Desmitificando el tradicional mito acerca de que las TIC no mejoran el aprendizaje



Hoy por la mañana, leyendo el último y excelente artículo del Blog de Jordi Adell, que lleva por título Matriz de evaluación de actividades didácticas para la era digital, me llamó la atención principalmente un tema secundario en relación con el tema del artículo, pero que también era muy bien traído al caso por Jordi. Me estoy refiriendo al hecho de que se cuestione el uso de que las TIC en Educación por el simple hecho de que ello no suponga una mejora significativa en el aprendizaje del alumno, hecho que, en cualquier caso, estaría por demostrar.

Debo confesar que al pasar la lectura por este punto, y tras una pequeña irritación, sentí la necesidad de manifestar mi opinión, cosa que hice primeramente en el propio artículo de Jordi, por una cuestión de agradecimiento, pero también me gustaría hacerme eco de ella en mi propio blog. Y en eso estamos.

Como también comenté en el propio blog de Jordi, estoy dispuesto a conceder el beneficio de la duda acerca del hecho de que el uso de las TIC no suponga una mejora significativa en el aprendizaje del alumno. Es más, estaría encantado con que se aprendiese aproximadamente igual, si hubiese alguna forma de medir la cantidad de conocimiento adquirida en relación a un tema.

La gran diferencia es que el uso de las TIC en el aprendizaje implican la adquisición de competencias y destrezas adicionales de tipo transversal. En particular, permite al alumno alcanzar un grado importante de alfabetización digital en su sentido más amplio (hay que abrirse a las redes sociales y educar en ello, no encerrar misteriosos miedos en el aula o en el centro) y, sobre todo, resulta incontestable que las TIC nos permiten hacer la tarea de aprender mucho más atractiva y divertida y, por lo tanto, posiblemente logremos motivar alumnos que lo necesiten o mejorar la sensación de aprendizaje de otros. No se trata simplemente de que un buen alumno aprenda más o mejor.

Con todo ello, y sin acabar de entender aún las razones por las que, cuando menos, no se valoren las competencias transversales adquiridas, hay otro detalle que no podemos obviar. Sin las TIC y las redes sociales, el aprendizaje informal es tarea imposible y existe una enorme cantidad de conocimiento que no se puede obtener si no es de manera informal, sobre todo en la educación superior y en la formación continua de una persona a lo largo de su carrera profesional, motivo por el cuál resulta esencial dominar el arte de aprender informalmente. Si introducimos adecuadamente en el aula elementos de aprendizaje informal,  estaremos enseñando simultáneamente al alumno a ser cada vez más autodidacta, a relacionarse, a saber donde buscar respuestas y donde hallar soluciones, a aprender de expertos o de la experiencia acumulada de otros.

Todos podemos coincidir en que mediante el aprendizaje formal y la adquisición de conocimiento explícito se puede ser ingeniero, médico, abogado, etc. pero otra cosa muy distinta es llegar a ser un buen ingeniero, un buen médico o un buen abogado. Por no hablar de como se aprende a ser una persona innovadora, emprendedora, gestora, directora, etc. Como me dijo una vez mi hijo: "Papá, cómprame un libro donde expliquen cómo jugar bien al fútbol". No todo tiene cabida o viene en los libros, y muchas veces es más importante el "know-who" que el "know-how".

Desmitificando el tradicional mito acerca de que las TIC no mejoran el aprendizaje



Hoy por la mañana, leyendo el último y excelente artículo del Blog de Jordi Adell, que lleva por título Matriz de evaluación de actividades didácticas para la era digital, me llamó la atención principalmente un tema secundario en relación con el tema del artículo, pero que también era muy bien traído al caso por Jordi. Me estoy refiriendo al hecho de que se cuestione el uso de que las TIC en Educación por el simple hecho de que ello no suponga una mejora significativa en el aprendizaje del alumno, hecho que, en cualquier caso, estaría por demostrar.

Debo confesar que al pasar la lectura por este punto, y tras una pequeña irritación, sentí la necesidad de manifestar mi opinión, cosa que hice primeramente en el propio artículo de Jordi, por una cuestión de agradecimiento, pero también me gustaría hacerme eco de ella en mi propio blog. Y en eso estamos.

Como también comenté en el propio blog de Jordi, estoy dispuesto a conceder el beneficio de la duda acerca del hecho de que el uso de las TIC no suponga una mejora significativa en el aprendizaje del alumno. Es más, estaría encantado con que se aprendiese aproximadamente igual, si hubiese alguna forma de medir la cantidad de conocimiento adquirida en relación a un tema.

La gran diferencia es que el uso de las TIC en el aprendizaje implican la adquisición de competencias y destrezas adicionales de tipo transversal. En particular, permite al alumno alcanzar un grado importante de alfabetización digital en su sentido más amplio (hay que abrirse a las redes sociales y educar en ello, no encerrar misteriosos miedos en el aula o en el centro) y, sobre todo, resulta incontestable que las TIC nos permiten hacer la tarea de aprender mucho más atractiva y divertida y, por lo tanto, posiblemente logremos motivar alumnos que lo necesiten o mejorar la sensación de aprendizaje de otros. No se trata simplemente de que un buen alumno aprenda más o mejor.

Con todo ello, y sin acabar de entender aún las razones por las que, cuando menos, no se valoren las competencias transversales adquiridas, hay otro detalle que no podemos obviar. Sin las TIC y las redes sociales, el aprendizaje informal es tarea imposible y existe una enorme cantidad de conocimiento que no se puede obtener si no es de manera informal, sobre todo en la educación superior y en la formación continua de una persona a lo largo de su carrera profesional, motivo por el cuál resulta esencial dominar el arte de aprender informalmente. Si introducimos adecuadamente en el aula elementos de aprendizaje informal,  estaremos enseñando simultáneamente al alumno a ser cada vez más autodidacta, a relacionarse, a saber donde buscar respuestas y donde hallar soluciones, a aprender de expertos o de la experiencia acumulada de otros.

Todos podemos coincidir en que mediante el aprendizaje formal y la adquisición de conocimiento explícito se puede ser ingeniero, médico, abogado, etc. pero otra cosa muy distinta es llegar a ser un buen ingeniero, un buen médico o un buen abogado. Por no hablar de como se aprende a ser una persona innovadora, emprendedora, gestora, directora, etc. Como me dijo una vez mi hijo: "Papá, cómprame un libro donde expliquen cómo jugar bien al fútbol". No todo tiene cabida o viene en los libros, y muchas veces es más importante el "know-who" que el "know-how".