Connor no tiene quien le escriba

Soy (a veces) un impostor. Vamos a dejarlo así: mentiroso o embaucador son demasiado connotativas. Impostura es, sin duda, el término más acertado para describir el punto de partida de estas dos propuestas didácticas.

Aquí un servidor suplanta a Connor O´Malley, el protagonista de Un monstruo viene a verme y a una joven descolocada por una insólita declaración de amor.

Clicando sobre cada webquest podéis  ver los motivos, más que justificados, para este embuste. Me he hecho pasar también (os iré contando) por director de hotel y gerente de un polideportivo.

Me lo voy a tener que hacer mirar… En fin.

 

 

 

 

 

 

*zalantza (eusk.): duda

Un último esfuerzo, compañer@s; ya se ve la playa detrás de la PDI.

Aster Navas

@irakasle


De higos a brevas

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que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

Miguel Hernández

Últimamente, compas, nos vemos de higos a brevas. Quizá por eso este post lo inspira, lo dicta, esa precipitación entusiasmada con que hablamos a los amigos que vemos de Pascuas a Ramos y con quienes conversamos compulsivamente durante esos minutos que la Fortuna ha accedido, por fin, a regalarnos.

Podría haberme centrado en cualquiera de los puntos de este inventario pero he preferido que sea una lista atropellada que, en la medida de lo posible, sugiera, proponga, analice, conciencie y emocione.

Casi nada.

post

  • Redes sociales.
    • Difícil encontrar algo nuevo en este mundo que parece, cada día más, un diálogo de sordos. Hay honrosas excepciones, como esta cuenta en Instagram que roza la genialidad y de donde nos hemos bajado la imagen que da pie a esta entrada.

Espero, sí, dejarme algo en el tintero.

copia-de-aster-navas


Motivo de divorcio

ronquido

Crédito de la imagen

Llevabas, Teresa, tantas noches zarandeándome inútilmente que cuando esta madrugada me has acariciado –era tu mano reconquistando mis hombros, colonizando mi ombligo- se me ha erizado la piel y me he desvelado.
Ha sido –después de tanto tiempo sin hacerlo- un gesto culpable y torpe que me ha dejado al pairo, escuchando los primeros coches, contando una y mil veces las rendijas de la persiana.
He comprendido que el viaje te ha cambiado extrañamente. “Al menos –dijiste al marcharte- estaré unos días sin escuchar tus ronquidos; dormiré –suspiraste aliviada- como una niña”.
Sí, has vuelto de esa inesperada convención morena y distinta.
Le debemos, tesoro, tanto al hombre que te ha dicho que tú –no puede, créeme, quererte demasiado ese capullo- también roncas…

Aster Navas


Escuela de Traductores de… Burdinibarra

Llueve. Fuera también.

Llueve. Fuera también.

Antes de nada, quiero agradecer a los compañeros del Departamento de Inglés (Maite, Iratxe y Juanan) y Euskera (Guruzne y Pilar) su paciencia; a nuestros chavales de 3. ESO-E su participación. Sin los modelos de los profes y sin los fallos y aciertos de los alumnos, esta actividad no podría haberse llevado a cabo.  

Lástima que los chicos de Pompas de papel cerraran el chiringuito el pasado año: los sucesivos certámenes que habían ido convocando se han convertido en excelentes antologías de microrrelatos del calibre del que da pie a esta entrada. Tuve el placer de participar en 2005 y ver el paño, comprobar la excelente calidad de la obras que se presentan a concurso. Pensemos que el último objetivo de esas palabras, de esas burbujas, es ilustrar camisetas; hay que ser ingenioso, breve, impactante. Bueno, en definitiva. Muy bueno.

Para nuestra tarea hemos seleccionado los relatos galardonados.

He necesitado al menos dos cursos escolares para dar el primer paso y empezar a venderles a los nuevos colegas de Lenguas la moto TIL. Lo que hoy traigo aquí, más que una propuesta didáctica, es un gesto que estoy convencido que podríais hacer en casi todos los centros.

  1. Presentamos a los alumnos en un formulario de Google enlazado desde el blog de aula un micro -iríamos alternando las tres lenguas vehiculares- y les pedimos su versión en los dos idiomas en que aún no aparece transcrito.
  2. Compartimos el documento con los compañeros de euskera e inglés y les pedimos que ellos también nos den su traducción.
  3. En la sesión posterior de cada asignatura se proyectan en la PDI los textos que han producido; se analizan (son muy connotativos), se corrigen -los errores son en esta actividad la mayor fuente de aprendizaje- y se consensúa una redacción definitiva que recogemos en un prezi con la etiqueta TIL, HTB.,
  4. El resultado, en forma de link, se hace llegar al autor con el que se puede abrir un diálogo.

 

 

El anciano pide el deseo, cierra los ojos, y esperanzado sopla las velas de la tarta de su ochenta aniversario. Cuando los abre, las ve todas apagadas. Las veinte.

prezi entzun dut

-He oído decir que el tiempo lo borra todo. -Ya veremos -dijo el pintor, y siguió con el bisonte.

prezi eotaph

Su epitafio decía: “Por fin me pasa algo”

Aster Navas

 

 

 

 

 

 


Convencedores

Lo siento. A estas alturas de la peli siempre me acaba saliendo un post como éste, una entrada en la que le doy vueltas a lo que hacemos en el aula; necesito estas líneas de catarsis, de terapia de grupo.

En estos veintisiete años de tiza he descubierto que somos fundamentalmente convencedores. El mayor número de nuestras neuronas lo empleamos en estimular, persuadir, disuadir, fascinar, seducir, embelesarengatusar, inducir, presionar, amenazar… El grueso de nuestra nómina paga ese esfuerzo; ese ímprobo empeño en el que cometemos una serie, inevitable, de errores.

  • En buena parte de los grupos por los que pasamos tropezamos con alumnos disruptivos. Si fuéramos al origen del problema -eludamos nuestra responsabilidad en el desaguisado- descubriríamos fallos de orientación y diagnóstico. Los encontramos demasiado tarde en aulas demasiado numerosas. Más que convencerlos, los presionamos, los amenazamos -vete a la calle, tienes un parte…- porque no quieren entrar en el vagón con la docilidad de los otros compañeros y el convoy tiene que partir. Esa conducta habrá producido -como en el siguiente vídeo- el consiguiente efecto dominó. Nos habremos mostrado convencedores pero habremos dejado de ser convincentes. Joselu, en Rebelde sin causa, describe muy bien este desencuentro.

  • Procuramos mostrarnos empáticos; salvar la distancia, sobre todo la emocional, que les separa de nosotros y del Neoclasicismo. No está mal como primer paso siempre que en el segundo sean ya ellos los protagonistas de su aprendizaje. Nada peor que un exceso de paternalismo o de identificación. Excelentes, al respecto, las recomendaciones de Santiago Moll para una gestión acertada de esa afectividad.

  • Las nuevas tecnologías son un arma de doble filo.
    • Corremos el riesgo de convertirnos en vendedores de humo si no las dosificamos, las ubicamos y las secuenciamos correctamente. Podemos engañarles y engañarnos. Será interesante volver la vista hacia atrás dentro de veinte años; en este momento las pantallas no nos dejan ver el bosque. ¿Qué grado de competencia analógica habremos conseguido o, en el peor de los casos, preservado?
    • ¿Qué crédito -por otro lado- puede tener para sus educandos un docente que no se sirve de sus canales? ¿Qué confianza puede ofrecerles un profe separado de ellos por una insalvable brecha digital
    • Recomendable y tranquilizador el artículo de Ainhoa Ezeiza, Aprendiendo a escribir sin coger el lapicero. 

Tras esta fe de erratas quisiera apuntar un par de certezas.

  1. Nada resulta tan educativo -también lo ha sido este curso- como el error, la dificultad, la equivocación; penalizarlo no beneficia el aprendizaje; lo estresa.
  2. Cada día este humilde convencedor está más convencido de que conviene trabajar por proyectos; de que nada resulta más convincente, más persuasivo, más estimulante.

Aster Navas


¿Te vienes de comas? -le propuso la yuxtapuesta a la coordinada.

 

  • Quizá deberías hacerte un buen análisis -le recomendó el punto a la oración al verla desmejorada y con el sujeto elíptico.
  • Escucha a tu corazón -le aconsejó la desiderativa a la dubitativa.
  • Menos gritos. Milagritos… -le soltó el pronombre a la interjección.
  • ¡Sé paciente! -le rogó la pasiva al sujeto.

 

 

En fin

Aster Navas