La gestión de los residuos urbanos domiciliarios en Madrid

Vivimos en una cultura de "usar y tirar" (ver una entrada anterior sobre este tema). Cuanto mayor es la generación de residuos, mayor es el volumen que debe ser transportado, tratado y eliminado finalmente en los vertederos, siendo mayor el coste de su gestión. En la Comunidad de Madrid generamos unos dos millones de toneladas de residuos domésticos al año. Esto supone más de 500 kg por habitante y año, una de las tasas más altas de España.

El crecimiento constante del número de habitantes de nuestra Comunidad, conjugado con el actual estilo de vida, exige para la gestión de los residuos, infraestructuras capaces de tratarlos de manera eficiente, cubriendo las distintas fases por las que pasan los residuos hasta su disposición final. Estas infraestructuras ayudan a mantener un medio ambiente más limpio, en la actualidad y en un futuro.

Su número debe ser adecuado en relación con la densidad de población, la forma de recogida, los costes de evacuación y el destino final. Para dar respuesta a estas necesidades, la Comunidad de Madrid planifica y lleva a cabo proyectos de construcción y ampliación de infraestructuras que permiten realizar las actividades asociadas a la gestión de residuos.


Es necesario recordar que la construcción y el mantenimiento de estas instalaciones suponen una importante inversión con recursos públicos, por lo que no podemos olvidar que para que el sistema funcione de forma óptima, los ciudadanos debemos tener una actitud responsable, siguiendo indicaciones como reducir la cantidad de basuras que generamos en nuestros hogares y separarlas correctamente. De esta manera disminuiremos la necesidad de construcción de infraestructuras y de tratamiento de basuras mal separadas, contribuyendo así a disminuir el impacto de los residuos en el medio ambiente.

Para una correcta separación puede ser muy útil una guía editada por el Ayuntamiento de Madrid (en pdf), realizada en colaboración con el Equipo de Investigación en Educación Ambiental de la Universidad Autónoma de Madrid, y que pretende resolver las numerosas dudas que tiene la mayoría de habitantes de nuestra ciudad. Ver también la siguiente infografía de El País.

Más información (recogida de muebles, situación de los puntos limpios, etc.) en la web de limpieza y recogida de residuos del Ayuntamiento de Madrid.

Podemos definir la gestión de residuos como el conjunto de actividades aplicadas a los residuos, con la finalidad de darles el destino más adecuado. En esta gestión se incluye la vigilancia de los lugares de depósito o vertido después de su cierre. Los municipios son los encargados de realizar las operaciones de gestión de los residuos domiciliarios o urbanos, siendo obligatorios los servicios de recogida, transporte y, al menos, la eliminación de los mismos. De modo general, las operaciones o fases que comprende la gestión de los residuos se denominan: prerrecogida, recogida, transporte, tratamiento y eliminación.

Recogida neumática de residuos
La primera etapa del proceso se puede considerar la prerrecogida. Es la fase en la que los ciudadanos colocan los residuos, tras la adecuada clasificación en sus hogares, en lugares específicos habilitados por los ayuntamientos, tales como contenedores y cubos herméticos de recogida selectiva, de diferentes tamaños colocados en las vías públicas, bocas de sistema neumático, etc. Se trata de una fase de acopio de residuos, previa a su retirada.

La fase siguiente es la recogida, que consiste en retirar los residuos que, en la etapa anterior, han sido dispuestos por los ciudadanos en contenedores y vaciarlos en los vehículos de transporte. En esta fase se utilizan distintos vehículos adaptados al tipo de recogida. El más habitual es el hermético.

Otro sistema que se está implantando en numerosas localidades es el de recogida neumática, que consiste en una serie de tuberías, cada una para un tipo de residuos, que aspiran las bolsas hasta una central subterránea para su posterior transporte.


Otro tipo de recogida es a través de los contenedores o iglús dispuestos en las calles para vidrio, papel y cartón, ropa, envases, y otros tipos de residuos. Se realiza mediante camiones que tienen dispositivos especiales de elevación de los contenedores.

Mención aparte, en este apartado de recogida, merecen los puntos limpios (los hay fijos y móviles) que son instalaciones municipales a las que los ciudadanos podemos llevar los residuos peligrosos que generamos en nuestros hogares y que suponen una cantidad muy pequeña comparada con el resto de basuras. Un tipo de residuos peligrosos domésticos que pueden recogerse de forma aislada son los medicamentos en los contenedores de las farmacias (puntos SIGRE).

Una vez recogidos los residuos pasan a la fase de transporte que consiste en su traslado a las instalaciones de tratamiento específicas. Hay que tener en cuenta que los residuos no pueden eliminarse directamente en los vertederos, se deben someter previamente a tratamientos para extraer de ellos las fracciones que puedan ser aprovechadas de nuevo.

Se utilizan vehículos especiales dotados de sistemas de compactación, que evitan la salida de gases e impermeabilizados para evitar derramar líquidos. Las capacidades de estos vehículos varían entre los más pequeños, utilizados en los cascos antiguos de calles estrechas, hasta los de gran capacidad para áreas más modernas de las ciudades con calles más anchas. El transporte puede ser directo, desde los lugares de prerrecogida a las instalaciones de tratamiento, o realizarse con una parada intermedia en una planta de transferencia, cuando las distancias entre los puntos de recogida y las plantas de tratamiento son muy grandes.


La siguiente fase es el tratamiento, que es el conjunto de operaciones encaminadas a separar los distintos tipos de materiales que forman los residuos, de modo que se puedan aprovechar. El tratamiento que se da a los residuos depende, entre otras cosas, de la naturaleza de los mismos. Desde este punto de vista, podemos agrupar los tipos de tratamiento en:
  • Clasificación: para envases, papel y cartón, vidrio, distintos tipos de plásticos, maderas, metales y brik. Una vez separados se reciclan
  • Compostaje y biometanización: para materiales fermentables como restos de comida y de poda. 
  • Valorización con recuperación de energía: para materiales con alto poder energético. 

Tras el paso de los residuos por las distintas operaciones que se realizan en las plantas de tratamiento queda, como resultado, una "fracción final" o "rechazo" que es la que se dispone para su eliminación en los vertederos puesto que no puede tener ningún uso (ver otra entrada anterior). Otra técnica de eliminación es la incineración sin recuperación de energía, que en la Comunidad de Madrid no se realiza.
Fuente del texto: "La gestión de los residuos. Infraestructuras". Cuadernillos de Información Ambiental. Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del territorio de la Comunidad de Madrid.

La gestión de los residuos urbanos domiciliarios en Madrid

Vivimos en una cultura de "usar y tirar" (ver una entrada anterior sobre este tema). Cuanto mayor es la generación de residuos, mayor es el volumen que debe ser transportado, tratado y eliminado finalmente en los vertederos, siendo mayor el coste de su gestión. En la Comunidad de Madrid generamos unos dos millones de toneladas de residuos domésticos al año. Esto supone más de 500 kg por habitante y año, una de las tasas más altas de España.

El crecimiento constante del número de habitantes de nuestra Comunidad, conjugado con el actual estilo de vida, exige para la gestión de los residuos, infraestructuras capaces de tratarlos de manera eficiente, cubriendo las distintas fases por las que pasan los residuos hasta su disposición final. Estas infraestructuras ayudan a mantener un medio ambiente más limpio, en la actualidad y en un futuro.

Su número debe ser adecuado en relación con la densidad de población, la forma de recogida, los costes de evacuación y el destino final. Para dar respuesta a estas necesidades, la Comunidad de Madrid planifica y lleva a cabo proyectos de construcción y ampliación de infraestructuras que permiten realizar las actividades asociadas a la gestión de residuos.

Es necesario recordar que la construcción y el mantenimiento de estas instalaciones suponen una importante inversión con recursos públicos, por lo que no podemos olvidar que para que el sistema funcione de forma óptima, los ciudadanos debemos tener una actitud responsable, siguiendo indicaciones como reducir la cantidad de basuras que generamos en nuestros hogares y separarlas correctamente. De esta manera disminuiremos la necesidad de construcción de infraestructuras y de tratamiento de basuras mal separadas, contribuyendo así a disminuir el impacto de los residuos en el medio ambiente.

Para una correcta separación puede ser muy útil una guía editada por el Ayuntamiento de Madrid (en pdf), realizada en colaboración con el Equipo de Investigación en Educación Ambiental de la Universidad Autónoma de Madrid, y que pretende resolver las numerosas dudas que tiene la mayoría de habitantes de nuestra ciudad.

Más información (recogida de muebles, situación de los puntos limpios, etc.) en la web de limpieza y recogida de residuos del Ayuntamiento de Madrid.

Podemos definir la gestión de residuos como el conjunto de actividades aplicadas a los residuos, con la finalidad de darles el destino más adecuado. En esta gestión se incluye la vigilancia de los lugares de depósito o vertido después de su cierre. Los municipios son los encargados de realizar las operaciones de gestión de los residuos domiciliarios o urbanos, siendo obligatorios los servicios de recogida, transporte y, al menos, la eliminación de los mismos. De modo general, las operaciones o fases que comprende la gestión de los residuos se denominan: prerrecogida, recogida, transporte, tratamiento y eliminación.

Recogida neumática de residuos
La primera etapa del proceso se puede considerar la prerrecogida. Es la fase en la que los ciudadanos colocan los residuos, tras la adecuada clasificación en sus hogares, en lugares específicos habilitados por los ayuntamientos, tales como contenedores y cubos herméticos de recogida selectiva, de diferentes tamaños colocados en las vías públicas, bocas de sistema neumático, etc. Se trata de una fase de acopio de residuos, previa a su retirada.

La fase siguiente es la recogida, que consiste en retirar los residuos que, en la etapa anterior, han sido dispuestos por los ciudadanos en contenedores y vaciarlos en los vehículos de transporte. En esta fase se utilizan distintos vehículos adaptados al tipo de recogida. El más habitual es el hermético.

Otro sistema que se está implantando en numerosas localidades es el de recogida neumática, que consiste en una serie de tuberías, cada una para un tipo de residuos, que aspiran las bolsas hasta una central subterránea para su posterior transporte.


Otro tipo de recogida es a través de los contenedores o iglús dispuestos en las calles para vidrio, papel y cartón, ropa, envases, y otros tipos de residuos. Se realiza mediante camiones que tienen dispositivos especiales de elevación de los contenedores.

Mención aparte, en este apartado de recogida, merecen los puntos limpios (los hay fijos y móviles) que son instalaciones municipales a las que los ciudadanos podemos llevar los residuos peligrosos que generamos en nuestros hogares y que suponen una cantidad muy pequeña comparada con el resto de basuras. Un tipo de residuos peligrosos domésticos que pueden recogerse de forma aislada son los medicamentos en los contenedores de las farmacias (puntos SIGRE).

Una vez recogidos los residuos pasan a la fase de transporte que consiste en su traslado a las instalaciones de tratamiento específicas. Hay que tener en cuenta que los residuos no pueden eliminarse directamente en los vertederos, se deben someter previamente a tratamientos para extraer de ellos las fracciones que puedan ser aprovechadas de nuevo.

Se utilizan vehículos especiales dotados de sistemas de compactación, que evitan la salida de gases e impermeabilizados para evitar derramar líquidos. Las capacidades de estos vehículos varían entre los más pequeños, utilizados en los cascos antiguos de calles estrechas, hasta los de gran capacidad para áreas más modernas de las ciudades con calles más anchas. El transporte puede ser directo, desde los lugares de prerrecogida a las instalaciones de tratamiento, o realizarse con una parada intermedia en una planta de transferencia, cuando las distancias entre los puntos de recogida y las plantas de tratamiento son muy grandes.


La siguiente fase es el tratamiento, que es el conjunto de operaciones encaminadas a separar los distintos tipos de materiales que forman los residuos, de modo que se puedan aprovechar. El tratamiento que se da a los residuos depende, entre otras cosas, de la naturaleza de los mismos. Desde este punto de vista, podemos agrupar los tipos de tratamiento en:
  • Clasificación: para envases, papel y cartón, vidrio, distintos tipos de plásticos, maderas, metales y brik. Una vez separados se reciclan
  • Compostaje y biometanización: para materiales fermentables como restos de comida y de poda. 
  • Valorización con recuperación de energía: para materiales con alto poder energético. 

Tras el paso de los residuos por las distintas operaciones que se realizan en las plantas de tratamiento queda, como resultado, una "fracción final" o "rechazo" que es la que se dispone para su eliminación en los vertederos puesto que no puede tener ningún uso (ver otra entrada anterior). Otra técnica de eliminación es la incineración sin recuperación de energía, que en la Comunidad de Madrid no se realiza.
Fuente del texto: "La gestión de los residuos. Infraestructuras". Cuadernillos de Información Ambiental. Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del territorio de la Comunidad de Madrid.

La gestión de los residuos urbanos domiciliarios en Madrid

Vivimos en una cultura de "usar y tirar" (ver una entrada anterior sobre este tema). Cuanto mayor es la generación de residuos, mayor es el volumen que debe ser transportado, tratado y eliminado finalmente en los vertederos, siendo mayor el coste de su gestión. En la Comunidad de Madrid generamos unos dos millones de toneladas de residuos domésticos al año. Esto supone más de 500 kg por habitante y año, una de las tasas más altas de España.

El crecimiento constante del número de habitantes de nuestra Comunidad, conjugado con el actual estilo de vida, exige para la gestión de los residuos, infraestructuras capaces de tratarlos de manera eficiente, cubriendo las distintas fases por las que pasan los residuos hasta su disposición final. Estas infraestructuras ayudan a mantener un medio ambiente más limpio, en la actualidad y en un futuro.

Su número debe ser adecuado en relación con la densidad de población, la forma de recogida, los costes de evacuación y el destino final. Para dar respuesta a estas necesidades, la Comunidad de Madrid planifica y lleva a cabo proyectos de construcción y ampliación de infraestructuras que permiten realizar las actividades asociadas a la gestión de residuos.

Es necesario recordar que la construcción y el mantenimiento de estas instalaciones suponen una importante inversión con recursos públicos, por lo que no podemos olvidar que para que el sistema funcione de forma óptima, los ciudadanos debemos tener una actitud responsable, siguiendo indicaciones como reducir la cantidad de basuras que generamos en nuestros hogares y separarlas correctamente. De esta manera disminuiremos la necesidad de construcción de infraestructuras y de tratamiento de basuras mal separadas, contribuyendo así a disminuir el impacto de los residuos en el medio ambiente.

Para una correcta separación puede ser muy útil una guía editada por el Ayuntamiento de Madrid (en pdf), realizada en colaboración con el Equipo de Investigación en Educación Ambiental de la Universidad Autónoma de Madrid, y que pretende resolver las numerosas dudas que tiene la mayoría de habitantes de nuestra ciudad.

Más información (recogida de muebles, situación de los puntos limpios, etc.) en la web de limpieza y recogida de residuos del Ayuntamiento de Madrid.

Podemos definir la gestión de residuos como el conjunto de actividades aplicadas a los residuos, con la finalidad de darles el destino más adecuado. En esta gestión se incluye la vigilancia de los lugares de depósito o vertido después de su cierre. Los municipios son los encargados de realizar las operaciones de gestión de los residuos domiciliarios o urbanos, siendo obligatorios los servicios de recogida, transporte y, al menos, la eliminación de los mismos. De modo general, las operaciones o fases que comprende la gestión de los residuos se denominan: prerrecogida, recogida, transporte, tratamiento y eliminación.

Recogida neumática de residuos
La primera etapa del proceso se puede considerar la prerrecogida. Es la fase en la que los ciudadanos colocan los residuos, tras la adecuada clasificación en sus hogares, en lugares específicos habilitados por los ayuntamientos, tales como contenedores y cubos herméticos de recogida selectiva, de diferentes tamaños colocados en las vías públicas, bocas de sistema neumático, etc. Se trata de una fase de acopio de residuos, previa a su retirada.

La fase siguiente es la recogida, que consiste en retirar los residuos que, en la etapa anterior, han sido dispuestos por los ciudadanos en contenedores y vaciarlos en los vehículos de transporte. En esta fase se utilizan distintos vehículos adaptados al tipo de recogida. El más habitual es el hermético.

Otro sistema que se está implantando en numerosas localidades es el de recogida neumática, que consiste en una serie de tuberías, cada una para un tipo de residuos, que aspiran las bolsas hasta una central subterránea para su posterior transporte.


Otro tipo de recogida es a través de los contenedores o iglús dispuestos en las calles para vidrio, papel y cartón, ropa, envases, y otros tipos de residuos. Se realiza mediante camiones que tienen dispositivos especiales de elevación de los contenedores.

Mención aparte, en este apartado de recogida, merecen los puntos limpios (los hay fijos y móviles) que son instalaciones municipales a las que los ciudadanos podemos llevar los residuos peligrosos que generamos en nuestros hogares y que suponen una cantidad muy pequeña comparada con el resto de basuras. Un tipo de residuos peligrosos domésticos que pueden recogerse de forma aislada son los medicamentos en los contenedores de las farmacias (puntos SIGRE).

Una vez recogidos los residuos pasan a la fase de transporte que consiste en su traslado a las instalaciones de tratamiento específicas. Hay que tener en cuenta que los residuos no pueden eliminarse directamente en los vertederos, se deben someter previamente a tratamientos para extraer de ellos las fracciones que puedan ser aprovechadas de nuevo.

Se utilizan vehículos especiales dotados de sistemas de compactación, que evitan la salida de gases e impermeabilizados para evitar derramar líquidos. Las capacidades de estos vehículos varían entre los más pequeños, utilizados en los cascos antiguos de calles estrechas, hasta los de gran capacidad para áreas más modernas de las ciudades con calles más anchas. El transporte puede ser directo, desde los lugares de prerrecogida a las instalaciones de tratamiento, o realizarse con una parada intermedia en una planta de transferencia, cuando las distancias entre los puntos de recogida y las plantas de tratamiento son muy grandes.


La siguiente fase es el tratamiento, que es el conjunto de operaciones encaminadas a separar los distintos tipos de materiales que forman los residuos, de modo que se puedan aprovechar. El tratamiento que se da a los residuos depende, entre otras cosas, de la naturaleza de los mismos. Desde este punto de vista, podemos agrupar los tipos de tratamiento en:
  • Clasificación: para envases, papel y cartón, vidrio, distintos tipos de plásticos, maderas, metales y brik. Una vez separados se reciclan
  • Compostaje y biometanización: para materiales fermentables como restos de comida y de poda. 
  • Valorización con recuperación de energía: para materiales con alto poder energético. 

Tras el paso de los residuos por las distintas operaciones que se realizan en las plantas de tratamiento queda, como resultado, una "fracción final" o "rechazo" que es la que se dispone para su eliminación en los vertederos puesto que no puede tener ningún uso (ver otra entrada anterior). Otra técnica de eliminación es la incineración sin recuperación de energía, que en la Comunidad de Madrid no se realiza.
Fuente del texto: "La gestión de los residuos. Infraestructuras". Cuadernillos de Información Ambiental. Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del territorio de la Comunidad de Madrid.

La gestión de los residuos urbanos domiciliarios en Madrid

Vivimos en una cultura de "usar y tirar" (ver una entrada anterior sobre este tema). Cuanto mayor es la generación de residuos, mayor es el volumen que debe ser transportado, tratado y eliminado finalmente en los vertederos, siendo mayor el coste de su gestión. En la Comunidad de Madrid generamos unos dos millones de toneladas de residuos domésticos al año. Esto supone más de 500 kg por habitante y año, una de las tasas más altas de España.

El crecimiento constante del número de habitantes de nuestra Comunidad, conjugado con el actual estilo de vida, exige para la gestión de los residuos, infraestructuras capaces de tratarlos de manera eficiente, cubriendo las distintas fases por las que pasan los residuos hasta su disposición final. Estas infraestructuras ayudan a mantener un medio ambiente más limpio, en la actualidad y en un futuro.

Su número debe ser adecuado en relación con la densidad de población, la forma de recogida, los costes de evacuación y el destino final. Para dar respuesta a estas necesidades, la Comunidad de Madrid planifica y lleva a cabo proyectos de construcción y ampliación de infraestructuras que permiten realizar las actividades asociadas a la gestión de residuos.

Es necesario recordar que la construcción y el mantenimiento de estas instalaciones suponen una importante inversión con recursos públicos, por lo que no podemos olvidar que para que el sistema funcione de forma óptima, los ciudadanos debemos tener una actitud responsable, siguiendo indicaciones como reducir la cantidad de basuras que generamos en nuestros hogares y separarlas correctamente. De esta manera disminuiremos la necesidad de construcción de infraestructuras y de tratamiento de basuras mal separadas, contribuyendo así a disminuir el impacto de los residuos en el medio ambiente.

Para una correcta separación puede ser muy útil una guía editada por el Ayuntamiento de Madrid (en pdf), realizada en colaboración con el Equipo de Investigación en Educación Ambiental de la Universidad Autónoma de Madrid, y que pretende resolver las numerosas dudas que tiene la mayoría de habitantes de nuestra ciudad.

Más información (recogida de muebles, situación de los puntos limpios, etc.) en la web de limpieza y recogida de residuos del Ayuntamiento de Madrid.

Podemos definir la gestión de residuos como el conjunto de actividades aplicadas a los residuos, con la finalidad de darles el destino más adecuado. En esta gestión se incluye la vigilancia de los lugares de depósito o vertido después de su cierre. Los municipios son los encargados de realizar las operaciones de gestión de los residuos domiciliarios o urbanos, siendo obligatorios los servicios de recogida, transporte y, al menos, la eliminación de los mismos. De modo general, las operaciones o fases que comprende la gestión de los residuos se denominan: prerrecogida, recogida, transporte, tratamiento y eliminación.

Recogida neumática de residuos
La primera etapa del proceso se puede considerar la prerrecogida. Es la fase en la que los ciudadanos colocan los residuos, tras la adecuada clasificación en sus hogares, en lugares específicos habilitados por los ayuntamientos, tales como contenedores y cubos herméticos de recogida selectiva, de diferentes tamaños colocados en las vías públicas, bocas de sistema neumático, etc. Se trata de una fase de acopio de residuos, previa a su retirada.

La fase siguiente es la recogida, que consiste en retirar los residuos que, en la etapa anterior, han sido dispuestos por los ciudadanos en contenedores y vaciarlos en los vehículos de transporte. En esta fase se utilizan distintos vehículos adaptados al tipo de recogida. El más habitual es el hermético.

Otro sistema que se está implantando en numerosas localidades es el de recogida neumática, que consiste en una serie de tuberías, cada una para un tipo de residuos, que aspiran las bolsas hasta una central subterránea para su posterior transporte.


Otro tipo de recogida es a través de los contenedores o iglús dispuestos en las calles para vidrio, papel y cartón, ropa, envases, y otros tipos de residuos. Se realiza mediante camiones que tienen dispositivos especiales de elevación de los contenedores.

Mención aparte, en este apartado de recogida, merecen los puntos limpios (los hay fijos y móviles) que son instalaciones municipales a las que los ciudadanos podemos llevar los residuos peligrosos que generamos en nuestros hogares y que suponen una cantidad muy pequeña comparada con el resto de basuras. Un tipo de residuos peligrosos domésticos que pueden recogerse de forma aislada son los medicamentos en los contenedores de las farmacias (puntos SIGRE).

Una vez recogidos los residuos pasan a la fase de transporte que consiste en su traslado a las instalaciones de tratamiento específicas. Hay que tener en cuenta que los residuos no pueden eliminarse directamente en los vertederos, se deben someter previamente a tratamientos para extraer de ellos las fracciones que puedan ser aprovechadas de nuevo.

Se utilizan vehículos especiales dotados de sistemas de compactación, que evitan la salida de gases e impermeabilizados para evitar derramar líquidos. Las capacidades de estos vehículos varían entre los más pequeños, utilizados en los cascos antiguos de calles estrechas, hasta los de gran capacidad para áreas más modernas de las ciudades con calles más anchas. El transporte puede ser directo, desde los lugares de prerrecogida a las instalaciones de tratamiento, o realizarse con una parada intermedia en una planta de transferencia, cuando las distancias entre los puntos de recogida y las plantas de tratamiento son muy grandes.


La siguiente fase es el tratamiento, que es el conjunto de operaciones encaminadas a separar los distintos tipos de materiales que forman los residuos, de modo que se puedan aprovechar. El tratamiento que se da a los residuos depende, entre otras cosas, de la naturaleza de los mismos. Desde este punto de vista, podemos agrupar los tipos de tratamiento en:
  • Clasificación: para envases, papel y cartón, vidrio, distintos tipos de plásticos, maderas, metales y brik. Una vez separados se reciclan
  • Compostaje y biometanización: para materiales fermentables como restos de comida y de poda. 
  • Valorización con recuperación de energía: para materiales con alto poder energético. 

Tras el paso de los residuos por las distintas operaciones que se realizan en las plantas de tratamiento queda, como resultado, una "fracción final" o "rechazo" que es la que se dispone para su eliminación en los vertederos puesto que no puede tener ningún uso (ver otra entrada anterior). Otra técnica de eliminación es la incineración sin recuperación de energía, que en la Comunidad de Madrid no se realiza.
Fuente del texto: "La gestión de los residuos. Infraestructuras". Cuadernillos de Información Ambiental. Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del territorio de la Comunidad de Madrid.