1r batxillerat al Bioparc i Botànic de València

Com altres cursos, l'alumnat de 1r batxillerat científic es va traslladar a València el 11 de maig per visitar el Jardí Botànic, el Museu Valencià d’Història Natural i el Bioparc. El Museu és menudet, però bonic, es veu bé en una hora, està format per dues col•leccions, la malacològica Siro de Fez, formada per centenars de conquilles de mol•luscos de tot el món i l’entomològica de Torres Salas,

Por qué no recordamos nuestros primeros años de vida

Científicos descubren que los niños pueden almacenarlos, pero después comienzan a borrarse de la memoria.

La mayoría de los seres humanos no tenemos recuerdos de nuestros primeros años de vida. Para cuando llegamos a la adultez ya hemos olvidado la mayoría de las experiencias que formaron nuestra primera infancia. Los científicos incluso han acuñado un término: amnesia infantil.

Ahora, una nueva investigación llevada a cabo en Canadá encontró que esas memorias de los primeros años de vida son mucho más efímeras de lo que se pensaba.
Según los científicos de la Universidad Memorial de Terranova, antes de ir a la escuela (alrededor de los cuatro años) los niños pueden recordar lo que les ocurrió en sus años previos -incluso experiencias anteriores a los 18 meses- pero dos años más tarde esas memorias ya se habrán borrado.

Experiencias tempranas. Estudios en el pasado ya han mostrado que los adultos no podemos recordar gran parte de lo que nos ocurrió antes de los tres o cuatro años de edad. Y hasta ahora los científicos no han logrado entender por qué ocurre esto.

Algunos expertos especulaban que esto se debe a que antes de los cuatro años no tenemos la capacidad cognitiva y de lenguaje para formar memorias. Y que aunque estos recuerdos no se pierden del todo, no pueden almacenarse en nuestro cerebro. Ahora, sin embargo, la nueva investigación -publicada en la revista Child Development (Desarrollo Infantil)- parece haber encontrado una explicación.

La doctora Carole Peterson, profesora de psicología que dirigió el estudio, pidió a 140 niños de entre 4 y 13 años que nombraran tres de sus experiencias más tempranas que pudieran recordar y el período en que éstas habían ocurrido.

Descubrieron que entre más pequeños los niños, más recuerdos tenían de sus primeros años, incluso a los 18 meses de edad. Para confirmarlo, los investigadores entrevistaron a los padres quienes pudieron corroborar muchos de los eventos y la época en que habían tenido lugar.

Dos años más tarde los científicos volvieron a hablar con los mismos niños y una vez más les pidieron que recordaran tres experiencias tempranas de su vida. Los resultados mostraron datos muy distintos: los niños recordaban experiencias muy distintas de las que habían hablado antes. Y muchos de los recuerdos que habían tenido dos años antes habían desaparecido.

"Lo que nos sorprendió es que dimos a los niños claves muy detalladas sobre los recuerdos de los cuales nos habían hablado dos años antes en el estudio" explica a la BBC la doctora Peterson. "Y todos nos respondían: 'no, eso nunca me pasó a mí'".

Los niños que tenían entre 4 y 7 años en la primer entrevista del estudio mostraron recuerdos muy distintos en cada uno de los experimentos.

La doctora Peterson cree que esto se debe a que las memorias muy tempranas de los niños pequeños son frágiles y vulnerables y pueden borrarse fácilmente.

Por otra parte, la mayoría de los niños que tenían entre 10 y 13 años en la primera entrevista describieron las mismas experiencias tempranas en ambos experimentos.

Infancia perdida. "Los recuerdos más tempranos de los niños pequeños parecen cambiar y son reemplazados por recuerdos ocurridos a edades más tardías" explica la investigadora. "Pero los niños mayores se vuelven más consistentes con sus recuerdos a medida que crecen", agrega.

Esto revela, dice la investigadora, que los niños pequeños sí tienen capacidades cognitivas, linguísticas y de memoria para recordar las cosas que les ocurrieron en el pasado. "Todo el fenómeno de la amnesia infantil es claramente un objetivo en movimiento para los niños. Y para los 10 años esos recuerdos parecen haberse cristalizados".

La investigadora agrega que "a medida que perdemos los recuerdos de nuestros primeros años, perdemos parte de nuestra infancia. En esencia, estamos perdiendo todos o casi todos esos eventos que nos ocurrieron". "De manera que nuestra 'infancia psicológica' comienza mucho más tarde que nuestra infancia real", agrega.

Pero la cuestión de por qué olvidamos esas experiencias de la primera infancia, ya sea a los cuatro años o después, todavía no logra resolverse.

Un estudio llevado a cabo por la doctora Patricia Bauer de la Universidad de Emory en Atlanta, Estados Unidos, sugiere que esto podría deberse a que los recuerdos de los primeros años se almacenan en nuestro cerebro de forma distinta que los de años posteriores.

Pero todavía se necesitan más investigaciones para confirmarlo y entender por qué los seres humanos borramos gran parte de nuestra infancia.

Fuente: www.lanacion.com.ar

Por qué no recordamos nuestros primeros años de vida

Científicos descubren que los niños pueden almacenarlos, pero después comienzan a borrarse de la memoria.

La mayoría de los seres humanos no tenemos recuerdos de nuestros primeros años de vida. Para cuando llegamos a la adultez ya hemos olvidado la mayoría de las experiencias que formaron nuestra primera infancia. Los científicos incluso han acuñado un término: amnesia infantil.

Ahora, una nueva investigación llevada a cabo en Canadá encontró que esas memorias de los primeros años de vida son mucho más efímeras de lo que se pensaba.
Según los científicos de la Universidad Memorial de Terranova, antes de ir a la escuela (alrededor de los cuatro años) los niños pueden recordar lo que les ocurrió en sus años previos -incluso experiencias anteriores a los 18 meses- pero dos años más tarde esas memorias ya se habrán borrado.

Experiencias tempranas. Estudios en el pasado ya han mostrado que los adultos no podemos recordar gran parte de lo que nos ocurrió antes de los tres o cuatro años de edad. Y hasta ahora los científicos no han logrado entender por qué ocurre esto.

Algunos expertos especulaban que esto se debe a que antes de los cuatro años no tenemos la capacidad cognitiva y de lenguaje para formar memorias. Y que aunque estos recuerdos no se pierden del todo, no pueden almacenarse en nuestro cerebro. Ahora, sin embargo, la nueva investigación -publicada en la revista Child Development (Desarrollo Infantil)- parece haber encontrado una explicación.

La doctora Carole Peterson, profesora de psicología que dirigió el estudio, pidió a 140 niños de entre 4 y 13 años que nombraran tres de sus experiencias más tempranas que pudieran recordar y el período en que éstas habían ocurrido.

Descubrieron que entre más pequeños los niños, más recuerdos tenían de sus primeros años, incluso a los 18 meses de edad. Para confirmarlo, los investigadores entrevistaron a los padres quienes pudieron corroborar muchos de los eventos y la época en que habían tenido lugar.

Dos años más tarde los científicos volvieron a hablar con los mismos niños y una vez más les pidieron que recordaran tres experiencias tempranas de su vida. Los resultados mostraron datos muy distintos: los niños recordaban experiencias muy distintas de las que habían hablado antes. Y muchos de los recuerdos que habían tenido dos años antes habían desaparecido.

"Lo que nos sorprendió es que dimos a los niños claves muy detalladas sobre los recuerdos de los cuales nos habían hablado dos años antes en el estudio" explica a la BBC la doctora Peterson. "Y todos nos respondían: 'no, eso nunca me pasó a mí'".

Los niños que tenían entre 4 y 7 años en la primer entrevista del estudio mostraron recuerdos muy distintos en cada uno de los experimentos.

La doctora Peterson cree que esto se debe a que las memorias muy tempranas de los niños pequeños son frágiles y vulnerables y pueden borrarse fácilmente.

Por otra parte, la mayoría de los niños que tenían entre 10 y 13 años en la primera entrevista describieron las mismas experiencias tempranas en ambos experimentos.

Infancia perdida. "Los recuerdos más tempranos de los niños pequeños parecen cambiar y son reemplazados por recuerdos ocurridos a edades más tardías" explica la investigadora. "Pero los niños mayores se vuelven más consistentes con sus recuerdos a medida que crecen", agrega.

Esto revela, dice la investigadora, que los niños pequeños sí tienen capacidades cognitivas, linguísticas y de memoria para recordar las cosas que les ocurrieron en el pasado. "Todo el fenómeno de la amnesia infantil es claramente un objetivo en movimiento para los niños. Y para los 10 años esos recuerdos parecen haberse cristalizados".

La investigadora agrega que "a medida que perdemos los recuerdos de nuestros primeros años, perdemos parte de nuestra infancia. En esencia, estamos perdiendo todos o casi todos esos eventos que nos ocurrieron". "De manera que nuestra 'infancia psicológica' comienza mucho más tarde que nuestra infancia real", agrega.

Pero la cuestión de por qué olvidamos esas experiencias de la primera infancia, ya sea a los cuatro años o después, todavía no logra resolverse.

Un estudio llevado a cabo por la doctora Patricia Bauer de la Universidad de Emory en Atlanta, Estados Unidos, sugiere que esto podría deberse a que los recuerdos de los primeros años se almacenan en nuestro cerebro de forma distinta que los de años posteriores.

Pero todavía se necesitan más investigaciones para confirmarlo y entender por qué los seres humanos borramos gran parte de nuestra infancia.

Fuente: www.lanacion.com.ar

Jóvenes argentinos premiados en Ciencia


Un equipo de estudiantes fue galardonado por haber desarrollado un sistema económico para eliminar sustancias tóxicas del agua


LOS ANGELES.- "De Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina, Ruth Maurente Jaime y David Varlotta", anunció de pronto una voz en off en el auditorio del Centro de Convenciones de esta ciudad. Los 18 estudiantes de la delegación argentina gritaron y saltaron de sus asientos para agitar la bandera de 15 metros que los acompañó toda la semana en la Feria Internacional de Ciencia y Tecnología Intel-Isef.
Enseguida, Ruth y David recorrieron el pasillo central de la sala con más de 2500 asistentes para ocupar su lugar en el escenario. Acababan de ganar el segundo premio en la categoría de Ciencias Ambientales con un proyecto que los días previos había concentrado mucho interés de los jurados y hasta de organizaciones filantrópicas que recorrieron los 1207 proyectos que compitieron aquí hasta anteayer en 17 categorías de ciencia y tecnología. 
En el escenario, los dos representantes de la Escuela Técnica No. 12 Libertador Gral. José de San Martín se abrazaron para festejar. No era para menos: el resto de los equipos también concursaba con los mejores trabajos de ciencia juvenil de las ferias nacionales de sus países, como los 10 proyectos con los que participó el sub-20 argentino.
"Salir de nuestro club de ciencias al mundo ¡es muy impresionante!", dijo Ruth a La Nacion el jueves pasado, en el stand de su proyecto. "El premio ya es estar acá", agregó David.
Los dos participan del Club de Ciencias ET C16 que funciona en la escuela porteña. El año pasado desarrollaron un sistema económico para destilar agua. La idea surgió para ayudar a los chicos de una escuela de Jujuy, en la frontera con Bolivia, que no pueden cultivar la tierra porque las napas de agua están contaminadas por los desechos de la actividad minera local. Tampoco pueden realizar el cultivo por hidroponia (sin suelo) por falta de agua.
Así, al equipo dirigido por el profesor Daniel Frijón se le ocurrió diseñar un sistema, que, según propuestas que recibieron acá, se podría aplicar hasta en el desierto árabe.
Frente a un prototipo a escala similar a una antena parabólica con una esfera de vidrio en el centro que queda expuesta al sol, unida a un tubo del mismo material, David y Ruth explicaron una y otra vez los días previos que una primera "limpieza" con cloro (del agua a tratar) para eliminar las bacterias más la evaporación y la condensación permiten obtener agua sin sustancias nocivas como el cianuro.
El problema era el arsénico, que seguía dejando residuos. Con ayuda de expertos de la UBA, el equipo aprendió que el helecho serrucho, que crece en el fondo de las casas o en las paredes, absorbe y acumula arsénico. Inventaron así un mecanismo para que floten las raíces y, con una bomba de agua como la que tienen los automóviles para limpiar el parabrisas, resolvieron cómo el agua destilada acumulada en un primer tanque podía pasar al segundo tanque con los helechos.
En un día, el sistema puede producir 80 litros de agua en verano y 57 litros en invierno, porque depende de la intensidad del sol.
Creatividad e innovación
Más de 7 jueces reconocieron la creatividad y la innovación del proyecto argentino, que fue galardonado anteayer con un premio de 1500 dólares. Y otros tantos pasaron por el stand interesados en conocer si habían recibido algún subsidio estatal para desarrollar el proyecto. Hasta un jeque árabe les envió una carta, que los chicos encontraron en el stand: elogiaba la calidad del trabajo, indagaba sobre la posibilidad de aplicar el proyecto en el desierto y, también, de invertir en su desarrollo.
"Para mí sería mejor no estar acá presentando este sistema, porque eso significa que todavía quedan lugares donde no hay acceso al agua", dijo David, que el año pasado terminó el secundario y está en la universidad.
Al bajar del escenario, los chicos se abrazaron con su profesor, que aplaudió y festejó tanto con los demás docentes de la delegación como los estudiantes. El resto de los chicos los recibieron con más abrazos, aplausos y la inmensa bandera que permaneció inmóvil, sujeta con ansiedad sobre las piernas de los chicos, sólo mientras se anunciaban al resto de los 400 ganadores en las tres horas que duró la ceremonia.
El cierre fueron los premios a los tres mejores trabajos de la feria. El primero, de 75.000 dólares, lo recibieron dos estudiantes de California por desarrollar una forma potencialmente más efectiva y menos costosa de tratar el cáncer, que consiste en colocar una simple pieza de hojalata cerca del sitio del tumor antes de aplicar la radioterapia para controlar sus efectos.
Los otros dos proyectos premiados con 50.000 dólares para científicos juveniles fueron de un estudiante de Nevada (EE.UU.), que creó, según el jurado, uno de los sistemas más sensibles para contrarrestar el terrorismo nuclear, y de un equipo de Tailandia, que descubrió que una gelatina en las escamas de los peces sirve para elaborar un envoltorio para el pescado que no daña el medio ambiente. De América latina, la delegación de Brasil fue el país con más proyectos premiados.

Fuente: www.lanacion.com.ar

Más información. 
Proyecto ISEF 2011: Sada
Feria Internacional de Ciencia Intel ISEF 2011
Publicado en Sin categoría

Jóvenes argentinos premiados en Ciencia


Un equipo de estudiantes fue galardonado por haber desarrollado un sistema económico para eliminar sustancias tóxicas del agua


LOS ANGELES.- "De Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina, Ruth Maurente Jaime y David Varlotta", anunció de pronto una voz en off en el auditorio del Centro de Convenciones de esta ciudad. Los 18 estudiantes de la delegación argentina gritaron y saltaron de sus asientos para agitar la bandera de 15 metros que los acompañó toda la semana en la Feria Internacional de Ciencia y Tecnología Intel-Isef.
Enseguida, Ruth y David recorrieron el pasillo central de la sala con más de 2500 asistentes para ocupar su lugar en el escenario. Acababan de ganar el segundo premio en la categoría de Ciencias Ambientales con un proyecto que los días previos había concentrado mucho interés de los jurados y hasta de organizaciones filantrópicas que recorrieron los 1207 proyectos que compitieron aquí hasta anteayer en 17 categorías de ciencia y tecnología. 
En el escenario, los dos representantes de la Escuela Técnica No. 12 Libertador Gral. José de San Martín se abrazaron para festejar. No era para menos: el resto de los equipos también concursaba con los mejores trabajos de ciencia juvenil de las ferias nacionales de sus países, como los 10 proyectos con los que participó el sub-20 argentino.
"Salir de nuestro club de ciencias al mundo ¡es muy impresionante!", dijo Ruth a La Nacion el jueves pasado, en el stand de su proyecto. "El premio ya es estar acá", agregó David.
Los dos participan del Club de Ciencias ET C16 que funciona en la escuela porteña. El año pasado desarrollaron un sistema económico para destilar agua. La idea surgió para ayudar a los chicos de una escuela de Jujuy, en la frontera con Bolivia, que no pueden cultivar la tierra porque las napas de agua están contaminadas por los desechos de la actividad minera local. Tampoco pueden realizar el cultivo por hidroponia (sin suelo) por falta de agua.
Así, al equipo dirigido por el profesor Daniel Frijón se le ocurrió diseñar un sistema, que, según propuestas que recibieron acá, se podría aplicar hasta en el desierto árabe.
Frente a un prototipo a escala similar a una antena parabólica con una esfera de vidrio en el centro que queda expuesta al sol, unida a un tubo del mismo material, David y Ruth explicaron una y otra vez los días previos que una primera "limpieza" con cloro (del agua a tratar) para eliminar las bacterias más la evaporación y la condensación permiten obtener agua sin sustancias nocivas como el cianuro.
El problema era el arsénico, que seguía dejando residuos. Con ayuda de expertos de la UBA, el equipo aprendió que el helecho serrucho, que crece en el fondo de las casas o en las paredes, absorbe y acumula arsénico. Inventaron así un mecanismo para que floten las raíces y, con una bomba de agua como la que tienen los automóviles para limpiar el parabrisas, resolvieron cómo el agua destilada acumulada en un primer tanque podía pasar al segundo tanque con los helechos.
En un día, el sistema puede producir 80 litros de agua en verano y 57 litros en invierno, porque depende de la intensidad del sol.
Creatividad e innovación
Más de 7 jueces reconocieron la creatividad y la innovación del proyecto argentino, que fue galardonado anteayer con un premio de 1500 dólares. Y otros tantos pasaron por el stand interesados en conocer si habían recibido algún subsidio estatal para desarrollar el proyecto. Hasta un jeque árabe les envió una carta, que los chicos encontraron en el stand: elogiaba la calidad del trabajo, indagaba sobre la posibilidad de aplicar el proyecto en el desierto y, también, de invertir en su desarrollo.
"Para mí sería mejor no estar acá presentando este sistema, porque eso significa que todavía quedan lugares donde no hay acceso al agua", dijo David, que el año pasado terminó el secundario y está en la universidad.
Al bajar del escenario, los chicos se abrazaron con su profesor, que aplaudió y festejó tanto con los demás docentes de la delegación como los estudiantes. El resto de los chicos los recibieron con más abrazos, aplausos y la inmensa bandera que permaneció inmóvil, sujeta con ansiedad sobre las piernas de los chicos, sólo mientras se anunciaban al resto de los 400 ganadores en las tres horas que duró la ceremonia.
El cierre fueron los premios a los tres mejores trabajos de la feria. El primero, de 75.000 dólares, lo recibieron dos estudiantes de California por desarrollar una forma potencialmente más efectiva y menos costosa de tratar el cáncer, que consiste en colocar una simple pieza de hojalata cerca del sitio del tumor antes de aplicar la radioterapia para controlar sus efectos.
Los otros dos proyectos premiados con 50.000 dólares para científicos juveniles fueron de un estudiante de Nevada (EE.UU.), que creó, según el jurado, uno de los sistemas más sensibles para contrarrestar el terrorismo nuclear, y de un equipo de Tailandia, que descubrió que una gelatina en las escamas de los peces sirve para elaborar un envoltorio para el pescado que no daña el medio ambiente. De América latina, la delegación de Brasil fue el país con más proyectos premiados.

Fuente: www.lanacion.com.ar

Más información. 
Proyecto ISEF 2011: Sada
Feria Internacional de Ciencia Intel ISEF 2011
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Lluvia de estrellas

Como cada año en alguna de las primeras noches de mayo, ese espectáculo natural que es el cielo tiene preparada para la madrugada de mañana una función especial. Entre las tres y las siete de la mañana habrá una lluvia de estrellas fugaces particularmente torrencial y relacionada con el famoso cometa Halley.

Para observar este show natural no será necesario instrumental alguno. Alcanzará con mirar las estrellas a cara limpia, desde un lugar lo menos iluminado posible.

Lo que aparecerá en el cielo serán destellos de luz, con trayectorias de largos, brillos y colores variables, visibles apenas por unos instantes, aunque es posible que algunos dejen una estela antes de desaparecer por completo.

La lluvia de meteoritos Eta Acuáridas se produce a comienzos del mes de mayo de cada año, cuando la Tierra cruza la órbita del famoso cometa Halley, una franja en el espacio sembrada de diminutas partículas que el cometa va dejando a su paso.

Cuando esos cuerpos ingresan a la atmósfera terrestre, a velocidades que pueden superar los 100.000 kilómetros por hora, entran en combustión por la fricción con el aire y, aunque esa incandescencia se produce a unos 90 kilómetros del suelo y las porciones de materia involucradas tienen el tamaño de un grano de arena , se produce un brillo que se percibe desde la Tierra.
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