Están acabando con los bosques tropicales

Fuente: http://servindi.org
La tala de árboles para exportar su madera o abrir claros para plantar soja o que paste el ganado, además de la llamada nueva fiebre del oro, ha acabado con el 50% de las selvas tropicales del planeta. De lo que queda, otro 60% está muy degradado. Con el objetivo de que la deforestación se detenga antes de que sea demasiado tarde, aparece la Forest 500, una lista de las empresas y gobiernos que tienen algo que ver con este enorme negocio. El Gobierno y dos empresas españolas aparecen en ella con un aprobado.

Con miles de datos de estadísticas oficiales, estudios científicos e investigación propia, el Programa Global de la Cubierta Forestal (GCP, por sus siglas en inglés) ha identificado a los 500 grandes agentes que intervienen en el negocio de la deforestación. No se trata tanto de señalar a los culpables sino de elaborar una lista con los agentes que, directa o indirectamente, podrían ayudar a acabar con la tala de árboles de las selvas tropicales si tomaran una serie de medidas.

Fuente: http://www.canalazul24.com
La Forest 500 incluye a 50 países tanto exportadores como importadores de maderas, pasta de papel y
productos agrarios relacionados con la tala, como la soja, el aceite de palma y la carne procedente de tierras arrancadas al bosque. En la lista también aparecen 250 empresas, desde productoras de las materias primas, hasta las cadenas de comercio minorista, pasando por procesadoras y comercializadoras. Forest 500 analiza además, el papel de otros agentes como los fondos de inversión, los bancos y las organizaciones internacionales en la deforestación.Solo siete de las organizaciones de la Forest 500 consiguen el cinco.

De las 250 empresas examinadas, las que mejor puntúan son las corporaciones alimentarias Nestlé, Groupe Danone, la japonesa Kao Corp, Procter & Gamble, de EE UU, y las británicas Reckitt Benckiser Group y Unilever. En este apartado solo aparece una empresa española, Inditex, con una calificación de tres.

En cuanto a los países, son precisamente algunos de los mayores exportadores los que mejor puntúan. Los que aparecen en la lista albergan el 90% de los bosques tropicales. De entre ellos, las naciones latinoamericanas (Brasil, Colombia y Perú) están haciendo grandes esfuerzos para conseguir el objetivo de la deforestación cero en 2030, tal y como recoge la Declaración de Nueva York sobre los Bosques (en pdf), firmada en septiembre de 2014. Los que peor lo están haciendo son Madagascar, que está perdiendo toda su cubierta forestal a un ritmo acelerado, Nigeria e Indonesia.



Del lado de la demanda, los gobiernos con políticas más avanzadas para frenar la deforestación son Alemania y los Países Bajos. En mitad de la tabla se encuentra el Gobierno español. Aunque España no es un gran importador de maderas o pasta de papel de los trópicos, es el tercer importador de la soja que se cultiva en tierras amazónicas arrancadas a la selva. Además, es el cuarto mayor importador de aceite de palma de Europa. El cultivo de la palma ha sido relacionado con la intensa deforestación de Indonesia.

España es el tercer importador mundial de la soja que se cultiva en lo que no hace mucho era selva amazónica. / Global Canopy Programme

Sin embargo, los países que más daño están haciendo a las selvas tropicales son Rusia, China y la India. No se trata solo de que no tengan políticas para fiscalizar de dónde proceden las materias primas que necesita su economía, además sus economías son grandes depredadores. China sola, por ejemplo, importa el 22% de todas las materias primas de riesgo forestales. India, por su parte, es el mayor importador de soja y aceite de palma.

¡Más madera!, como diría Groucho Marx, pero sostenible

Hoy en día, el mercado exige a los productos comercializados unos estándares de calidad y respeto al medio ambiente cada vez más elevados. Es a partir de la década de los ochenta del siglo pasado cuando la preocupación social e institucional hacia los temas medioambientales despega y los bosques comienzan a ser percibidos como un bien que debe ser correctamente gestionado.

En 1993 se pone en marcha el FSC (Forest Stewardship Council o Consejo de Administración Forestal), con el objetivo de crear un sello único que garantizase la credibilidad de la certificación a través de unos estándares de aplicación global y de acreditar a las entidades encargadas de certificar los bosques.
 A partir de 1998 surgen diversos movimientos que cuestionan el monopolio que supondría contar con un único sistema de certificación de la gestión forestal sostenible. Nace así el PEFC (Programme for the Endorsement of Forest Certification o Programa de Reconocimiento de Sistemas de Certificación Forestal), como una iniciativa voluntaria del sector privado forestal dentro de un marco paneuropeo.

En España (datos de diciembre de 2015 en pdf) existen casi dos millones de hectáreas certificadas PEFC y más de 194.000 hectáreas certificadas FSC (diciembre de 2014). Por lo que respecta a la cadena de custodia,  a cierre de 2015 hay 786 empresas certificadas PEFC y varios cientos de FSC. Unas cifras que crecen año a año, poniendo de manifiesto que el desarrollo de las industrias forestales y de la madera pueden ser perfectamente compatibles con la sostenibilidad y el compromiso con el medio ambiente.


Superficie certificada PEFC en España

Superficie certificada PEFC en el mundo

Con la certificación de gestión forestal y de la cadena de custodia de Productos Forestales una empresa persigue los siguientes objetivos:
  • Demuestra que sus productos de madera provienen de explotaciones forestales sostenibles. 
  • Demuestra la producción responsable y consumo sostenible de productos de explotaciones forestales. 
  • Refuerza la confianza de los consumidores en sus productos. 
  • Permite a empresas y consumidores tomar decisiones de compra que benefician a los demás, al medio ambiente y proporcionan valor al negocio. 
  • Se asegura de que sus productos tienen calidad y obtiene una ventaja frente a la competencia mediante la racionalización de procesos y el ahorro en costes.
  • Demuestra su compromiso con la responsabilidad Social Corporativa, el medio ambiente, y la sociedad. 
  • Mejora su acceso a grupos y mercados objetivo, para los cuales la protección medio ambiental es una prioridad.

Lee el artículo completo en elpais.com
Y como dirían los hermanos Marx: ¡Más madera!:

Día Internacional de los Bosques

Hoy, 21 de marzo, es la celebración mundial de los bosques, que sirve para tomar conciencia sobre la importancia de todos los tipos de ecosistemas boscosos y de árboles.


Los bosques cubren un tercio de la superficie terrestre del planeta y juegan un papel fundamental en la vida de muchos de sus habitantes. Alrededor de 1.600 millones de personas —incluidas más de dos mil culturas indígenas— dependen de los bosques para vivir.

Desde un punto de vista biológico, los bosques son los ecosistemas terrestres más diversos, donde se albergan más del 80% de las especies animales y vegetales. Por otro lado, desde la perspectiva humana, los árboles procuran refugio, trabajo y seguridad a las comunidades que dependen que ellos.

Los bosques juegan un papel fundamental en nuestra lucha por adaptarnos al cambio climático y por paliar sus efectos, ya que contribuyen a mantener el equilibrio en los niveles de oxígeno, dióxido de carbono y humedad en la atmósfera. También protegen las cuencas hidrográficas, de las que proviene el 75% de agua dulce mundial.

Pese a los increíbles beneficios ecológicos, económicos y sociales que nos brindan los bosques, la deforestación continúa a un ritmo de 13 millones de hectáreas al año y es responsable de entre un 12 y un 20% de las emisiones de gases que producen el efecto invernadero y contribuyen al calentamiento global.


El tema de este año: "Bosques y agua. Mantener la vida y los medios de subsistencia" promoverá la toma de conciencia sobre las interconexiones entre los bosques y el agua y sus contribuciones a la implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

Fuente del texto e imagen: http://www.un.org/es/events/forestsday/

Los bosques tropicales siguen agonizando

Recupero este artículo del año 2011 para analizar el problema de la excesiva explotación de los bosques tropicales:

A pesar de la declaración en 2011 del Año Internacional de los Bosques, los datos detallados de los 33 países que controlan casi la totalidad de los bosques tropicales y la producción de madera indican, según un informe de la Organización Internacional de Maderas Tropicales (ITTO) que más del 90% de los bosques siguen sin tener un manejo adecuado o no se controlan en absoluto.

Bosque tropical en Camboya
Los países que más han mejorado en la gestión de sus bosques son Brasil, Gabón, Guyana, Malasia y Perú, según el informe. Los que van más retrasados, a menudo por los conflictos que han sufrido en los últimos años, son Camboya, Costa de Marfil, la República Democrática del Congo, Guatemala, Liberia y Surinam. Otros países, como Nigeria y Papua Nueva Guinea, no tienen los recursos para aplicar sus propias leyes.

"Estamos contentos de ver el progreso en los últimos cinco años, pero representa todavía solo un mínimo avance, y algunos países se están quedando atrás", dice Emmanuel Ze Meka, director de ITTO. "Apoyamos la aparición de nuevos mercados para la madera verde y el reciente impulso para incluir los bosques en el acuerdo sobre cambio climático, pero en muchos países estas acciones por sí solas pueden no ser suficientes para transformar el panorama".

Podéis leer también el estado de los bosques en el mundo (informe de la FAO del año 2012).

Leído en un articulo de elpais.com

¡Más madera!, pero sostenible (como diría Groucho Marx)

Hoy en día, el mercado exige a los productos comercializados unos estándares de calidad y respeto al medio ambiente cada vez más elevados. Es a partir de la década de los ochenta del siglo pasado cuando la preocupación social e institucional hacia los temas medioambientales despega y los bosques comienzan a ser percibidos como un bien que debe ser correctamente gestionado.

En 1993 se pone en marcha el FSC (Forest Stewardship Council o Consejo de Administración Forestal), con el objetivo de crear un sello único que garantizase la credibilidad de la certificación a través de unos estándares de aplicación global y de acreditar a las entidades encargadas de certificar los bosques. A partir de 1998 surgen diversos movimientos que cuestionan el monopolio que supondría contar con un único sistema de certificación de la gestión forestal sostenible. Nace así el PEFC (Programme for the Endorsement of Forest Certification o Programa de Reconocimiento de Sistemas de Certificación Forestal), como una iniciativa voluntaria del sector privado forestal dentro de un marco paneuropeo.

En España existen, como mínimo, más de un millón de hectáreas certificadas PEFC y 105.000 hectáreas certificadas FSC. Por lo que respecta a la cadena de custodia,  a cierre de 2011 hay 479 empresas certificadas PEFC y 400 FSC. Unas cifras que crecen año a año, poniendo de manifiesto que el desarrollo de las industrias forestales y de la madera pueden ser perfectamente compatibles con la sostenibilidad y el compromiso con el medio ambiente.

Con la certificación de gestión forestal y de la cadena de custodia de Productos Forestales una empresa persigue los siguientes objetivos:

  • Demuestra que sus productos de madera provienen de explotaciones forestales sostenibles. 
  • Demuestra la producción responsable y consumo sostenible de productos de explotaciones forestales. 
  • Refuerza la confianza de los consumidores en sus productos. 
  • Permite a empresas y consumidores tomar decisiones de compra que benefician a los demás, al medio ambiente y proporcionan valor al negocio. 
  • Se asegura de que sus productos tienen calidad y obtiene una ventaja frente a la competencia mediante la racionalización de procesos y el ahorro en costes.
  • Demuestra su compromiso con la responsabilidad Social Corporativa, el medio ambiente, y la sociedad. 
  • Mejora su acceso a grupos y mercados objetivo, para los cuales la protección medio ambiental es una prioridad.

Lee el artículo completo en elpais.com
Y como dirían los hermanos Marx: ¡Más madera!:

¡Al rico insecto!

Comer insectos (entomofagia) es la original campaña lanzada este lunes por la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), después de que un importante estudio demostrase que los insectos son nutritivos, económicos y hasta deliciosos, como una estrategia más en la lucha contra el hambre en el mundo.


La entidad de las Naciones Unidas, liderada por el brasileño José Graziano da Silva, sostiene que los insectos son "un recurso desperdiciado", ya que son una fuente importante y fácilmente accesible de alimentos nutritivos, ricos en proteínas, que se encuentra en los bosques.

Fuente: 20minutos.es

Según el nuevo estudio presentado por la FAO durante la Conferencia Internacional sobre los Bosques para la Seguridad Alimentaria y Nutricional, que se celebra en la sede central de Roma, los insectos forman parte de las dietas tradicionales de al menos 2.000 millones de personas en varias regiones de América Latina, Asia y África.

Criar insectos de forma sostenible puede ayudar a evitar la sobreexplotación forestal. Algunas especies, como el gusano de la harina, ya se producen a nivel comercial, ya que se utilizan como alimentos para mascotas, en los zoológicos y en la pesca recreativa. Si la producción estuviera más automatizada, se podrían bajar los costes a un nivel en el que la industria se beneficiaría de la sustitución de harina de pescado, por ejemplo, con harina de insectos en la alimentación del ganado. La ventaja sería un aumento del suministro de pescado para el consumo humano.

Lógicamente, por razones biológicas, en cada latitud se dedican sólo a ciertas familias, desde distintos tipos de insectos a arácnidos o miriápodos, pues la exportación de bichos comestibles aún es un negocio en ciernes. No
Aperitivos a base de grillos
obstante, la oferta suele ser bastante amplia en todos ellos, como también es manifiesta la devoción por algún ejemplar en concreto. El elemento común a esta controvertida dieta es que, a grandes rasgos, los insectos constituyen un formidable aporte de proteínas, nada lejos de muchos alimentos con los que solemos sobrevivir. De hecho, su valor nutricional es en algunos casos mayor, lo que ciertos entendidos subrayan, junto a la presencia masiva de estos animales, como rasgo indicativo de que la entomofagia será el recurso alimenticio del futuro.

Podéis ver una presentación sobre el consumo de insectos en México:


Aquí en España no resultamos tan proclives a ser insectívoros (eso sí, nos ponemos "morados" a comer crustáceos que tienen un enorme parecido con ellos), aunque nuestros ancestros recurrieran a ello en su momento, ya fuera por gusto o necesidad. Lo que está claro es que, para bucear en los entresijos de dicha gastronomía, es preciso abrir la mente en primera instancia. Si el problema estriba, pongamos por caso, en la dificultad que entraña viajar a enclaves tan remotos, siempre queda la posibilidad de consumir latas y productos envasados con la ilusión de encontrar algún bicho perdido que nos tiente a abrazar la entomofagia.

¡Más madera!, pero sostenible (como diría Groucho Marx)

Hoy en día, el mercado exige a los productos comercializados unos estándares de calidad y respeto al medio ambiente cada vez más elevados. Es a partir de la década de los ochenta del siglo pasado cuando la preocupación social e institucional hacia los temas medioambientales despega y los bosques comienzan a ser percibidos como un bien que debe ser correctamente gestionado.

En 1993 se pone en marcha el FSC (Forest Stewardship Council o Consejo de Administración Forestal), con el objetivo de crear un sello único que garantizase la credibilidad de la certificación a través de unos estándares de aplicación global y de acreditar a las entidades encargadas de certificar los bosques. A partir de 1998 surgen diversos movimientos que cuestionan el monopolio que supondría contar con un único sistema de certificación de la gestión forestal sostenible. Nace así el PEFC (Programme for the Endorsement of Forest Certification o Programa de Reconocimiento de Sistemas de Certificación Forestal), como una iniciativa voluntaria del sector privado forestal dentro de un marco paneuropeo.

En España existen, como mínimo, más de un millón de hectáreas certificadas PEFC y 105.000 hectáreas certificadas FSC. Por lo que respecta a la cadena de custodia, hay 224 empresas certificadas PEFC y 101 FSC. Unas cifras que crecen año a año, poniendo de manifiesto que el desarrollo de las industrias forestales y de la madera pueden ser perfectamente compatibles con la sostenibilidad y el compromiso con el medio ambiente.

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Y como dirían los hermanos Marx: ¡Más madera!: