Cuentan los niños, no las TIC

En el anterior post, me olvidé de citar el nombre de Viky, que fue la niña de 6º de primaria que inventó el cuento de la oveja. Pero tanto ella como todos sus compañeros, con los dados de Rory’s Story Cubes, crearon historias para contar. Así, y respetando las capacidades individuales, se intentó que desarrollasen algunas de las habilidades necesarias en el arte del storytelling, como ya explicamos. Por ejemplo, a Ricardo, Ainara, Miguel y Meritxell, los dados que sacaron en su turno hicieron que imaginasen la siguiente historia, y que nos contaron en el aula, por supuesto…

Érase una vez un niño llamado Salva que vivía en El Burgo (Culleredo), en una casita de campo. El 19 de junio era su cumpleaños y sus padres le regalaron una tortuga. Además, ese día lo invitaron a ir al teatro, aunque durante la obra se aburrió mucho.

De noche, en su cama, se puso a leer un libro de terror. Cuando estaba a punto de dormirse, tuvo un sueño en el que veía una extraña huella en el escenario de aquel teatro, al que fuera por la tarde. Decidió ir a investigar aquella huella. Cogió su mochila y en ella puso una linterna y una pequeña lanza.

En el teatro observó la huella y la tocó, y tuvo otra visión. En ella aparecía una sombra dentro de una torre que estaba en un parque cerca de su casa. Entonces, Salva fue a la torre. Cogió la linterna y empezó a subir unas escaleras. De repente, escuchó un ruido extraño y agarró su lanza. Al llegar arriba, encontró… ¡un MARCIANO!

En ese momento, el marciano mató a Salva. Pero Salva se despertó… ¡Todo había sido un terrible sueño!

The Power of Story

La oveja mágica

Hacía tiempo que tenía guardado el enlace de Rory’s Story Cubes, pero fui dejando esos cubos de historias para otro momento. Hasta que los descubrí en una librería y ya no pude resistirme. La idea del juego es muy simple y muy original a la vez: una caja de pequeño tamaño que contiene 9 dados blancos, todos con imágenes diferentes en cada una de sus caras.

Así que esos nueve dados muestran 54 imágenes, y con ellas se pueden hacer más de 10 millones de combinaciones, según su creador. Con esos elementos, el juego sirve para construir historias, aunque no hay ni ganadores ni perdedores. Sólo el triunfo de la imaginación.

Las instrucciones son escasas, pero en realidad no se necesitan porque el juego es sencillo: inventar una historia y contarla. En clase, por ejemplo, el juego se hizo tanto de manera individual como en pequeños grupos, y se usaron algunos de nuestros artefactos para contar. Y también las ideas del caldero mágico, por supuesto. En cualquier caso, las historias que se creaban siempre se decían en el aula. Y eso ocurrió con La oveja mágica, que imaginó una niña.

Yo no voy a empezar con el clásico “Érase una vez” o “Hace mucho tiempo”… Comienzo así:

¡Hola! Me llamo Andrea, y no era la típica niña que cree en la magia, hasta hoy por la mañana. Cuando estaba jugando tan ricamente con la Nintendo DS, apareció una oveja y me dijo:

-No te asustes. Vengo para decirte que me llamo Melody y que tienes que ayudarme a salvar a la reina.

Así que le dije: Vale, ¿pero por qué yo?

Ella me respondió: ¡Porque tú nunca haces nada!

Y yo respondí: Ya, ya…

Bueno, al siguiente día fui con ella a salvar a la reina… ¡pero de las ovejas! Y, además, ¡a salvarla de un perro!

Al final, claro que salvé a la reina de las ovejas, y ella sólo me dio las gracias…

Nota: Para utilizar con smartphones y tablets, existe una versión para iOS y otra para Android. Al igual que los dados, no son gratis…

Unos dados para contar

Sobre la creación de cuentos y el azar hablamos en otro post, en No cuentan las TIC. Con los dados de un juego llamado Story Cubes, y durante algún tiempo, se inventaron muchas historias en el aula: El misterio de la flor, La torre, La historia sin título, El secreto del ábaco, La sombra misteriosa, La puerta de Sara, Un viaje soñado, El extraño objeto, El misterio del puente, Los humanos y los monstruos, La leyenda del escarabajo mágico…

Como se trata de ideas y palabras que nacen de unos dados, tal vez se diga: ¿los alumnos sólo contaban una historia? En mi opinión, no es tan fácil contar una historia coherente de principio a fin. No se trata de una única habilidad, pues son muchas las habilidades que se necesitan en el viejo arte de contar o storytelling, y más si se trata de relatos inventados en la escuela primaria. Algunas, por ejemplo, son:

  • Organizar en la historia un principio, un medio y un final.
  • Diferenciar los elementos importantes de los detalles más irrelevantes.
  • Memorizar, para no perderse, el tema y su contenido.
  • Improvisar la sintaxis y una narración convincente.
  • Contar y hablar para grupos de diversos tamaños.
  • Saber recibir, y ofrecer, una crítica constructiva.

No cuentan las TIC

En mi aula se ha vuelto a jugar a los dados. No es que ahora creamos más en la suerte que antes; no se trata de eso. Pero es que sabemos que muchas buenas historias pueden surgir del azar. Y nuestros dados, que son los de Story Cubes, sirven para contar historias, de momento sólo oralmente. Es nuestro nuevo artefacto para contar, aunque también se hace un buen uso de algunos recursos más habituales entre nosotros. Por ejemplo, de las fórmulas maravillosas o del más mágico de los calderos

Rory's Story Cubes