Apply now – Education and Technology International Winter School

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3rd to 7th July 2017 DEADLINE 19th May 2017 -Apply for a scholarship-

 Download more information about the EdTech Winter School 2017

Ceibal Foundation is organizing the 1st EdTech Winter School to take place in Uruguay, called “Emerging trends and new horizons in the study of education and technology”. The event will gather postgraduate students and early career academics from the main higher educational institutions in the country and the Latin American region. The Winter School is organized in partnership with ANII (Agencia Nacional de Investigación e Innovación)Departamento de Comunicación and Departamento de Educación (Universidad Católica del Uruguay), Universidad ORTFLACSO UruguayUniversidad de Montevideo and Facultad de Ingeniería (Universidad de la República).It aims to offer a stimulating learning environment for participants to present and discuss key challenges, research trends and opportunities, to foresee new horizons in education, learning and teaching practices enhanced by digital technologies.

OBJECTIVES

The Winter School will offer an exciting opportunity for postgraduate students and early career faculties to present and discuss relevant EdTech policies and research for studying the future of education and technology, innovation and inclusion in the coming decade.
Winter School participants will also be invited to:
a) Collaborate in a special publication that will be prepared, where attendees will disseminate the results of their studies;
b) Explore future collaborations in areas of common interest;
c) Become a Ceibal Foundation’s affiliate and participate in collective books publications, dissemination of academic works in the Institutional Repository of Ceibal Foundation, among other scientific initiatives.

PROGRAMME (4 days +1 open day)

4 days – From the 3rd July until the 6th July 2017

Open day – 7th July 2017

During a week of academic and social activities, candidates are expected to gain valuable knowledge, skills and meaningful perspectives in the fields of EdTech, innovation and inclusion. The official language of the event will be English. The programme will combine keynote lectures, training and participating in joint project-based learning.

SPEAKERS

We have invited renowned academics as keynotes to this academic event. Their participation will involve presentations, training on new research techniques, social networking as well as participation in the “open day”. Some of the experts already confirmed are:

Claudia Urrea, PhD (Bio) Claudia Urrea is an international referee in the One Laptop per Child organization, currently acting as Associate Director at the Office of Digital Learning of the Massachusetts Institute of Technology. Her research has been focused in online learning and assessment, curriculum design, pre-K12 and higher education for developing countries, teacher professional development, educational programming and robotics.

Taha Yasseri, PhD (Bio) Taha Yasseri is a Research Fellow in Computational Social Science at the Oxford Internet Institute, a Faculty Fellow at the Alan Turing Institute for Data Science, and Research Fellow in Humanities and Social Sciences at Wolfson CollegeUniversity of Oxford. His research has been focused in Big data, human dynamics, peer production, Wikis, online societies, conflict and cooperation, opinion formation, language complexity, collective behaviour, social networks, agent-based modelling, urban computing.

Monica Bulger, PhD (Bio) Monica Bulger leads the Enabling Connected Learning initiative at the Data & Society Research Institute. She is a Fellow at the Harvard Berkman Klein Center for Internet and Society and a Research Associate at the Oxford Internet Institute. She is an educational researcher contributing policy research to multi-national groups such as UNICEF, ECPAT, and the European Commission.  Her work focuses on the implications of technology use for youth with a particular focus on learning, safety, and empowerment.

Arnon Hershkovitz, PhD (Bio) Arnon Hershkovitz is a Senior Lecturer in Tel Aviv University – School of Education (Israel). His main research areas are Educational Data Mining, Learning Analytics, one-to-one computing in schools and learning-related aspects of using social media. He holds a PhD in Science Education, an M.A. in Applied Mathematics and a B.A. in Mathematics and Computer Science.

CALENDAR

  • 19th May 2017 – Deadline for submitting applications
  • June 2017 – Evaluation and selection of candidates

ADDITIONAL INFORMATION

  • For information about the application process, access the details of the call.
  • For any questions or concerns please contact us at: fundacion (at) ceibal.edu.uy

    source.


2 preguntas y 3 formas de adoptar tecnología en educación

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Dos preguntas que solemos encontrar en estos debates. Comparto algunas preguntas hechas para una publicación sobre educación y tecnología. Espero sirvan…

P: ¿Mejora la calidad de las clases la tecnología?

La calidad es un concepto que la educación tomó “prestada” del mundo de la administración o management. Evidentemente es un concepto que puede ayudar pero también trae confusión (lo mismo nos ocurre con términos como “innovación”). Así que yo prefiero hablar de calidad “con apellido”. Es decir, calidad en el aprendizaje, calidad en la forma de enseñar, calidad de los contenidos curriculares, entre otros. De lo contrario la falta de contexto nos puede llevar a realizar omisiones importantes (como por ejemplo querer estandarizar todos los procesos de aprendizaje y olvidarse de las características contextuales y culturales de los distintos sistemas educativos).

Hecha esta nota al pie, en relación a la pregunta de si la tecnología ¿mejora la calidad de la enseñanza? Las investigaciones nos muestran que es una variable dependiente (de las estrategias pedagógicas, del propósito, de la destreza del usuario, del contexto de uso y las costumbres, de la estructura institucional, etc.) y no independiente (e.j. hay buenas experiencias educativas con tecnología pero también hay casos que no dieron los resultados esperados). Por ello creo que podemos al menos identificar tres posibles escenarios:

1) usar nuevas tecnologías para hacer lo mismo que hacemos ahora: Por ejemplo, transitar de las transparencias al PowerPoint.

2) usar nuevas tecnologías para hacer algo parcialmente diferente o para mejorar lo que hacemos (innovación incremental): Por ejemplo, cuando enseñamos el cuerpo humano a través de una animación en 3D y

3) usar nuevas tecnologías para aprender de una manera radicalmente disruptiva y que no lo podríamos hacer igual si no contáramos con determinadas herramientas (innovación radical): Por ejemplo, cuando conectamos a estudiantes de distintos lugares del mundo para que puedan negociar un conocimiento y producir algo en conjunto.

Lo que nosotros observamos en nuestras investigaciones es una gran cantidad de experiencias que representan el escenario uno, y en algunos casos el escenario dos. Las experiencias educativas del escenario tres, son mucho más limitadas y específicas (no siempre se pueden escalar). Esto no necesariamente es negativo si entendemos que la innovación educativa enriquecida por tecnología es un proceso y no estado determinado. Aunque se suele decir que la innovación es algo para todos y en todo momento evidentemente la evidencia muestra que es mucho más gradual, tiene que ver con el desarrollo de experiencias, cambios de hábitos y que debe existir un conjunto de condiciones para que esta ocurra.

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P: ¿Cuáles son los principales ‘pros’ y ‘contras’ de trabajar con tecnología en el aula?

Si entendemos la tecnología como una amplificadora de capacidades tanto cognitivas como sociales, sería una falacia solamente considerar aquellos aspectos positivos.

Las tecnologías digitales como bien sabemos diversifican las maneras de acceder procesar, construir y divulgar el conocimiento. Esto siempre y cuando se cuente con las habilidades, las actitudes y el capital simbólico para aprovecharlas.

Pero es cierto que también se convierte en una moneda de dos caras, porque al amplificarse las capacidades de acceder a nuevas fuentes de saber también se multiplican los potenciales elementos distractores. Entonces, si la tecnología no se incorpora de una manera apropiada (centrada en el que aprende y no en el que enseña), es posible que ocurran fenómenos como: que los estudiantes se aburran o se distraigan, que se redefina el rol del docente como única fuente de la verdad, que quede en evidencia la falta de pertinencia de los contenidos curriculares, entre otros.

Si bien no existen recetas ni fórmulas mágicas, diferentes investigaciones nos muestran que el desafío fundamental está en ampliar los contextos, y espacios de aprendizaje aprovechando estas herramientas para favorecer aprendizajes más allá del aula. Pero esto no es tan sencillo bajo las estructuras de la educación tradicional, puesto que la versatilidad y la flexibilidad no está siempre entre sus principales cualidades. En definitiva como postulamos en el libro “Innovación pendiente“, no es suficiente innovar en los dispositivos digitales si esto no viene acompañado de una apertura en las formas de entender el valor del conocimiento.

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La promesa digital y la “herencia analógica” en la universidad

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Adjunto un extracto de una de nuestras intervenciones en el encuentro de Barcelona**.

I.- Transformaciones académicas y científicas acaecidas en la sociedad de la información ante la creciente masificación de las tecnologías digitales

Hablando de la universidad, quizás desde una mirada más crítica, podríamos decir que esta institución educativa todavía tiene una profunda “herencia analógica” de la cual no ha sido capaz de desprenderse en este contexto digital. Todavía hay una seria fijación por lo que se le llama accountability of science (rendición de cuentas en el campo científico) que se ve en los rankings, en esta idea del publish or perish, donde pareciera que no importa tanto lo que escribes sino dónde lo escribes. 

Se da una especie de fenómeno de “comodificación de la ciencia”, donde ésta se convierte en un tránsito funcional para acceder a una plaza de “full time professor” (tenure track). Vemos con preocupación cómo el hecho de realizar investigación se distorsiona a veces simplemente como un medio para acceder a puestos laborales más estables en las universidades. Y eso me preocupa profundamente, porque conlleva un cambio de prioridades. Otro aspecto que resulta inquietante, es el tema de la divulgación de la ciencia. Si bien se ha avanzado en políticas científicas, como por ejemplo el fondo europeo de ciencia y tecnología Horizon 2020*, aún seguimos bajo una lógica profundamente analógica de exclusión, donde solamente algunos tienen la posibilidad de saltar este Paywall (muro de pago) para poder acceder a contenidos científicos. Me parece que es un claro síntoma de esta “herencia analógica” que todavía está regulando (y afectando) en el mundo digital en general y el científico en particular.

Y el último componente de esta “herencia digital” que creo que tenemos que analizar, es saber qué tipo de universidad queremos. Si bien todos somos científicos, pareciera ser que hay unos más científicos que otros. Esta fragmentación sugiere que la globalización de la ciencia no ha sido tan real como pensábamos. Hay unos clusters académicos en el mundo donde se producen los journals y papers científicos, donde están los principales centros de investigación, donde están los principales fondos de investigación, lo que inevitablemente genera periferias científicas (como si se tratase de una ciencia de menor rango). Entonces sí, estamos en red, pero hay algunos que están más en red que otros. Mientras unos pocos producen “ciencia de punta” (por asimetrías de lenguaje, económicas y de contexto) otros están relegados a producir una ciencia que no genera el mismo nivel de influencia ni repercusión. Esto es preocupante porque se generan silos cognitivos, se generan asimetrías. Y si bien internet ofrece la posibilidad de romper esas barreras creo que todavía queda mucho camino por avanzar.

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II.- Rol de las instituciones académicas ante la aparición de nuevas oportunidades de acceso al conocimiento y a la información a lo largo de la trayectoria de aprendizaje de las personas

La innovación pendiente que tenemos es repensar de manera sustantiva los procesos de administración del conocimiento. La gigantesca, y subrayo la palabra gigantesca, demanda de educación superior que hoy existe nos tiene que llevar a reflexionar al respecto. Según World Economical Forum  (2014) hay un incremento en la demanda de un 160% en los últimos 20 años a nivel mundial. Esto nos llama a pensar y a repensar el modelo actual de educación superior, que además de haber hecho crisis no va a ser capaz de responder al enorme segmento de población que quiere y que va a acceder a distintas formas de educación superior.

Esto no se resuelve solamente con Elearning o con más Moocs. Sin duda que no. Esto llama a pensar en modelos más versátiles, en nuevas fórmulas de construir trayectorias formativas. Y eso es complejo, es difícil, no se resuelve solo con tecnología. Hablo de nuevas maneras de entender los cursos y las carreras, nuevas formas de administrar los créditos, nuevas maneras de reconocer los aprendizajes, nuevas metodologías de evaluar, nuevas modalidades de entender la cantidad de años de estudios en los cuales uno se forma, ¿y por qué no?, nuevos títulos profesionales. Yo creo que esas son las tareas pendientes que estarán en la universidad de las próximas décadas. Estas tienen y tendrán una enorme demanda, pero a la vez deben resistirse a responder inmediatamente con más de lo mismo, deben ser capaces de ofrecer algo sustantivamente diferente y más acorde a los cambios que se observan en nuestra sociedad.

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III.- Nuevas tecnologías de la información y la comunicación: ¿Una nueva oportunidad para reducir la inequidad social?

La era de la abundancia de la información ha generado nuevas formas de ignorancia. Y es curiosísimo, porque las universidades como organizaciones siempre han diseñado sus modelos en base a una administración de la escasez. Por ejemplo: limitado número de docentes que imparten una asignatura, limitado número de salas o de sillas – especialmente en las universidades públicas – limitado número de libros en una biblioteca, etc.

Pero las definiciones actuales desplazan esa escasez hacia otras dimensiones. Hoy día abundan los buenos profesores en los MOOCs, en YouTube, en iTunes. Las limitaciones del espacio se reajustan, se renegocian a través de eLearning y las restricciones del acceso a libros hoy en día se diluyen en base al open access y a las posibilidades que da el contexto digital. Sin embargo, el riesgo de exclusión se mantiene y aumenta. Aquí observamos un peligrosísimo fenómeno. Lo podríamos denominar el de la “universidad tipo supermercado”, instituciones donde muchos tienen acceso a bienes suntuarios (de modesta calidad) y pocos a la formación de excelencia. Una exclusividad que no se limita a acceder a contenidos relevantes sino que a entornos sociales selectos. Esta posibilidad de compartir tiempo y espacio (experiencias) y conversaciones con otros sujetos, sigue siendo un bien escaso en el paradigma de lo digital (ej.: universidades de la Ivy League en USA o “Oxbridge” en el Reino Unido, etc.). El problema es que la co-presencia (formarse en el diálogo e intercambio junto a otros) aún parece ser un “lujo” que va mucho más allá de lo digital.

Otro riesgo más reciente, pero no por ello menos relevante, tiene que ver con el sentido del saber. Incluso el sentido de la expertise hoy en día empieza a cambiar. Ocurrió con la masificación del libro, luego ocurrió con internet y hoy día de manera emergente, empieza a aparecer con la inteligencia artificial. Esta no solamente reemplaza a los trabajadores de “cuello blanco”, sino que con la conceptualización de lo que se entiende por sujeto “experto”. Hoy en día empieza a aparecer una sombra de posibilidades de desplazamiento o por lo menos de redefinición de muchas actividades profesionales. Curioso, en los últimos emprendimientos del MIT ya desarrollaron un algoritmo que permite automatizar la selección de recursos de personal. Un algoritmo decide cuáles son los seres humanos más apropiados para un determinado trabajo. Esto la verdad que trae profundas y complejas preguntas éticas y de equidad. Por lo mismo yo creo que la equidad es un fenómeno que va cambiando, sin embargo las preguntas centrales especialmente aquellas que son complejas, relevantes y profundas siguen estando vigentes.

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IV.- La universalización del conocimiento ante las nuevas estrategias de medición del impacto científico.

El riesgo de los rankings universitarios es que tienden a sacrifican el contexto de la experiencia de aprendizaje en pro de aquello que es “comparable”. Lo que ineludiblemente genera una estratificación del conocimiento. A pesar de las serias observaciones que tengo al hiper-reduccionismo que implican los rankings universitarios, yo sería el primero en suscribir un ranking que nos ayude a evaluar el impacto social del conocimiento científico. Me encantaría ver rankings que nos permitan saber cuánto inciden las universidades en las comunidades en las cuales están insertas. Me encantaría ver a los países diseñando estrategias de investigación de acuerdo a estas problemáticas (particularmente si son de evaluación de impacto social) y no solo de acuerdo a las líneas temáticas de los Journals (especialmente si es que son de clase A). Yo creo que en alguna medida esto ocurre hoy, pero debería darse de una mejor manera, de forma más sistemática y tener más relevancia. Más actores habrían de estar vinculados. Me parece que el tema de fondo es el siguiente: Si hoy en día tenemos mucha más inversión en ciencia, si contamos con mucho más conocimiento sistematizado ¿por qué eso no se traduce en mejoras a la sociedad con la misma celeridad que se pueda traducir en I+D a las empresas? Parece que ahí hay un desfase en términos de tiempo y un desfase en términos de prioridades.

Destacaría también que hoy en día están emergiendo nuevas iniciativas. Por ejemplo, existe un movimiento que se llama “métricas alternativas” (altmetrics), que nos ayudan a ver qué pasó con ese conocimiento científico una vez que ha sido publicado. Otro aspecto a resaltar, tiene que ver con el debate que se está dando a dos niveles. Primero, para asegurarnos que los contenidos científicos que se publican queden de acceso abierto para todos; y en segundo lugar, para que podamos saber qué sucedió una vez que se abrió el acceso ese conocimiento ¿Quién lo usó? ¿Para qué? ¿Qué usos tuvo?

** (Transcrita gracias a Pablo Rivera)

*Horizonte 2020 plantea como reglamento que todo lo que se publica con fondos públicos debe estar en open access (European Commision, 2016)

Referencias:

• Bulger, M., Bright, J., & Cobo, C. (2015). The real component of virtual learning: motivations for face-to-face MOOC meetings in developing and industrialised countries. Information, Communication & Society, 18(10), 1200-1216.

• Cobo, Cristóbal (2016) La Innovación Pendiente. Reflexiones (y Provocaciones) sobre educación, tecnología y conocimiento. Colección Fundación Ceibal/ Debate: Montevideo.

• European Commision (2016) H2020 Programme Guidelines on Open Access to Scientific Publications and Research Data in Horizon 2020. European Commission (Directorate-General for Research & Innovation).

• Ito, J. (2012, junio). “Innovation on the Edges”. Edge.

• World Economic Forum. (2014). Education and skills 2.0: new targets and innovative approaches. World Economic Forum, Geneva, Switzerland.

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Un encuentro global sobre nuevas tecnologías (sin PowerPoint)


La Red de Encuentros 2016, celebró un nuevo evento. Este año tocó en la seductora ciudad de Barcelona. La organización del evento fue magistral (capitaneada bajo la dirección del dr. Pablo Rivera y una gran cantidad de colaboradores) y tuvo como keynote, ni más ni menos que a un gigante: Alain Touraine.

//platform.twitter.com/widgets.js Las actividades se realizaron en la Universidad de Barcelona. Ahí pudimos participar en un debate (shared keynote) junto a Neil Selwyn (Faculty of Education, Monash University). Tanto por la compañía como por el foro y el lugar (una sala que se parecía más a la Capilla Sixtina que a una universidad) fue una de las experiencias más memorables del 2016 (gracias especiales a Coral Regí Rodríguez).

Adicionalmente, durante este encuentro pudimos participar de otra provocadora charla en el panel “Era Digital y desafío de equidad”, junto al dr. César Coll y las dras. Juana Sancho y Mercé Gisbert.

Vale agregar que en ninguna de estas charlas hubo uso de PowerPoint, sólo buenos argumentos, reflexión crítica, capacidad de escuchar e intercambiar ideas, algo que siempre viene bien (más que los vistosos PowerPoint que a veces generan más ruido que señal).

Tanto Neil (escritor del Prólogo) como César (uno de los primeros revisores) pocos meses antes jugaron un papel clave para publicar el libro de acceso abierto: “La Innovación Pendiente. Reflexiones (y Provocaciones) sobre educación, tecnología y conocimiento“, así que los libros viajaron a Barcelona, Melbourne, Santiago, Ciudad de México, Lima y varios otros rincones.

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Entrevista: ‘Lo pendiente está en poner énfasis en lo cognitivo y no en lo tecnológico’

La innovación pendiente from Ineverycreamx on Vimeo. Más información aquí.

Comparto esta entrevista realizada por @ineverycrea en #BETTLatam además de un extracto de la entrevista publicada en la Revista Mexicana de la Comunicación (@MexComunicacion). Ambas entrevistas giran en torno a la nueva publicación de acceso abierto: “La Innovación Pendiente: Reflexiones (y Provocaciones) sobre educación, tecnología y conocimiento“.

Es fácil pensar que la irrupción de nuevos gadgets como las tabletas y los smartphones puede ayudar en los salones de clases. Y en parte es verdad. El problema es que muchas veces las políticas educativas solo se centran en dichas tecnologías dejando de lado lo más sustancial: La era digital ha cambiado los usos sociales, las formas de aprender y las formas de generar conocimiento. La educación que realmente coadyuve a generar una sociedad del conocimiento tiene como gran pendiente innovar en la forma de evaluar a los alumnos.

En entrevista para RMC, Cristóbal Cobo habla sobre el concepto de la sociedad del conocimiento, los retos de América Latina en materia de educación y su más reciente libro La innovación pendiente. Reflexiones sobre educación, tecnología y conocimiento. Se trata de uno de los académicos que más ha ahondado en la coyuntura de estos tres elementos. Sus libros Aprendizaje Invisible. Hacia una nueva ecología de la educación y Planeta Web 2.0. Inteligencia colectiva o medios fast food son libros de referencia en el campo.

¿Cómo se relaciona el concepto de la sociedad del conocimiento con los temas que tú has propuesto sobre el aprendizaje invisible?

Yo creo que el concepto de sociedad del conocimiento ha resultado un poco fallido. Lo que estamos viendo hoy día es una sociedad de la sobreinformación o de la desinformación. Esta etiqueta lamentablemente lo que hace es confundir información con conocimiento. Tenemos tecnologías que son muy eficientes en la gestión de información, pero generar conocimiento es una cosa totalmente diferente que tiene más que ver con conceptos y aspectos culturales o contextuales. Podemos tener mucha tecnología y poco conocimiento, o podemos tener mucho conocimiento y poca tecnología. 

Lo que plantea el aprendizaje invisible es que muchos de los procesos de aprendizaje están desarrollándose fuera de los contextos formales. Y que el currículum que es un dispositivo que compacta información articulada y organizada de una manera lógica, no termina de ser suficiente para trazar todas las rutas de los procesos de aprendizaje que nosotros tenemos. Eso no es malo, pero quizás lo que proponía ese libro, que ya tiene cinco años, es decir: Quizás hay muchos procesos de aprendizaje que son tremendamente valiosos, que ocurren dentro y fuera del aula, que no están siendo considerados. Muchos de estos procesos cognitivos van mucho más allá de los que están empaquetados en las tecnologías digitales, que ayudan a asentar esta sociedad de la información.

¿Para ti qué relación tienen el concepto de “sociedad del conocimiento” con el de “sociedad de la información” y qué validez tendrían en el análisis teórico de la comunicación?

Todos los conceptos son válidos. Lo que pasa es que hay unos que son más ubicuos que otros. Nosotros vivimos en un mosaico de sociedad. Vivimos en la sociedad industrial, agrícola y de la información de manera simultánea. Yo creo que es mucho más masiva el hecho de una sociedad de la información. Estamos mucho más expuestos a volúmenes casi inconmensurables de información que crecen de manera exponencial. Los medios han expuesto mucho más datos que antes.

Pero la sociedad del conocimiento es mucho más restrictiva. Esta idea de sujetos con conocimiento más sofisticado, con capacidades de análisis mucho más compleja; lamentablemente no hemos sido capaces de hacerlos tan escalables como los otros. Por decirlo de manera más concreta: El acceso de sujetos a plataformas como Netflix probablemente es mayor que el acceso de sujetos a bases de datos científicas que pueden tener un enorme valor en términos cognitivos. Ahí hay como un desfase y es bien importante plantear que hay una superposición, pero responde a comunidades distintas.

¿Cuáles crees que serían los grandes retos en materia de estos dos términos, conocimiento e información, en las sociedades de América Latina? ¿Qué retos específicos ves en la región?

Indudablemente la región tiene muchas asignaturas pendientes en términos de reducir los distintos tipos de exclusión que generan estas nuevas maneras de entender la sociedad. Nuevas oportunidades siempre generan nuevos líos y una sociedad que se expone a un nuevo ciclo de innovación, también está sujeta a nuevas formas de segregación y exclusión. Entonces lo que tenemos es que los últimos diez o quince años ha crecido de manera sustantiva el acceso a Internet, que es una muy buena noticia. En buena medida se puede decir que la brecha digital de infraestructura se ha reducido. No obstante eso no es suficiente para atender las otras capas de la brecha digital que tienen que ver justamente con la capacidad de discriminar, de eliminar información, de separar el ruido de la señal y por sobre todo, la capacidad de generar contenido de valor. No me refiero a contenido de valor académico, sino al valor cultural-contextual que puede ser de valor específico para una comunidad en particular. Es ahí donde queda mucho camino por avanzar. 

Por dar un ejemplo concreto. Cuando aparece el boom de estos modelos de educación a distancia masiva, los MOOC’s, todos estos cursos masivos de Harvard, MIT, Stanford; ponen mucho énfasis en todas las oportunidades que crean. Pero el acceso a la información es inútil, si no se cubren también las otras capas de exclusión o las otras capas de oportunidad; como la capacidad de análisis crítico, de lectura, de conexión de saberes, la capacidad de contextualización, de desarticular y tener una visión más proactiva frente al conocimiento. No es suficiente con tener acceso a los mejores videos de los mejores profesores y los mejores premios mundiales. Porque acceso a la información y acceso al conocimiento son cosas distintas. Y en la región obviamente hay mucho camino por avanzar.

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En el libro La innovación pendiente mencionas que ya no solo se trata de la curaduría de conocimientos, sino de crear nuevos conocimientos. ¿Cómo describirías estos conocimientos distintos? ¿Cómo se tocan, cómo se van a concretar estos conocimientos permeados por la era digital?

Yo diría que se trata de nuevos multialfabetismos en el sentido de combinación de lenguajes, disciplinas, contextos, tiempos de aprendizaje, culturas, etc. Eso tiene que ver con el desarrollo de capacidades de negociación permanente. De aprender de otros, entender que no hay una sola fuente de saber y no hay una sola manera general de hacer ciencia. Es entender que nos toca vivir una época de alta fragmentación.

Y no es que todo sea relativo, pero hoy día debemos tener un periscopio de mucho más altura, para ver otras culturas y tener las habilidades para entenderlas. Eso nos hace ser más modestos en términos de decir: Ojo, no hay una sola manera de entender la realidad. O dos maneras como era en la Guerra Fría, sino que hoy día tenemos un ambiente mucho más fraccionado. Todos estos conflictos que tenemos en el mundo hoy día de fanatismo, son estos choques de cultura que nos hacen decir: Ojo, hay una nueva manera de entender la ciudadanía o la ciudadanía digital bajo conceptos muy distintos a los de antes. Porque solamente con la etiqueta de globalización no resulta ser suficiente. 

¿Cómo crees que se tendría que evaluar tanto a los aprendices como a los propios maestros? ¿Cómo debe ser esta nueva evaluación?

Una parte importante de la discusión de innovación en educación se ha centrado en la incorporación de tecnologías. Y si bien eso no está mal, lo que pasa es que no es suficiente reducir la innovación a la incorporación de dispositivos. Sabemos que con esos dispositivos no hay garantía de que haya innovación.

No se puede innovar en las tecnologías si no innovamos en las maneras en que reconocemos el conocimiento. La propuesta que plantea el libro es la necesidad de diversificar los dispositivos para trazar trayectorias, reconocer saberes y traducirlos a otros contextos. Los énfasis han estado en la evaluación sumativa. Es decir, cuántos puntajes se dan para que tú identifiques si aprendiste o no aprendiste, como un examen final. Lo que pasa es que nuestros procesos de aprendizaje, especialmente con esta idea del aprendizaje a lo largo de toda la vida, es un aprendizaje mucho más por procesos y por trayectorias. Si yo te pregunto yo a ti cuándo aprendiste un determinado lenguaje (multimedia o de arte u otro); lo más probable es que uno piense en un montón de instantes, montones de procesos donde hay mucho aprendizaje muy concentrado y otros donde es mucho más alivianado.

Las evaluaciones que nosotros usualmente utilizamos son más sumativas. Es decir, aprendió o no aprendió. Y el aprendizaje es más formativo, más de trayectoria, de tomar fotografías en distintos momentos. Algunos le llaman portafolios de evidencias, medallas digitales, pasaportes de competencias. Lo que hacen es ir tomando fotos en distintos momentos. Como cuando le tomamos fotos a un niño que va creciendo. 

Que eso es menos efectivo en términos de practicidad en vez de tomar una foto una vez cada doce meses, evidentemente sí. Pero hoy día no resulta suficiente eso porque muchos de los aprendizajes ocurren en otros contextos y ocurren en otros momentos. Entonces ahí en el libro se discuten algunas técnicas. Tampoco es que sean las técnicas que van a cambiar el futuro de la educación, pero al menos se plantean como preguntas. Es decir, ¿qué pasa si incorporamos esto también?

Cuando un estudiante sale del sistema escolar. ¿Qué pasa si además de preguntarle qué calificación tiene, buscamos una manera de visibilizar estos otros aprendizajes que tomaron lugar en experiencias que fueron formales e informales?

¿Qué es lo que destacas de los procesos cognitivos innovadores que ocurren más allá de los gadgets?

Hay una cosa interesante que pasó en el libro anterior a este. Si bien mi crítica a los gadgets se mantiene, también hay algo que podría ser eventualmente contradictorio. Hoy día, a diferencia de antes, el desarrollo de inteligencia artificial (Siri, traductores, autos que se conducen solos) ha crecido tanto de una manera tan exponencial que resulta más importante que nunca preguntarnos a la luz de las tecnologías que se están desarrollando… ¿Qué cosas vale la pena enseñar? ¿Y qué cosas podemos tercerizar a los dispositivos? ¿Y qué implicancias éticas tiene eso?

Porque hoy día es una realidad que en muchos super mercados del mundo ya no hay seres humanos sino hay cajeros automáticos, como pasó en los setenta con los bancos. Lo que estamos viendo es que hoy día las comunidades más desarrolladas también están desarrollando estas habilidades mucho más cognitivas. Eso me parece que en el mediano plazo va a traer preguntas estructurales sobre lo que estamos enseñando y para qué estamos enseñando.

Quizás un último concepto que puede ser de interés para los docentes es esta triangulación conceptual que se plantea en el libro entre contenido, contenedor y contexto. Entendiendo el contenido como información, el curso educativo, los materiales o datos. Contenedor, como todos los dispositivos e insumos, tecnología o gadgets que nos ayudan a gestionar esos contenidos. Y contextos, que son las bases de confianza, de construcción con otros, que pueden ser digitales o presenciales.

Lo que sugiere el libro es plantear que por ahí hay que ponerle más atención a los contextos pues las políticas educativas ponen más énfasis en comprar y desarrollar contenidos. Su apuesta es solo comprar e incorporar más contenedores. No hay que dejar en ningún momento de contemplar el valor del contexto que es lo que realmente hace que los contenedores y los contenidos sean significativos.

Entrevista completa realizada por Jorge Tirzo para la Revista Mexicana de la Comunicación. Toda la gratitud a quienes procesaron y sistematizaron esta información.

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¿Cómo pensar en una formación a prueba de futuro?

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Hoy existe un gran entusiasmo por tecnologizar la educación. Sin embargo, la llegada de la tecnología no es a costo cero. Autores critican que la abundancia de información en los espacios digitales en vez de amplificar nuestras posibilidades las restringen (ej. dependencia, individualismo, superficialidad, exclusión, etc.).

En un contexto de hiperinformación puede ser difícil no verse fuertemente influenciado (o infoxicado) por las creaciones de otros. Es fácil adoptar un lenguaje cacofónico dentro de Internet. Un claro ejemplo de ello son las charlas TED, que si bien son una notable fuente de inspiración, ya se han hecho tan ubicuas y repetitivas que su formato dejó de ser novedoso. ¿Si todos ven las mismas charlas y leen a los mismos referentes no hay un riesgo de un reduccionismo intelectual?

Lo que fue innovador en algún momento puede que hoy ya no lo sea. ¿Cómo hacer para no caer en la vorágine de estar siempre persiguiendo la tecnología de turno y no olvidar lo sustantivo? ¿Adoptar tecnologías para poner viejas ideas en nuevas plataformas o abrir espacio a pensamientos y formas divergentes de crear conocimiento independientemente del dispositivo? Aspirar a que los educandos estén en línea y las escuelas estén conectadas, si bien es positivo puede que no sea suficiente. Se puede ser tan creativo con tecnologías como sin ellas. La clave está en comprender que el cambio más sustantivo es cognitivo y no tecnológico.

El binomio tecnología y conocimiento se hace más complejo cuando vemos que de manera creciente, las tecnologías van ganando terreno y comienzan a desplazar a algunas profesiones. Es decir, cuando sofisticados algoritmos logran procesar complejos y extensos volúmenes de información de manera similar o incluso mejor a cómo una persona lo haría al momento de tomar decisiones. Esto se debe, entre otras causas, al acelerado desarrollo de la inteligencia artificial.

Si esta transición se tratase solamente de reemplazar a los trabajadores que realizan tareas mecánicas (no creativas) por máquinas, entonces no estaríamos muy lejos de lo que fue la revolución industrial. Pero esta nueva transformación tecnológica busca ir mucho más allá de automatizar las habilidades funcionales que requieren de limitada creatividad durante su operación. Ahora, las computadoras aprenden por sí mismas mediante la generalización de datos en lugar de tener que ser programadas por las personas. A esto se le conoce como aprendizaje de máquinas (machine learning) y ocurre cuando un programa puede modificar algún aspecto de sí mismo a través de datos o registros en lugar de ser programada para ello. El objetivo de la inteligencia artificial es conseguir que las computadoras hagan las cosas que en el pasado requerían de inteligencia humana.

Nos interesan los robots que crean y son creativos, señalan los científicos del Creative Machines Lab de la Universidad de Columbia. Hoy crecen las voces que advierten que los trabajadores tenderán a ser clasificados en dos categorías. Las preguntas clave para ello serán: “¿Eres bueno para trabajar con máquinas inteligentes o no? ¿Son tus habilidades un complemento de las capacidades de la computadora o la computadora funciona mejor sin ti?”. Aunque no sean preguntas que usualmente estén en la agenda de los sistemas educativos, quizá sea pertinente incorporar interrogantes como, por ejemplo: ¿cómo pensar en una formación a prueba de futuro?, ¿ y si el costo de tener máquinas que piensan es tener gente que no?, ¿cuáles serán las habilidades creativas que no serán reemplazables por los nuevos desarrollos tecnológicos?

El 28 Octubre estaremos en la próxima Bett Latin America Summit de Ciudad de México para explorar estas ideas y sus implicancias en la educación (más información en el nuevo libro publicado por Penguin Random House, “La Innovación pendiente: Reflexiones (y provocaciones) sobre Educación, Tecnología y Conocimiento“).

* Esta columna es un extracto y adaptación del Cap. 1.
** Fotografía tomada por Arina Matvejeva.

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‘Innovación Pendiente’ ¿Por qué, para quién y cuándo?

 

Extracto de portada: 'Innovación Pendiente'

<Descárgalo aquí innovacionpendiente.com>

Era tiempo ya de publicar un nuevo libro. Esta vez se llama: “La Innovación pendiente: Reflexiones (y provocaciones) sobre Educación, Tecnología y Conocimiento“. En este post adelantamos novedades sobre el making of del libro, el argumento central, público al que va dirigido, su fecha de lanzamiento y otros detalles.

La idea: Estaba en el tintero, partes del texto estaban semi-escritas en mi cabeza pero quería darme el tiempo de incluir, conectar y discutir ideas interesantes o provocadoras que he leído y aprendido de otros colegas y en uno que otro viaje. Fue a fines del 2015 cuando empecé de manera más sistemática a escribirlo. (Como parte del libro habla de Inteligencia Artificial, intenté escribirlo sólo dictándole a Siri pero no llegué muy lejos, pronto tuve que volver al viejo modelo pantalla+teclado. Quizá ilustrativo del estado actual de la IA).

Combinación de perspectivas: La visión de la alta academia que ofrece el estar en el Oxford Internet Institute en UK sobre la compleja relación entre tecnología y educación, de alguna manera adquiere mucho más granularidad, realismo y complejidad al combinarla con la visión que ofrece el Centro de Investigación de la Fundación Ceibal en Uruguay. No es que una sea mejor que otra pero la visión académica dista mucho de lo que se percibe al estar mucho más cerca de aquellos practitioner que llevan la política desde el diseño a la implementación. El libro busca esta combinación de análisis conceptuales, grandes discursos, pero también tiene muchos “cables a tierra” analizando experiencias concretas (buenas y malas). Aunque tengo que advertir que hay muchas más preguntas que respuestas.

El público al que va dirigido: El libro lo escribí pensando en un grupo de comunidades diferentes pero con un interés común: una mejor educación. Pensé mucho en los docentes y educadores. Si bien el foco está en educación primaria y secundaria, tengo la impresión que hay numerosos temas que aplican con igual pertinencia a la educación terciaria. Hay temas que buscan analizar cuestiones de interés más general, pero al mismo tiempo rozan zonas sensibles que aún no han sido suficientemente tratadas en nuestra como sociedad (por ejemplo: la deshumanización del discurso tecnológico, ética en la privacidad de datos, la obsesión por los rankings educativos, entre otros). Confío que policy-makers, creadores de tecnología y padres en general encontrarán también ideas próximas a sus radares. Espero que este trabajo genere interés en los circuitos académicos y de formación universitaria.

El argumento: El incansable anhelo por consumir tecnología en casi todos los espacios de la sociedad ha generado falsos espejismos. Pareciera que la innovación está sólo en los gadgets y herramientas digitales. Sin embargo, postulamos que uno de los cambios más profundos están en la (re) conceptualización del conocimiento. Por una parte, nuestra capacidad de aprender con tecnologías no parece ser particularmente vertiginosa (al menos no a la velocidad de nuestras expectativas), sin embargo, vemos que las (verdaderamente) nuevas tecnologías (machine learning) están empezando a desarrollar capacidades de aprender. Aun en un estadio temprano, pero que nos lleva a preguntarnos interrogantes como: ¿por qué la disrupción aún no llega al aula (si ya llegó la tecnología)? ¿qué habilidades serán desplazadas si empiezan a surgir más sistemas autómatas (máquinas que aprenden)? ¿si innovamos en las tecnologías porqué no lo hacemos en las formas de evaluar y reconocer el conocimiento?

El formato: Pase UD. que está abierto. Al igual que los libros antes publicados, “Planeta Web 2.0, ¿Inteligencia colectiva o medios fast food?, escrito con Hugo Pardo (2007) o “Aprendizaje Invisible. Hacia una nueva ecología de la educación“, publicado junto a John Moravec (2011) en esta ocasión esta obra será publicada en formato impreso (bajo Penguin Random House) pero también estará publicado en digital (.pdf y epub) con licencias Creative Commons, para favorecer su acceso, circulación y discusión de la manera más abierta posible. Esto último es gracias al Plan Ceibal y al Centro de Estudios Ceibal.

Su lanzamiento: El libro se puede acceder y descargar gratuitamente desde su sitio oficial: http://innovacionpendiente.com. Quienes estén en Uruguay y quieran una copia impresa están invitados a su lanzamiento:

Montevideo. El 18 de Agosto en el CCE, a las 19:00 hrs (más información aquí).

Ciudad de México. El 28 de Octubre en BETT (más información aquí).

Luego ofreceremos una agenda de presentaciones más detallada (más información en @cristobalcobo)

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An innovative large-scale action research in education

 

 

The Massachusetts Institute of Technology hosted the LINC Conference an international gathering of individuals and organizations to talk about and share best practices on current digital learning topics. The LINC event was arranged by MIT’s Office of Digital Learning.The 2016 Conference theme was on Digital Inclusion: Transforming Education through Technology. LINC 2016 emphasizes the following topics:
  • Providing Quality Education at Scale
  • Bridging the Education Divide
  • Understanding Learning Engineering and Incorporating Key Fundamentals
  • Developing Tools for the Digital Learning Experience
  • Recognizing the Role of Digital Learning for Students of All Ages
Speakers represented the global digital learning community’s key organizations and individuals, as well as feature MIT’s central digital learning initiatives.

 

A group from the Center for Research – Ceibal Foundation and New Pedagogies for Deep Learning in Uruguay (Red Global de Aprendizaje) prepared a collaborative papers (co written by Claudia Brovetto, Fiorella Gago and Cristobal Cobo) which was presented during the summit. The work’s title was: ‘A Global Network for Deep Learning: the Case of Uruguay’.

Here the paper’s abstract:

The aim of this paper is to describe an innovative large-scale action research in the field of education. This paper illustrates a unique sample of a global network of schools working together as a “living lab” to test, implement and improve innovative pedagogical practices in seven different countries (clusters). This experience can be regarded as a disruptive experiment from the methodological (i.e. network of schools), pedagogical (i.e. learning by creating) and accountability perspective (i.e. novel ways of assessing learning outcomes). This global network allocates special relevance to the cultural and contextual specificities of each member. This paper focuses on the Uruguayan case, the only non-developed partner country, which is working in incorporating up to 2,800 schools in this global network by the end of 2019. After providing a background and key figures of the current education system in Uruguay, the authors describe the outcomes of this experience so far (2013- 2016) and highlight some of the expected achievements and instruments to assess the second phase of this experience (2016-2019), with special emphasis in the design of new metrics and the adoption of new assessment tools. After stating the conclusions, the paper points out the limitations and further questions to be explored along the implementation of this global experiment in education.
Some of the elements that make this Uruguayan initiative particular are:
  • Scale: As known by previous studies in many cases innovation in education is conducted through pilot experiences, which might be difficult to scale up at a national level. In other cases this interventions are implemented in an ideal context or highly controlled educational environment (e.g. Small schools or a well off institution). However in this case the context is different, during the first year of field-work implementation (2015), the project included 100 schools. In 2016 the project doubled the number of schools to 200, and the goal is to expand progressively to include the 100% of the public schools (2800) in the next four years.
  • Multiple innovation fluxes: Although the project was designed by a group of experts in pedagogy, the implementation of the project requires the development of phases of innovation. This innovative process needs to be adapted and adopted from the foreign context and translated into national and local practices. In this case the experience integrates a complex but dynamic set of communities. In other words, in Uruguay different strategies for change can be found, top-down innovations which come from the government (ANEP, Plan Ceibal, Ministry of education, etc.) to the schools; as well as bottom-up innovations which move from schools and local communities who are part of this network, and open innovation, which implies innovation among different schools regardless if they are in the country or part of this global network.
  • An ‘invisible’ role of technology: Plan Ceibal was created in 2007 as a digital inclusion program to provide technology to all students in Uruguay. Likewise, information technologies are adopted by the NPDL to leverage the power of digital tools in a innovative but also flexible way. However, the integration of technology is considered a tacit capacity (the training on digital tools is not considered a priority) but the school-to-school as well as country-to-country exchanges of those involved in NPDL play a key role during the whole experience. Technologies are chosen by students (not by teachers) only when they add value to their learning experience. Students are allowed to adopt what they consider relevant such as programming, robotic, video-conferencing, social networks, among others.
  • Teachers as Students: The NPDL aims to generate a whole ecosystem of change by integrating a holistic systemic approach of the project, by implementing long term processes and enabling intra – inter connections between participant institutions. The NPDL cluster assembles top down policies along with bottom up feedback, which works as a two ways negotiation stream between educational priorities on the political agenda and feedback from different institutional levels.

 

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