en principio. Porque pueden llegar a afectar seriamente el tronco. Tanto, que el árbol colapse. Y las hormigas tampoco se ven tremendamente beneficiadas. Porque si el árbol colapsa pierden su hogar. Y, además, el árbol, que no sabe quiénes son ni qué hacen, no les da comida. Y, por tanto, las hormigas no lo defienden frente a predadores.

Pero esto es imprescindible para la evolución. Si no… ¿cómo van las hormigas a descubrir nuevos árboles? ¿Y los árboles a descubrir nuevas hormigas?

Tomada de http://tinyurl.com/nhgrp3

Supongo que en las relaciones árbol-hormiga hay, en realidad, un amplísimo abanico de situaciones. Y que los autores del artículo, de la Universidad de Leeds, lo que han visto es los dos extremos. Una situación en la que todo está atado y bien atado, y otra en la que la relación está tanteándose, a ver si es posible.

Y es que tendemos a ver la naturaleza más como estados que como procesos.

Y entonces es cuando nos equivocamos un montón. La naturaleza se parece más a un vídeo que a una foto una foto que a un vídeo (corrección gracias a Javier, que con las prisas ya no sé ni lo que digo).

Muy probablemente, lo que llamamos relación mutualista pueda pasar a parasitismo de la hormiga o a explotación por la planta, si algunas circunstancias del medio cambian.

En la naturaleza, nada es para siempre. Nada está asegurado a un plazo de unas pocas décadas. Deberíamos recordar esto.

Tipos de personas interesadas en ciencia

Gracias a Manuel María pude leer un artículo que me interesó mucho. Y me ha ayudado a organizar ideas acerca de cuál es la gente que puede estar interesadaa en la ciencia. Y sus motivaciones.

Caricatura de científico

Fuente: http://tinyurl.com/nqohab

El artículo lo ha escrito Glen Aikenhead, que es una de las personas que más sabe de esto de educar en ciencias. Y allí establece una idea que me convence bastante. Por sencilla y por evidente. Que hay gente que no quiere saber de la ciencia como científicos. Porque no, por que es su derecho. Y ya está.

Pero que puede que sí les interese de otros modos.

Porque la gente, para la ciencia, como para todo, es diversa. Y que tratar de hacer a todo el mundo científico, no funciona.

Por tanto, la educación de las ciencias tiene que ser diversa.

Una primera aproximación a qué perfiles de personas pueden estar interesados sería la que Aikenhead plantea en su artículo, aunque la intuición me dice que hay más. Que en el futuro, cuando la ciencia tenga cada vez más importancia (porque la ciencia es un sistema de afrontar problemas y cada vez tendremos más problemas) habrá más perfiles interesados.

En la ciencia cabe mucha gente además de los científicos. Ellos no son los únicos. Ellos juegan un rol. Hacen ciencia. Pero no la consumen. Ni siquiera la transfieren. Sólo la crean y se la comunican entre sí. En el fondo, reconocer la diversidad de la ciencia es democratizarla. Es decir que no es una propiedad privada sino colectiva. De toda la sociedad. Porque el consumidor de ciencia tiene tanto derecho a decidir qué ciencia se hace (su vida se ve afectada) como el científico.

Aikenhead le pone unos nombres curiosos a los perfiles. Que a mí me apetecía bautizar de otra manera. Y que también he matizado por mi cuenta. Casi mejor te lees su artículo, que lo mismo no he sido tan fiel a él como hubiera debido. ¡Pero es que este es mi blog! Así que tengo que poner lo que creo que es más correcto. Aunque la mayoría de las ideas son del artículo de Aikenhead. Es fácil diferenciarlas. ¡Las mías son las equivocadas! :)

  • Perfil “Lo que quiero que sepan”. Es el de las personas que toman decisiones acerca de qué ciencia aprenden otros. Serían desde los legisladores que elaboran currículums a las madres y padres que forman a sus hijos. Su preocupación no es crear ciencia, sino hacer una selección. Decidir qué sí y qué no. Porque no hay tiempo para todo. Y cuándo.
  • Perfil “Necesito saberlo aquí y ahora”. Es el de los trabajadores que requieren algún conocimiento concreto para tomar una decisión o solucionar un problema. Pero esos conocimientos han de ser eminentemente prácticos y muy enfocados. Nada de interacciones, nada de implicaciones. El contexto que obliga a usar la ciencia manda. Mucho más que los conocimientos, porque, para esa persona, son de usar y descartar. Tomar la decisión o resolver el problema y a otra cosa.
  • Perfil “Aplico lo que sé”. Es la persona que usa un campo de la ciencia para ejercer su función. Pero sólo ese campo. No otras áreas cientíricas, sólo esa. Por tanto, para esa persona, también el contexto manda. El contexto es su función, lo que tiene que hacer, en lo que trabaja.
  • Perfil “Encantado de contarte”. Es la persona que trata de reunir audiencia y emplea la ciencia para ello. Para este perfil, la ciencia tiene un papel motivacional y los aspectos lúdicos y las conclusiones claras valen más que los aspectos procedimentales o instrumentales. Es un perfil que busca atraer público.
  • Perfil “Hay una razón para saber y yo te cuento”. Aunque podría parecer un perfil similar al anterior, en realidad es muy distinto. Porque tiene que convertir la ciencia en algo digerible para un amplio espectro de personas. Es un perfil que conoce qué ciencia necesita su interlocutor, qué aspectos debe privilegiar, y sabe cómo hacerlo. Es el perfil encargado de transferir conocimiento. Domina el conjunto de la ciencia y tiene la habilidad de contarla de forma adecuada en cada caso.
  • Perfil “Me apetece saber”. Es el perfil del curioso. La ciencia es su afición. Para ese perfil no hay prioridades más allá de gustos personales.
  • Perfil “Es mi nexo”. Se trata de un perfil que hace de la ciencia el nexo con el resto de personas de su comunidad. La ciencia, para este perfil, es una manera de pertenecer, de estar con.

En realidad no son tipos mutuamente excluyentes. Yo los veo compatibles y simultáneos.

Eduard Punset

Funte: http://tinyurl.com/q6rju3

De todos ellos, el que más me llama la atención es el de “Hay una razón para saber y yo te cuento”. Hasta ahora no está muy profesionalizado. La figura del asesor científico existe, claro. Pero no es un empleo masivo. Y ha sido un verdadero especialista, que se dirige a minorías. ¡Hombre! También estamos los profesores, pero sólo nos dirigimos a un sector de la población. A alumnos. Jóvenes en su mayoría porque la Educación de Adultos aún no ha explotado (que lo hará, estoy seguro, todo llegará).

Creo que dentro de este perfil cabe, todavía, mucho más. Los blogs que proliferan y cuentan ciencia pertenecen más a “Encantado de contarte”. Pero detrás de ellos hay una cantidad enorme de personas que pueden estar muy bien preparadas para cambiar de perfil, para profesionalizar su forma de contar, para transferir conocimiento de un modo más sistemático, a sectores más amplios. Porque el impacto de la ciencia es cada vez mayor en nuestras vidas y porque, hasta ahora, qué ciencia se hace lo deciden los científicos. Y poco más. Cada día habrá que ir tomando más decisiones que impliquen conocer de ciencia y se requerirá de más personas capaces de transferir información.

Puede que la ciencia del futuro no se identifique tanto con el científico como con las personas que la transfieren, que saben qué ciencia hay y quien la necesita.

Es cuestión de que algún emprendedor se lo crea.

Paradigma

Paradigma es una palabra importante. Bueno, es importante si quieres saber de ciencias. El sentido moderno de paradigma parte de Thomas S. Khun y lo desarrolló en un libro llamado “La estructura de las revoluciones científicas“. Sí, ya sé. Se trata de un texto de filosofía de la ciencia y promete ser… ¡pesado!

Y para nada. Es un texto con mucho fondo, con muchas ideas, pero es fácil de leer. Yo sí pienso que es muy recomendable para cualquiera que opine que la ciencia es cosa suya. Para vosotras y vosotros, tanto el concepto de paradigma como el libro de Khun podrían ser útiles. Y es que interesados en ciencias hay muchos y por muchas y diversas razones, además de científicos.

Un paradigma es todo el conocimiento reunido y articulado (relacionado entre sí), que permite afrontar con éxito un conjunto amplio de problemas. Ese conocimiento incluye conceptos, procedimientos, instrumental, pero también valores (éticos, estéticos, culturales, sociales). Esos saberes tan variados actúan todos juntos, como un todo. Pero no solo eso. Además es un conocimiento aceptado mayoritariamente por los que saben de ese tema, por los que se ocupan de esos problemas que el paradigma aspirar a resolver. Es un saber compartido. E incluye problemas resueltos que sirven como modelo para abordar otros.

Paradigmas para ayudar a tomar decisiones

Fuente: http://tinyurl.com/oymqdp

De verdad que no sé explicarlo más sencillo. ¡Lo siento! Quizá me aclare un poco más si te digo que frente a todo problema desarrollamos posibles paradigmas. Es decir, desarrollamos ideas, formas de actuar, formas de pensar, herramientas, recopilaciones de problemas ya resueltos que sirven de inspiración…

¿Pero son paradigmas esos saberes? Todavía no. Porque se necesita que los compartamos con muchos otros. Y que esos otros los acepten. Y que esos otros sean la inmensa mayoría de la comunidad interesada en el problema. Entonces sí que tendremos un paradigma.

Si te fijas, en la ciencia hay paradigmas, pero también en el comportamiento, en lo social, en la política, en el arte… Un paradigma reinante ahora mismo en la política española es que el enfrentamiento es beneficioso para algunos. Y así nos va. Un paradigma reinante en los medios de comunicación es que aireando miserias de la gente se gana dinero. Y así nos va. Un paradigma reinante en la economía mundial ha sido que la acción del Estado sobre la economía es mala. Y así nos ha ido. Un paradigma reinante ahora es que los impuestos son malos. Y así nos irá en el futuro. En tu vida, seguro que hay una serie de paradigmas. Que te sirven tanto para resolver problemas como para pertenecer a un grupo (al grupo de los que resuelven problemas de una determinada manera).

Entonces, ¿hay alguna diferencia entre los paradigmas científicos y los de los demás campos? Pues sí. Una. Una, pero muy gorda. En un campo de la ciencia que trata de resolver un problema concreto, sólo hay un paradigma. Bueno, eso no es verdad del todo. Hay momentos de crisis en los que hay más de un paradigma, pero esos momentos de crisis se resuelven y uno gana. Otro día te hablo de esas crisis. Por ahora, lo normal es que en un campo de la ciencia que se ocupa de algún problema en concreto sólo haya un paradigma.

En la ciencia, en cuestión de paradigmas, ¡¡¡sólo puede quedar uno!!! En el resto de los campos (arte, política, medios de comunicación…) pueden convivir varios paradigmas. Eso es indicativo de que no es ciencia (ojo, que no ser ciencia no es peyoritario, no es despreciativo; es una mera descripción).

¿Cómo es que sólo hay uno? ¿Cómo actúa la ciencia para que termine siendo así? Porque aunque los problemas pueden ser explicados de varias maneras, una es mejor que otras (explica mejor, predice mejor, relaciona mejor) y termina por ser aceptada por la mayoría de los científicos. Así, la ciencia es un sistema que proporciona métodos para seleccionar un paradigma, uno solo, frente a otros. Por tanto, la ciencia es un sistema que promueve consensos. Probablemente, la ciencia es el sistema de consenso más eficiente del mundo.

Te aseguro que el concepto de paradigma es tan importante que hay gente que le dedica… ¡un rap! Lo que pasa es que he sido totalmente incapaz de traducirlo. A ver si pillo a Patrick y me echa una mano…

Pinche aquí para ver el vídeo

Proyectos integrados, aprender y estudiar

Bueno, esto tienen las elecciones de materias en las reuniones de Departamento… Yo tenía una idea de cómo iba a ser el año pero la he tenido que cambiar casi por completo. La verdad es que me fastidia un montón que las elecciones de materias haya que hacerlas en septiembre. No es que sea yo partidario de trabajar mucho en verano, pero es muy largo, da para mucho, y me permitiría llegar al inicio de curso más relajado, con las cosas mejor pensadas.

Pero está bien, muy bien, me gustan los retos. Llevaba mucho tiempo siendo tutor, era una función en la que me había especializado y eso lo dejo a un lado y me voy a dedicar más a lo tIC.

Resulta que se creó una materia nueva en un bachillerato nuevo. Cambió el currículum y se creó una materia de una hora de duración que se llama “Proyectos Integrados“. Sinceramente, pienso que es una buena idea. Se podría haber implementado mejor, seguro, (¡¡¡seguro!!!) pero creo que es una buena base. Se pretende, aunque sólo sea una hora, tratar de que el alumnado pueda conectar lo que va aprendiendo en el IES con la realidad social, laboral, científica, tecnológica, cultural. Se trata de ayudar a que se vea la utilidad de lo que se aprende. Bueno, al menos es lo que se pretende.

Ya tengo una idea (ya la tenía) de lo que quería hacer con esta materia. Que la voy a impartir a todos los grupos de 1º y 2º de Bachillerato del IES Celia Viñas. Pero primero la voy a perfilar despacito, que escribir ahora y rectificar luego no me parece buen plan. Por ahora, sólo decir que son tres las líneas básicas.

  1. Crear una identidad digital pre-profesional a base de convertir en productos digitales tres tipos de aprendizajes.
    • Logros conseguidos en cada una de las materias (logros curriculares formales). O sea, lo que has aprendido en las clases.
    • El currículum de las interacciones (logros curriculares no formales). O sea, pararte a pensar qué tienen que ver cosas explicadas en una materia con cosas explicadas en otra.
    • Aprendizajes infomales. O sea, lo que has aprendido por tu cuenta, en el IES o en cualquier otro lugar o situación, y que también tiene que ver con tu futuro profesional.
  2. Simular un proyecto emprendedor (relacionado con algún aspecto del currículum cursado) y reclutar para ese proyecto a otros alumnos, identificados a partir de su identidad digital pre-profesional.
  3. Presentar ese proyecto emprendedor al resto de la comunidad escolar.

No pensaba que fuera este año (apostaba más por Ciencias del Mundo Contemporáneo, que es lo que he preparado más a fondo este verano). Pero creo que, sin querer (creedme, ha sido una completa casualidad que yo termine impartiendo esto), la elección va más en la línea de lo que yo pretendo, en último término: desarrollar materiales orientados a competencias. O sea, hacer uso de los currículums para tomar decisiones y/o resolver situaciones. O sea, convertir el IES en un lugar donde se aprende, y no tanto donde se estudia.

Porque aprender y estudiar son cosas distintas.

Y es que creo, ya lo dije, que estudiar es lo que se hace para aprobar exámenes y aprender es lo que se hace para que te vaya bien en la vida.

Es verdad que se puede aprender estudiando. Pero no siempre que se estudia se aprende, y no siempre que se aprende se estudia. Todo depende de para qué lo hagas. Si es para otros (para los profes, para tener contentos a tus padres, para ganarle a compañeros del IES en notas)… pues aprender es menos probable. Se puede, claro, pero es menos probable.

Y es que también creo que los resultados académicos no son tan importantes como la manera de lograrlos.

De hecho, estoy convencido de que estudiar de memoria se parece mucho a copiar. Es verdad que estudiar de memoria está dentro de las reglas académicas y copiar no (luego resulta que en la vida cotidiana es justo al revés, y el que se fía de la memoria en vez de verificar algo en la documentación suele meter la pata; sin ir más lejos, los profesores que necesitan el libro de texto para impartir docencia). Pero, realmente, ¿qué diferencia a dos alumnos que no recuerdan gran cosa de un tema, siendo uno el que estudió de memoria y otro el que copió? No, definitivamente estudiar de memoria no me convence mucho más que copiar.

Sin embargo, aprender a tomar decisiones, aprender a resolver situaciones problemáticas y aprender a evaluar cómo otros toman decisiones y resuelven, esas tres cosas, sí que las veo objetivos que merecen la pena.

Por lo menos para mí.

Espero poder hacer una buena oferta al alumnado de Proyectos Integrados.

Ya se sabe, las cosas vagas pero emocionantes pueden llevarte lejos (y si no, pregunta a Tim Berners-Lee).

Big Bang facilito

Vía Boing-boing me entero de un estupendo (por bien contado y por brevemente contado) vídeo sobre el Big Bang.

No hay mucho que decir de este vídeo. Sólo que me pareció muy sencillo, tanto lo que explica como el inglés que usa. Si prestas un poco de atención, seguro que pillas bastantes cosas (no hace falta entender todo para enterarse de qué va algo, el inglés que necesitas no es el inglés de las clases de inglés, en el que todo ha de ser traducido; aquí basta con comprender).

¿Lo esencial? Que el Big Bang no es algo que pasó en algún sitio o hace algún tiempo. Antes del Big Bang no sabemos qué había. Pero desde luego, sí sabemos que no existía ni nuestro espacio, ni nuestro tiempo, ni nuestra materia ni nuestra energía. Todo eso se creo en el Big Bang. Por tanto, no es algo que pasó en un sitio o hace un tiempo porque antes de él no existían espacio y tiempo como los que tenemos. Todo lo que vemos hoy, se creó con el Big Bang.

¿Cómo es nuestro mundo? Realmente no lo sabemos. No sabemos si hay más Universos, y, si los hay, si están hechos de espacio, tiempo, materia y energía como nosotros. No sabemos si nos influyen y nosotros a ellos. Pero intentamos avanzar. Intentamos crear instrumentos que nos permitan mirar más allá (en esto, las matemáticas son más poderosas que los telescopios). Estamos atascados, en realidad. Hay problemas para conocer más y hay veces que descubrimos algo sorprendente y tenemos que cambiar todo lo que creíamos que sabíamos.

Así es la ciencia…

Pero entre tanto, sí que hay cosas que hemos aprendido. Qué es una estrella y cómo nacen y mueren, qué es una galaxia, cómo se distribuyen las galaxias por el Universo, cómo se comporta la luz, de qué partes están hechos los átomos y de qué están hechas esas partes (quarks), cuándo se crearon…

No está mal para un cerebro como el nuestro, diseñado para sobrevivir en la sabana, el lugar de las especies de las que descendemos.

En realidad…

En realidad, pensándolo bien… ¡Qué bestia es haber llegado a un punto en el que podemos contar lo que sabemos y lo que no sabemos del Universo en dos minutos y medio!

Mucho camino para llegar ahí…

Google funciona con ecosistemas

Esta entrada es bilingüe.

Si es que era inevitable. Ya te lo contaba en “Internet, ecología, economía“. Que las redes son redes. De lo que sea. De páginas web, de consumidores y productores, de seres vivos que se comen unos a otros… Basta con definir los actores y la relación entre ellos. Y los comportamientos son parecidos. Los modelos ecológicos sirven para economía, los económicos para internet y los de internet para ecología.

Y el modelo más exitoso, el de Google… vaya que si sirve!

PageRank de Google

Tomada de: http://tinyurl.com/mfhfx2

Me acabo de enterar vía FayerWayer que un equipo del “National Center for Ecological Analysis and Synthesis” (Santa Barbara, California), dirigido por Stefano Allesina y Mercedes Pascual, ha empleado con éxito una versión modificada del algoritmo que emplea Google (PageRank) para ordenar las pa?inas que ha indexado. Para identificar qué relaciones hay entre ellas. Y lo han empleado para lo mismo, sólo que con especies en ecosistemas.

Y eso porque predecir los efectos de la pérdida de una especie es muy, muy difícil. O más bien, no lo era, ahora se ha avanzado en esa línea. Y es que puede que no ocurra nada, porque esa especie era redundante, o puede que sea una especie clave, por la que pasan muchos nutrientes que otras necesitan. Así, si se pierde una especie clave, otras se verían implicadas (extinciones secundarias). La resiliencia de un ecosistema tiene mucho que ver con las relaciones entre sus especies. Un ecosistema sería muy resiliente si es capaz de funcionar (de hacer circular nutrientes, o sea, materia y energía) a pesar de haber perdido especies. Es como si una máquina sigue cumpliendo su función a pesar de la pérdida de piezas o del deterioro de algunas de sus partes. Ya te lo contaba en “Resiliencia y resistencia“.

Este concepto es bien conocido en economía, en el que grandes y buenas empresas han caído, a pesar de ser grandes y buenas, porque sus proveedores fallaron. O los proveedores de sus proveedores. Poniéndose en marcha un efecto dominó.

“A major challenge in ecology is forecasting the effects of species’ extinctions, a pressing problem given current human impacts on the planet. Consequences of species losses such as secondary extinctions are difficult to forecast because species (…) interact in a complex network of ecological relationships. Because of their mutual dependence, the loss of a single species can cascade in multiple coextinctions.”

En las redes ecosistémicas, lo importante es quién se come a quién y cuánto. A diferencia de las redes de información, que consisten en quién enlaza a quién y cuántas visitas pasan de un sitio a otro a través de esos enlaces.

“…we use the algorithm to bridge the gap between qualitative (who eats whom) and quantitative (at what rate) descriptions of food webs.”

(Por cierto, que en realidad se trata de una devolución a la ciencia, no de un préstamo. Y es que Google PageRank está basado en los índices de impacto científicos. Si, esos que tienen las revistas y que dicen cuánta importancia tienen las publicaciones. Google tomó, Google devuelve. La verdad es que yo soy bastante fan de Google, que conste).

Y lo más llamativo de todo… Que los resultados de aplicar este algoritmo difieren de los resultados que daban métodos tradicionales. ¡¡¡Ufffff!!!!

“Results show that previous measures of importance (…) do not identify the most effective extinction sequence.”

¿Y entonces, qué hacemos? ¿Confiamos en la ciencia o no?

Esa es la mala pregunta. La buena pregunta sería: ¿por qué hemos creado un problema que la ciencia se ve obligada a resolver? Sería increíble que culpáramos a la ciencia de dar una respuesta incompleta al problema… ¡¡¡Y no culpáramos al propio problema!

De la ciencia nos podemos fiar. Por supuesto que sí. Pero para lo que sirve. Porque es una actividad social en progreso. Cada día avanza hacia mejores resoluciones de problemas. Eso sí, de lo que no podemos estar seguros es de que las respuestas que esté dando sean las buenas. Pero eso no significa que sean malas. En este caso, eran incompletas.

Aquí es donde debe entrar el principio de precaución. Si no sé las consecuencias, mejor no toco, a no ser que algo muy gordo esté en juego. Y el dinero no es algo muy gordo, no. Para nada. Tener el suficiente sí, pero acumularlo no. Esa es la verdadera razón de que hayamos tenido que usar Google PageRank.

La ambición desmedida que desdeña el principio de precaución.

Fuente: Allesina S, Pascual M (2009) Googling Food Webs: Can an Eigenvector Measure Species’ Importance for Coextinctions? PLoS Comput Biol 5(9): e1000494.

doi:10.1371/journal.pcbi.1000494

NovaCiencia llega a su fin

Buenos dias a tod@s,

Ya sabéis que en julio me presenté a las oposiciones para profesor de secundaria en Catalunya, que tuve que hacer un parón hasta el día de hoy con gran esfuerzo y mucha energía invertida. Del resultado no puedo estar más contento, lo conseguí, y al final, como casi todo en la vida, hay premio tras el esfuerzo. Ha merecido la pena.

Me gustaría desde este humilde blog enviar toda la energía posible a los lectores que de uno u otro modo se encuentren o se vayan a encontrar en una situación similar en breve, que no desfallezcan, que cuando crean que ya lo han dado todo, que empujen un poquito más, y sobretodo que no se desanimen, concentrar tanto esfuerzo en una situación tan puntual a veces hace que perdamos la verdadera dimensión de la meta, que aunque importante, no se debe convertir en lo único, sólo en un complemento más o menos importante de nuestra vida.

Desde que comenzó NovaCiencia en septiembre de 2005 (el día 11 cumple 4 años) he pasado por todas las etapas del blogger, euforia inicial, ilusión, momentos de cansancio, “obligación”, de nuevo ilusión, muchas ganas, bajón, ganas de dejarlo, vuelta a la euforia, en fin… no puedo negar que en algún momento me he sentido tentado de abandonarlo, publicar a diario requiere constancia y tiempo, y en ocasiones quitártelo de momentos valiosos que también te llenan y que deben ser vividos.

En breve van a haber cambios importantes en mi vida, una bonita etapa que merece ser experimentada en cada instante, que me apetece vivirla de manera muy cercana.

Sin que esto sirva de excusa, si que se complementa a otras sensaciones que estoy experimentando, otro cambio de apetencias, curiosidad, digamos que una vertiente más artística y menos científica, una nueva afición que está copando mi tiempo y que realmente me apetece mucho desarrolllar.

Esta “catarsis” está cada vez más asentada en mi vida, y creo que es importante ser coherente con uno mismo e intentar hacer lo que que te gusta, y a día de hoy, lo tengo claro. Es por esto, que he decidido dejar de actualizar el blog, no lo voy a dar de baja para que toda la información aquí contenida siga siendo útil a quien le pueda interesar, pero ya no habrán noticias nuevas.

A pesar de lo sonriente que salgo en la foto, comprenderéis lo difícil que resulta tomar esta decisión, y lo mucho que lo he meditado, si he aguantado en momentos de flaqueza ha sido por todas vuestras visitas, correos y comentarios.

Seguramente en un periodo más o menos breve pondré en marcha otro blog, pero de temática totalmente distinta, es lo que ahora me apetece, espero que lo entendáis.

Si alguien está interesado en mis devenires y el nuevo proyecto podéis seguirme en mi cuenta de Twitter, seguramente también avisaré en este blog, pero de momento, no se cuando lo tendré preparado. Al resto, gracias por estar ahí, detrás de vuestras pantallas. De veras, que os estaré eternamente agradecido y soy consciente que nunca os podré devolver lo recibido.

Un fuerte abrazo y hasta la próxima,

Carlos Martín.