CloudSpeaking versus GroundSpeaking

Podríamos traducir CloudSpeaking como hablar para la nube, las alturas (o como decía un conocido, hablar del techo para arriba) y GroundSpeaking como hablar para el suelo (o como también decía mi conocido, hablar del techo para abajo).

Por ejemplo, si a usted le gustan las motos y le presentan la más novedosa, con la última tecnología y ganadora del premio al mejor diseño, pues disfrutará solo con verla, aunque sepa que nunca podrá comprarla. Lo mismo ocurre con algunas  conferencias y artículos CloudSpeaking, nos presentan las últimas innovaciones, tecnologías y modelos formativos de ensueño. Esto nos gusta, nos imaginamos como serían nuestras aulas y todo ello a pesar de tener la certeza de que nunca podrá aplicar todo eso con su alumnado.

Las conferencias y artículos  GroundSpeaking tratan de motivar al profesorado para que aplique innovaciones con su alumnado. Este tipo de difusión es tremendamente complicado: “motivar y aplicar” sobre todo si el mensaje se trata de llevar a profesorado desmotivado y sin ganas de compliarse la vida haciendo inciertos cambios en sus asignaturas.

En la mayoría de los congresos y eventos importantes se busca que l@s conferencistas sean personas relevantes en el mundo académico, político o empresarial y además se busca que impartan una charla CloudSpeaking. Estoy de acuerdo con ello, pero también se deben buscar personas con los “pies en el suelo”, que hablen para el suelo y para los que lo quieren pisar. Creo que todas las personas que tengan un papel relevante en la divulgación de la innovación educativa deben combinar CloudSpeaking con GroundSpeaking.

De esta forma no solo saldrán del evento habiendo disfrutado de ver la moto último modelo, también saldrán montando en moto. Al fin y al cabo es lo que les gusta a todos los moteros: montar en moto y disfrutar viendo otras.

Hay gran parte del profesorado que, utilizando el símil, es un buen motero, le gustan las motos: verlas y conducirlas.

Si usted ha llegado hasta el final del artículo sé lo que está pensando, y la respuesta es: sí, es cierto, me he inventado las palabrejas “ Cloud y GroundSpeaking”


MOOC híbrido: hMOOC

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Es indudable que los MOOCs están teniendo un gran éxito desde el punto de vista social e incluso académico (impacto social y millones de personas matriculadas). Pero desde el punto de vista educativo la mayoría son un auténtico fracaso (el 90% de las personas matriculadas no lo finalizan)

Otra gran preocupación es que los MOOCs pierdan su identidad. Los primeros MOOCs fueron una auténtica revolución: formación formal e informal, conectivismo y herramientas web 2.0 son sus bases (son los MOOCs denominados tipo C). Sin embargo, actualmente la gran mayoría de los MOOCs son casi idénticos a un curso on-line académico (son los MOOCs tipo X).

Actualmente los MOOCs representan un campo experimental muy interesante desde el punto de vista educativo. Un solo curso tiene miles de personas matriculadas, pertenecientes a diversas culturas, con perfiles y objetivos muy distintos. Por esta razón desde tres grupos de investigación (LITI, GIDTIC y GRIAL) pertenecientes a tres universidades distintas llevamos varios años investigando y desarrollando MOOCs.

En este post les presento uno de los resultados de investigación que hemos tenido hasta la fecha. La idea principal es comprobar la influencia de la tecnología vs la pedagogía en la tasa de abandono de un MOOC.

Para realizar ese estudio, se creó un modelo de MOOC que integra los dos tipos (C y X) en su estructura pedagógica, aprovechando las ventajas de cada uno de ellos. La idea es hacer que los inscritos realicen procesos de formación formal e informal e intercambien el conocimiento que se genere en cada uno de esos procesos. A este tipo de MOOC Stephen Downes le ha denominado hMOOC (hybrid-MOOC), por tanto será el nombre que adoptemos.

Ficha de la investigación:

  • Realizar el estudio de dos casos: MOOC Software Libre y Conocimiento en abierto (2013) y MOOC Innovación Educativa Aplicada (2014).
  • En ambos casos se trata de hMOOCs (con un modelo pedagógico híbrido) y sobre una misma plataforma tecnológica.
  • Contrastar la tasa de abandono de los dos hMOOCs con la media de los xMOOCs en la misma plataforma.
  • Concluir que entre MOOCs de distinto tipo (hMOOCs y xMOOCs) en la misma plataforma, la metodología es la que influye para disminuir la tasa de abandono (menor en los hMOOCs que en los xMOOCs).

Resultados.

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Los resultados de finalización están bien si los comparamos con el resto de MOOC de Miriadax en sus respectivas convocatorias 13,5% (2013 – 58 MOOC) y 15% (2014 – 121 MOOC)

Nota: Además de estos resultados en el artículo (suministrado en el enlace) pueden ver resultados sobre la progresión del abandono, percepción de satisfacción y sobre cooperación.Por supuesto, también, la metodología de los hMOOC.

Conclusiones:

Se puede observar que aunque los dos cursos tienen distinta matricula, año y temática la diferencia de resultados se deben más a la metodología que a la plataforma, ya que si se comparan con el resto de MOOCs de la plataforma la media de finalización es significativamente distinta.

Enlaces. Puedes acceder al artículo completo a través de los siguientes enlaces.

Acceso directo al artículo.

Acceso a través de Research Gate.

 


¿Cómo pensar en una formación a prueba de futuro?

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Hoy existe un gran entusiasmo por tecnologizar la educación. Sin embargo, la llegada de la tecnología no es a costo cero. Autores critican que la abundancia de información en los espacios digitales en vez de amplificar nuestras posibilidades las restringen (ej. dependencia, individualismo, superficialidad, exclusión, etc.).

En un contexto de hiperinformación puede ser difícil no verse fuertemente influenciado (o infoxicado) por las creaciones de otros. Es fácil adoptar un lenguaje cacofónico dentro de Internet. Un claro ejemplo de ello son las charlas TED, que si bien son una notable fuente de inspiración, ya se han hecho tan ubicuas y repetitivas que su formato dejó de ser novedoso. ¿Si todos ven las mismas charlas y leen a los mismos referentes no hay un riesgo de un reduccionismo intelectual?

Lo que fue innovador en algún momento puede que hoy ya no lo sea. ¿Cómo hacer para no caer en la vorágine de estar siempre persiguiendo la tecnología de turno y no olvidar lo sustantivo? ¿Adoptar tecnologías para poner viejas ideas en nuevas plataformas o abrir espacio a pensamientos y formas divergentes de crear conocimiento independientemente del dispositivo? Aspirar a que los educandos estén en línea y las escuelas estén conectadas, si bien es positivo puede que no sea suficiente. Se puede ser tan creativo con tecnologías como sin ellas. La clave está en comprender que el cambio más sustantivo es cognitivo y no tecnológico.

El binomio tecnología y conocimiento se hace más complejo cuando vemos que de manera creciente, las tecnologías van ganando terreno y comienzan a desplazar a algunas profesiones. Es decir, cuando sofisticados algoritmos logran procesar complejos y extensos volúmenes de información de manera similar o incluso mejor a cómo una persona lo haría al momento de tomar decisiones. Esto se debe, entre otras causas, al acelerado desarrollo de la inteligencia artificial.

Si esta transición se tratase solamente de reemplazar a los trabajadores que realizan tareas mecánicas (no creativas) por máquinas, entonces no estaríamos muy lejos de lo que fue la revolución industrial. Pero esta nueva transformación tecnológica busca ir mucho más allá de automatizar las habilidades funcionales que requieren de limitada creatividad durante su operación. Ahora, las computadoras aprenden por sí mismas mediante la generalización de datos en lugar de tener que ser programadas por las personas. A esto se le conoce como aprendizaje de máquinas (machine learning) y ocurre cuando un programa puede modificar algún aspecto de sí mismo a través de datos o registros en lugar de ser programada para ello. El objetivo de la inteligencia artificial es conseguir que las computadoras hagan las cosas que en el pasado requerían de inteligencia humana.

Nos interesan los robots que crean y son creativos, señalan los científicos del Creative Machines Lab de la Universidad de Columbia. Hoy crecen las voces que advierten que los trabajadores tenderán a ser clasificados en dos categorías. Las preguntas clave para ello serán: “¿Eres bueno para trabajar con máquinas inteligentes o no? ¿Son tus habilidades un complemento de las capacidades de la computadora o la computadora funciona mejor sin ti?”. Aunque no sean preguntas que usualmente estén en la agenda de los sistemas educativos, quizá sea pertinente incorporar interrogantes como, por ejemplo: ¿cómo pensar en una formación a prueba de futuro?, ¿ y si el costo de tener máquinas que piensan es tener gente que no?, ¿cuáles serán las habilidades creativas que no serán reemplazables por los nuevos desarrollos tecnológicos?

El 28 Octubre estaremos en la próxima Bett Latin America Summit de Ciudad de México para explorar estas ideas y sus implicancias en la educación (más información en el nuevo libro publicado por Penguin Random House, “La Innovación pendiente: Reflexiones (y provocaciones) sobre Educación, Tecnología y Conocimiento“).

* Esta columna es un extracto y adaptación del Cap. 1.
** Fotografía tomada por Arina Matvejeva.

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