5 claves para entender la segunda generación del aprendizaje en línea

Wikimedia Hackathon 2013 [Amsterdam - Flickr], Author	Sebastiaan ter Burg from Utrecht, The Netherlands

Imagen: Wikimedia Hackathon 2013 [Amsterdam – Flickr],
Author Sebastiaan ter Burg from Utrecht, The Netherlands.

[Texto Publicado originalmente en Blog Abierto al Público del Banco Interamericano de Desarrollo].

América Latina está experimentando una inédita transición en sus modelos de enseñanza en línea. Sin embargo, las promesas de aprender más rápido, en todo momento y lugar se están viendo acompañadas por altos niveles de deserción estudiantil. Por eso, muchos subrayan que el modelo actual no ha conseguido cambiar realmente nuestros modos de aprendizaje.  

Después de una década se abren nuevas oportunidades. Las universidades han sabido aprender de sus errores y hoy tienen más experiencia, y también los estudiantes son ahora más conscientes de las bondades y limitaciones de aprender en línea.  A continuación presento cinco ideas que resumen los grandes vectores del nuevo paradigma del aprendizaje en Internet.

1

 Cada vez es más sostenible

El aumento del volumen de contenidos de licencia abierta como Creative Commons ha sido considerable, y hoy es más sencillo que nunca encontrar el material necesario para crear un curso. Los “recursos educativos abiertos”, como los promovidos por el BID, y el acceso cada vez más extendido a artículos científicos ciencia de acceso abierto han reducido enormemente los costos de entrada y han mejorado la sostenibilidad de estas iniciativas. Además de la reducción de los costos, se han desarrollado atractivos modelos de negocio como el modelo “feemium” utilizado por muchos MOOCs y que supuso unos ingresos de más de cuatro millones de dólares a Coursera.

2

 Ya no está limitada a una sola plataforma educativa

Plataformas comerciales como Blackboard dominaron la primera generación de  e-learning. Luego llegaron a escena plataformas libres u open source como Sakai o Moodle, que se hicieron muy populares entre las instituciones educativas por el ahorro en las licencias de uso. Hoy, sin embargo, parece han surgido nuevos medios para guiar el aprendizaje y ya no tiene sentido limitar el aprendizaje en una sola plataforma. Cada vez es más frecuente el uso de entornos personales de aprendizaje, en donde los estudiantes pueden combinar servicios y plataformas en línea según su interés y necesidad.

3

 Ya no está solo limitada al aprendizaje formal

La atención que existe sobre los MOOCS evidenció que el interés por acceder a experiencias de aprendizaje y actualización no siempre va ligada a la obtención de un certificado académico. El sector privado lo entendió rápidamente como una posibilidad para actualizar a sus recursos humanos y ha dado lugar a experiencias de cualificación semi-formal en entornos no formales como muestran edX y Coursera; o de reconocimiento social por competencias como Digital BadgesLinkedIn.

4

 La interacción entre los usuarios será cada vez más importante

La revolución digital ha hecho que las instituciones educativas hayan perdido el monopolio de brindar contenidos de calidad. Google LibrosDOAJ o Slideshare dan prueba de que la oferta de aprendizaje en línea tiene que ofrecer más que una selección de lecturas recomendadas. Ahora el valor está en estimular espacios más conversacionales, ya sea virtuales o presenciales y están dando paso a modelos híbridos de aprendizaje Outliers School en Iberoamérica.

5

 La educación será móvil, o no será

La tecnología móvil es una parte fundamental del ecosistema digital y cada vez será más importante. Parte del éxito de TED o YouTube está en sus contenidos portables, mayoritariamente breves (“snack”) que permiten aprender en pequeñas dosis durante los tiempos libres. Por eso, será necesario adaptar los contenidos a los formatos móviles, tanto en el lenguaje, como en el formato, duración y modos de utilizar los contenidos. La educación en línea será inevitablemente más multimedia, más breve y modularizada.

No hay duda sobre las oportunidades que esta segunda generación de aprendizaje en línea plantea para las instituciones educativas y cualquier organización interesada en generar y divulgar conocimiento. Pero ojo, ignorar estos cambios puede suponer un gran riesgo para quienes no sean capaces adaptarse rápidamente a estas innovaciones.

¿Hacia dónde evolucionará el aprendizaje en línea?


5 claves para entender la segunda generación del aprendizaje en línea

Wikimedia Hackathon 2013 [Amsterdam - Flickr], Author	Sebastiaan ter Burg from Utrecht, The Netherlands

Imagen: Wikimedia Hackathon 2013 [Amsterdam - Flickr],
Author Sebastiaan ter Burg from Utrecht, The Netherlands.

[Texto Publicado originalmente en Blog Abierto al Público del Banco Interamericano de Desarrollo].

América Latina está experimentando una inédita transición en sus modelos de enseñanza en línea. Sin embargo, las promesas de aprender más rápido, en todo momento y lugar se están viendo acompañadas por altos niveles de deserción estudiantil. Por eso, muchos subrayan que el modelo actual no ha conseguido cambiar realmente nuestros modos de aprendizaje.  

Después de una década se abren nuevas oportunidades. Las universidades han sabido aprender de sus errores y hoy tienen más experiencia, y también los estudiantes son ahora más conscientes de las bondades y limitaciones de aprender en línea.  A continuación presento cinco ideas que resumen los grandes vectores del nuevo paradigma del aprendizaje en Internet.

1

 Cada vez es más sostenible

El aumento del volumen de contenidos de licencia abierta como Creative Commons ha sido considerable, y hoy es más sencillo que nunca encontrar el material necesario para crear un curso. Los “recursos educativos abiertos”, como los promovidos por el BID, y el acceso cada vez más extendido a artículos científicos ciencia de acceso abierto han reducido enormemente los costos de entrada y han mejorado la sostenibilidad de estas iniciativas. Además de la reducción de los costos, se han desarrollado atractivos modelos de negocio como el modelo “feemium” utilizado por muchos MOOCs y que supuso unos ingresos de más de cuatro millones de dólares a Coursera.

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 Ya no está limitada a una sola plataforma educativa

Plataformas comerciales como Blackboard dominaron la primera generación de  e-learning. Luego llegaron a escena plataformas libres u open source como Sakai o Moodle, que se hicieron muy populares entre las instituciones educativas por el ahorro en las licencias de uso. Hoy, sin embargo, parece han surgido nuevos medios para guiar el aprendizaje y ya no tiene sentido limitar el aprendizaje en una sola plataforma. Cada vez es más frecuente el uso de entornos personales de aprendizaje, en donde los estudiantes pueden combinar servicios y plataformas en línea según su interés y necesidad.

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 Ya no está solo limitada al aprendizaje formal

La atención que existe sobre los MOOCS evidenció que el interés por acceder a experiencias de aprendizaje y actualización no siempre va ligada a la obtención de un certificado académico. El sector privado lo entendió rápidamente como una posibilidad para actualizar a sus recursos humanos y ha dado lugar a experiencias de cualificación semi-formal en entornos no formales como muestran edX y Coursera; o de reconocimiento social por competencias como Digital BadgesLinkedIn.

4

 La interacción entre los usuarios será cada vez más importante

La revolución digital ha hecho que las instituciones educativas hayan perdido el monopolio de brindar contenidos de calidad. Google LibrosDOAJ o Slideshare dan prueba de que la oferta de aprendizaje en línea tiene que ofrecer más que una selección de lecturas recomendadas. Ahora el valor está en estimular espacios más conversacionales, ya sea virtuales o presenciales y están dando paso a modelos híbridos de aprendizaje Outliers School en Iberoamérica.

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 La educación será móvil, o no será

La tecnología móvil es una parte fundamental del ecosistema digital y cada vez será más importante. Parte del éxito de TED o YouTube está en sus contenidos portables, mayoritariamente breves (“snack”) que permiten aprender en pequeñas dosis durante los tiempos libres. Por eso, será necesario adaptar los contenidos a los formatos móviles, tanto en el lenguaje, como en el formato, duración y modos de utilizar los contenidos. La educación en línea será inevitablemente más multimedia, más breve y modularizada.

No hay duda sobre las oportunidades que esta segunda generación de aprendizaje en línea plantea para las instituciones educativas y cualquier organización interesada en generar y divulgar conocimiento. Pero ojo, ignorar estos cambios puede suponer un gran riesgo para quienes no sean capaces adaptarse rápidamente a estas innovaciones.

¿Hacia dónde evolucionará el aprendizaje en línea?


Cultura abierta más allá del código y las licencias

¿Por qué es importante que la educación sea abierta? from Cristobal Cobo Romaní.

Una segunda versión del Congreso Internacional Cultura Libre se celebró esta semana en Quito. Políticos, tomadores de decisión, rectores, académicos, artistas, promotores culturales, desarrolladores de tecnología y activistas sociales, se reunieron para discutir cómo entender y promover la cultura del ‘open access’. El evento dio espacio a promover estrategias de adopción de open source [y hardware] en educación, recursos educativos abiertos y licencias abiertas en general) pero la visión fue mucho más allá del código y las licencias e hizo un zoom a las transformaciones actuales de la cultural digital.

Vale la pena agregar, que tuvimos el privilegio de exponer junto al nuevo Ministro de Educación de Ecuador, Augusto Espinosa, quien habló de desarrollo humano, investigación científica y estímulo a la innovación. ¡Cómo nos gustaría ver a más ministros de educación (y de otras ramas también) participando personalmente en este tipo de actividades para fomentar la adopción de prácticas abiertas!.

Ecuador hoy se encuentra en una interesante transición en miras a modificar su matriz productiva hacia una economía del conocimiento. La estrategia apunta a la redefinición de sus estrategias de desarrollo de capital humano (aquí más información pdf). Lo más interesante es que dentro de este proceso de transformación económica y productiva nacional, el movimiento de ‘open source’ ya ha ganado un espacio y un reconocimiento.

Como tantas veces lo hemos apuntado, la adopción de estrategias de acceso abierto no son otra cosa que aceleradores de transferencia de conocimiento que generan condiciones más propicias para favorecer innovación entre diferentes sectores productivos. Sin duda que la educación formal y el aprendizaje en general han de jugar un papel clave en esta apuesta.

En el caso de la economía europea, que a pesar de estar pasando por una etapa sumamente compleja, declara ahorrarse una generosa cantidad de recursos gracias a su apuesta por el open source. Sin embargo, el tema no se limita en el ahorro, sino que buscar generar una nueva ecología de opciones en la que la educación abierta juega un papel clave.

Aquí compartimos nuestra presentación que sugiere acciones y estrategias para incorporar con mayor celeridad el ‘movimiento abierto’ a la educación, así como la producción y diseminación científica (más conocida como ciencia abierta). Aquí una síntesis de nuestra intervenciones.

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Nuevo #eBook: Sociedad Knowmad #OpenAccess


Knowmad-Book cover

Los tiempos de incertidumbre son un gran momento de exploración. Hoy existe una saludable cantidad de iniciativas transformadoras dentro y fuera de la educación buscando caminos alternativos para aprender.

Lo que algunos llaman ‘iniciativas educativas abiertas‘ (conocidas también como Open Educational Practice, en algunos circuitos) no es otra cosa que un creciente esfuerzo de educadores, ‘curadores’ de contenidos, tecnólogos, emprendedores y otros early adopters entusiasmado con la idea de construir nuevos laboratorios y entornos de aprendizaje. Aquí dos trabajos (pdf) al respecto: EFQUEL y OLCOS.

En esta etapa de transición creemos que viene bien buscar marcos conceptuales que nos ayuden a entender mejor los por qué, cómo y para qué de estos tiempos de cambio. Es por ello que hoy nos alegra comunicar la reciente publicación de nuestro último libro colaborativo: “Sociedad Knowmad“, que ya está disponible para su descarga: www.knowmadsociety.com

Knowmads (concepto acuñado por John Moravec y tempranamente expuesto en Aprendizaje Invisible) guarda relación con aquellos trabajadores de conocimiento nómadas, creativos, imaginativos, innovadores. Son personas que pueden trabajar con casi cualquier persona, en cualquier momento y en cualquier lugar.

La sociedad industrial está dando paso a trabajos orientados a hacer un uso intensivo del conocimiento y la innovación. Mientras la industrialización requería personas que se establecieran (asentaran) en un solo lugar para llevar a cabo una tarea o función específica, los puestos de trabajo relacionados con la creación de conocimiento, innovación y la gestión de la información se han convertido en actividades mucho menos vinculadas a un espacio o lugar específico. Por otra parte, las tecnologías permiten a estos trabajadores del nuevo paradigma actuar dentro de una amplia variedad de espacios y contextos, mezclando lo “real” y lo virtual de una manera líquida. Este nuevo perfil de trabajador “Knowmad” puede reconfigurar y recontextualizar sus entornos de trabajo, en un mundo en el que mayor movilidad también se traduce en la creación de nuevas oportunidades.

Sociedad Knowmad explora el futuro de la educación, el trabajo y la forma en que nos relacionamos con los demás en un mundo en el que se ‘derriten’ muchos de los referentes que creíamos inamovibles. Estos nueve autores (de tres continentes), que van desde académicos a líderes empresariales, comparten sus visiones para el futuro de la educación y el trabajo. El ex senador de EE.UU. Gary Hart ofrece un epílogo sobre cuáles son las condiciones para estimular una Sociedad Knowmad.


Book quote

Este texto escrito a dieciocho manos es el resultado de una colaboración entre John Moravec (editor), Thieu Besselink, Christel Hartkamp, Pieter Spinder, Edwin de Bree, Bianca Stokman, Christine Renaud, y Ronald van den Hoff y quien escribe.

Los principales temas incluídos en el libro son: repensar dimensiones del aprendizaje y del desarrollo humano; mapas de habilidades y competencias; nuevos espacios para repensar la educación, el aplanamiento de las organizaciones, la co-creación del aprendizaje, y la creación de nuevo valor en las organizaciones.

Si no se difunde se muere” (tal como decía Jenkins).
Este libro está disponible a través de diferentes vías:

– Una edición abierta vía PDF
- Una aplicación abierta para el iPhone (cortesía de Seats2Meet.com)
- Se puede comprar una versión Amazon.com Kindle por $ 1,54.

Nuestro capítuloSkills and competencies for knowmadic workers” ofrece un análisis de las habilidades y herramientas estratégicas que necesita un trabajador Knowmad, pero también ofrece una crítica directa a la exceso de retórica en las políticas públicas vinculadas a la educación y su falta de efectividad en este campo. Espreramos lo disfruten.

Como ya es una tradición (y una convicción) Knowmad Society está licenciado bajo
 Attribution-ShareAlike 3.0 Unported License. http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/


¿Cómo #diseñar un sistema #educativo más permeable?

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Comparto una columna que publicamos ayer en el Diario ABC de España [pdf]*

Días atrás José Barroso, Presidente de la Comisión Europea, destacaba la necesidad de priorizar acciones para enfrentar el desempleo de los jóvenes. “No podemos aceptar que casi una cuarta parte de los jóvenes europeos estén desempleados” indicaba con inquietud en su discurso. Barroso hace bien al preocuparse, lo que está aún por verse es si las medidas que se tomen serán las apropiadas.

Hace pocas semanas, McKinsey publicó el estudio: “Education to Employment: Designing a System that Works” (De la educación al empleo: diseñando un sistema que funcione), si bien este estudio es de ámbito internacional, indicaba una serie de aspectos de especial pertinencia para Europa y sin duda para España.

Como síntesis el estudio destacaba: el consenso sobre la falta de habilidades críticas de los jóvenes; volúmenes escandalosos de jóvenes desempleados (75 millones); los egresados de secundaria desconfían que su educación incrementará sus oportunidades de empleo; menos de la mitad de los empleadores creen que los egresados universitarios están preparados para entrar al mundo laboral. Finalmente este estudio señalaba que los “proveedores de educación” (universidades, institutos, etc.) creen en su mayoría que los estudiantes están en perfectas condiciones para desempeñarse en el mundo del trabajo.

El informe de McKinsey describe este desajuste entre los mundos de educación y de empleo como “universos paralelos”. Como si se tratara de planetas diferentes en que los egresados pasan a ser “astronautas” que vienen de galaxias lejanas buscando empleo con hábitos, conocimientos y lenguajes extraterrestres.

¿Qué estamos haciendo mal? ¿No habíamos escuchado que estas enorme brechas se subsanarían con instrumentos como la Agenda de Lisboa, la Agenda 2010, la Declaración de Bologna u otros esfuerzos impulsados desde la administración europea?

Curiosamente hoy los vientos de cambio vienen desde el oeste. En EEUU, especialmente desde un grupo de universidades de elite (Stanford , Harvard, MIT, entre otras) ha surgido la idea de explorar formatos más permeables, flexibles, colaborativos y abiertos de formación. Se trata de los cursos “Cursos Abiertos Online y Masivos” (MOOC en inglés). Estas iniciativas (que involucran más de 2,5 millones de estudiantes en el caso de Coursera) ponen de cabeza varios de los principios ‘sacros’ de la educación formal. Por ejemplo, que el aprendizaje debe ser personalizado, que los incentivos por aprender solo giran en torno a los reconocimientos académicos, que todo lo gratuito es de mala calidad, que el docente es el único que puede evaluar, entre muchos otros.

Más allá de sugerir que estos MOOCs serán la solución al problema del “universo paralelo”, que muy probablemente no lo sean, lo interesante está en ver el trasfondo. La necesidad de abrir las universidades a otros “mundos”, donde nuevos actores de la sociedad puedan ofrecer pertinencia a un sistema educativo que se resiste a toda costa a actualizarse y dejar atrás su piel pre “sociedad del conocimiento”.

Todos los instrumentos indican que es tiempo de repensar el viejo concepto de ir a la universidad en un “momento” determinado de la vida. En cambio, es necesario llenar la vida de momentos de aprendizaje dentro y fuera de la universidad. Frente al evidente superávit de instituciones de educación superior (de variadísima calidad) es necesario diseñar estrategias individuales y colectivas para aprender de manera constante y en diversos contextos. Esto significa, no aprender para aprobar sino que aprender a aprender. En otras palabras, aprender a crear tecnología, aprender a ver innovación donde otros no la ven, desarrollar competencias para emprender, etc. Si bien estos tiempos no están como para predecir el futuro, al menos podemos trabajar en crear un futuro en el que haya espacio para todos.

*Agradecemos a ABC / Empresa (Formación y Empleo) y  the International Baccalaureate Organization (IBO) por la invitación.


¿Cómo #diseñar un sistema #educativo más permeable?

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Comparto una columna que publicamos ayer en el Diario ABC de España [pdf]*

Días atrás José Barroso, Presidente de la Comisión Europea, destacaba la necesidad de priorizar acciones para enfrentar el desempleo de los jóvenes. “No podemos aceptar que casi una cuarta parte de los jóvenes europeos estén desempleados” indicaba con inquietud en su discurso. Barroso hace bien al preocuparse, lo que está aún por verse es si las medidas que se tomen serán las apropiadas.

Hace pocas semanas, McKinsey publicó el estudio: “Education to Employment: Designing a System that Works” (De la educación al empleo: diseñando un sistema que funcione), si bien este estudio es de ámbito internacional, indicaba una serie de aspectos de especial pertinencia para Europa y sin duda para España.

Como síntesis el estudio destacaba: el consenso sobre la falta de habilidades críticas de los jóvenes; volúmenes escandalosos de jóvenes desempleados (75 millones); los egresados de secundaria desconfían que su educación incrementará sus oportunidades de empleo; menos de la mitad de los empleadores creen que los egresados universitarios están preparados para entrar al mundo laboral. Finalmente este estudio señalaba que los “proveedores de educación” (universidades, institutos, etc.) creen en su mayoría que los estudiantes están en perfectas condiciones para desempeñarse en el mundo del trabajo.

El informe de McKinsey describe este desajuste entre los mundos de educación y de empleo como “universos paralelos”. Como si se tratara de planetas diferentes en que los egresados pasan a ser “astronautas” que vienen de galaxias lejanas buscando empleo con hábitos, conocimientos y lenguajes extraterrestres.

¿Qué estamos haciendo mal? ¿No habíamos escuchado que estas enorme brechas se subsanarían con instrumentos como la Agenda de Lisboa, la Agenda 2010, la Declaración de Bologna u otros esfuerzos impulsados desde la administración europea?

Curiosamente hoy los vientos de cambio vienen desde el oeste. En EEUU, especialmente desde un grupo de universidades de elite (Stanford , Harvard, MIT, entre otras) ha surgido la idea de explorar formatos más permeables, flexibles, colaborativos y abiertos de formación. Se trata de los cursos “Cursos Abiertos Online y Masivos” (MOOC en inglés). Estas iniciativas (que involucran más de 2,5 millones de estudiantes en el caso de Coursera) ponen de cabeza varios de los principios ‘sacros’ de la educación formal. Por ejemplo, que el aprendizaje debe ser personalizado, que los incentivos por aprender solo giran en torno a los reconocimientos académicos, que todo lo gratuito es de mala calidad, que el docente es el único que puede evaluar, entre muchos otros.

Más allá de sugerir que estos MOOCs serán la solución al problema del “universo paralelo”, que muy probablemente no lo sean, lo interesante está en ver el trasfondo. La necesidad de abrir las universidades a otros “mundos”, donde nuevos actores de la sociedad puedan ofrecer pertinencia a un sistema educativo que se resiste a toda costa a actualizarse y dejar atrás su piel pre “sociedad del conocimiento”.

Todos los instrumentos indican que es tiempo de repensar el viejo concepto de ir a la universidad en un “momento” determinado de la vida. En cambio, es necesario llenar la vida de momentos de aprendizaje dentro y fuera de la universidad. Frente al evidente superávit de instituciones de educación superior (de variadísima calidad) es necesario diseñar estrategias individuales y colectivas para aprender de manera constante y en diversos contextos. Esto significa, no aprender para aprobar sino que aprender a aprender. En otras palabras, aprender a crear tecnología, aprender a ver innovación donde otros no la ven, desarrollar competencias para emprender, etc. Si bien estos tiempos no están como para predecir el futuro, al menos podemos trabajar en crear un futuro en el que haya espacio para todos.

*Agradecemos a ABC / Empresa (Formación y Empleo) y  the International Baccalaureate Organization (IBO) por la invitación.


Cápsulas sobre #educación: es tiempo de mezclar

net

“Learning to switch from managing time to managing attention”

(cita del libro Net Smart de Howard Rheingold.)

Comparto algunos extractos de preguntas-respuestas que hemos cocinado en entrevistas recientes. La primera corresponde a un interesante foro promovido por Educar Chile.

¿Cuál es la verdadera brecha digital que enfrentamos hoy en día y cómo abordarla desde el ámbito educativo?

Por ‘brecha digital’ (BD) comúnmente se ha entendido el desfase entre quienes cuentan con acceso a conectividad o dispositivos digitales y quienes no. Así ha ocurrido por cerca de 20 años. Bajo esa lógica siempre habrá BD, porque siempre habrá unos más conectados y tecnologizados que otros.

Pero ahí no acaba la historia. Al estudiar las regiones que han disminuido esta brecha y han logrado un acceso igualitario a la tecnología, observamos otras BD. La diferencia es que estas ‘otras’ brechas no se resuelven con más hardware sino que con mejor mindware (conocimiento y habilidades aplicadas en contextos complejos).

Esa visión más nítida (o actualizada) sobre la BD nos lleva a amplificar y diversificar nuestras capacidades cognitivas frente al conocimiento. Es decir, repensar el uso de la memoria; re-aprender a pensar individual y colectivamente; entender la cultura del conocimiento abierto; comprender el impacto de la tecnología en el aprendizaje informal; cambiar la manera de evaluar; reconceptualizar las divisiones entre disciplinas; reconocer otras habilidades; replantear la estructura industrial de la escuela, etc.

Esta ‘verdadera’ BD (de tecnología social) implica nuevos rezagos y obliga a pensar en cambios mucho más estructurales que sólo proveer de conectividad a nuestra educación.

¿Hacia dónde considera usted que debería caminar la educación de México y América Latina en los próximos años? [Aquí el resto de la entrevista, publicada en la Revista Sinética de ITESO]

En primer lugar es fundamental dejar de atender el problema de la educación de una manera desagregada o desconectada. Yo creo que hay demasiadas duplicidades que resultan estructurales en América Latina. Por ejemplo,  se podría pensar en estrategias de formación y de diseño de recursos educativos de una manera mucho más regional. Otro ejemplo, el diseño de estrategias para atender los (profundos) desafíos de alfabetización digital que tenemos en América Latina se podrían desarrollar de una manera más regional, lo mismo ocurre con la capacitación y actualización docente, trabajándose de una manera mucho más transversal y menos desagregada. A veces pareciera que estamos ‘inventando la rueda’ en cada una de nuestras naciones.

Algo similar ocurre con el tema de la movilidad. Deberíamos tener más movilidad entre nuestros países. Muchas veces desaprovechamos el que haya solamente dos lenguas en toda esta enorme región Latinoamericana. Esta es una enorme oportunidad que no tiene ninguna otra región del planeta. Creo que eso no lo estamos aprovechando, como tampoco estamos desarrollando estrategias para simplificar el reconocimiento de grados, cualificaciones y certificaciones entre países Ibero y Latinoamericanos. Todavía tenemos estructuras que son medievalmente aisladas. Un Internet que hiperconecta ideas y talentos no lo podemos subutilizar únicamente para conectarnos a Facebook. Hay que pensar en soluciones ecológicas más complejas pero también más orgánicas.

Otra dimensión de este fenómeno se observa en la manera en que la región adquiere tecnología. Éstas podrían ser más diversas en cuanto a dispositivos, también más amplias, no solamente la laptop, proyectores y pantallas. Yo creo que aquí las agencias regionales tienen mucho más que dar de sí. Organismos como OEA, CEPAL, Mercosur, Unasur, FLACSO o Felacs deberían servir como plataformas para atender estos problemas de manera mucho más regional. Yo creo que tendríamos que atribuir más importancia a la transferencia de conocimiento Sur-Sur o Sudamérica-México (incluyendo Centroamérica), menor aislacionismo y más integración. Padecemos de un encandilamiento permanente frente a las iniciativas que existen en los países industrializados. ‘Exportamos’ nuestros talentos (capital humano altamente preparado) fuera y luego compramos la tecnología y servicios que ellos desarrollan desde nacionales que invierten más en Ciencia y Desarrollo. El tener tantos referentes culturales, necesidades e intereses comunes en nuestra región debieran ser motivo de unidad y no de disputa.

¿Qué opciones puede brindar la educación a los niños que son parte de la población más pobre del país y que no pueden asistir a la escuela?  (Considerando que o no hay escuelas o no pueden asistir a las que hay).

Es una pregunta muy de fondo y me parece muy pertinente, señalar que esta interrogante no se responde solamente con el tema de la educación. Desde el siglo XVII la escuela ha sido pensada como una plataforma para brindar más oportunidades a aquellos que no las tienen. Sin embargo, las brechas entre lo rural y lo urbano siguen siendo una deuda pendiente, incluso en el siglo XXI.

Lo urbano sigue teniendo mucha más diversidad, más oferta, y en muchos casos más recursos. Se ha creído que la tecnología satelital, las pizarras interactivas, en el caso de México, pueden resolver este tipo de disparidades entre lo urbano y lo rural. Sin embargo la calidad y la pertinencia muchas veces queda en segundo plano. Medimos el éxito de estas estrategias con unos indicadores que nos representan realidades distorsionadas.

Hay autores en la Universidad de Stanford como David Labaree o Larry Cuban que plantean esta idea de sobre “educacionalización” —entre comillas porque esa palabra no existe— . Ambos hablan de la educacionalización de casi todos los problemas de nuestra sociedad. La pobreza, la desigualdad, la corrupción, la falta de oportunidades, etc. pareciera que todo se debe a la falta educación y se suele mencionar ésta como la solución de todos los problemas. Éste es la típica respuesta que encontramos en  las políticas públicas. Pero las evidencias nos muestran que en los contextos pobres, de vulnerabilidades de orden socio-económico, o donde existen ingresos absurdamente elevados a través de vías paralelas a la formalidad mediante fuentes como el narcotráfico es una falacia pensar que esos rezagos y profundos problemas sociales se puede revertir únicamente con la mejora de programas educativos. Eso, es una falsedad que ha quedado en evidencia tras décadas de políticas poco integrales. Yo no creo que la cobertura se resuelva únicamente con más tecnología sino con diseñar sistemas educativos que ofrezcan ofertas formativas que resulten más relevante para el contexto local, con orientaciones técnicas o profesionalizantes de calidad, que brinden las condiciones básicas para el autodesarrollo (auto-aprendizaje) que, yo creo, es lo mejor que podemos ofrecer a las futuras generaciones. Es decir formar estudiantes aprendan a aprender de manera permanente. En definitiva, los problemas sociales que afectan a la calidad y pertinencia de la educación no los vamos a resolver únicamente con nuevos diseños curriculares o con más capacitación docente.

Cuando hablan de educación de calidad ¿En qué prácticas están pensando, que se puedan recomendar a los docentes?

Yo no soy quien para hacer recomendaciones. Desde mi perspectiva el gran desafío está en convertir el aula en un laboratorio, en una incubadora, en un taller y no en un lugar de monólogos como ha ocurrido desde hace demasiado tiempo. Estimular la inspiración, el debate crítico y por sobre todo la combinación de disciplinas, de edades y de planteamientos teóricos con el trabajo en contextos de aprendizaje más allá del aula. Cuando abrimos espacios de intercambios no planeados estimulamos el desarrollo de nuevas habilidades, la exploración de nuevos contextos, tecnologías y metodologías. Tenemos que pensar en estrategias más atrevidas y menos lineales. Necesitamos ver enormes cantidades de creatividad dentro y fuera del aula, a fin de convertir a nuestros estudiantes en exploradores, investigadores, en individuos que no paren de hacer preguntas, de experimentar, de probar y mezclar tecnologías, conocimientos y disciplinas.