La dualidad aridez-sequía

Para resolver la actividad nº 6 de la página 303 del libro de texto, os vendría bien leer este artículo para distinguir ambos conceptos:

Según el diccionario Oxford-Complutense de Ciencias de la Tierra, la aridez se define así: "Una situación donde la precipitación anual es menor que la evaporación potencial y la transpiración, y la humedad edáfica es menor que su capacidad de campo (máxima capacidad de retención de agua edáfica en condiciones de libre drenaje)".

De todas formas, desde hace varios años se está buscando una definición que precise este concepto de aridez, así como conseguir un índice numérico que nos valore cuantitativamente la misma, en función de determinados parámetros climatológicos. Entre otros, podemos citar los índices de Martonne (ya visto en clase), Emberger, Thornthwaite, etc.

Uno de los que han servido en nuestro país para estudiar la aridez es el índice termopluviométrico de Dantín y Revenga (que también ha sido comentado en el ejercicio de climogramas de ciudades españolas), que viene dado por la expresión I= 100 t/P, en donde t es la temperatura media anual del lugar, en °C, y P la precipitación total anual en mm.

La sequía, en cambio, es un periodo de tiempo, más o menos prolongado, caracterizado por la disminución de las precipitaciones (o ausencia de las mismas) respecto de las habituales en una zona geográfica concreta, lo que provoca un déficit hídrico en la misma.

Por lo tanto, aunque en ocasiones ambos términos se tomen prácticamente como sinónimos, en realidad son distintos porque la aridez define una situación permanente de escasez de agua y es, por tanto, un rasgo que caracteriza a algunos climas. La sequía alude a una situación temporal, anómala, de déficit de lluvias, y puede darse en cualquier clima. Se considera más bien un riesgo o catástrofe natural.

En una gran parte de España, como por ejemplo en Aragón, se producen situaciones de aridez o semiaridez, consecuencia de la dinámica atmosférica y los condicionantes orográficos: el anticiclón de Azores es responsable de la sequedad general de España; si añadimos el efecto orográfico que ejercen las sierras que circundan Aragón, obstaculizando la llegada de los sistemas nubosos, comprenderemos la falta de precipitación, y la escasez de nubes, que permite, a su vez, una mayor insolación y, en consecuencia, elevación de temperaturas e incremento de la evaporación.

Mapa de aridez en España. Clic en la imagen para ampliarla.

Mapa de precipitación media anual en España. Clic en la imagen para ampliarla.

La aridez provoca una ausencia de vegetación y, consecuentemente, deja los suelos a merced de los agentes erosivos, principalmente la acción de los vientos y aguas de arroyada, degradándose las tierras. Éste es uno de los motivos por los que en Aragón existen unos elevados porcentajes de su superficie catalogados como de erosión grave (15,8 % en Huesca; 32,2 % en Teruel y 38,4 % en Zaragoza).

El viento, especialmente el cierzo, favorece no sólo la acción erosiva de carácter eólico, sino también la desecación de las tierras. Los intensos chubascos tormentosos son responsables de la erosión hídrica. Los regadíos y la repoblación forestal pueden frenar la acción degradante del terreno dando al paisaje un aspecto de tierras no áridas, aun cuando las condiciones climáticas de la región sean definitorias de un ambiente de clima árido.

Fuente de parte del texto: Gran Enciclopedia Aragonesa

Climogramas de España

Para la correcta realización de la actividad nº 1 de la página 212 del libro de texto os viene muy bien repasar esta entrada:

Climograma de Madrid
Un interesante comentario sobre los climogramas:


Relación de datos meteorológicos de las diferentes capitales provinciales españolas:


Y en la siguiente web de ClimaTIC.

Y, por último, unos ejercicios prácticos con 5 climogramas y 5 datos climáticos para averiguar a qué localizaciones climáticas y geográficas corresponde:

Datos básicos para identificar la localización:

Clima
Precipitaciones anuales
Tª media anual
Amplitud térmica
Atlántico-oceánico
+ de 1.000 mm
12/15ºC
10/15ºC
Mediterráneo costero
300/700 mm
15/18ºC
13/15ºC
Canario
250 mm
21ºC
7ºC
Sureste o almeriense
300 mm
18ºC 
14ºC
Interior
300/700 mm
7/19ºC
19/20ºC
                                         
Algunos aspectos a tener en cuenta:
  • Amplitud térmica grande (hasta cerca de 30ºC): Clima interior
  • Amplitud térmica escasa (de unos 8-14ºC): Clima costero (proximidad al mar, suaviza la temperatura).
  • Ausencia de aridez estival y precipitaciones anuales superiores a 1.000 mm: Clima oceánico.
  • Período de aridez estival superior a dos meses: Clima mediterráneo.
  • Período de aridez estival superior a siete meses: Climas canario y almeriense (subdesérticos).
Fuente del texto final: http://www.profesorfrancisco.es/

    Los fenómenos de "El Niño" y "La Niña"

    En relación con el tema de las corrientes oceánicas, los alisios y los fenómenos meteorológicos de "El Niño" y "La Niña" os conviene saber ciertos datos:

     El nombre de "El Niño" se debe a pescadores del puerto de Paita al norte de Perú que observaron que las aguas del sistema de corrientes del pacífico oriental o corriente de Humboldt, que corre desde la costa central de Chile por el sur hasta el norte frente a las costas septentrionales de Perú, se calentaban en la época de las fiestas navideñas y los cardúmenes o bancos de peces desaparecían de la superficie oceánica, debido a una corriente caliente procedente del golfo de Guayaquil (Ecuador). A este fenómeno le dieron el nombre de Corriente de El Niño, por su asociación con la época de la Navidad y el Niño Jesús (ver animación).

    De la presentación sobre La hidrosfera" de Eduardo Gómez

    La Niña es un fenómeno climático que forma parte de un ciclo natural global del clima conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS o ENSO, en inglés). Este ciclo global tiene dos extremos: una fase cálida conocida como El Niño y una fase fría, precisamente conocida como La Niña. El paso de un extremo al otro se ve influido por una estrecha relación entre la temperatura de la superficie del mar y los vientos.

    Cuando existe un régimen de vientos alisios fuertes desde el Este, las temperaturas ecuatoriales se enfrían y comienza la fase fría o La Niña. Cuando la intensidad de los alisios disminuye, las temperaturas superficiales del mar aumentan y comienza la fase cálida, El Niño. Cualquiera de ambas condiciones se expanden y persisten sobre las regiones tropicales por varios meses y causan cambios notables en las temperaturas globales, y especialmente en los regímenes de lluvias a nivel global. Dichos cambios se suceden alternativamente en períodos que varían promedialmente de los cinco a los siete años y se tienen registros de su existencia desde épocas prehispánicas.

    Los valores en azul indican anomalías positivas de la presión a nivel del mar y por consiguiente condiciones de La Niña. Los valores en rojo indican anomalías negativas de la presión a nivel del mar y por consiguiente condiciones de El Niño. La línea negra suavizada indica la variación decanal del índice SOI. Fuente: https://fjferrer.webs.ull.es

    Fuente: http://www.agrositio.com
    Fuente: https://fjferrer.webs.ull.es


    Veremos también la siguiente infografía  sobre los dos fenómenos antes de realizar los ejercicios correspondientes del libro.

    Y, por último, unos vídeos sobre los estragos que produce el fenómeno de "El Niño"  a escala mundial:

     



    Y otro vídeo (en inglés) sobre el megaNiño de 2015 y 2016

    Los sistemas fluidos externos

    Próximamente, después de los riesgos externos, comenzaremos el bloque de contenidos correspondiente a las envolturas fluidas de la Tierra; es decir, la atmósfera y la hidrosfera, junto con nociones básicas de climatología. Para ello se utilizarán dos presentaciones descargadas de Internet, elaboradas por Eduardo Gómez, pero, como siempre, algo "retocadas" y completadas con vídeos y animaciones en ciertos casos.

    Para descargar la presentación desde Google Drive
    Para descargar la presentación desde Google Drive

    Crisis climáticas en la Historia de la Tierra

    Durante el Arcaico el Sol debía emitir de un 30 a un 50 % menos energía que en la actualidad. Además, la Tierra arcaica, casi totalmente desprovista de continentes, debería tener un albedo mucho menor, con lo que absorbería más calor. Si tomamos como real la aparente ausencia de glaciaciones durante el Arcaico, y tenemos en cuenta los efectos contrapuestos de un Sol menos caliente y de un albedo mayor, se hace necesario prever un efecto de invernadero que elevara la temperatura de la Tierra unos 30 ºC, algo menos que el actual.

    En el Proterozoico hay evidencias de al menos dos glaciaciones, una al principio de este período, la llamada huroniana (aproximadamente de -2400 Ma a -2100 Ma) y otra, muy larga y, posiblemente, la más fuerte de todas (de unos 200 Ma de duración y con tres o cuatro fases glaciales), al final del mismo: la llamada "Tierra bola de nieve".


    Al principio del Paleozoico se produjo una transgresión marina que probablemente contribuyó a mejorar el clima. Durante el Cámbrico se depositaron abundantes calizas, muchas de ellas de arrecifes coralinos, por lo que el clima debía ser más cálido que el actual.
    En el resto del Paleozoico se dieron dos glaciaciones: la ordovícico-silúrica (entre –450 y –430 Ma) y otra permo-carbonífera (entre –350 y –250 Ma), pero no tan intensas como las del Proterozoico. La glaciación pierde fuerza durante el Pérmico superior, donde el clima se va calentando y volviéndose árido, lo que explica que en este período se hayan formado los depósitos salinos mayores de la Tierra.
    Con sus casquetes glaciares y su “infierno” ecuatorial, el Pérmico es el período de la Tierra con los mayores extremos climáticos de la historia conocida. Esto quizá fuese la causa de las grandes extinciones producidas al final de dicho período.

    Al empezar el ciclo alpino (Mesozoico y Cenozoico) el clima pudo ser de templado a tropical, sin glaciares de casquete y con mares más calientes que los actuales. Hace unos 40 Ma el clima empezó a enfiarse por la aparición de corrientes oceánicas frías de fondo, desarrollándose los glaciares de casquete antártico y del hemisferio norte, lo que introduce a la Tierra en su período más frío desde hace 600 Ma.

    Aquí tenéis unos pequeños apuntes sobre las distintas hipótesis para explicar el origen de las glaciaciones,  que pueden agruparse en dos categorías:

    A) Hipótesis solares (origen solar o astronómico): Se pueden deber a altibajos en la producción de energía por parte del Sol o por una disminución de la radiación solar que llega hasta la Tierra: ¿posible relación con los ciclos de manchas solares?

    Puesto que las manchas solares son más oscuras sería lógico suponer que más manchas solares signifiquen menos radiación solar. Sin embargo las áreas circundantes son más luminosas y el efecto global es que más manchas solares se asocian a un sol más luminoso. La variación es pequeña (del orden del 0,1%) y sólo se estableció mediante medidas por satélite de la variación solar a partir de los años ochenta.

    Durante el Mínimo de Maunder (período de 1645 a 1715, cuando las manchas solares casi desaparecieron de la superficie del Sol, tal como observaron los astrónomos de la época) hubo unos inviernos anormalmente fríos e intensas nevadas tal como demuestran los registros históricos (parte de la llamada Pequeña Edad del Hielo). La Tierra pudo haber refrescado casi 1 K.

    Se ha sugerido que algunas de las glaciaciones fueron el resultado de prolongados periodos de bajada de la actividad solar.

    B) Hipótesis geológicas (origen terrestre): Hay de varios tipos:
    • Distribución de los continentes. Los continentes tienen mayor albedo que los océanos, de tal forma que un supercontinente o Pangea cerca de un polo será un punto de partida favorable para una glaciación.
    • Circulación oceánica global. Si los continentes bloquean las corrientes cálidas ecuatoriales y se favorece una circulación circumpolar, puede darse una glaciación en los continentes próximos a los polos, ya que éstos quedan aislados de las corrientes cálidas.
    • Orogenias. Las orogenias provocan un aumento en la superficie continental (mayor albedo) y, además, pueden interrumpir corrientes oceánicas, lo que favorecerá las glaciaciones. De hecho, se ha podido establecer la relación entre ciertas fases orogénicas (caledónica, hercínica, alpina) y algunas glaciaciones.
    • Vulcanismo explosivo. Este inyecta grandes cantidades de polvo a la atmósfera, lo que provoca un aumento del albedo y una bajada en la temperatura global.
    • Hipótesis del antiinvernadero. Una glaciación también podría ocurrir por una disminución del CO2 atmosférico. Esto pudo ocurrir en la glaciación eocámbrica cuando quizás apareció la ozonosfera y el fitoplancton pudo desarrollarse explosivamente, absorbiendo gran parte del CO2 para realizar la fotosíntesis.
    Para explicar la sucesión de periodos glaciales e interglaciales la mejor teoría es la hipótesis de Milankovitch. Esta propone que las tres variaciones de detalle de la órbita terrestre (excentricidad, variación en la inclinación del eje de rotación y el cabeceo de éste) tienen periodicidades que, sumadas, daban una curva análoga a las variaciones de temperatura de los periodos glaciales e interglaciales. Faltaría una cuarta variación, la oscilación del plano de la eclíptica, que no fue considerada por Milankovitch.