En memoria de Manuel Molina

lazonegro

Manuel Molina, director del IES Celia Viñas, en el que yo trabajo, murió el día 24 de diciembre.

Aunque yo llevo cuatro años en ese instituto, sólo he coincidido con él año y medio, prácticamente. Hasta que cayó enfermo. Mi relación con él no ha sido estrecha, por tanto. No tuvimos tiempo. Sin embargo, en un IES complejo, él fue una persona acogedora y atenta. Siempre. Y, sin duda, ha sido uno de los artífices del buen clima profesional que se vive allí.

Desde luego, supo rodearse de un excelente equipo. El mismo que continúa la gestión del centro con sobresaliente. El mismo que lo echa de menos más que nadie, sin duda. Porque dentro de sus compañeros son sus más compañeros.

Hoy les he visto llorar la pérdida de Manuel más allá de lo profesional. Hoy he descubierto, a través de ellos, la vertiente más personal, más humana de Manuel.

Descansa en paz, recordado como un gran profesional y una persona buena y de consenso.

Época de deseos

Os quiero dejar dos vídeos que creo que reflejan bien los deseos que quiero transmitir para los tiempos que vienen. El primero es un vídeo de una canción tocada en guitarra a dúo. Porque juntos es mejor, mucho mejor que cada uno por su lado.

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El otro me llega vía @onio72 y creo que cuenta muy bien lo que voy compartiendo con mucha gente.

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Que el peor de tus días sea cosa del pasado y el mejor cosa del futuro.

Más "top ten 2009" de ciencia

A punto de terminar el año, siguen llegando las listas top ten con lo más destacado de 2009 en el mundo de la ciencia. La más popular es la que realizan por estas fechas los editores de la revista Science, que viene encabezada por el descubrimiento de Ardi (Ardipithecus ramidus), el esqueleto más antiguo de un homínido. Otro interesante ranking es el que publica la revista Scientific American, con la pandemia H1N1, la conferencia de Copenhague sobre el cambio climático y la puesta en marcha (de nuevo) del LHC como protagonistas. Además, esta revista nos recuerda que el año que termina celebramos “el bicentenario del nacimiento de Charles Darwin y el 150 aniversario de la publicación de El origen de las especies, el 40 aniversario de la llegada del hombre a la Luna y el 400 aniversario de la demostración por Galileo de que no todos los cuerpos celestes giran en torno a la Tierra”. Por su parte, la publicación New Scientist hace un repaso de los avances científicos más destacados de 2009 mes a mes, en el que además de Ardi y el virus de la gripe A, destaca el descubrimiento de la primera araña vegetariana, la detección del objeto más distante en el universo (una estrella a 13.100 millones de años luz) y la incorporación del elemento Copernicum a la tabla periódica, entre otros.

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FORO ENSAYA 2009: Contar la ciencia. Contar con la ciencia.

El mundo está en continua transformación motivada por los avances de la ciencia y la tecnología. En el horizonte cercano del 2050 las nuevas fronteras entre la vida y la muerte, lo natural y lo artificial, entre otras, necesitarán ir acompañadas de un desarrollo social y una opinión pública con cultura científica que sepa asimilarlas, criticarlas y utilizarlas.

En este contexto, el pasado 20 de noviembre se celebró en la Casa de los Periodistas de Logroño la presentación del libro “Un breve viaje por la ciencia” que recoge los quince mejores trabajos presentados a Ensaya’08, IV Certamen “Teresa Pinillos” de ensayos de divulgación científica y humanística. Aprovechando esta ocasión, también tuvo lugar la mesa redonda “Contar la ciencia. Contar con la ciencia”, que contó con la asistencia de numeroso público. En la mesa redonda, dedicada a debatir los retos y oportunidades de la divulgación científica en español, participaron Pedro Campos, en representación de la Real Sociedad Española de Química; Rosario García, decana de la Facultad de Ciencias de la Universidad de La Rioja; Malen Ruiz de Elvira, periodista de El País y jurado de Ensaya’08, y Dolores Fernández, directora de la Casa de las Ciencias de Logroño.

En nuestros días, la ciencia está detrás de prácticamente todo lo que nos rodea. Noticias sobre alarmas sanitarias como la gripe A, sobre el cambio climático, sobre crisis energéticas, sobre medicamentos milagro, etc. requieren que el ciudadano disponga de información científica comprensible y rigurosa para que pueda formar su propia opinión de manera crítica. A este nivel, la divulgación y la comunicación de la ciencia adquiere un valioso papel educativo y cualquier esfuerzo en acercar la ciencia resulta inestimable. Los medios de comunicación juegan un papel esencial en este acercamiento y también la propia ciencia debe estar sujeta a su autocrítica. La mesa trató de reflejar la percepción sobre este tema, tanto desde el ámbito científico como desde el ámbito de los medios de comunicación y los museos de ciencia.

Los científicos deben enfrentarse a menudo a la pregunta “¿y esto para qué sirve?”, transmitiéndose muchas veces un mensaje de “eso es una perdida de tiempo”, tal y como señaló Pedro Campos. Además, la imagen que se presenta de los científicos en el cine y la televisión suele tener connotaciones negativas al relacionarles con el origen de peligros medioambientales, de graves amenazas víricas, o con la creación de temibles armas que acaban en manos de terroristas. La ciencia, además de argumento desfigurado para las películas más taquilleras, también es cultura y por ello, merece un espacio destacado tanto en los medios de comunicación como en los planes de estudios de la educación básica y superior. Conocer algo tan cotidiano como el funcionamiento de un microondas, por ejemplo, puede ser una experiencia muy gratificante y que estimula el gozo intelectual del ciudadano más profano.


Desde la perspectiva de los museos de la ciencia, Dolores Fernández afirmó que se observa que la ciencia sí interesa y su público cada vez es más numeroso. Estos centros funcionan como puntos de encuentro entre los ciudadanos y los científicos y juegan un papel importante dentro de la educación no formal sobre materias científicas. El centro de la actividad de los museos es su público, que muchas veces resulta muy heterogéneo. Para que el visitante obtenga una experiencia gratificante, el museo debe disponer de actividades adaptadas a diferentes niveles educativos. Para lograrlo, se disponen de varios trucos: resumir, ir a la esencia del mensaje; usar un vocabulario sencillo y realizar experiencias reales, porque lo que se experimenta se recuerda mejor.

Por su parte, Rosario García señaló que la ciencia ha contribuido al aumento de nuestra esperanza de vida, a una mejor alimentación, a aliviar los trabajos más penosos mediante el empleo de energía, a aumentar nuestra capacidad de procesar y almacenar información, etc. Es por ello que la ciencia debe ser un bien compartido por todos los pueblos. Desde el ámbito científico, preocupa la pérdida de contenidos y de interés de los alumnos por los temas científicos durante la enseñanza secundaria. El conocimiento de la ciencia tiene que apoyar al ciudadano en su toma de decisiones en democracia, prepararlo como usuario de ciencia y tecnología, o como profesional dedicado a la ciencia y la tecnología. Y con estos objetivos, el mensaje que desprenden los nuevos contenidos del bachillerato es que “ahora, también lo científico tiene que ser light”. Ante esto, el profesorado reclama más horas para asignaturas científicas y un reconocimiento de que conocer la ciencia, para poder usarla, es un trabajo duro y que exige esfuerzo. La divulgación científica, como educación no formal, juega un papel importante de apoyo a la educación formal para fomentar la curiosidad y el interés por la ciencia.

Desde el punto de vista de los medios de comunicación, Malen Ruiz de Elvira consideró que mejor información científica es sinónimo de mejor educación y de mejores políticas. En este momento el 25% de las directrices europeas tienen detrás una base científica.

Para los medios un aspecto importante es la comunicación del riesgo. En ocasiones, no se toma el tiempo suficiente de reflexión para evitar el alarmismo, como ha podido ocurrir con la gripe A. Otro ejemplo lo encontramos en las noticias que han ido apareciendo sobre el peligro de los teléfonos móviles, ya que en realidad hasta el momento no se ha encontrado ninguna prueba que demuestre que produzcan daños en el ser humano. Otras veces, es la publicidad la que abusa de la imagen de la ciencia porque ésta se asimila con conceptos como “bueno” y “verdad”.

Es cierto que muchas veces la información necesita de un añadido divulgativo sobre el tema científico del que se trate, que facilite la comprensión de la información. Sin embargo, no es posible convertir a un medio de comunicación, como un periódico, en algo parecido a una enciclopedia. Y por otro lado, tampoco se puede despreciar al lector pretendiendo que la información “la entienda un niño de cuatro años”. En este sentido “abogo porque el nivel educativo de la información resulte de un nivel aceptable, evitando los contenidos de baja calidad” señaló Malen.

Cuando nos quejamos de la escasa repercusión de la ciencia española en los medios de comunicación y la escasa cultura científica, también hay que ser conscientes de que éstas son proporcionales al tamaño y tradición del sistema español de ciencia y tecnología (ciencia-administración-empresa). Así por ejemplo, en otros países con sistemas más consolidados, los gabinetes de prensa de los centros de investigación envían informaciones elaboradas y bien referenciadas, que resultan más atractivas de cara a su publicación en un medio de comunicación. Si a esto le añadimos que la ciencia española apenas cuenta con portavoces, se puede concluir que hay algunas barreras que dificultan la información científica en español.

Además, los autores asistentes a la mesa también quisieron dar su opinión sobre los temas tratados. Por su parte Eduard Aibar, señaló que otra barrera a la comunicación científica es el escaso reconocimiento académico con el que cuenta, tanto a nivel curricular como de aceptación entre los propios colegas. También Manuel González-Bedia señaló que la comunicación de la ciencia es una de las vías por las que el mundo académico puede retornar a la sociedad la inversión pública que se hace en el desarrollo del conocimiento general.


Categoría: Ciencia, Nexociencia, Certamen
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FORO ENSAYA 2009: Contar la ciencia. Contar con la ciencia.

El mundo está en continua transformación motivada por los avances de la ciencia y la tecnología. En el horizonte cercano del 2050 las nuevas fronteras entre la vida y la muerte, lo natural y lo artificial, entre otras, necesitarán ir acompañadas de un desarrollo social y una opinión pública con cultura científica que sepa asimilarlas, criticarlas y utilizarlas.

En este contexto, el pasado 20 de noviembre se celebró en la Casa de los Periodistas de Logroño la presentación del libro “Un breve viaje por la ciencia” que recoge los quince mejores trabajos presentados a Ensaya’08, IV Certamen “Teresa Pinillos” de ensayos de divulgación científica y humanística. Aprovechando esta ocasión, también tuvo lugar la mesa redonda “Contar la ciencia. Contar con la ciencia”, que contó con la asistencia de numeroso público. En la mesa redonda, dedicada a debatir los retos y oportunidades de la divulgación científica en español, participaron Pedro Campos, en representación de la Real Sociedad Española de Química; Rosario García, decana de la Facultad de Ciencias de la Universidad de La Rioja; Malen Ruiz de Elvira, periodista de El País y jurado de Ensaya’08, y Dolores Fernández, directora de la Casa de las Ciencias de Logroño.

En nuestros días, la ciencia está detrás de prácticamente todo lo que nos rodea. Noticias sobre alarmas sanitarias como la gripe A, sobre el cambio climático, sobre crisis energéticas, sobre medicamentos milagro, etc. requieren que el ciudadano disponga de información científica comprensible y rigurosa para que pueda formar su propia opinión de manera crítica. A este nivel, la divulgación y la comunicación de la ciencia adquiere un valioso papel educativo y cualquier esfuerzo en acercar la ciencia resulta inestimable. Los medios de comunicación juegan un papel esencial en este acercamiento y también la propia ciencia debe estar sujeta a su autocrítica. La mesa trató de reflejar la percepción sobre este tema, tanto desde el ámbito científico como desde el ámbito de los medios de comunicación y los museos de ciencia.

Los científicos deben enfrentarse a menudo a la pregunta “¿y esto para qué sirve?”, transmitiéndose muchas veces un mensaje de “eso es una perdida de tiempo”, tal y como señaló Pedro Campos. Además, la imagen que se presenta de los científicos en el cine y la televisión suele tener connotaciones negativas al relacionarles con el origen de peligros medioambientales, de graves amenazas víricas, o con la creación de temibles armas que acaban en manos de terroristas. La ciencia, además de argumento desfigurado para las películas más taquilleras, también es cultura y por ello, merece un espacio destacado tanto en los medios de comunicación como en los planes de estudios de la educación básica y superior. Conocer algo tan cotidiano como el funcionamiento de un microondas, por ejemplo, puede ser una experiencia muy gratificante y que estimula el gozo intelectual del ciudadano más profano.


Desde la perspectiva de los museos de la ciencia, Dolores Fernández afirmó que se observa que la ciencia sí interesa y su público cada vez es más numeroso. Estos centros funcionan como puntos de encuentro entre los ciudadanos y los científicos y juegan un papel importante dentro de la educación no formal sobre materias científicas. El centro de la actividad de los museos es su público, que muchas veces resulta muy heterogéneo. Para que el visitante obtenga una experiencia gratificante, el museo debe disponer de actividades adaptadas a diferentes niveles educativos. Para lograrlo, se disponen de varios trucos: resumir, ir a la esencia del mensaje; usar un vocabulario sencillo y realizar experiencias reales, porque lo que se experimenta se recuerda mejor.

Por su parte, Rosario García señaló que la ciencia ha contribuido al aumento de nuestra esperanza de vida, a una mejor alimentación, a aliviar los trabajos más penosos mediante el empleo de energía, a aumentar nuestra capacidad de procesar y almacenar información, etc. Es por ello que la ciencia debe ser un bien compartido por todos los pueblos. Desde el ámbito científico, preocupa la pérdida de contenidos y de interés de los alumnos por los temas científicos durante la enseñanza secundaria. El conocimiento de la ciencia tiene que apoyar al ciudadano en su toma de decisiones en democracia, prepararlo como usuario de ciencia y tecnología, o como profesional dedicado a la ciencia y la tecnología. Y con estos objetivos, el mensaje que desprenden los nuevos contenidos del bachillerato es que “ahora, también lo científico tiene que ser light”. Ante esto, el profesorado reclama más horas para asignaturas científicas y un reconocimiento de que conocer la ciencia, para poder usarla, es un trabajo duro y que exige esfuerzo. La divulgación científica, como educación no formal, juega un papel importante de apoyo a la educación formal para fomentar la curiosidad y el interés por la ciencia.

Desde el punto de vista de los medios de comunicación, Malen Ruiz de Elvira consideró que mejor información científica es sinónimo de mejor educación y de mejores políticas. En este momento el 25% de las directrices europeas tienen detrás una base científica.

Para los medios un aspecto importante es la comunicación del riesgo. En ocasiones, no se toma el tiempo suficiente de reflexión para evitar el alarmismo, como ha podido ocurrir con la gripe A. Otro ejemplo lo encontramos en las noticias que han ido apareciendo sobre el peligro de los teléfonos móviles, ya que en realidad hasta el momento no se ha encontrado ninguna prueba que demuestre que produzcan daños en el ser humano. Otras veces, es la publicidad la que abusa de la imagen de la ciencia porque ésta se asimila con conceptos como “bueno” y “verdad”.

Es cierto que muchas veces la información necesita de un añadido divulgativo sobre el tema científico del que se trate, que facilite la comprensión de la información. Sin embargo, no es posible convertir a un medio de comunicación, como un periódico, en algo parecido a una enciclopedia. Y por otro lado, tampoco se puede despreciar al lector pretendiendo que la información “la entienda un niño de cuatro años”. En este sentido “abogo porque el nivel educativo de la información resulte de un nivel aceptable, evitando los contenidos de baja calidad” señaló Malen.

Cuando nos quejamos de la escasa repercusión de la ciencia española en los medios de comunicación y la escasa cultura científica, también hay que ser conscientes de que éstas son proporcionales al tamaño y tradición del sistema español de ciencia y tecnología (ciencia-administración-empresa). Así por ejemplo, en otros países con sistemas más consolidados, los gabinetes de prensa de los centros de investigación envían informaciones elaboradas y bien referenciadas, que resultan más atractivas de cara a su publicación en un medio de comunicación. Si a esto le añadimos que la ciencia española apenas cuenta con portavoces, se puede concluir que hay algunas barreras que dificultan la información científica en español.

Además, los autores asistentes a la mesa también quisieron dar su opinión sobre los temas tratados. Por su parte Eduard Aibar, señaló que otra barrera a la comunicación científica es el escaso reconocimiento académico con el que cuenta, tanto a nivel curricular como de aceptación entre los propios colegas. También Manuel González-Bedia señaló que la comunicación de la ciencia es una de las vías por las que el mundo académico puede retornar a la sociedad la inversión pública que se hace en el desarrollo del conocimiento general.


Categoría: Ciencia, Nexociencia, Certamen
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Biocarburantes celulósicos

He leído, en el número de septiembre de 2009, un buen artículo de George W. Huber y Bruce E. Dale. En él plantean una alternativa, al menos a corto plazo, a la dependencia del petróleo.

Que se puedan producir biocombustibles es interesante por varias razones. La que te mencionaba al principio de que su uso no contribuiría de forma neta al calentamiento global (el CO2 que se emite es el CO2 que las plantas captaron), lo que convertiría al combustible en una fuente de energía renovable. ¡Claro! Las plantas toman el CO2 del aire y su transformación en combustible lo devuelve, en un bucle cerrado. Es un concepto radicalmente distinto del de usar combustibles fósiles, en el que tomas CO2 que se retiró de la atmósfera hace millones de años y lo añades. De golpe, además. Por otro lado, aumentaría probablemente los ingresos del sector agrícola. Y cambiaría la situación geopolítica al fomentar el abastecimiento local de combustibles.

Pero… Pero no todo es color de rosa. La producción de biocombustibles puede competir por los suelos cultivables con la comida. Requieren, al menos inicialmente, de subvenciones, lo que conllevaría un notable gasto público, que debe merecer la pena inequívocamente (es decir, que apostar por los biocombustibles podría desviar recursos de otras soluciones que resulten mejores, realmente). Y la generación de biocombustibles no es gratis. Incluso, durante su síntesis se produce CO2, que habría que tener en cuenta a la hora de hacer un balance completo. Sí, sé que al principio te decía que su uso no producía descarga neta de CO2. Pero su elaboración sí. Bajo la forma de fertilizantes para las plantas, combustible para las máquinas, destilado de las materias primas… Esto se podría evitar si para producir biocombustibles se usaran sólo biocombustibles. Así se evitarían emisiones netas de CO2.

Resumiendo, yo creo que los biocombustibles son una buena idea, si cumplieran tres premisas.

  • Primera, no restar comida.
  • Segunda, no aumentar la superficie cultivada.
  • Tercera, producirse con los propios biocombustibles para evitar emisiones netas de CO2.

Son restricciones exigentes, pero inevitables. Y que no solucionan el problema de sustituir el petróleo, pero que pueden dar un 10% de alivio. Y es que es probable que el futuro no esté hecho de una solución, sino de un mosaico de ellas. Y es posible que los biocombustibles sean parte de la solución. O quizá no. Por eso te cuento. Para que puedas saber y tomar buenas decisiones.

Biocombustibles

Fuente: http://tinyurl.com/yj4ma9y

Existen biocombustibles de primera generación. Que emplean los mismos productos vegetales que nosotros comemos o que damos al ganado. Se trata de materiales fáciles de procesar y relativamente baratos. Pero no cumplen con la primera premisa. Nos quitan comida y presionan sobre los precios de la que no nos quitan. Y para evitar esos daños aparecen los biocombustibles de segunda generación.

Los de segunda generación, o celulósicos, emplean residuos vegetales. Serrín y restos de construcción, residuos agrícolas y cultivos leñosos de crecimiento rápido. Estos materiales son abundantes, baratos y no deberían afectar a la producción de alimentos. Tampoco son inocuos, ojo, que muchos de ellos deberían terminar fertilizando suelos (especialmente los residuos agrícolas). Pero a las alturas que estamos, lo inocuo no existe.

¿Cuánto petróleo ahorrarían? En EE.UU., los autores calculan que la biomasa celulósica de aquel país servirá para sustituir la mitad del consumo de combustibles para automoción. Y a nivel mundial, aunque es más difícil de calcular, es posible que la biomasa celulósica total pueda equivaler a entre 1 y 5 veces la producción mundial anual de petróleo de 2009 (unos 30.000 millones de barriles). Un enorme potencial.

Pero… Ha habido avances, sí, aunque faltan las técnicas definitivas. La materia prima es la celulosa. Que está hecha de glucosa, pero dispuesta de tal manera que forma una esqueleto molecular rígido, intrincado. Curioso que no podamos comer con provecho la celulosa, aunque esté hecha de lo mismo que el azúcar. Y es que en ella, las glucosas están ordenadas de forma diferente. Sí, sí, la celulosa es una molécula digna de conocer (te la cuento pronto, prometido).

Fuentes de biocombustibles de segunda generación

Fuente: http://tinyurl.com/yfd9qv3

Ya existía una vieja técnica, de principios del siglo XX. Que, además, se usó profusamente durate la Segunda Guerra Mundial por el ejército alemán para convertir carbón en petróleo, por las dificultades de suministro que tenían. Si se trata la celulosa a altas temperaturas, y se añade oxígeno, rinde un gas, llamado syngas, rico en CO, H2 y alquitranes. El cual puede convertirse en combustible líquido mediante un proceso denominado de Fischer-Tropsch. es un procedimiento bien conocido, pero resulta caro y consume mucha energía.

Otra posibilidad es calentar la celulosa a menos temperatura (300-600ºC) en un entorno libre de oxígeno. Eso rinde biopetróleo y un residuo sólido parecido al carbón. el biopetróleo no es como el petróleo geológico. Es mucho más ácido y menos calorífico. Tan ácido que dejaría inservibles los motores. Por tanto, habría que refinarlo. Por cierto, que este método también acepta residuos animales. De hecho, en una refinería ubicada en Texas se logran 45.000 litros diarios de diésel a partir de los residuos orgánicos de mataderos, y a buen precio.

Hay una variante de este método que somete a la celulosa a temperaturas de 500ºC durante un segundo. Eso la descompone en moléculas pequeñas, aún rícas en O. Elemento que abunda en la celulosa y que hay que quitar si se quiere producir combustible (hecho, sobre todo, de C y H). Eso se logra con catalizadores que producen gasolinas. El proceso dura unos 14 segundos pero aún está por desarrollar una planta prototipo.

Todos esos tratamientos han de mejorarse antes de volverse prácticos, comerciales. Deben romper la celulosa de modo barato, sin producir materiales tóxicos, con bajo consumo de energía, rindiendo concentraciones elevadas de azúcares fermentables y aptos para convertirlos en biocombustibles, y a costes competitivos con el petróleo. Y, por desgracia, aún no han cumplido esos requisitos. Todos y cada uno.

Sí hay una técnica que es prometedora (AFEX, la llaman). Cocer bajo presión la biomasa a 100ºC, con amoniaco. Cuando se reduce la presión el amoniaco se evapora y se retira, con lo que sólo queda la mezcla de azúcares, con un rendimiento del 90%. Y a partir de ella, se obtendrá el biodiesel.

En resumen, las técnicas están cerca de ser comerciales y hay que ir mirando los problemas desde ya. Principalmente el problema de la competencia entre biocombustibles y comida. Ante esa disyuntiva el mercado no sabe hacer las cosas bien, no es un buen tomador de decisiones. Porque el mercado sabe asignar recursos de modo eficiente para la producción, pero no para que un recurso llegue a todos. El mercado sabe establecer precios, pero el precio marca el límite entre los que tendrán el recurso y los que no.

Y la comida es imprescindible en un mundo de más de 6.000 millones de personas. Coger un coche no.