Entre el séptimo y el octavo arte



Esta semana pasada, la Academia de Cine ha organizado la jornada ‘Cine y Educación’ con el objetivo de analizar y debatir sobre la necesidad de integrar el cine en el sistema educativo español, como objeto de estudio, recurso didáctico y medio de expresión. En esa jornada, en la que participó nuestra amiga y compañera Mercedes Ruiz, entre otros profesionales de ambos campos, se evidenció por un lado el interés de muchos docentes por fomentar la educación audiovisual en el aula, pero también las carencias y dificultades a la hora de ponerlo en práctica. 
Como docente he comprobado que el alumnado desconoce el buen cine. Precisamente, el curso pasado estuvimos trabajando el cine mudo y comprobé que muy pocos conocían a figuras como Buster Keaton o Harold Lloyd. Dedicar tiempo a ellos en el aula supuso una experiencia distinta y muy productiva que les abrió nuevos horizontes de creatividad. Este año he vuelto a recuperar fragmentos cómicos y resulta igual de terapéutico y educativo.
Al igual que ocurre con la literatura, para acercarse a los grandes del género cinematográfico se necesita formación y sensibilización. Para la lectura desarrollamos planes con los que intentamos que nuestros alumnos evolucionen desde la literatura juvenil hasta los clásicos, fomentando la autonomía, el espíritu crítico y el placer estético. Sin embargo, la introducción del cine en las aulas es, por lo general, algo anecdótico, discontinuo, lúdico y destinado a menudo a rellenar tiempos vacíos. No suele haber en los centros un plan audiovisual, una filmoteca, una dedicación horaria en las asignaturas para la educación mediática ni para el estudio del cine como expresión artística. 
Aprovechando que los profesionales del cine y la educación han entrado en una mágica conjunción estos días, os animo a que realicéis vuestras propuestas para un posible pacto Cine-Educación a través del formulario que se enlaza en esta página: 

También os recomiendo que descarguéis la revista de la Academia de Cine con el monográfico Cine y Educación:

Y, por último, os invito a que llevéis el cine a las aulas, educando y disfrutando con él a la vez, apreciando al máximo el valor del Séptimo Arte y soñando con que, quizá algún día, la sociedad apreciará el acto de "Educar" como el Octavo Arte.

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