La vida son cuatro cosas, no tres

¿Cuántas veces has oído las características de los seres vivos? Seguro que muchas. Y seguro que te las sabes de memoria: nutrirse, reproducirse, relacionarse.

Seguro que te dijeron que la nutrición es para obtener materia y energía. Incluso seguro que sabes que hay básicamente, dos tipos de nutrición (hay más, pero no estoy hoy para matices): completa e incompleta. O también autótrofa y heterótrofa. Completa (autótrofa), cuando eres capaz de fabricar tu propia materia. Bueno, tú no, tu nutrición no es autótrofa. Tú eres heterótrofo o heterótrofa. Es decir, de nutrición incompleta. ¿La prueba? Tienes que ir a comprar la comida. Tienes que quitarle la materia viva a un animal o a una planta (o a bacterias o a hongos) y quedártela tú, para obtener de ella energía.

Seguro que también te dijeron que la reproducción es producir seres vivos iguales que uno. O parecidos. Iguales si la reproducción es asexual, si no hay sexo, si hay una única célula. Parecidos si la reproducción es sexual, si hay dos células que se fusionan y el nuevo ser vivo resulta de una mezcla de características de sus padres.

Seguro que te dijeron que relacionarte eran tres cosas: captar un estímulo, tomar una decisión y actuar. El número tres es la clave aquí (una neurona tiene tres partes, una para cada verbo, para cada acción de la relación; igual ocurre con el sistema nervioso).

Competir
Fuente: Despilfarro

Pero lo que creo que no te dicen con frecuencia es la cuarta cosa. Competir. Los seres vivos compiten, compiten mucho. Tanto como se nutre, reproduce, relaciona. Y cuanto más éxito tenga la vida en general, más competencia hay. Por una razón muy sencilla: los recursos son finitos, limitados; si somos muchos, no hay para todos. Un ser vivo compite por la nutrición, por la pareja, por hacerse ver y hacerse oír. Un ser vivo compite para lograr sus recursos. Estamos tremendamente capacitados para competir.

Pero… ¿eso nos hace mejores? No, no… Nos hace supervivientes. La competencia sólo nos hace mejores si es muy grande. Te lo cuento con un “chiste”.

Van dos montañeros por un sendero y de pronto se les aparece un oso, que les ataca. Uno sale corriendo. El otro se sienta tranquilamente, se quita las pesadas botas, saca de la mochila unas ligeras zapatillas de deporte, se las pone. Su compañero le grita de lejos: “¿Pero estás tonto? ¿Crees que con las zapatillas vas a correr más que el oso?”. Y el tipo, levantándose y echando a correr le responde: “¡No, claro! Voy a correr más que tú…”.

Por tanto, un ser vivo se nutre, se reproduce, se relaciona y compite.

En muchos casos (en la mayoría) la competencia no significa ser bueno, no. Significa ser mejor que otro. Sólo si la competencia es suficientemente prolongada y suficientemente intensa las peores variantes van siendo eliminadas por la selección natural y resulta una verdadera optimización. Pero eso es, realmente, poco frecuente. No, la competencia no nos optimiza. Nos hace ganar, pero ganar no es lo mismo que ser lo mejor posible.

Y por cierto, una cosa que los seres vivos NO hacen. Evolucionar. Las que evolucionan son las especies. La evolución es una propiedad de conjuntos, no de individuos. Si estuviéramos en matemáticas te hablaría de una variación de la media, de una modificación de la varianza… Lástima que los matemáticos no te cuenten las medidas de centralidad y dispersión relacionándolas con la evolución de las especies. Con lo bonita que podría quedar la explicación…

Media, varianza, democracia, impuestos, ecosistemas

Es fácil pensar que lo que explica el profesorado no tiene mayor relevancia, que lo que se estudia en el sistema educativo sólo sirve para aprobar y lograr un título, que aprender no es algo que pase en un colegio o en un instituto.

Es fácil y erróneo. Muy erróneo.

Y es que nos hemos acostumbrado, no a aprender, no. A repetir. A memorizar sin sentido crítico. Que no es sino una variante de copiar.

Te pongo un ejemplo. Es fácil aprender qué es la media. Consiste en sumarlo todo y luego dividir entre todos. Es un “a cuánto tocamos”. También es fácil comprender la varianza. Es un “cómo de lejos estoy de la media”. Bueno, en realidad, no yo, sino todos los miembros del conjunto. Son dos ejemplos de medidas de centralización (tratar de representar un conjunto amplio mediante un número) y de dispersión (verificar si el número obtenido en la centralización representa bien o mal al conjunto).

Hasta aquí la teoría. ¿Pero y la práctica? ¿Qué pasaría si esos conceptos de media y varianza los aplicamos a la práctica? ¿Tienen que ver con ideas como justicia, democracia, impuestos? ¿Qué pasa con la varianza en un país donde los impuestos son bajos? ¿Y en otro donde son altos?

Sólo entendiendo esto podremos comprender qué es la media, qué es la varianza, qué me puede aportar la estadística al estudio de los conjuntos. Y si sé cómo se aplica la estadística a un conjunto (un país y sus impuestos, en el caso anterior), ¿sé cómo se aplica la estadística a un ecosistema? ¿Qué le pasa a un ecosistema con una varianza alta? ¿Y a otro con una baja? ¿Qué les ocurrirá en el futuro si pongo o quito especies, si los contamino?

VarianzaÉste no es un post de respuestas, no. Eso te lo dejo a ti. Éste es un post de preguntas en el que no se trata de entender la media, o la varianza. Se trata de, gracias a ellas, entender el mundo. Y tomar mejores decisiones.

¿Te parece difícil esa fórmula? Nada, nada… Sin ella no puedes entender los impuestos, ni la democracia, ni la justicia, ni la diversidad de un ecosistema, ni si un ecosistema sobrevivirá a un cambio… ¿Te parece difícil? Pues nada, nada, déjasela a otros que tomarán decisiones por ti. O comprende que lo que quiere decir es algo muy sencillo. A cuánta distancia están de la media los miembros de un grupo.

Estructura de l’ADN i Rosalind Franklin

Aquesta setmana estem treballant a segon de batxillerat el tema dels àcids nucleics, ja sabeu, estructura de l'ADN, ARN..., i ens trobem en la introducció al tema, el següent fragment "A Cambridge (UK), James Watson i Francis Crick, treballant sobre fotografies de rajos X (entre elles les d'excepcional qualitat obtingudes per Rosalind Franklin) van assolir donar a llum la famosa doble hèlix del

Estructura de l’ADN i Rosalind Franklin

Aquesta setmana estem treballant a segon de batxillerat el tema dels àcids nucleics, ja sabeu, estructura de l'ADN, ARN..., i ens trobem en la introducció al tema, el següent fragment "A Cambridge (UK), James Watson i Francis Crick, treballant sobre fotografies de rajos X (entre elles les d'excepcional qualitat obtingudes per Rosalind Franklin) van assolir donar a llum la famosa doble hèlix del

Densidad no es sólo masa y volumen, también es temperatura

La densidad, ya te lo contaba en “Volumen, masa, densidad… ¡y mucho trabajo!“, algo que depende de dos factores: masa y volumen. O sea, de lo gordos que sean los átomos y de cuántos haya, por un lado, y de lo juntitos que están por otro. Densidad = Masa / Volumen dice la fórmula…

También allí te decía una característica de la densidad: que permite diferenciar una sustancia pura de otra. Porque cada sustancia pura tiene su propia densidad. El oro tiene la suya y ninguna otra tiene la misma que la del oro. Parecida sí, pero la misma no. Y eso sirve para distinguir el oro del resto de las materias.

Otra cosa que te contaba es que un trocito pequeño tenía la misma densidad que un pedazo enorme. ¡Lógico! Un trocito pequeño tiene menos masa, pero también menos volumen. Es lo que en matemáticas se llaman fracciones equivalentes.

Pero…

Pero lo que no te decía allí es que la densidad depende de un tercer factor. De la temperatura.

Es verdad que un trozo de oro tiene siempre la misma densidad que cualquier otro trozo de oro. Sin duda. Te lo dije y es cierto. Pero sólo si los dos están a la misma temperatura. Y es que si una sustancia se calienta, sus átomos (o sus moléculas) vibran más. Y si vibran más, si se mueven más, ocupan más espacio. Si aumenta la temperatura son los mismos átomos en más volumen. Como el volumen es un número que está dividiendo, al hacerse más grande la densidad se hace más pequeña (eso son matemáticas sencillitas, ¿eh?).

Volcán
Fuente: Rincón del Vago

O sea. Que el oro caliente tiene menos densidad que el oro frío.

¿Tiene eso importancia? Creo que sí, mucha. P.ej., para explicar un volcán. Y es que si la roca del interior de la Tierra se calienta, su densidad disminuye (lógico, ya te decía; tiene los mismos átomos repartidos en mucho más espacio). Y si su densidad disminuye, tiende a flotar sobre el resto de la roca, más fría, más densa. ¿Que no puede salir? Pues acumula calor, y calor, y calor, hasta que rompe la roca fría, densa, y escapa violentamente.

¿Que eso no te parece suficientemente importante? Pues a ver esto. Como hay regiones del manto terrestre que están más calientes que otras, tienden a flotar, a subir. Cuando están arriba se enfrían y entonces vuelven a bajar. Porque se hacen más densas. Abajo se vuelven a calentar y otra vez suben. Arriban sueltan calor y otra vez bajan. Y ese es el motor que agita las placas tectónicas de un lado a otro, haciéndolas chocar o separarse. Lo cual, por cierto, levanta montañas o abre océanos.

Mmmm… Sí, sí, creo que la influencia de la temperatura en la densidad tiene que ver con nuestra vida. Mucho.

Bueno… éste ha sido un post con un pelín de matemáticas. Fracciones equivalentes por un lado. Y qué le ocurre a una fracción cuando el denominador se hace más grande. ¿Te ha sido difícil? Espero que no… Con ese pelín de matemáticas puedes comprender mucho del relieve terrestre.

Ensaya’10: Ya tenemos ganadores

Cristobal Pagán Cánovas, doctor en Filología Clásica e investigador ‘Marie Curie’ en la Case Western Reserve University de Cleveland (EEUU), ha logrado el Primer Premio del V Certamen «Teresa Pinillos» de Ensayos de Divulgación Científica y Humanística, Ensaya ’10, organizado por la Universidad de La Rioja y la Asociación Nexociencia.

La obra premiada ha sido De bebés a poetas: integración conceptual, cognición espacial y la poesía de las emociones, un ensayo en el que se plantea el interés científico de la poesía y, en general, de la investigación en el campo de las Humanidades. El Segundo Premio de Ensaya’10 ha sido para Gabriel Castilla Cañamero, por su relato La historia perdida de los planetas.
Los premios especiales en Ciencia básica han recaído en José Antonio Bustelo Lutzardo, (Premio Especial de Química, otorgado por la Real Sociedad Española de Química) por su ensayo COV:¿Rebelión contra el cambio climático? y en Raúl Arrabales Moreno (Premio Especial de Psicología, otorgado por la Sociedad Española de Psicología Experimental) por la obra El mundo interior de Peca.

En la categoría de ‘Ciencia aplicada’ los galardonados han sido Rafael Eugenio Romero García (Premio Especial Energía, de la Fundación Riojana para la Innovación) por Unamuno dijo: Que inventen ellos; Mario Martín Gallego (Premio Especial Nanotecnología, de la Dirección General para la Innovación del Gobierno de la Rioja) por Nanocompuestos poliméricos; Pablo Sánchez Fernández (Premio Especial Biotecnología, de la Agencia de Desarrollo Económico de La Rioja) por El sueño de un viaje a la epigenética, y Raúl Arrabales Moreno, (Premio Especial TICs de la Cátedra de Innovación, Tecnología y Conocimiento) por El mundo interior de Peca.
La entrega de premios tendrá lugar el próximo 26 de noviembre, en la Casa de las Ciencias de Logroño. El acto se completará con una mesa redonda sobre divulgación científica.

A esta V edición del Certamen «Teresa Pinillos» de Ensayos de Divulgación Científica y Humanística se presentaron un total de 130 trabajos, más del 20% procedentes del extranjero (especialmente de México y Cuba). Entre las regiones españolas con mayor participación destaca Madrid, seguida de la Rioja, Barcelona y Valencia.

El jurado de este V Certamen ha estado compuesto por José Ramón Alonso, catedrático de Biología Celular en la Universidad de Salamanca y director del Laboratorio de Plasticidad Neuronal y Neurorreparación del Instituto de Neurociencias de Castilla y León; Javier Armentia, astrofísico, divulgador científico y director del Planetario de Pamplona; Antonio Calvo, periodista científico, escritor y presidente de la Asociación Española de Comunicación Científica; Javier García Martínez, investigador y director del Laboratorio de Nanotecnología Molecular en la Universidad de Alicante, y Sylvia Sastre, catedrática de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de La Rioja y vicerrectora de Relaciones Internacionales e Institucionales de esta entidad.

Ensaya’10 ha contado con la colaboración de la Consejería de Educación, Cultura y Deporte y la Consejería de Industria, Innovación y Empleo del Gobierno de La Rioja, la Casa de las Ciencias de Logroño, la Escuela Superior de Diseño de La Rioja, la Cátedra en Innovación, Tecnología y Conocimiento, la Fundación Riojana para la Innovación, la Agencia de Desarrollo Económico de La Rioja, la Sociedad Española de Psicología Experimental y la Real Sociedad Española de Química.

Desde Nexociencia queremos agradecer sinceramente a todos los participantes su interés en Ensaya'10 y el excelente nivel demostrado en la actual edición del Certamen.


Categorías: Nexociencia, Divulgación, Certamen

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Ensaya’10: Ya tenemos ganadores

Cristobal Pagán Cánovas, doctor en Filología Clásica e investigador ‘Marie Curie’ en la Case Western Reserve University de Cleveland (EEUU), ha logrado el Primer Premio del V Certamen «Teresa Pinillos» de Ensayos de Divulgación Científica y Humanística, Ensaya ’10, organizado por la Universidad de La Rioja y la Asociación Nexociencia.

La obra premiada ha sido De bebés a poetas: integración conceptual, cognición espacial y la poesía de las emociones, un ensayo en el que se plantea el interés científico de la poesía y, en general, de la investigación en el campo de las Humanidades. El Segundo Premio de Ensaya’10 ha sido para Gabriel Castilla Cañamero, por su relato La historia perdida de los planetas.
Los premios especiales en Ciencia básica han recaído en José Antonio Bustelo Lutzardo, (Premio Especial de Química, otorgado por la Real Sociedad Española de Química) por su ensayo COV:¿Rebelión contra el cambio climático? y en Raúl Arrabales Moreno (Premio Especial de Psicología, otorgado por la Sociedad Española de Psicología Experimental) por la obra El mundo interior de Peca.

En la categoría de ‘Ciencia aplicada’ los galardonados han sido Rafael Eugenio Romero García (Premio Especial Energía, de la Fundación Riojana para la Innovación) por Unamuno dijo: Que inventen ellos; Mario Martín Gallego (Premio Especial Nanotecnología, de la Dirección General para la Innovación del Gobierno de la Rioja) por Nanocompuestos poliméricos; Pablo Sánchez Fernández (Premio Especial Biotecnología, de la Agencia de Desarrollo Económico de La Rioja) por El sueño de un viaje a la epigenética, y Raúl Arrabales Moreno, (Premio Especial TICs de la Cátedra de Innovación, Tecnología y Conocimiento) por El mundo interior de Peca.
La entrega de premios tendrá lugar el próximo 26 de noviembre, en la Casa de las Ciencias de Logroño. El acto se completará con una mesa redonda sobre divulgación científica.

A esta V edición del Certamen «Teresa Pinillos» de Ensayos de Divulgación Científica y Humanística se presentaron un total de 130 trabajos, más del 20% procedentes del extranjero (especialmente de México y Cuba). Entre las regiones españolas con mayor participación destaca Madrid, seguida de la Rioja, Barcelona y Valencia.

El jurado de este V Certamen ha estado compuesto por José Ramón Alonso, catedrático de Biología Celular en la Universidad de Salamanca y director del Laboratorio de Plasticidad Neuronal y Neurorreparación del Instituto de Neurociencias de Castilla y León; Javier Armentia, astrofísico, divulgador científico y director del Planetario de Pamplona; Antonio Calvo, periodista científico, escritor y presidente de la Asociación Española de Comunicación Científica; Javier García Martínez, investigador y director del Laboratorio de Nanotecnología Molecular en la Universidad de Alicante, y Sylvia Sastre, catedrática de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de La Rioja y vicerrectora de Relaciones Internacionales e Institucionales de esta entidad.

Ensaya’10 ha contado con la colaboración de la Consejería de Educación, Cultura y Deporte y la Consejería de Industria, Innovación y Empleo del Gobierno de La Rioja, la Casa de las Ciencias de Logroño, la Escuela Superior de Diseño de La Rioja, la Cátedra en Innovación, Tecnología y Conocimiento, la Fundación Riojana para la Innovación, la Agencia de Desarrollo Económico de La Rioja, la Sociedad Española de Psicología Experimental y la Real Sociedad Española de Química.

Desde Nexociencia queremos agradecer sinceramente a todos los participantes su interés en Ensaya'10 y el excelente nivel demostrado en la actual edición del Certamen.


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Completando una famosa frase sobre la energía

Que es verdad esa frase esa que dice: “la energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma”. Pero yo me voy a atrever con ella. Voy a cambiarla un poquito… Creo que la energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma y se inutiliza (en cada transformación).

Es que la energía no es otra cosa que la capacidad para producir cambios de algún tipo. Pero en realidad la energía no existe. Es más bien una abstracción, un conjunto de características que comparten una serie de sistemas. Como los enlaces químicos (energía química), los movimientos de los átomos y sus choques (energía calorífica), los fotones (energía electromagnética), los electrones viajando en un material (energía eléctrica), la tensión que sufre un montón de enlaces químicos que son modificados e intentan volver a la situación anterior (energía elástica)…

Todas esas “energías” comparten la propiedad de producir cambios. Y unas se pueden convertir en otras. Pero… Pero no todas pueden producir la misma cantidad de cambio. Y la que menos, el calor.

Calor
Fuente: Absolute Astronomy

Resulta que el calor es una forma de energía muy dispersa, muy poco densa. Consiste en el movimiento de las moléculas que componen algo. Por tanto, el calor está repartido en todas ellas, en todas esas moléculas. Si quisieras aprovechar todo el calor de un cuerpo tendrías que poner de acuerdo a todas esas partículas para que golpearan en el mismo sitio a la vez. A miles de miles de miles de millones de ellas… No, no, eso no es lógico que suceda. A lo mejor alguna vez a lo largo de toda la historia del Universo. Pero no es lo normal, no.

En cambio, otras formas de energía son mejores, en el sentido de que son más densas. Hay más energía en electrones moviéndose que en átomos vibrando. Por eso la energía eléctrica es más útil, está más concentrada. Y puede producir más cambio. Igual sucede con la energía química.

El problema es que nuestra civilización ha basado casi todo lo que ha hecho en convertir energías de diversos tipos en calor. La peor de todas. No, no fue una buena idea. La máquina de vapor nos ha llevado a otro nivel quemando cosas. Esa fue una revolución industrial, sí. Pero ahora necesitamos otro enfoque. Diferente de convertir a calor todo lo que pillamos.

Cuando buenos descubrimientos no sirven (hasta 1.700 años después)

Hace ya mucho que se sabe que la Tierra es redonda. Y también, cuál es su tamaño. No solo eso, también hace mucho que se sabe a qué distancia está la Luna y cual es su tamaño, también. E incluso, hubo una propuesta de tamaño para el Sol que se quedó corta, bastante corta. Pero que dejaba bien claro que el astro era mucho más grande que la Tierra. Los protagonistas fueron Eratóstenes, Hiparco y Aristarco.

Eratóstenes
Fuente: jcarpint

Ya es famosa la historia de Eratóstenes, y ha sido muy contada. Hacia el 240 a.C. (¡hace 2.250 años!), comprobó que en la fecha equivalente a nuestro 21 de junio, al mediodía, el Sol estaba exactamente vertical (cénit se llama eso) sobre la ciudad egipcia de Siena. Y eso hacía que sus rayos iluminaran pozos hasta el fondo. Pero en Alejandría, 750 Km al norte, no pasaba lo mismo. Basándose en este dato Eratóstenes llegó a la conclusión de que la superficie de la Tierra tenía que ser curva. Y calculó que el planeta era una esfera de 6.000 Km de radio. La cifra real es 6.370, luego erró en un 6%… ¡hace 2.250 años!

Aristarco, algo después que Eratóstenes, calculó un posible tamaño para la Luna y para el Sol. Equivocó ambos, pero lo valioso de su trabajo es que dejaba bien claro que el Sol era un objeto enorme. Mucho más grande que la Tierra. Y eso que el creía que su tamaño era 20 veces más pequeño que el real…

Hiparco, después, de ellos, basándose en la sombra de la Tierra proyectada sobre la Luna, calculó que la distancia entre Luna y Tierra era 60 veces el radio terrestre, cifra que se aproxima muchísimo a la realidad. Y, a continuación, calculó, también con mucha exactitud, el tamaño de la Luna.

O sea… ¿Que hace 2.250 años ya sabíamos cómo era el sistema solar? Pues básicamente sí. ¿Y qué pasó para se tardara 1.700 años, que se tuviera que esperar a la época de las ideas de Copérnico, apoyadas por el telescopio de Galileo, para que apareciera la teoría heliocéntrica?

Pues que los conocimientos de estos científicos griegos contradecían gravemente la lógica, el conocimiento, el saber el sentido común de entonces, de hace 22 siglos. Que era la teoría geocéntrica. La cual, por otro lado, es bastante lógica. A ver…, ¿tú cómo ves la Tierra, plana o esférica? ¿Y tú ves que la Luna sea más pequeña que el Sol? ¿Y no es el ser humano lo más importante de la creación bíblica, tan importante que tiene que vivir en el centro del Universo?

No, no… hubo que esperar a contar con mejores observaciones, 1.700 años después, para que las ideas lanzadas por Eratóstenes, Aristarco e Hiparco se tradujeran en una forma de pensar más avanzada. También hubo que esperar a que la ciencia sustituyera a la religión como la principal manera de explicar el mundo.

Y es que, en su época, hace 22 siglos, esas ideas creaban más problemas de los que resolvían. Porque no se sabía lo suficiente.