El piojo, protagonista.

Imagen tomada de aquí En las pasadas contiendas, incluida nuestra guerra civil, los soldados empleaban más tiempo en combatir a los piojos que a los enemigos del bando contrario. Eliminar estos parásitos era algo trascendental, no sólo para evitar las molestias y los picores que ocasionaban, sino porque estos indeseables “huéspedes” eran transmisores de importantes enfermedades