Informe Intermon Oxfam

El informe de Oxfam, llamado Una economía al servicio del 1%, pone de relieve que, desde 2010, la riqueza de la mitad más pobre de la población se ha reducido en un billón de dólares, lo que supone una caída del 41%. Analiza cómo y por qué se ha llegado a esta situación, además de presentar nuevas e inquietantes pruebas que demuestran la existencia de una crisis de desigualdad que está fuera de control.
Esto ha ocurrido a pesar de que la población mundial ha crecido en cerca de 400 millones de personas durante el mismo período. Mientras, la riqueza de las 62 personas más ricas del planeta ha aumentado en más de 500.000 millones de dólares, hasta alcanzar la cifra de 1,76 billones de dólares. Este club cada vez es más selecto ya que en 2010 lo conformaban 388 personas. Los que se mantienen han disparado su patrimonio económico un 44%.
Según los cálculos de Oxfam:
  •         En 2015, sólo 62 personas poseían la misma riqueza que 3.600 millones (la mitad más pobre de la humanidad). No hace mucho, en 2010, eran 388 personas.
  •         La riqueza en manos de las 62 personas más ricas del mundo se ha incrementado en un 44% en apenas cinco años, algo más de medio billón de dólares (542.000 millones) desde 2010, hasta alcanzar 1,76 billones de dólares.
  •         Mientras tanto, la riqueza en manos de la mitad más pobre de la población se redujo en más de un billón de dólares en el mismo periodo, un desplome del 41%.
  •         Desde el inicio del presente siglo, la mitad más pobre de la población mundial sólo ha recibido el 1% del incremento total de la riqueza mundial, mientras que el 50% de esa “nueva riqueza” ha ido a parar a los bolsillos del 1% más rico.
  •         Los ingresos medios anuales del 10% más pobre de la población mundial, en quienes se concentran pobreza, hambre y exclusión, han aumentado menos de tres dólares al año en casi un cuarto de siglo. Sus ingresos diarios han aumentado menos de un centavo al año.
        El sector financiero es el que más rápido ha crecido durante las últimas décadas, y en la actualidad concentra uno de cada cinco milmillonarios en el mundo. En este sector, la diferencia entre las retribuciones y el valor real que se aporta a la economía es mayor que en ningún otro
El problema de la evasión y la elusión fiscal se está agravando con rapidez.
  •         Oxfam ha analizado 200 empresas, entre ellas las más grandes del mundo y las socias estratégicas del Foro Económico Mundial de Davos, revelando que 9 de cada 10 tienen presencia en paraísos fiscales.
  •         En 2014, la inversión dirigida a paraísos fiscales fue casi cuatro veces mayor que en 2001.
  • ·         Casi un tercio (30%) de la fortuna de los africanos más ricos, un total de 500.000 millones de dólares, se encuentra en paraísos fiscales. Se estima que esto supone para los países africanos una pérdida de 14.000 millones de dólares anuales en concepto de ingresos fiscales, una cantidad que permitiría financiar la atención sanitaria que podría salvar la vida de cuatro millones de niños y niñas, y contratar a profesores suficientes para escolarizar a todos los niños y niñas africanos.
Para descargar el Informe y un resumen del mismo:

¡Es la educación, estúpido! (José Javier Rueda)

Publicado en 
HERALDO DE ARAGÓN. ECONOMÍA Y NEGOCIOS. (22/02/2015)


En las elecciones presidenciales de 1992 en EE. UU.,  un bisoño gobernador de  Arkansas venció a un todopoderoso inquilino de la Casa Blanca,  George Bush (padre), que acababa de ganar la primera guerra  del Golfo. Lo logró con un lema  contundente: «¡Es la economía,  estúpido!».  Bill Clinton se impuso con el compromiso de dedicar más atención a la economía  que a la política exterior. Desde  entonces, esta memorable frase  ha sido utilizada frecuentemente  en las campañas electorales. Y la  próxima en España, ya inminente, no va a ser una excepción. 
Ahora bien, para mejorar de  verdad la situación, para no ser  los campeones de Europa en desempleo, para ser un país más  desarrollado y con mayor calidad de vida, el camino no es  simplemente la economía sino  una apuesta contundente por la  educación. Y es ahí donde los  gobiernos están fallando. Han  metido la tijera de la austeridad  a troche y moche, sin reparar  que donde menos hay que recortar es en la palanca que nos va a  catapultar para salir de la crisis.  Había que mejorar la forma de  gastar, pero no había que reducir  los presupuestos de colegios,  institutos, universidades, labora- torios de investigación, organismos de formación continua, centros de excelencia... 


Los políticos son cortoplacistas por definición: ante todo les  interesa ganar las elecciones.  Por eso les cuesta invertir en  educación. Ahora bien, los ciudadanos sí que podemos exigir a  los gobernantes que atiendan a  nuestros intereses, no a los suyos. En realidad, nos jugamos en  futuro porque, como dice un viejo proverbio chino, «quieres un  año de prosperidad, cultiva ce- real; si quieres diez años de  prosperidad, planta árboles; si  quieres cien años de prosperidad, educa a personas»  

Biocombustibles, hambre y fiesta

Estas vacaciones veía un documental referente a los peligros que supone el utilizar "alimentos" para obtener energía. Genéricamente eso que se llaman biocombustibles. Básicamente, supone que dedicamos alimentos para crear energía para el trasporte o la producción; a cambio, detraemos esos alimentos del mercado de la alimentación con la consiguiente subida de precios, con la consiguiente desnutrición de determinadas poblaciones.

Pues bien, llego a España a finales del mes de agosto y me encuentro que aquí no es que empleemos el alimento para generar energía, sino que lo tiramos alimentos en unos "juegos del hambre" no cruentos para nosotros pero que deben ser algo cruentos para quienes no tienen para comer y ven como se tiran tomates (algunos con regocijo internacional), vino o lo que tradición mande. Manda güevos!!!

¿Dónde está el timbre para solicitar la bajada?

Emprendedor

                 idEa
                Motivación
                Preparación
                Resiliencia
                Esfuerzo
adaptacióN
               Desarrollo
             pErsonas
       socieDad
          valOres
               Recompensa

La crisis financiera bien explicada





Manoli es la propietaria de un bar en Lepe, que ha comprado con un préstamo
bancario. Como es natural, quiere aumentar las ventas, y decide permitir que
sus clientes, la mayoría de los cuales son alcohólicos en paro, beban hoy y
paguen otro día. Va anotando en un cuaderno todo lo que consumen cada uno de
sus clientes. Esta es una manera como otra cualquiera de concederles
préstamos.

Nota: Pero en realidad, no le entra en caja ningún dinero físico.



Muy pronto, gracias al boca a boca, el bar de Manoli se empieza a llenar de
más clientes.

Como sus clientes no tienen que pagar al instante, Manoli decide aumentar
los beneficios subiendo el precio de la cerveza y del vino, que son las
bebidas que sus clientes consumen en mayor cantidad. El margen de beneficios
aumenta vertiginosamente.

Nota: Pero en realidad, es un margen de beneficios virtual, ficticio; la
caja sigue estando vacía de ingresos contantes.

Un empleado del banco más cercano, muy emprendedor, y que trabaja de
director en la sección de servicio al cliente, se da cuenta de que las
deudas de los clientes del bar son activos de alto valor, y decide aumentar
la cantidad del préstamo a Manoli. El empleado del banco no ve ninguna razón
para preocuparse, ya que el préstamo bancario tiene como base para su
devolución las deudas de los clientes del bar. En realidad es un castillo de
naipes



En las oficinas del banco los directivos convierten estos activos bancarios
en "bebida-bonos", "alco-bonos" y "vomita-bonos" bancarios. Estos bonos
pasan a comercializarse y a cambiar de manos en el mercado financiero
internacional. Nadie comprende en realidad qué significan los nombres tan
raros de esos bonos; tampoco entienden qué garantía tienen estos bonos, ni
siquiera si tienen alguna garantía o no. Pero como los precios siguen
subiendo constantemente, el valor de los bonos sube también constantemente.

Nota: El castillo de naipes crece y crece y no para de crecer, pero todo es
un camelo; no hay detrás solidez monetaria que lo sustente. Todo son
"bonos", es decir, papelitos que "representan" tener valor siempre y cuando
el castillo de naipes se sostenga.





Sin embargo, aunque los precios siguen subiendo, un día un asesor de riesgos
financieros que trabaja en el mismo banco (asesor al que, por cierto,
despiden pronto a causa de su pesimismo) decide que ha llegado el momento de
demandar a Manoli el pago de su préstamo bancario; y Manoli, a su vez, exige
a sus clientes el pago de las deudas contraídas con el bar.

Pero, claro está, los clientes no pueden pagar las deudas.

Nota: ¡¡¡Porque siguen sin tener ni un céntimo!!! Han podido beber cada día
en el bar porque "se comprometían" a pagar sus deudas, pero el dinero físico
no existe.





Manoli no puede devolver sus préstamos bancarios y entra en bancarrota.

Nota: Y Manoli pierde el bar.



Los "bebida-bonos" y los "alco-bonos" sufren una caída de un 95% de su
valor. Los "vomito-bonos" van ligeramente mejor, ya que sólo caen un 80%.



Las compañías que proveen al bar de Manoli, que le dieron largos plazos para
los pagos y que también adquirieron bonos cuando su precio empezó a subir,
se encuentran en una situación inédita. El proveedor de vinos entra en
bancarrota, y el proveedor de cerveza tiene que vender el negocio a otra
compañía de la competencia.

Nota: Porque los proveedores de vinos y cervezas también le fiaban a Manoli,
creyendo que estaban seguros de que cobrarían con creces al cabo del tiempo.
Como no han podido cobrar dado que el dinero no existe, la deuda de Manoli
se los ha comido a ellos.

El gobierno interviene para salvar al banco, tras conversaciones entre el
presidente del gobierno y los líderes de los otros partidos políticos.



Para poder financiar el rescate del banco, el gobierno introduce un nuevo
impuesto muy elevado que pagarán los abstemios.

Nota: Que es lo que de verdad ha pasado. Con los impuestos de los ciudadanos
inocentes, los gobiernos han tapado el agujero financiero creado por la
estupidez de los bancos.