Hendaya

23 de octubre de 1940. Frontera hispano- francesa. Estación de Hendaya. (Recreación imaginaria de un encuentro real que dio lugar en su día a una entrada algo más extensa) Hace poco más de un año que empezó la guerra. Son poco más de las tres de la tarde. Hitler se pasea impaciente y levemente contrariado por el andén de la estación. El tren donde viaja Franco viene con retraso. (…)

Ratas, ratos y rateros.

Decíamos en una entrada de hace tiempo que siempre que hay guerras hay ratas.  Durante la Primera Guerra Mundial, los soldados no sólo tenían que combatir contra los del bando enemigo, también se las tenían que ver con los inmundos roedores que pululaban entre la suciedad y el barro de las trincheras. Si a uno de estos soldados le sobraba un pedazo de pan y quería conservarlo y que no lo

QUEMAR LIBROS

Quemar libros siempre fue un deporte de mentes retorcidas y fanáticas. Girolamo Savonarola, el fraile dominico, hizo famosas sus “hogueras de las vanidades”. También es archiconocida la quema de libros judíos y contrarios a la raza aria por parte de los nazis, acción que luego copiaron los militares chilenos bajo el mandato del general Pinochet. Cuentan que al parecer quemaron

Aficiones de la realeza española

Los borbones en general tenían una afición común: satisfacer su voraz apetito sexual y con frecuencia engendrar o parir hijos habidos en relaciones con plebeyos. Un deporte al que se sumaron con entusiasmo prácticamente todos, empezando por Fernando VII quien, aparte de las cuatro esposas consecutivas que tuvo, frecuentaba también la casa de Pepa La Malagueña; siguiendo con Isabel II y su

Aniversario de una rendición

Imagen de Jen ja-macd en Flickr Tal día como hoy de 1522, la muy noble ciudad de Toledo se rindió a las tropas del emperador Carlos V. Era la recta final de la Guerra de las Comunidades. Había un malestar entre los castellanos y los aragoneses por el advenimiento al trono de Carlos I, en realidad un extranjero nacido en Gante que no hablaba castellano y que se rodeaba de un séquito de

Limpieza de sangre

"Cristianos nuevos" bautizándose ¿Sabías que en la España del siglo XVII para acceder a muchos trabajos tenías que aportar siete partidas de bautismo (las de los abuelos, las de los padres y la propia)? De esa manera comprobaban si eras “cristiano viejo” o “cristiano nuevo”, vamos,  si eras  o no  eras  converso. ¿Te apellidas por casualidad BERMEJO, CÁCERES, BÉJAR, PRIETO, HERRERO,