TPACK COMO PROPUESTA INSUFICIENTE PARA INTEGRAR TIC Y EDUCACIÓN

And sadness descends

Después del análisis que he hecho (que sigue a continuación), he llegado a la conclusión que esta propuesta es simplificadora en exceso. Su eje es encontrar los puntos de intersección de tres tipos de conocimiento: el tecnológico, el pedagógico y el "disciplinar" (en una traducción española, en inglés, se refiere al "content knowledge", al contenido, es decir, a lo temático). Tengo estas observaciones:

1. ¿Cuál es la idea de fondo de la propuesta TPACK? ¿Es una metodología? ¿cuál es finalidad? En su sitio web proponen esto: "el Conocimiento Tecnológico Pedagógico del Contenido, TPACK por sus siglas en Inglés, trata de capturar algunas de las cualidades esenciales del conocimiento requeridas por el maestro para integrar tecnología en su enseñanza", es decir, es una propuesta para ¿explicar, ayudar, organizar? la práctica del docente que quiere aplicar la tecnología para enseñar un contenido determinado. También se le describe así: "TPACK es un marco conceptual de trabajo para comprender y describir los distintos tipos de conocimiento necesarios para que el docente realice una práctica pedagógica efectiva en un contexto de aprendizaje enriquecido con tecnología" ("Technological Pedagogical Content Knowledge (TPACK) is a framework to understand and describe the kinds of knowledge needed by a teacher for effective pedagogical practice in a technology enhanced learning environment.", Wikipedia, claro).
En ese sentido, es una metodología de enseñanza. No son estrategias de aprendizaje sino una forma de instruir al docente sobre una ruta para "manejar la tecnología" para sus propósitos. Es, entonces, una receta. No es una explicación de las relaciones entre la educación y la tecnología, ni es un análisis de las diferencias y similitudes entre los "conocimientos" (entre comillas, por lo que digo en el punto 3., más abajo) educativos, tecnológicos y "content knowledge" (conocimiento del tema a enseñar). El diagrama siguiente es emblemático, sugerente, pero erróneo.

El diagrama muestra los conocimientos que existen en ese proceso: la enseñanza en un contexto de aprendizaje enriquecido con tecnología, y las muestra como intersecciones de "conocimientos". Digo que es erróneo porque es un modelo unidimensional: el conocimiento es un producto, resultado de la interacción entre los agentes del proceso, que, a su vez, interactúan con "componentes" (sean libros, computadoras, medios de comunicación, etc.) y que actúan así por una serie de supuestos: emociones, sentimientos, prejuicios, etc., nada de lo cual aparece en el diagrama. Y si no sale, es porque es reduccionista y excesivamente simplificador (los modelos simplifican, pero éste exagera). Un modelo elige un punto de vista relevante desde el cual se abstraen los elementos no muy influyentes: aquí el punto de vista es el conocimiento, que, como producto, es más bien un resultado, y, por lo tanto, no es tan relevante, a lo más, es sirve como indicador.


2. En realidad, no son tres "conocimientos", pues el "content knowledge" es aquello que se quiere enseñar-aprender, y, para ello, se busca una síntesis de lo "didáctico", el "pedagogical knowledge" con lo "técnico", el "technological knowledge". Es decir, de base se implica que ambos son medios. Claro que tienen sus propios conocimientos, pero la articulación en este sentido implica la superioridad del contenido, pues, es de aquello que debe aprenderse. Este tipo de integración es excesivamente pragmático y no es realista, solo sirve para lograr un objetivo que es "aprender X". Bueno, una pistola mata a mis enemigos, pero con eso no se termina la guerra. La educación no es "aprender TODOS los contenidos" sino "formarse como persona", lo cual requiere ir más allá de hacer intersecciones de "conocimientos". Por ello, lo que llaman "conocimiento pedagógico del contenido" es simplemente el tratamiento didáctico del tema, así como el "conocimiento tecnológico pedagógico" es solamente la comprensión de las potencialidades didácticas de la tecnología y el "conocimiento tecnológico del contenido" es, a ver, a ver, qué puede ser, o más bien, qué podemos encontrar para llamarlo así. Realmente, las diferencias entre el "conocimiento tecnológico pedagógico" y este último no parecen ser significativas: ambos se refieren a la forma de presentar un contenido, siendo el contenido pedagógico un contenido que es, a la vez, contenido y procedimiento, por definición.

3. "Conocimiento" tiene significados distintos según la disciplina en que se emplee, aunque, claro, siempre hay un punto común. Para un ingeniero, el conocimiento es un conjunto de términos, prácticas, procedimientos, antes que teorías o conceptos, para un abogado, es el conjunto de la normas y cómo se aplican en casos distintos y la capacidad para ver eso, y así podríamos seguir. Creo que el problema para la integración no es la asimilación de "conocimiento" sino la flexibilización de la mentalidad, la capacidad de aprender nuevas formas de ver y actuar. No es un asunto de hacer intersección de conceptos, sino de comprender cómo se dan dos actividades humanas muy divergentes: la educación y la tecnología. Solo por dar un ejemplo: la tecnología supone como valores la eficiencia y la eficacia, la educación asume otros valores, como la solidaridad, el respeto y el optimismo, por supuesto, dos esferas de valor muy alejadas entre sí. ¿Cómo integrarlas? Una forma es un tercer valor que esté implicado en ambas, como la creatividad o la individualidad. Otra forma es por su similitudes en los procedimientos, pues ambas actividades se parecen en algo: buscan la mejora… en la tecnología, la mejora de procesos, en la educación, la mejora de la persona. En fin, creo que la metodología referida no aborda suficientemente este tipo de aspectos, que me parecen de fondo y esenciales.

4. Me preocupa esta metodología por las razones anteriores y porque nos aparta del núcleo de la integración de la tecnología en la educación: los agentes educativos. Y aleja la discusión de cómo los aspectos sociales y culturales influyen en esa integración, y de cómo es sumamente relevante que la educación y la tecnología se definan como actividades, no conocimientos.

Sin título

LA INTERFAZ ES LA (PR)ESENCIA DE LAS TIC

 

Interface observed on the street #2

Primero con la línea de comandos (DOS, por ejemplo, críptico para quienes no lo conocieron, un hermano menor y pueril para los que saben de Linux), luego las GUI o interfaces gráficas para el usuario, donde la coordinación mano-ojo es vital para controlar y exprimir la potencia de una máquina de propósito múltiple que es la computadora personal. Pero se vienen las interfaces más naturales, como la voz que ordena, pide o motiva… al CPU, una interfaz oral que viene y va, que promete y a medias cumple. Es la interfaz de Viaje a las Estrellas, donde la interacción con la computadora es continua y transparente. Pero también están las interfaces kinéticas, del movimiento que conduce y hace reaccionar. Empezó el WII, donde se proyectaba a la máquina, luego está el Kinect, donde la máquina mira y percibe a la persona, pero es efectivo en cierto rango y es algo rengo, y luego llega Leap Motion que sigue las evoluciones de nuestro cuerpo es un espacio de 3 dimensiones con exactitud milimétrica (y cuesta solo la mitad que el Kinect: 150 versus 70 dólares). Es la evolución, pues.

Leap Motion

Más allá de esta veloz y selectiva historia (hay otros hitos, pero quiero solo destacar los saltos), está la idea de la interfaz, es decir, lo que Martinet llamaría la "doble articulación" de la comunicación hombre-máquina. En otras palabras, un movimiento o una figura coloreada no es solo eso, es una posibilidad de control o un bosque de información. Ya en las interfaces "touchscreen" (otro tipo de interfaz), los contactos múltiples convierten un gesto en una orden: hacer como que se coge una pizca se trasmuta en disminuir el tamaño de un objeto visual, en un contexto, como la navegación; en cambio, en un juego puede ser levantar un objeto.

Leap Motion Demo/explanation (inglés)

Esta trasmutación de doble articulación es hacer que la representación de la información sea, al mismo tiempo, un acto. La organización de la información se percibe en más de tres dimensiones, pues implica un complejo entramado de signos. Quizá cabe aquí la noción de "metaliteracity" o meta-alfabetización como el correlato educativo de esta preeminencia de la interfaz: no basta aprender una, sino desarrollar la capacidad de comprenderlas todas, lo que, en esencia, significa saber articular esas dimensiones en la superficie, es decir, a través de la percepción y el hacer mismos. Como quería un personaje de Heliópolis de Ernst Jünger, "la superficie y la profundidad son lo mismo".

Jana Belzer- ITP on Leap by Leap Motion from Paul Roberts on Vimeo.

SER en un mundo virtual

184-What's On Mikey's Mind?

¿Qué nos define en el mundo virtual? ¿Realmente todas las formas de definir al ser humano se agotan en este nuevo mundo virtual? ¿Es realmente nuevo? ¿qué es lo nuevo del mundo virtual?

Para el que educa es un problema creer fervientemente en un conjunto de valores. Si educar es ayudar al nacimiento de un ser humano completo, único, con su propia e independiente conciencia, entonces debemos luchar a brazo partido con nosotros mismos cuando educamos y resistir la tentación de “implantar” nuestros valores. El estudiante debe descubrir sus valores. Le daremos microscopios para analizar sus actos, telescopios para ver sus consecuencias, espejos para mirarse cuando realice una acción, y así por el estilo, en la confianza que descubra los valores que a nosotros nos permiten ser respetuosos con su diferencia. Y esperar que nos encontremos al final del camino.

 

Pero quién sabe adónde llegaremos. Cada generación  

 abre puertas donde otra pensaba que sólo había paredes. A veces, hace huecos en las paredes y las llama ventanas. Al final, creemos que ampliamos la noción de humanidad. Cada paso (adelante, atrás, al costado, etc.) nos define. Lo extraño de hoy es la ingenuidad de mañana. La tecnología, que no es una moda, es otra forma de ser que nos define. Claro que tampoco la tecnología de ayer (como las máquinas de escribir) es la de hoy (con las computadoras) ni como la de mañana (como la no sé qué).

Hoy vi algo que me sacó del cuadro y que ya verán que tiene que ver. Un poster rectangular tenía un gran título en grandes letras por un lado, paralelo a la parte más estrecha del poster. También tenía un gran dibujo, que ocupaba las dos terceras partes del poster, y que estaba colocado perpendicularmente a la parte más estrecha del poster, igual que las letras pequeñas con la fecha y el lugar del evento. Discutimos sobre cómo pegarlo en la pared. Algunos decían que el título siempre iba arriba. Otros que el dibujo era lo más importante y que el título iba al costado. Es decir, los primeros ponían el lado más pequeño arriba, los segundos, el lado más largo arriba. Espero darme a entender. Unos privilegiaban una “lectura textual” del poster, donde la imagen era subsidiaria y auxiliar. Los segundos notaban que la imagen era la que comunicaba y que el texto era una ayuda. ¿Quién tenía razón?

En fin, era el código o las condiciones de la comunicación las que hacían variar el sentido de ese objeto. Está de moda poner etiquetas (ahora más, porque hay demasiada información y las etiquetas sirven para ubicar paquetes de información), y no sólo eso, sino que existe una disciplina que convierte el etiquetado social en ordenamiento de la realidad (la folcsonomía). Existe un gran movimiento que genera denominaciones y clasificaciones a montones. Entrar en la red es someterse a ese movimiento, pues sólo etiquetados seremos admitidos en el reino de lo virtual: e-business, e-learning, e-love, e-tc. El nombre que asumimos al existir en este reino es: cibernauta, ser digital, ciberconectado, etc.

¿Qué nos define en el mundo virtual? ¿Realmente todas las formas de definir al ser humano se agotan en este nuevo mundo virtual? ¿Es realmente nuevo? ¿qué es lo nuevo del mundo virtual?

Sería bueno saber qué significa “ser cibernauta” o “ciberconectados” o “ser digital”. Es decir, cuándo puedo llamar a X de ese modo: lo defino como el que tiene acceso al mundo virtual (continuo o disponible, son dos opciones), o bien lo defino como el que aprovecha ese acceso (participante, productor, etc. de algún tipo de material digital), o bien lo defino como el que tiene capacidades para el mundo digital (aunque no tenga acceso ni lo aproveche), lo cual es sumamente problemático averiguar. ¿Qué nos hace pertenecer al mundo digital? de igual manera que la colocación del poster expresa nuestra forma de percibir el mundo.

Para precisar un poco mi interés les cuento algo que ustedes ya deben de haber experimentado: pregunté a dos alumnas con quién “hablaban” (no hay otra manera de decirlo, así es) tanto por el chat y me dijeron que con sus amigos del barrio, a quienes verían en un par de horas. No era un asunto urgente, sólo que “decían” lo que no dirían al verlos cara a cara. El mundo virtual nos permite hacer de manera práctica y directa lo mismo que nos cuesta tanto hacer cara a cara: presentarnos bajo la luz de nuestros deseos no confesados (lo que en el contacto comunicativo directo se llama “eufemismo”: no hablamos del excremento sino de los desechos o de “ese restito”). En el mundo virtual no se nos puede acusar de mentir, sino de jugar, de provocar; el que no se inventa su máscara, no está socializando. Ciertamente, eso también sucede en la vida no virtual, pero no es tan fácil ni es tan poco penalizado. Es la ilusión y la oportunidad de construir una realidad VÁLIDA.

Regreso al principio: no desaprovechar esa forma de comunicación, en la medida que reza el dicho “dime cómo te comunicas y te diré quién eres”. Mucha gente que no puede hablar cara a cara, que no tiene habilidades para redactar ni interés para hacerlo, desemboca en el mundo virtual. Este mundo virtual ilumina un aspecto oscurecido de nosotros y nosotros como educadores debemos ayudar a que nuestros estudiantes utilicen estos medios para que los descubran, sin temor, y tener los microscopios, telescopios y espejos listos. Aquí no vale el temor a la competencia técnica sino el valor de embarcarse y quién sabe adónde llegaremos. Nuestros alumnos nos agradecerán que seamos sus bitácoras y su viejo y sabio marinero susurrando en su oído: “¿a dónde quiere ir, capitán?”

PRIMERA CODA

Tecnología es una forma de ser. Cuando ves que alguien no puede destapar su botella y quieres hacerlo por él, cuando encuentras que se demoran en servirte en un restaurante y observas cómo se distribuyen el trabajo, cuando compras más de una cafetera hasta encontrar la que hace el café como lo quieres, es que eres de las personas que se dedican a mejorar procesos. Es una manía, dicen algunos, es una obsesión, dicen otros, eres autista en ciernes, podrían decir. Pero no es eso. Sucede que vives los procesos, es fácil para ti desarmar en pasos o en acciones o en posibilidades lo que a otros les parece complicado. Y puedes ser un "espeso" para muchos, porque te fijas en lo que pocos se fijan: cómo se hacen las cosas. Es tu forma de ser. Es nuestra forma de ser. Es la tecnología como otra forma de la experiencia humana.


 


Preguntas pendientes:
a. ¿Es lo mismo “mundo virtual” que realidad virtual?
b. ¿Es lo mismo “ser humano” que humanidad?
c. ¿Qué es lo importante: empezar bien o terminar bien?

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