Cursos 2do. cuatrimestre de 2016 – Escuela de Maestros (ex – CePA)

Está abierta la inscripción para los cursos regulares del segundo cuatrimestre:
http://www.buenosaires.gob.ar/educacion/escuelademaestros/cursos-2o-cuatrimestre
En este cuatrimestre voy a dictar el curso Nº 628 "Cómo transformar un blog en una herramienta para la educación".
Es de la modalidad combinada (semi-presencial): 7 (siete) encuentros presenciales de frecuencia quincenal y 6 (seis) encuentros en el Campus Virtual con participación obligatoria.
Se cursa los miércoles de 18 a 21 hs en la sede Central: Av. Santa Fe 4360 4to. piso, comenzando el 24 de agosto de 2016.



¿Quiénes pueden realizarlos?:

Están destinados a docentes en ejercicio e inscriptos en el Sistema de Clasificación Docente de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Tienen modalidad presencial, a distancia y combinada (semipresencial) con cursada bimestral o cuatrimestral.

Modalidades de cursada

  • A distancia:Bimestral y cuatrimestral. Se cursan a través del Campus Escuela de Maestros y tienen uno y dos encuentros presenciales respectivamente.
  • Presencial:Bimestral: 7 encuentros de frecuencia semanal.Cuatrimestral: 13 encuentros de frecuencia semanal.Combinada (semi-presencial): 7 encuentros presenciales de frecuencia quincenal y 6 encuentros en el Campus con participación obligatoria.
Inscripción: 29 de julio a 18 de agosto de 2016Cursada: a partir del 22 de agosto (según el día de cursada de cada propuesta)
Los cursos bimestrales acreditan 30 h/c y los cuatrimestrales 60 h/c. El puntaje es determinado por las Juntas de Clasificación Docente correspondientes.

[Libro] Química entre nosotros

Este libro habla de las relaciones entre sexos en la sociedad, sea la humana o no. Todo ello explicado desde el punto de vista bioquímico. Si alguna vez pensáis que lo que sale de vuestra mente está un algún lugar en el que la ciencia no pueda aportar nada, tendréis que replantearos esta situación, pues si bien los animales tienen unos parecidos asombrosos a nosotros, por otro lado, hay casos en que se pone de manifiesto que la química lo es todo. Os comento lo que más me ha llamado la atención del libro.

Algunos animales, como el modesto ratón de la pradera, actúan, en lo que se refiere al sexo y al amor, de forma asombrosamente parecida a nosotros. Crean vínculos monógamos, se “enamoran”, lloran la pérdida d su parea, echan de menos a su familia, practican el sexo como respuesta a estímulos químicos, engañan a sus “cónyuges”. Y, por si fuera poco, se ha podido demostrar que algunos de los genes que intervienen en este tipo de conductas también influyen en nuestras conductas.

Se han llegado a hacer experimentos con ratones en distintas circunstancias sociales: después de una separación de sus familias o una separación de sus parejas se les colgaba de la cola. Estos últimos actuaban como si nada les importase. Los científicos sabían de cuál era cada grupo sólo verles al primer instante. Vamos, que estaban deprimidos, y se notaba.

En 1960, Luis Guerrero, un médico que trabajaba en un hospital de Santo Domingo, se topó con que algunas historias de niñas que se estaban convirtiendo en niños. No disponía de medios para investigar, así que poco pudo hacer. Posteriormente se trasladó a los EEUU sin olvidar nunca aquella historia de Las Salinas. Allí despertó la curiosidad de sus colegas y les convenció de que viajaran a Las Salinas, en la República Dominicana.

Era un viaje peligroso, de unos 250 km en coche desde Santo Domingo. Pero cuando llegaron aquel equipo de científicos en seguida descubrió dos docenas de chicas afeadas que habían nacido con inequívocos rasgos de mujer. Tenían genitales de aspecto femenino, con labios y clítoris. A medida que fueron creciendo, aquellas chicas se ponían lazos en el pelo y en sus vestidos; y hacían las tareas domésticas que en Las Salinas se consideraban cosa de chicas, mientras que los chicos se juntaban para armar jaleo y demás.

Y más o menos en la pubertad les crecía el pene. Los labios mayores se convertían en escrotos que contenían testículos y cambiaba su comportamiento. No era la primera generación que sucedía. Se les llamaba “machihembras” y la mayoría se casaba. Algunas tenían hijos. La machihembra tenía un tenía un pene más pequeño que la media y no le salía mucha barba. Desgraciadamente, sufrían cierto estigma social: imaginad las burlas de un adolescente que antiguamente había sido una niña. Pero eran varones en todos los sentidos y se aceptaban a sí mismos como tales.

Cromosómicamente eran XY. El clítoris no era tal, sino un pene que estaba esperando las instrucciones. También tenían testículos, pero no habían descendido, y los labios mayores eran en realidad la materia prima para el escroto. Parecían niñas pero eran realmente niños.

La causa era una mutación, un error en un gen que tiene las instrucciones para que las células fabriquen una proteína llamada 5-alfa-reductasa. Las células no tienen iniciativa propia, sino que necesitan instrucciones. Pues bien, la 5-alfa-reductasa es una proteína cuya función es convertir la testosterona en un andrógeno aún más potente: la DHT, que indica a las células que tienen que empezar a formar el pene, la próstata y el escroto. Aquella mutación genética provocaba que las machihembras nunca recibieran la señal para empezar a construir los genitales masculinos.

La testosterona también funcionaría, pero no con la misma eficacia. Aunque en estado fetal fabricaban testosterona, no era suficiente; pero cuando llegaban a la pubertad y tenían la fabricación masiva de testosterona proveniente de aquellos testículos no descendidos (con una pequeña ayuda de las glándulas suprarrenales), el desarrollo continuaba.

En EEUU, aproximadamente uno de cada mil bebés nace con genitales ambiguos. Puede nacer una niña con un clítoris sobredimensionado parecido a un pene; o un niño que tenga un micropene o que carezca totalmente del mismo y sus testículos no hayan descendido.

Los cirujanos tienen un dicho: “es más fácil hacer un agujero que un mástil”. Entonces, dado un bebé con genitales ambiguos, sea XX o XY, ¿qué hacer? Aquí comenta el caso de la familia Reimer que ya os comenté en su día.http://www.historiasdelaciencia.com/?p=1215

Las vacas rara vez tienen gemelos. Si cuando los tienen, ambos son machos o hembras, no parece haber problema; pero si son de sexo diferente, normalmente, la hembra es estéril y el macho es perfectamente normal. Entre 1916 y 1917, Frank Lillie, de la Universidad de Chicago descubrió que tenían ovotestículos, una amalgama de gónadas masculinas y femeninas. Lillie se dio cuenta de que los fetos masculinos empezaban a fabricar hormonas “específicamente masculinas” (la testosterona no se descubrió hasta 1935) antes de que la máquina hormonal del feto femenino empezara a bombear. La hembra, por tanto, recibía una dosis de esas hormonas masculinas y, por tanto, se iba masculinizando.

Aproximadamente uno de cada 20.400 bebés varones (definiendo varón por ser XY) nace con una dolencia denominada Síndrome de Inestabilidad de los Andrógenos (SIA). Carecen de receptores a los andrógenos, en particular el DHT. No poseen los amarres celulares para recibir sus instrucciones. Aunque se trata de varones XY, quienes padecen SIA nacen con un cuerpo de aspecto femenino y sus testículos no han descendido. Parecido a las machihembras, pero cuando se hacen mayores sienten atracción por los hombres y en sus cerebros son mujeres.

Pero no hay que confundirlo con la homosexualidad. Un ser humano XY con SIA es una mujer. Si una persona con pene y barba abundante se muestra en total convicción de que tendía que ser una mujer, esa persona es una mujer, no un hombre homosexual. Un hombre que se siente atraído por hombres, que se comporta y siente como un hombre, es efectivamente un hombre; lo único que sucede con su cerebro es que es homosexual.

Sobre el placer del sexo nos recuerda los argumentos de Schopenhauer:

“Tan solo imaginemos que el acto de procreación no fuera ni una necesidad, ni viniera acompañado de un extremo placer; sino que fuera un asunto de pura reflexión racional: ¿podría entonces seguir existiendo la raza humana? ¿Acaso todo el mundo no sentiría tanta compasión por la siguiente generación como para preferir ahorrarle la carga de la existencia?”

El sistema de recompensa sexual se ha convertido en un fetiche de belleza en sí. De lo contrario, ¿cómo se explican los aproximadamente 13.000 millones de dólares que se gastan cada año los estadounidenses en cirugía estética y los 37.000 millones de dólares que se gastan al año en servicios y productos de belleza? El gasto mundial está en torno a los 170.000 millones de dólares.

Los circuitos de recompensa de nuestro cerebro son muy poderosos y a veces una enfermedad lo pone de manifiesto. En 2002 unos médicos de Texas describieron el caso de un hombre cuya esclerosis múltiple le había provocado lesiones en el lado derecho del hipotálamo. Desarrolló un deseo insaciable de tocar pechos de mujer. Un californiano de 59 años aquejado de Parkinson se sometió a una operación en el cerebro, y estaba tomando L-dopa contra el Parkinson, que se convierte en dopamina. Después de la cirugía, los médicos informaron que el paciente reclamaba sexo oral hasta 12 y 13 veces al día a su esposa de 41 años y pese a que ella sufría una dolencia cardíaca. El hombre se masturbaba a menudo y proponía relaciones sexuales a las amigas de su esposa. Posteriormente empezó a contratar strippers y buscar prostitutas. En un momento dado, su esposa le sorprendió intentando masturbarse mientras miraba una fotografía de su nieta de 5 años.

Adam Smith y Jeffrey French experimentaron con parejas de titís. A algunos les nebulizó oxitocina por la nariz de algunos y no de otros. A los que se había administrado la oxitocina pasaban más tiempo acurrucados junto a su pareja. Posteriormente les dio bloqueantes de la oxitocina, o sea, buscaba el efecto contrario. A aquellos a los que se les administró ni siquiera compartían la comida con su pareja.

Cuando un macho de rape se topa con una hembra la abre a mordiscos y penetra en ella, fusionando sus vasos sanguíneos y va disolviéndose hasta que es prácticamente un hipotálamo y una bolsa de testículos adheridos al cuerpo de la hembra. Las hembras de rape no son tan fieles: a veces se encuentran ejemplares que llevan colgando testículos como otros tantos trofeos.

Hay quien afirma que la misma química que nos asocia a nuestra pareja también lo hace con la territorialidad. De alguna manera, las mujeres se convierten en una extensión del territorio en el cerebro masculino y es por ello que quien establece fuertes vínculos con su pareja también se mostrará agresivo a la hora de defenderla: sexo, amor y agresividad estarían mezcladas en el cerebro.

También hay quien dice que los sentimientos que surgen de la adicción a las drogas son muy parecidos a los que nos surgen en el amor, como si este último fuera adictivo. De hecho, el amor nos engancha casi igual que las drogas; la diferencia es que las drogas pueden ser mucho más potentes que los lazos humanos. Todo ello está relacionado con los circuitos cerebrales de las recompensas.

También está el factor aburrimiento que viene después de mucho tiempo. Es el amor de los progenitores que se “enamoran” de sus bebés pero que con el tiempo, al igual que los romances entre adultos, existe el riesgo de aburrimiento, por no hablar de aversión. No obstante, las madres que consumen drogas descuidan realmente a sus bebés ya que afectan a la capacidad de vincularse con sus hijos.

Las separaciones o divorcios pueden ser traumáticas. Algunas personas reaccionan a la pérdida del amor con conductas extremas y se convierten en acosadores o se suicidan. Y tanto queremos evitarlo que hay personas que deciden permanecer en una relación aun sabiendo que la pareja les ha sido infiel.

La monogamia social y la monogamia sexual pueden ser dos cosas completamente diferentes, aunque la mayoría de las sociedades insisten en vincularlas. Por ejemplo, la mayoría de la gente que tiene relaciones sexuales al margen del matrimonio quiere mantener esa experiencia totalmente separada de su vida hogareña. Si una amante viene a visitarlo al trabajo, la echa en seguida. Lo mismo sucede con las drogas: se quiere tener separada de la vida hogareña y si alguien viene a venderla al hogar de alguien lo echa en seguida.

Pero no solo eso. Durante la Edad Media había en muchas ciudades un burdel reconocido y legal. Entre las élites existía un reconocimiento explicito de que el matrimonio y el amor romántico eran dos cosas distintas. La primera regla del libro De amore,de Andreas Capellanus se dice que “EL matrimonio no es una excusa para no amar”, que “el único amor verdadero es el adúltero” y que “dado que el matrimonio era económico y político, no era amor verdadero, y que uno se casaba por motivos prácticos”.

Cuando a un tití macho criado en cautividad se le presenta por primera vez una hembra, se vuelve un mono muy caliente. Durante los primeros diez días se aparea con su nueva novia una media de más de tres veces cada media hora. Ambos forman un vínculo monógamo. Al cabo de 60 días, ya no tienen relaciones sexuales en absoluto. Pero siguen acurrucándose juntos, mucho más que al principio. Pasan de ser una pareja de jóvenes amantes a un matrimonio con muchos años a sus espaldas. Podría denominarse un matrimonio con compañerismo.

Un equipo internacional de científicos anunció en 2011 un estudio que habían hecho observando durante 3 años 164 nidos de carbonero común (Parus major). EL 13% de los pollos eran fruto de apareamientos acaecidos fuera de la pareja. Pero lo curioso es que más que contar el aspecto físico del adúltero, los machos que tenían comportamientos más “intrépidos” engendraban un número sensiblemente mayor de pollos con hembras distintas de su pareja que los machos más “tímidos” que tendían a permanecer junto a su pareja. Y lo mismo con las hembras “intrépidas” que tenían un número de descendientes mayor fruto de un apareamiento fuera de la pareja.

Los sacerdotes católicos romanos a menudo eran hombres casados hasta el Primer Concilio Lateranense de 1123, momento en que la Iglesia declaró:

“Prohibimos terminantemente que los sacerdotes, los diáconos, los vicediáconos y los monjes tengan concubinas o contraigan matrimonio. Decretamos, conforme a las definiciones de los cánones sagrados, que los matrimonios ya contraídos por dichas personas deben disolverse y que las personas sean condenadas a realizar penitencia.”

Una de las razones de ese mandamiento era el temor de Roma de que los descendientes pudieran heredar bienes de la Iglesia.

Hay estudios que encuentran fuertes correlaciones entre la posición que ocupan los empleados en la jerarquía de una empresa y la tendencia a cometer adulterio. Tanto hombres como mujeres. Los estudios mostraban que estas personas tenían más confianza en sí mismas, eran más extrovertidas e intrépidas. No significa que todos lo sean, por supuesto, pero ahí estaban los datos.

Respecto a la pregunta de si los seres humanos están diseñados para ser sexualmente monógamos, la respuesta parece ser: “depende”. Algunos lo están y oros puede que no tanto.

“El amor es una adicción: no solo en sentido metafórico, sino una adicción real. Algunas personas sencillamente son propensas a mantener relaciones sexuales fuera del vínculo social. Ni siquiera esos dichosos pingüinos que viven allá abajo, en el casquete polar, los que aparecían en el documental que todos admirábamos son tan monógamos como pensábamos. Y lo peor de todo: el amos no consiste más que en unos compuestos químicos que estimulan una actividad neuronal en unos circuitos bien definidos y no fue concebido para elevarnos a ningún tipo de plano espiritual superior, sino para engatusarnos maquinalmente y que nos reproduzcamos, maximizando nuestra “aptitud” evolutiva. Es todo tan vil.”

Una investigadora, Kathy French, comentaba un determinado papel de determinadas hormonas como la vasopresina, durante un seminario para sus estudiantes de biología y recordaba entre risas que mucha gente se ofendía: “Decían cosas del tipo: ¡cómo se puede reducir una experiencia emocional y mágica a simples hormonas! ¡Quiero decir, de verdad les ofendía!”

La naturaleza no es moral ni inmoral. Sencillamente, es.

Recomendado para todos los públicos.

Portada del libro

Libro: “Química entre nosotros”
Autores: Larry Young y Brian Alexander
Traducción: Alejandro Pradera

2° Foro de debate #LaInformáticaComoMateria

El 14 de julio realizamos una nueva jornada titulada "2do. foro de debate #LaInformáticaComoMateria". Fue un gran trabajo en equipo de la Comisión Directiva de la //ADICRA, otro gran paso en nuestra lucha por el lugar que nuestra disciplina se merece en la currícula escolar.

El mismo contó con la presencia de varios invitados de lujo, cada uno especialista reconocido en su temática. Todos relacionados de alguna forma con nuestra disciplina y cada uno de ellos sumando su apoyo a nuestra causa.


También comparto las palabras que escribí para la registración en el evento:
"El 14 de julio del corriente, ADICRA organiza una jornada donde colegas docentes y estudiantes del Profesorado de Informática, podamos aprender y seguir debatiendo sobre temas que tienen que ver con la informática en la educación.
Creemos que a esta altura no debería estar en discusión que la informática tiene que tener su propio espacio curricular.
Pero como sabemos, no está presente como disciplina en la mayoría absoluta de las provincias argentinas. Se sigue insistiendo con un modelo que no está funcionando, ya debería estar claro que con la utilización transversal de las TIC no alcanza.

Mientras tanto, desde hace muchos años las escuelas de gestión privada contratan a sus docentes con un régimen que los perjudica como trabajadores y futuros jubilados (extraprogramáticos), para que sus alumnos tengan algún contacto con las computadoras…

Como queremos que todos los chicos y chicas puedan aprender en la escuela lo que no nacieron sabiendo, vamos a seguir insistiendo para que se instale el debate necesario. 

Vamos por #LaInformáticaComoMateria."
El #foroADICRA se realizó en el auditorio del 4to. piso del ISP “Joaquín V. Gonzalez” – Ayacucho 632, CABA. Y se dividió en dos bloques temáticos:

En el primero, que titulamos “La transversalidad de las TIC” y fue moderado por Marisa Conde, contamos con las ponencias:
  • “Robótica educativa: ¿nuevos espejitos de colores?” – Gonzalo Zabala
  • “¿Cómo se programa un mundo mejor?” – Melina Masnatta
  • “#tecnoedu: la clase universitaria rediseñada” – Carina Lion y Mariana Maggio
  • “#LaInformáticaComoMateria y  la transversalidad de las TIC: Alfabetismo digital,  programación de la enseñanza y justicia curricular” – María Elena Patzer
Luego del coffe break, comenzó el segundo bloque, titulado “La informática en las escuelas” moderado por María Gabriela Cristiani, contando con las siguientes ponencias:
  • “La educación del futuro en las aulas” – Mercedes Miguel
  • “¿Por qué es urgente enseñar seguridad informática en la escuela?” – Ariel Torres
  • “Todos tenemos que aprender a programar” – Fernando Schapachnik
  • “¿De qué hablamos cuando hablamos de Informática?” – Gustavo Cucuzza
Para saber un poco más sobre los expositores y los temas abordados, los invito a pasar por el sitio de la //ADICRA, donde podrán ver una síntesis del encuentro y algunas fotos:


Cuando terminemos con la edición, publicaremos también las distintas ponencias en video.

Agredecemos la difusión que tuvo el evento en algunos sitios:

[Libro] Animales que se drogan

Todavía hay mucha gente que piensa que los únicos animales que se drogan son los hombres. Nada más lejos de la realidad. Lo pueda parecer una excepción, es realmente como una regla de conducta difundida en todos los niveles del reino animal. De eso habla el libro que os quiero comentar.

La definición de droga ya es de por sí una cosa compleja. Si consideramos que es aquello que induce una conducta de fuerte dependencia y cuya privación produce una crisis de abstinencia podemos afirmar que la comida también sería una droga. Hay, por otra parte, alucinógenos que no conllevan dependencia física y también las consideramos droga.

También la podemos definir como aquellas sustancias que actúan como sistema nervioso, pero entonces podrían entrar muchas medicinas en esa definición. O como una sustancia que cuando se consume produce comportamientos extraños y poco comunes, como el alcohol.

En los animales consideramos el singular comportamiento después de su ingestión. Pero en personas, hay quien después de tomar LSD se sienta tranquilamente en un sofá leyendo, escribiendo o simplemente pensando, sin manifestar un comportamiento que induzca a sostener que está bajo el efecto de una potente droga alucinógena.

Por tanto, la definición de droga depende de la cultura.

En animales decimos que es una droga en función del comportamiento y la repetición. Si vemos una cabra comer semillas embriagantes de la planta del mezcal y seguidamente empieza a temblar, cae al suelo y se levanta podemos pensar que es una intoxicación; pero si vemos que la cabra lo repite una y otra vez con los mismos síntomas, entonces sospechamos de un comportamiento intencionado. Vemos que el animal siente cierta atracción y cierto placer al volver a tomar dichas sustancias.

El LSD provoca efectos socializantes en los delfines. Al menos, eso ocurrió después de que un delfín fuera alcanzado accidentalmente en la cola por un fusil subacuático. Bajo sus efectos, el delfín se acercó a John Lilly y sus colaboradores.

El límite entre medicina y droga no ha quedado nunca claro en el mundo de los humanos; lo demuestra el hecho de que todas las drogas son también potentes medicinas y lo mismo sucede con los animales.

En 1883 los criadores de Kansas vieron cómo 25.000 vacas dejaron de comer la hierba de pasto, dedicándose a buscar la llamada “hierba loca”, menos nutritiva pero más atrayente. Otra “hierba loca” era el garbancillo (Astragalus amphioxys). Los animales que habían comido garbancillo se aislaban de los demás evitando su compañía, no comían casi nada, adelgazaban rápidamente y se volvían irascibles. Si se intentaban reconducir a la manada lo hacían de mala gana, se bloqueaban y volvían a alejarse de nuevo.

Los elefantes africanos muestran gran avidez por diferentes frutos que tienden a fermentar velozmente, alguno incluso cuando todavía están colgando del árbol. Los elefantes se alimentan de estos frutos caídos al suelo, posteriormente agitan al árbol para que caigan más. El contenido de alcohol en esos frutos puede llegar al 7% y pillan una buena borrachera. Los elefantes borrachos se excitan muchísimo, se asustan con repentinos sonidos, se espantan fácilmente y ello les vuelve agresivos. Una manada de elefantes borrachos se considera un serio peligro para el hombre.

A los elefantes de Indonesia les atraen también los frutos fermentados que caen al suelo, particularmente el gran fruto del durián. No son los únicos, sino que otras especies también buscan emborracharse con esos frutos fermentados, como los monos, orangutanes, zorros voladores (una especie de murciélago), incluso tigres de Sumatra que son carnívoros. Los elefantes que se llenan con este fruto se tambalean y caen al suelo en un estado de letargo y los simios pierden coordinación motriz, agitan la cabeza y les cesta subirse a un árbol.

En 1985, en Bengala Occidental, una manada de 150 elefantes irrumpió en un laboratorio clandestino donde se producía alcohol y bebieron a más no poder grandes cantidades de malta destilada. Como consecuencia de la borrachera, se pusieron a corretear por los alrededores, de aquí para allá, pisando y matando a cinco personas. Otra docena quedó herida, siete casas de ladrillos y una veintena de cabañas fueron destruidas.

Hasta caracoles y erizos. En algunas regiones europeas, los campesinos, para defender sus huertos de la invasión de los caracoles ponen contenedores bajos y anchos con un poco de cerveza o vino. Los caracoles llegan y se amontonan unos encima de otros y allá, embriagados e incapaces de moverse son fáciles de atrapar. Los campesinos del norte de Italia invitaban a los erizos a venir a sus huertos porque son fenomenales insectívoros, así que ponían de vez en cuando jofainas en medio del huerto con una mezcla de agua y vino con un puñado de larvas.

El menor bocado de Amanita muscaria lleva a los renos a un vistoso estado de embriaguez. Es bien conocido que la orina de los humanos que comen este hongo también es alucinógena. Entre los habitantes de Siberia se daba la costumbre de beber la orina de quien se embriagaba con el hongo para conseguir una ulterior ebriedad, por lo que se dice, más potente que aquella obtenida directamente del hongo. También los renos se vuelven locos con el orín de otros renos o de seres humanos que han consumido Amanita muscaria.

Los koalas de Australia se alimentan sólo con hojas frescas de eucalipto, una costumbre bien conocida por aborígenes y los cuidadores de zoológicos de todo el mundo. Esta dieta exclusiva produce en los koalas un efecto narcótico relajante. Por ese motivo, los aborígenes creen que estos animales son adictos a las hojas de eucalipto. Nos encontramos con un caso extremo de doble dependencia, en la que todos los miembros de una especie están implicados, y en el que el elemento “nutriente” y el elemento “droga” coinciden.

Adaptarse y habituarse a las hojas de eucalipto no parece estar genéticamente determinado en los koalas, todo lo contrario: se forma en los primeros meses de vida mediante la lactancia y la educación materna. Esto quedaría probado por el hecho de haber conseguido adaptar y hacer sobrevivir koalas con una dieta distinta (leche de vaca, plan y miel) con la condición de separarlos de la madre nada más nacer.

Se suele distinguir el pensamiento consciente de dos formas principales de conciencia: la perceptiva (recuerdos o pensamientos) y la reflexiva (introspección, pensamientos propios). Los estudiosos aceptan cada vez más que los animales, al menos, están dotados de una conciencia perceptiva, es decir que pueden elaborar formas simples del pensamiento.

El hecho de que un comportamiento humano, como es el de consumir drogas, insistentemente negado y prohibido por considerarse antinatural y, por consiguiente, inmoral, se encuentre en el resto de la naturaleza, entre los animales, tendría que enseñarnos a ser más cautos en nuestras valoraciones y convicciones.

Portada del libro

Título: Animales que se drogan
Autor: Giorgio Samorini
Traducción: César Doll