VISITA AL CENTRE DE TRANSFUSIÓ . CURS 2011-12

Des de fa ja uns quants anys, des del nostre Departament es realitza una visita al Centre de Transfusió de Castelló. Com pràcticament tots sabeu ja, aquest Centre és la referència en donació de sang de la nostra província. Gràcies a aquesta visita, els alumnes de Biologia Humana poden completar els coneixements sobre lasang, que a nivell teòric realitzem a classe, veint "in situ" els diferents

La reprogramación celular genética retroactiva ya ha sido destronada por la reprogramación directa


¡Que manera de avanzar la ciencia a pasos agigantados! Hace apenas unos días conversábamos del promisorio avance en la medicina regenerativa  representado en el hallazgo del  investigador japonés Shina Yamanaka y cols. al demostrar, en el 2006, que es posible reprogramar genéticamente células ya diferenciadas y devolverlas a un estado propio de las células pluripotentes. Este experimento en ratones  abrió una enorme brecha esperanzadora al obtener tejidos del propio paciente (autólogos) que pudieran colocarse en los órganos dañados recuperando el pronóstico de muchas enfermedades sin temor al temido rechazo inmunológico.
Sin embargo, a pesar del gran descubrimiento debemos ser realistas y revisar lo que ha ocurrido en este tema  5 años posteriores a que Yamanaka descubriera este método.


El Gran problema que se observó a poco andar de éste descubrimiento es que se encontraron varias lesiones mutantes en las células inducidas. Se sabe que las células madres embrionarias (hES) tienen una capacidad intrínseca de formar ciertos tumores (teratomas). 
De la misma forma, las células madres pluripotenciales inducidas (hiPS) puden adquirir mutaciones indeseadas casi imperceptibles que al reprogramarse viran  a tejidos funcionalmente alterados. Por tanto para tener absoluta seguridad de que esto no ocurra se requiere un control de calidad cuya tecnología resulta altamente costosa.
Entonces, mientras no se sepa si estos cambios genéticos reprogramados apenas perceptibles tienen alguna alteración funcional, sería desacertado utilizar las células hiPS clínicamente en humanos. Estos hallazgos fueron un balde de agua fría al optimismo reinante tras los experimentos de Yamanaka..
Sin embargo, en Enero del año pasado (2010), el equipo del Dr. Marius Wernig de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, dio a conocer un nuevo gran avance en las posibilidades de la Medicina regenerativa sin utilizar células madre embrionarias (hES) ni de otras procedencias (hiPS), constituyendo una llamativa demostración de flexibilidad celular. En su trabajo el Dr. Wernig produjo neuronas funcionales a partir de fibroblastos (células iN = Neuronas inducidas), sin pasar por la etapa intermedia de células pluripotentes, según se publicó en el Nature.
La pregunta que se formuló el Dr. Wernig es “«¿podemos pasar de fibroblastos de piel directamente a neuronas?», y la respuesta es afirmativa al lograr con éxito una reprogramación directa sin marcha atrás hacia el riesgoso estadio pluripotente”. Es decir, una transformación de un tipo celular, fibroblastos hacia otro distinto, células nerviosas.
Este nuevo gran avance de Wernig, tiene dos grandes ventajas: permite omitir los riesgos de las células pluripotenciales inducidas (hiPS), cuales son los teratomas o alteraciones funcionales y por otra parte evita el cuestionamiento ético de la producción de embriones con capacidad de desarrollo.
La desventaja es que estas células neuronales inducidas (iN) no tienen una capacidad de expansión por lo cual la cantidad de tejido terapéutico resulta insuficiente.
En Noviembre de 2010, el Dr. Mickie Bathia, de la Universidad canadiense McMaster, en Hamilton (Ontario), demuestra la obtención de células sanguíneas a partir de células de piel, sin pasar por el estado de células pluripotentes (ihPS). Las células producidas fueron de las tres series sanguíneas: glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas lo cual representa resultados cuantitativa y cualitativamente alentadores.
Los experimentos hechos hasta ahora han sido en animales (ratas). La siguiente prueba es la de intentar trasplante a seres humanos, aunque esto habrá de esperar hasta despejar todas las dudas pendientes.
Hasta que se resuelvan los problemas planteados en estos experimentos, la falta de expansión de estas células, la no diferenciación epigenética y el control de la inserción de los genes en regiones seguras de su genoma, habrá que seguir investigando.
El avance exitoso de estos hallazgos podrá resolver, más temprano que tarde, la reparación de tantos tejidos dañados como sea posible  con aplicaciones tan atractivas como el desarrollo de modelos para estudios de terapias de enfermedades específicas. Las aplicaciones biomédicas no serían útiles solo para las enfermedades neurodegenerativas, como la enfermedad de Parkinson, sino además para otras enfermedades que afectan a la actividad neuronal del cerebro, como la depresión, esquizofrenia o incluso trastornos autistas. Resueltos los problemas bioéticos de la utilización de los embriones, estamos ad portas a lo que puede ser una nueva y esperanzadora etapa de la medicina regenerativa, que comenzó a finales del 2006, con las extraordinarias investigaciones del Dr. Yamanaka.
De acuerdo a lo expuesto podemos destacar como la ciencia médica avanza a pasos agigantados y abre la esperanza cercana de una nueva era que cambiará el concepto de la medicina del futuro.


La reprogramación celular genética retroactiva ya ha sido destronada por la reprogramación directa


¡Que manera de avanzar la ciencia a pasos agigantados! Hace apenas unos días conversábamos del promisorio avance en la medicina regenerativa  representado en el hallazgo del  investigador japonés Shina Yamanaka y cols. al demostrar, en el 2006, que es posible reprogramar genéticamente células ya diferenciadas y devolverlas a un estado propio de las células pluripotentes. Este experimento en ratones  abrió una enorme brecha esperanzadora al obtener tejidos del propio paciente (autólogos) que pudieran colocarse en los órganos dañados recuperando el pronóstico de muchas enfermedades sin temor al temido rechazo inmunológico.
Sin embargo, a pesar del gran descubrimiento debemos ser realistas y revisar lo que ha ocurrido en este tema  5 años posteriores a que Yamanaka descubriera este método.


El Gran problema que se observó a poco andar de éste descubrimiento es que se encontraron varias lesiones mutantes en las células inducidas. Se sabe que las células madres embrionarias (hES) tienen una capacidad intrínseca de formar ciertos tumores (teratomas). 
De la misma forma, las células madres pluripotenciales inducidas (hiPS) puden adquirir mutaciones indeseadas casi imperceptibles que al reprogramarse viran  a tejidos funcionalmente alterados. Por tanto para tener absoluta seguridad de que esto no ocurra se requiere un control de calidad cuya tecnología resulta altamente costosa.
Entonces, mientras no se sepa si estos cambios genéticos reprogramados apenas perceptibles tienen alguna alteración funcional, sería desacertado utilizar las células hiPS clínicamente en humanos. Estos hallazgos fueron un balde de agua fría al optimismo reinante tras los experimentos de Yamanaka..
Sin embargo, en Enero del año pasado (2010), el equipo del Dr. Marius Wernig de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, dio a conocer un nuevo gran avance en las posibilidades de la Medicina regenerativa sin utilizar células madre embrionarias (hES) ni de otras procedencias (hiPS), constituyendo una llamativa demostración de flexibilidad celular. En su trabajo el Dr. Wernig produjo neuronas funcionales a partir de fibroblastos (células iN = Neuronas inducidas), sin pasar por la etapa intermedia de células pluripotentes, según se publicó en el Nature.
La pregunta que se formuló el Dr. Wernig es “«¿podemos pasar de fibroblastos de piel directamente a neuronas?», y la respuesta es afirmativa al lograr con éxito una reprogramación directa sin marcha atrás hacia el riesgoso estadio pluripotente”. Es decir, una transformación de un tipo celular, fibroblastos hacia otro distinto, células nerviosas.
Este nuevo gran avance de Wernig, tiene dos grandes ventajas: permite omitir los riesgos de las células pluripotenciales inducidas (hiPS), cuales son los teratomas o alteraciones funcionales y por otra parte evita el cuestionamiento ético de la producción de embriones con capacidad de desarrollo.
La desventaja es que estas células neuronales inducidas (iN) no tienen una capacidad de expansión por lo cual la cantidad de tejido terapéutico resulta insuficiente.
En Noviembre de 2010, el Dr. Mickie Bathia, de la Universidad canadiense McMaster, en Hamilton (Ontario), demuestra la obtención de células sanguíneas a partir de células de piel, sin pasar por el estado de células pluripotentes (ihPS). Las células producidas fueron de las tres series sanguíneas: glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas lo cual representa resultados cuantitativa y cualitativamente alentadores.
Los experimentos hechos hasta ahora han sido en animales (ratas). La siguiente prueba es la de intentar trasplante a seres humanos, aunque esto habrá de esperar hasta despejar todas las dudas pendientes.
Hasta que se resuelvan los problemas planteados en estos experimentos, la falta de expansión de estas células, la no diferenciación epigenética y el control de la inserción de los genes en regiones seguras de su genoma, habrá que seguir investigando.
El avance exitoso de estos hallazgos podrá resolver, más temprano que tarde, la reparación de tantos tejidos dañados como sea posible  con aplicaciones tan atractivas como el desarrollo de modelos para estudios de terapias de enfermedades específicas. Las aplicaciones biomédicas no serían útiles solo para las enfermedades neurodegenerativas, como la enfermedad de Parkinson, sino además para otras enfermedades que afectan a la actividad neuronal del cerebro, como la depresión, esquizofrenia o incluso trastornos autistas. Resueltos los problemas bioéticos de la utilización de los embriones, estamos ad portas a lo que puede ser una nueva y esperanzadora etapa de la medicina regenerativa, que comenzó a finales del 2006, con las extraordinarias investigaciones del Dr. Yamanaka.
De acuerdo a lo expuesto podemos destacar como la ciencia médica avanza a pasos agigantados y abre la esperanza cercana de una nueva era que cambiará el concepto de la medicina del futuro.


Estudio prometedor para reducir la prevalencia de cáncer de mama



Cerca de 250 oncólogos, cirujanos, patólogos, epidemiólogos, biólogos moleculares y especialistas en bioinformática de Estados Unidos, Argentina, Brasil, Chile, México y Uruguay participaron en un encuentro de trabajo en la ciudad mexicana de Guadalajara para afianzar un estudio regional cuyo objetivo es reducir la prevalencia de cáncer de mama en la región. Este tipo de cáncer es el más frecuente en las mujeres, tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud su incidencia está aumentando especialmente en los países en desarrollo, donde la mayoría de los casos se diagnostican en fases avanzadas. Por este motivo la Red de Investigación de Cáncer de los Estados Unidos y de América Latina –que se puso en marcha en 2009 y fue impulsada por el Instituto Nacional del Cáncer (NCI, según sus silgas en inglés) de Estados Unidos – implementa un estudio en el que participarán 2500 pacientes de los cinco países mencionados. “Este programa de investigación de cáncer está integrado por instituciones de investigación básica, hospitales, universidades y organismos gubernamentales de los cinco países latinoamericanos participantes. 
El objetivo es unir la investigación básica con la aplicada con el propósito de desarrollar métodos eficaces de prevención, de detección precoz e implementación de tratamientos adecuados para los tipos de cáncer que afectan a las mujeres en la región”, indicó a la Agencia CyTA el doctor Jorge Gómez, director de la Oficina de Desarrollo de Programas de Cáncer en América Latina del NCI cuya tarea consiste en coordinar este estudio en los países participantes. Y agregó: “Hasta la fecha se han descrito en Estados Unidos cuatro tipos diferentes de cáncer de mama a partir de estudios genéticos realizados en muestras de pacientes. Esta información se buscó ante la evidencia clínica de que, en promedio, las mujeres afroamericanas tenían una incidencia de mortalidad mucho más alta que otros grupos de mujeres frente a los tratamientos estandarizados que combinan el tratamiento hormonal con la quimioterapia, entre otras técnicas. A raíz de esta observación se hizo una investigación a nivel molecular de los genes y se encontró que un grupo muy alto de afroamericanas presentaba un tipo de cáncer de mama caracterizado por mutaciones genéticas que se diferenciaban de los otros subtipos", explicó Gómez.
A partir de estos estudios se descubrió que, aunque presentan distintos niveles de sobrevivencia, tres de esos subtipos de cáncer de mamá responden más al tratamiento hormonal, mientras que el otro responde mejor a la quimioterapia. “Dependiendo de cual sea el tipo de tumor, se elige el tratamiento más efectivo. Esto significa que después de la cirugía se decide si se aplica o no la terapia hormonal, la radioterapia o la quimioterapia, o una combinación de estas metodologías. Lo que aún no sabemos es si las pacientes latinoamericanas corresponden a perfiles genético-moleculares de cáncer de mama descritos en pacientes norteamericanas y europeas, o a otros perfiles que aún no se han descubierto. En un plazo de un año esperamos tener los primeros resultados a partir del análisis de las muestras de tejido tumoral de parte de las 2500 pacientes que participarán en este estudio regional”, indicó el especialista. En la primera etapa, el NCI promovió la formación de las redes nacionales que posteriormente dieron nacimiento a la red internacional de los cinco países.
En la Argentina esta red -que cuenta con el apoyo del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva- está constituida por la Fundación Instituto Leloir, el Hospital de Oncología de Buenos Aires, “Marie Curie”, el Hospital Nacional de Oncología, “Angel Roffo”, el Hospital “Eva Peron” de la provincia de Buenos Aires y la Universidad Católica de Córdoba. Hasta la fecha se han incorporado al estudio regional cerca de 150 pacientes y se estima que en 3 años los 25 hospitales involucrados en el proyecto podrán incluir la participación de las 2500 pacientes. Para la realización de este proyecto de investigación el NCI aporta alrededor de 2,5 millones de dólares anuales en la red latinoamericana y los ministerios de los países participantes co-financian este programa. Mejor diagnóstico, mejor tratamiento La complejidad del estudio epidemiológico y genético del cáncer de mama en los cinco países latinoamericanos es abordada por un equipo interdisciplinario de especialistas.
“La magnitud de la investigación hace necesaria la incorporación de equipos de bioinformática que deben procesar millones de datos de los pacientes (sexo, edad, tipos de tumores, entre otra clase de información que se conservará en el anonimato), antecedentes familiares de cáncer, respuesta al tratamiento estandarizado de cáncer de mama que se brinda en los hospitales, y los resultados de los análisis genéticos de las muestras de tumores que se almacenan en biobancos para su conservación” indicó el doctor Osvaldo Podhajcer, coordinador del consorcio argentino que integra el proyecto regional. De acuerdo con Podhajcer, que también se desempeña como jefe del Laboratorio de Terapia Molecular y Celular de la Fundación Instituto Leloir, y es investigador del Conicet, “se ha demostrado que sólo alrededor del 20 por ciento de las pacientes en cierto estadío de la enfermedad que reciben quimioterapia asociada a la cirugía se benefician realmente con esa terapia. El saldo de ello es que, cada año, alrededor de 9 mil argentinas estarían recibiendo un tratamiento que en principio no les aporta beneficios adicionales. Hoy no sabemos como identificar a estas pacientes y este proyecto regional apunta a definir con absoluta certeza el pronóstico de cada paciente y ,por ende, definir el tipo de tratamiento debe recibir. De esta forma estaremos mejorando su salud y a la vez disminuyendo los costos de los tratamientos para el sistema global de salud”.
Para determinar los tipos moleculares de cáncer de mama de pacientes latinoamericanas se van a realizar estudios de las muestras de tejidos de cáncer de mama de las pacientes atendidas en los hospitales de los cinco países participantes. La doctora Andrea Llera, investigadora de Conicet en el Laboratorio de Terapia Molecular y Celular del Instituto Leloir, coordina el estudio genómico de las muestras que se obtienen en la Argentina. “Nuestro rol consiste en analizar los tumores a nivel genómico e identificar los genes responsables de que un tumor sea más o menos agresivo y que ocasione, o no, metástasis, entre otras características. Por cada tumor, estudiaremos la actividad de todos los genes. De este modo podremos tener un primer panorama sobre los tipos de cáncer de mama de la Argentina y comparar esta información con los resultados que obtengan nuestros colegas en los otros países”, puntualizó la especialista.
Consultado por la Agencia CyTA sobre la relevancia del proyecto internacional de investigación de cáncer de mama, el doctor Ignacio Miguel Muse –que se desempeña como coordinador del estudio en Uruguay- destacó que “es la primera vez que países latinoamericanos emprenden una investigación oncológica conjunta, cofinanciada, independiente y académica, con participación directa en la planificación, en la ejecución y en la evaluación de los resultados del proyecto, instalando una red eficiente para futuros desarrollos en la materia”. 


Estudio prometedor para reducir la prevalencia de cáncer de mama



Cerca de 250 oncólogos, cirujanos, patólogos, epidemiólogos, biólogos moleculares y especialistas en bioinformática de Estados Unidos, Argentina, Brasil, Chile, México y Uruguay participaron en un encuentro de trabajo en la ciudad mexicana de Guadalajara para afianzar un estudio regional cuyo objetivo es reducir la prevalencia de cáncer de mama en la región. Este tipo de cáncer es el más frecuente en las mujeres, tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud su incidencia está aumentando especialmente en los países en desarrollo, donde la mayoría de los casos se diagnostican en fases avanzadas. Por este motivo la Red de Investigación de Cáncer de los Estados Unidos y de América Latina –que se puso en marcha en 2009 y fue impulsada por el Instituto Nacional del Cáncer (NCI, según sus silgas en inglés) de Estados Unidos – implementa un estudio en el que participarán 2500 pacientes de los cinco países mencionados. “Este programa de investigación de cáncer está integrado por instituciones de investigación básica, hospitales, universidades y organismos gubernamentales de los cinco países latinoamericanos participantes. 
El objetivo es unir la investigación básica con la aplicada con el propósito de desarrollar métodos eficaces de prevención, de detección precoz e implementación de tratamientos adecuados para los tipos de cáncer que afectan a las mujeres en la región”, indicó a la Agencia CyTA el doctor Jorge Gómez, director de la Oficina de Desarrollo de Programas de Cáncer en América Latina del NCI cuya tarea consiste en coordinar este estudio en los países participantes. Y agregó: “Hasta la fecha se han descrito en Estados Unidos cuatro tipos diferentes de cáncer de mama a partir de estudios genéticos realizados en muestras de pacientes. Esta información se buscó ante la evidencia clínica de que, en promedio, las mujeres afroamericanas tenían una incidencia de mortalidad mucho más alta que otros grupos de mujeres frente a los tratamientos estandarizados que combinan el tratamiento hormonal con la quimioterapia, entre otras técnicas. A raíz de esta observación se hizo una investigación a nivel molecular de los genes y se encontró que un grupo muy alto de afroamericanas presentaba un tipo de cáncer de mama caracterizado por mutaciones genéticas que se diferenciaban de los otros subtipos", explicó Gómez.
A partir de estos estudios se descubrió que, aunque presentan distintos niveles de sobrevivencia, tres de esos subtipos de cáncer de mamá responden más al tratamiento hormonal, mientras que el otro responde mejor a la quimioterapia. “Dependiendo de cual sea el tipo de tumor, se elige el tratamiento más efectivo. Esto significa que después de la cirugía se decide si se aplica o no la terapia hormonal, la radioterapia o la quimioterapia, o una combinación de estas metodologías. Lo que aún no sabemos es si las pacientes latinoamericanas corresponden a perfiles genético-moleculares de cáncer de mama descritos en pacientes norteamericanas y europeas, o a otros perfiles que aún no se han descubierto. En un plazo de un año esperamos tener los primeros resultados a partir del análisis de las muestras de tejido tumoral de parte de las 2500 pacientes que participarán en este estudio regional”, indicó el especialista. En la primera etapa, el NCI promovió la formación de las redes nacionales que posteriormente dieron nacimiento a la red internacional de los cinco países.
En la Argentina esta red -que cuenta con el apoyo del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva- está constituida por la Fundación Instituto Leloir, el Hospital de Oncología de Buenos Aires, “Marie Curie”, el Hospital Nacional de Oncología, “Angel Roffo”, el Hospital “Eva Peron” de la provincia de Buenos Aires y la Universidad Católica de Córdoba. Hasta la fecha se han incorporado al estudio regional cerca de 150 pacientes y se estima que en 3 años los 25 hospitales involucrados en el proyecto podrán incluir la participación de las 2500 pacientes. Para la realización de este proyecto de investigación el NCI aporta alrededor de 2,5 millones de dólares anuales en la red latinoamericana y los ministerios de los países participantes co-financian este programa. Mejor diagnóstico, mejor tratamiento La complejidad del estudio epidemiológico y genético del cáncer de mama en los cinco países latinoamericanos es abordada por un equipo interdisciplinario de especialistas.
“La magnitud de la investigación hace necesaria la incorporación de equipos de bioinformática que deben procesar millones de datos de los pacientes (sexo, edad, tipos de tumores, entre otra clase de información que se conservará en el anonimato), antecedentes familiares de cáncer, respuesta al tratamiento estandarizado de cáncer de mama que se brinda en los hospitales, y los resultados de los análisis genéticos de las muestras de tumores que se almacenan en biobancos para su conservación” indicó el doctor Osvaldo Podhajcer, coordinador del consorcio argentino que integra el proyecto regional. De acuerdo con Podhajcer, que también se desempeña como jefe del Laboratorio de Terapia Molecular y Celular de la Fundación Instituto Leloir, y es investigador del Conicet, “se ha demostrado que sólo alrededor del 20 por ciento de las pacientes en cierto estadío de la enfermedad que reciben quimioterapia asociada a la cirugía se benefician realmente con esa terapia. El saldo de ello es que, cada año, alrededor de 9 mil argentinas estarían recibiendo un tratamiento que en principio no les aporta beneficios adicionales. Hoy no sabemos como identificar a estas pacientes y este proyecto regional apunta a definir con absoluta certeza el pronóstico de cada paciente y ,por ende, definir el tipo de tratamiento debe recibir. De esta forma estaremos mejorando su salud y a la vez disminuyendo los costos de los tratamientos para el sistema global de salud”.
Para determinar los tipos moleculares de cáncer de mama de pacientes latinoamericanas se van a realizar estudios de las muestras de tejidos de cáncer de mama de las pacientes atendidas en los hospitales de los cinco países participantes. La doctora Andrea Llera, investigadora de Conicet en el Laboratorio de Terapia Molecular y Celular del Instituto Leloir, coordina el estudio genómico de las muestras que se obtienen en la Argentina. “Nuestro rol consiste en analizar los tumores a nivel genómico e identificar los genes responsables de que un tumor sea más o menos agresivo y que ocasione, o no, metástasis, entre otras características. Por cada tumor, estudiaremos la actividad de todos los genes. De este modo podremos tener un primer panorama sobre los tipos de cáncer de mama de la Argentina y comparar esta información con los resultados que obtengan nuestros colegas en los otros países”, puntualizó la especialista.
Consultado por la Agencia CyTA sobre la relevancia del proyecto internacional de investigación de cáncer de mama, el doctor Ignacio Miguel Muse –que se desempeña como coordinador del estudio en Uruguay- destacó que “es la primera vez que países latinoamericanos emprenden una investigación oncológica conjunta, cofinanciada, independiente y académica, con participación directa en la planificación, en la ejecución y en la evaluación de los resultados del proyecto, instalando una red eficiente para futuros desarrollos en la materia”.