Cuentos de América

Estos cuentos surgieron de la misma manera que ya se dijo en otro post anterior. Tal vez debería ser una lista mucho más extensa, puesto que un gran número de los visitantes del blog llegan de ese continente. Es algo que a partir de hoy tendré más en cuenta. Por eso aparece una pequeña historia que procede de los pueblos que habitan el desierto de Atacama, en Chile.

Cuentos de Asia

En el libro Retorno a la Patagonia, Bruce Chatwin se refiere a sí mismo como un viajero literario. Tal vez así, pensando en algún viaje imaginario, fueron naciendo en este blog los cuentos de Asia que se citan en los posts siguientes, ordenados de más reciente a más antiguo. En casi todos los casos, los cuentos populares que hay en ellos se han versionado libremente. Porque, como alguien dijo, cuando se cuenta una historia, el énfasis acostumbra a cambiar según la época en la que vive la persona que la cuenta…

Bruce Chatwin

Si los cuentos estuvieran aquí

Si los cuentos estuvieran aquí, tal vez no habría necesidad de mapas en el mundo. Puesto que ellos facilitarían nuestros viajes alrededor de los libros y de las historias. Es bien sabido que aquel que lee, al mismo tiempo que amplía su conocimiento, multiplica sus horas.

Si los cuentos populares estuvieran aquí, lo realmente importante sería el viaje mismo, el viaje literario en la oralidad o en la lectura. Por esa razón, en cualquier escuela del mundo servirían para ampliar la vida, nuestra vida…

O río da inmersión na lingua

Houbo na terra de Kottaiam, no estado hindú de Kerala, preto da Costa de Malabar, un río milagreiro de augas máxicas. Era un río sagrado paras as súas xentes, que formaba na metade do seu curso, máis ou menos, unha especie de pequena lagoa coas augas que baixaban dos montes.

Contan que as augas daquel río, e naquela precisa lagoa, adquiriran co paso do tempo unha propiedade especial, única. Os sedimentos que viñan de certas montañas afastadas facían que calquera que se bañase alí, home ou muller, de inmediato quedaba transformado en pedra caliza. Pero o máis extraordinario era que aquel que conseguía sobrevivir a unha inmersión nas súas augas, recibía os dons dun poeta, e comezaba a falar a mesma lingua da poesía...

La mariposa de Prezi

Hace algún tiempo conté la historia de Chuang Tzu, que soñó que era una mariposa y no sabía al despertar si era un hombre que había soñado ser una mariposa o una mariposa que soñaba ser un hombre. Ahora, al adaptar una presentación hecha con Prezi, ya no sé si el sueño era realmente de Chuang Tzu. Tal vez también fuese un sueño mío, o incluso del escritor Eric Carle

Ismaíl que estás en los sueños

Hace un tiempo mi amigo Ismaíl estuvo en Barcelona, donde fue invitado. Allí conoció a Marta Mata, la gran maestra y pedagoga, y según me contaron después entablaron una agradable conversación. A pesar de que este detalle es un poco confuso, sí es cierto que, además, coincidió con César Coll, Artur Noguerol y Jaume Trilla, entre otros personajes. A él todos le parecieron demasiado grandes, aunque muy buena gente. Y siempre agradeció la amabilidad de sus palabras.

En un libro publicado en aquella ciudad, Ismaíl descubrió una historia que le gustó nada más leerla. Tenía un lejano origen turco, y tal vez por eso le trajo algunos recuerdos. Decía así…

Había un gnomo minúsculo que, cuando retumbaban los truenos en las tormentas, se tumbaba en el suelo y levantaba sus pequeñas piernas hacia el cielo.

-¿Por qué haces eso? –le preguntó una vez un zorro parlante.

-Para proteger a la tierra, que contiene muchísimos seres vivos! –contestó el gnomo-. Si, por cualquier desgracia, el cielo cayese de repente, ¿te das cuenta de lo que ocurriría? Por eso levanto mis piernas, para sostenerlo.

-¿Con tus debiluchas piernecitas quieres sostener el inmenso cielo? –preguntó, mientras sonreía, el zorro parlanchín.

-Aquí cada uno tiene su cielo y sus propios sueños –dijo el gnomo-. Vete, tonto, que tú no lo puedes entender…

Nasrudín y el asno del padre

Un día le robaron a Nasrudín el asno que había sido el compañero de su vida. Mediante los servicios de un pregonero, prometió una buena cantidad de dinero a quien le devolviese el asno. Pero nadie se presentó.

Entonces Nasrudín se decantó por las amenazas. Anunció que el ladrón sería duramente castigado, incluso azotado en la plaza pública.

Y nada. Nadie vino.

Entonces, mandó anunciar por todas partes que, si no se le devolvía su asno, haría lo que hizo su padre, sin precisar nada más.

Al día siguiente apareció el ladrón y le devolvió el asno. Le confesó a Nasrudín que aquella amenaza lo había intimidado e impresionado mucho: “Haré lo que hizo mi padre”. Y le preguntó:

-¿De verdad lo habrías hecho?
-Sin dudarlo.
-¿Y qué hizo tu padre?
-Se compró otro asno...

Cuentos del mulá Nasrudín

El sueño del dragón

Hace mucho, en las montañas que hay entre China y Corea, un hombre que dormía tuvo un sueño. Soñó con un dragón terrible, espantoso. En una actitud muy amenazante, abrió sus fauces en llamas y bramó con toda su imponente fuerza. Entonces, el hombre, casi enloquecido, le preguntó:

-Pero ¿qué va a pasar? Estoy aterrado, ¿me vas a devorar ahora?
-¿Qué quieres que te diga? -le respondió el dragón-. ¡Es tu sueño!

¿Tienen algún sentido las historias?

Un hombre escuchaba los relatos que contaba un contador de historias. Se dio cuenta de que nunca los interpretaba igual, y que incluso cambiaba muchas veces su sentido. Entonces, se quejó:

-En ese caso, ¿para qué explicar ninguna historia?

El narrador le contestó:

-¡Pero sí eso es lo que les da valor! ¿Qué importancia le darías tú a una taza en la que solo se pudiese beber agua, o a un plato en el que solo se pudiera comer pescado? Y aun digo más, escúchame bien: una taza y un plato tienen una capacidad demasiado limitada. ¡Qué decir luego del lenguaje, que parece tener que proporcionarnos en cada momento una comida más abundante, más rica, más variada!

Se calló un instante y añadió:

-La verdadera pregunta no es: ¿Cuál es el sentido de una historia? ¿De cuántas maneras puedo interpretarla? ¿Puede tener un único significado? La pregunta es: ¿Puede esta persona a la que me dirijo sacar provecho de lo que voy a contarle?