Leer es cosa seria

He tenido ocasión de participar en las IV Jornadas de Fomento de la Lectura en Zamora y allí he contado mi visión pragmática de la lectura en el aula, ilustrada con vídeos de actividades concretas de mi alumnado, entre las que destacaban unas recientes confesiones sobre el acto de leer. Creo que la presentación que acompaña esta nota es bastante sintética al respecto, pero aun así trataré de resumir en pocos puntos algunas ideas clave que quedaban fuera de ella:
  • No hay que confundir lectura con literatura
  • Leer por obligación no es leer, pero, sin intervención docente, el hábito lector se extingue
  • Leer es comprender y aprender, pero también debe conducir al disfrute
  • La lectura en el aula es fundamental para crear lectores competentes
  • Sin hábito lector difícilmente se puede progresar en ninguna materia
  • Hay que plantear en las aulas estrategias de lectura activas
  • La vinculación de la lectura con proyectos de aprendizaje la hacen más efectiva
  • Enseñar a leer y fomentar su hábito no es tarea exclusiva de los docentes de lengua
  • Los planes lectores de centro deberían ser algo más que un requisito legal
  • Es preciso estar formado y actualizado en prácticas de animación lectora
  • Para enseñar a leer es conveniente predicar con el ejemplo
Si de mí dependiese, en el desarrollo de la lectura en el aula prohibiría y castigaría cualquier manifestación del tipo "cuando yo era joven..." o "es que los jóvenes de ahora..." Creo que muchos docentes han leído poco y mal, igual que ocurre hoy día entre el alumnado, y que escudarse en una arcadia educativa inexistente es poco eficaz y menos profesional. Debería ser una obligación ética tomarnos en serio la formación de lectores competentes, pues no se trata de que sean devoradores eruditos de literatura el día de mañana, sino de que sean ciudadanos críticos y autónomos. Resulta doloroso ver que en el tránsito de Primaria a Secundaria perdemos una buena cantidad de ávidos lectores simplemente porque los condenamos a lecturas aburridas, solemnes, mal orientadas, desasistidas... Bastaría con que en cada asignatura se dedicase una hora semanal a lectura comprensiva (con actividades contextualizadas, nada de preguntas del libro) para paliar el fracaso que evidencian las pruebas internacionales. 
No insistiré más en ello, de momento. Solo añadiré que en el viaje de vuelta tuve la suerte de encontrarme con Jordi Sierra i Fabra, a quien en una ocasión llamé "rey Midas de la literatura juvenil", y pudimos charlar brevemente sobre lectura y jóvenes. Me mostró sus apuntes para el nuevo libro y me dijo que no pensaba dejar de escribir, pues siempre hay temas que resultan interesantes para los jóvenes. En efecto, siempre hay algo interesante que leer y esa es parte fundamental de nuestra labor, encontrarlo y conseguir que ellos también lo conozcan y lo sepan buscar.

El exilio es cosa de todos


Pensamos en exilio y nos vienen imágenes de la España de 1939 o de la Europa de posguerra, pero según la RAE, el exilio es cualquier "separación de una persona de la tierra en que vive". Muchos piensan en el exilio como algo que siempre les llega a otros, que tener que marcharse a trabajar al extranjero no es exilio, que renunciar a tu cultura para sobrevivir dignamente tampoco es tan grave. Pero el exilio es cosa de todos y el vídeo que encabeza esta nota pretende concienciarnos de que cualquiera puede sufrir ese leve tránsito entre la paz y el horror.

Seguimos con nuestra semana de las lecturas juveniles del exilio ocupándonos de exilios de todo tipo. Las guerras siempre han nutrido el mundo de exiliados y es fácil hallar lecturas juveniles con este tema. Por ejemplo, Rosas negras en Kosovo, de Jesús Cortés, es una durísima novela de refugiados en las guerras de los Balcanes. La zona de Afganistán es el contexto de obras como El viaje de Parvana, de Deborah Ellis, Cometas en el cielo, de Khaled Hosseini o El chico que encontró la felicidad, de Edward Van de Vendel. Muy conocida es la obra de Judith Kerr, Cuando Hitler robó el conejo rosa, centrada en las peripecias de una familia judía que huye de la Alemania nazi.

Exiliados son también los miles de africanos que tratan de huir de los azotes de la naturaleza o de sus congéneres. Paradigmática es la novela de Jordi Sierra i Fabra, La piel de la memoria, en la que un niño es vendido para trabajar en una plantación, de la que escapa para sufrir nuevas esclavitudes. Podéis escuchar las tertulias de aula sobre ella en este mismo blog. Estremecedor también el relato de Náufragos, de Javier Arias, con varios africanos a la deriva en el Atlántico.

Otro exilio es el que trazan las fronteras arbitrarias, como la de Palestina e Israel, presente en una interesante obra de teatro juvenil de Luis Matilla, Manzanas rojas, que fue abordada en un interesante proyecto colaborativo; bajo el mismo conflicto se halla la protagonista de Saboreando el cielo, Ibtisam Barakat, que narra en clave autobiográfica la historia del exilio de su familia.

Por último, quedan esos exilios en los alguien vive dentro de una cultura marginada o silenciada dentro de otra comunidad dominante. Suelen ser exilios silenciosos, familiares, en los que los más pequeños ni siquiera comprenden por qué son diferentes si ya han nacido en ese lugar. Una novela de este tipo es Penny, caída del cielo, una preciosa historia cargada de experiencias infantiles, pero también con una latente reflexión sobre la xenofobia contra las familias italianas en la Norteamérica de los años 40.

Son historias que al final resultan muy cercanas. Creo que en esta vieja Europa, todos hemos tenido alguna vez un familiar que "ha sido separado de la tierra en la que vivía", lo que se dice un exiliado.

Os recuerdo que hay un panel colaborativo en Pinterest en el que podéis encontrar las lecturas aquí mencionadas y en el que, si queréis, podéis aportar recomendaciones.

El exilio cercano


Dentro de este tramo inicial del Barco del Exilio en el mes de marzo, nos ocupamos de las lecturas juveniles. Las primeras propuestas que traigo a este fugaz taller son lecturas relacionadas con el exilio cercano, el que nos toca como habitantes de la península o de Latinoamérica. Vamos a distinguir tres bloques: 
a) Exilio desde España
b) Exilio hacia España
c) Exilio en América
a) El exilio desde España tiene como protagonista estrella la posguerra civil, el éxodo de miles de vencidos que tuvieron que escapar de la represión franquista. Hay numerosas novelas juveniles cuyos protagonistas han sufrido ese exilio; en otras ocasiones, son sus descendientes quienes rememoran los sufrimientos de aquella diáspora. Por destacar algunas, menciono Los fuegos de la memoria, de Jordi Sierra i Fabra, con el tema de las fosas comunes y un exilio mexicano; Zara y el librero de Bagdad, de Fernando Marías, con la historia de Machado de fondo; El llanto de las palomas, de Carlos Puerto, que recupera la historia de las Trece Rosas para tejer un drama juvenil sobre la realidad y el deseo; Caminar sobre hielo, de Manuel Valls y Norberto Delisio, en la que un niño ha de escapar de una Barcelona sacudida por la Guerra Civil. Resulta interesante descubrir que muchas tienen como escenario Galicia, en muchas ocasiones con un aire más intimista y de drama interior; es el caso de La sombra descalza, de An Alfaya o Del amor y la muerte, te hablo, de Blanca Álvarez.

Casos particulares son los que se articulan en otros tiempos, como Pasos perdidos en Granada, de Pablo Zapata, que relata la expulsión de los moriscos de Granada, o Cantan los gallos, de Marisol Ortiz de Zárate, ambientada en el siglo XVI, y en la que cuatro personajes marginales huyen buscando un futuro mejor. En el caso de El juramento de los Centenera, de Lydia Carreras de Sosa, los protagonistas escapan hacia Argentina de la miseria de la España de principios del XIX.

b) El exilio hacia España se corresponde con novelas en las que los protagonistas suelen venir de África o de países del Este, en calidad de refugiados. Del primer modelo tenemos Laila, de Laila Karrouch, novela de tintes autobiográficos que muestra algunas vicisitudes de una adolescente marroquí que debe adaptarse a la vida española. En el caso de los refugiados, Diario en un campo de barro, de Ricardo Gómez, cuenta en forma de diario las experiencias de una niña en un campo de refugiados bosnio, dirigido a su familia española de acogida.

c) No tengo apenas lecturas juveniles que narren exilios en Latinoamérica. En Un hogar en el mundo, de Pepa Guardiola, se menciona en uno de sus relatos las migraciones en Centroamérica. También se hace referencia a las penurias del conflicto de Chiapas en la novela de Jordi Sierra i Fabra Un hombre con tenedor en una tierra de sopas, que además aborda el tema del compromiso periodístico. Quizá alguno de nuestros colegas del otro lado del Atlántico nos pueda recomendar alguna lectura juvenil en esta línea.

Seguro que quedan muchas más en el tintero. Os recuerdo que hay un panel colaborativo en Pinterest en el que podéis encontrar las lecturas aquí mencionadas y en el que, si queréis, podéis aportar recomendaciones. Muy pronto ofreceré otra tanda con exilios ajenos, aunque nunca un exilio debería resultarnos ajeno.


Crédito de la imagen: Mapa de Waldseemüller

Si quieres lectores, pide lectura


Perdonad por este tautotítulo (un título tautológico que parece de Perogrullo), pero resulta que llevamos demasiados años con el espinoso asunto de las lecturas en el aula y algunas cuestiones que a mí se me antojan obvias no acaban de serlo en la realidad con la que me encuentro y con la que me cuentan mis contactos.
Si la costumbre dicta que los profes de lengua y literatura tenemos que mandar libros de lectura podemos asumirlo como un compromiso profesional con dos objetivos: fomentar la lectura y estimular el acercamiento al patrimonio literario (clásico o actual). También podemos olvidarnos de los libros y decidir que los alumnos ya leerán por sí mismos; en ese caso, deberíamos al menos garantizar los mencionados objetivos a través de otras actividades, si las hay. Debo decir que esta última opción me parece arriesgada, ya que estimular la lectura alejado de los libros es complicado y mucho más difícil resulta acercarse a la literatura sin leer obras literarias o fragmentos relevantes. Por tanto, me incluyo entre los que asumen como compromiso 'mandar' la lectura de libros en mi asignatura. Ahora bien, como dice el título de esta entrada, si quiero formar lectores, he de pedir lectura. Un lector no es un redactor de resúmenes, ni un descargador compulsivo de trabajos de internet, ni tampoco un memorizador de detalles para responder a un control de lectura. Me parece que casi todos los que os pasáis por este blog sabéis a qué me refiero y creo que también compartís esa impresión (de la que hablaremos en el Encuentro de Docentes de Lenguas). Leer en el aula es acompañar en la lectura, iniciar con los alumnos un libro, preguntarles por dónde van, qué les está pareciendo, si les aburre, si les emociona... La lectura para los lectores que empiezan es una aventura en la que a menudo necesitan el apoyo y la complicidad de alguien que haya recorrido esos pasos. El resultado final no debería ser nunca un castigo, es decir más trabajo, sino un premio, el reconocimiento al esfuerzo, la oportunidad de dar voz a las dudas y las impresiones.
Este año, en 2º de ESO estamos leyendo algunas lecturas relacionadas con el exilio, para poder compararlas después con experiencias propias de los alumnos (dentro de ese gran proyecto colaborativo del Barco del exilio). En esta segunda evaluación hemos comentado en el aula la lectura de La piel de la memoria y hemos aprovechado para ponerla en relación con la de Laila, del primer trimestre. Tomando como ejemplo la grabación de tertulias literarias que nos ha regalado Mª José Chordá con su PQPI, hemos grabado esas sesiones finales en las que se puede comprobar si han leído o no, sin necesidad de controles de lectura. Es una pena que por cuestiones de privacidad no podamos publicar los comentarios sobre historias personales de exilio que han quedado fuera de las grabaciones. La ficha de lectura que se menciona podéis encontrarla también en la red.
Espero que esto anime a más profes a compartir sus experiencias en esta línea, pues como sigamos pensando que la lectura con sangre entra, vamos a cargarnos a los pocos jóvenes lectores que caigan en nuestras manos.

Aquí podéis escuchar esas sesiones en los tres grupos de 2º ESO.


Grupo 2º ESO A/B:

Grupo 2º ESO C:

Grupo 2º ESO D/E:


Crédito de la imagen: 'Peligro'

Leer el exilio, vivir el exilio



No resulta fácil para mí elegir los proyectos en los que quiero embarcarme cada inicio de curso. Por un lado, la oferta de actividades en las que colaborar es cada vez más amplia y atractiva. Se añade, además, la "amistad profesional" con muchos de los compañeros que los coordinan y promueven. Por otro lado, también me complica la elección el hecho de no tener claro aún el contexto de aula en el que me voy a mover, aunque resulta evidente que cada curso las condiciones se endurecen con una vuelta de tuerca, o más.
A pesar de ello, uno de los proyectos a los que no renunciaré este año es mi colaboración en El barco del exilio, un proyecto en el que ya participé el curso pasado, y que viene ahora con un ambicioso plan de trabajo cooperativo: N-MOOC Los astilleros del barco. No voy a entrar en detalles porque podéis encontrar mucha información en los diversos foros y plataformas en los que está ya fraguándose esta segunda edición del proyecto. Animo a todos los lectores del blog a que lo conozcan y participen de manera activa en la creación de actividades y en la construcción de una red de conocimiento compartido para el aula y fuera de ella.
Decía que tengo clara mi participación en este proyecto, pero hasta que no vea el material humano con el que cuento en el aula no voy a entrar en materia. Es muy posible que lo lleve a cabo en el 2º curso de PQPI de Jardines y Viveros, un grupo reducido que se rige por el currículo de la escuela de adultos. Tengo en mente trabajar la vivencia de los exiliados a partir de lecturas juveniles que les resulten cercanas. Es curioso comprobar que vivimos en una sociedad de exiliados, unos que se fueron, otros que llegan y muchos más que tendrán que marchar. En ese contexto de migraciones, creo que todo el alumnado tiene historias familiares que contar, experiencias cercanas vividas con alegría o dolor. Por tanto, mi proyecto, al que he llamado "Leer el exilio, vivir el exilio", irá encaminado a leer, recrear y compartir estas vivencias. No sé si llegaremos a buen puerto, como pretende mi amigo Joaquín José Martínez, patrón fáctico de este Barco del exilio, pero siempre he defendido que más que la meta importa el viaje.
De momento, comparto con vosotros un listado de lecturas juveniles cuyo tema es el exilio, abordado desde distintos puntos de vista. Es una selección personal, con sus virtudes y carencias. Algunas lecturas las conozco bien y puedo dar fe de su calidad (cito, por ejemplo, Saboreando el cielo, Los fuegos de la memoria, El llanto de las palomas, Cuando Hitler robó el conejo rosa, Rosas negras en Kosovo, La piel de la memoria, etc.); en otros casos, me he dejado guiar por opiniones ajenas. Si alguien conoce más lecturas de este tipo, puede dejar un comentario o pinearla en el tablero colaborativo de Lecturas para el aula de Secundaria en Pinterest.
Espero que tengáis un buen comienzo de curso. 
(Por cierto, si no fallan las previsiones, el próximo domingo 8 de septiembre, aparecerá un reportaje de docentes creativos en El País Semanal, en el que podréis encontrarme junto con alumnos míos).
Addenda 13/09/13: Enlace al artículo Nuevos tiempos, nuevo profe

Lecturas en clase

Antes de que el personal huya despavorido hacia eventos educativos, cursos de formación, o menesteres relajatorios diversos, dejo memoria de lo que hemos leído en clase durante este curso 2012-2013.



2º ESO:

Abrimos el curso con un clásico juvenil: Cuando Hitler robó el conejo rosa, de Judith Kerr. Trabajamos su lectura a partir de una adaptación de las guías que ofrece la editorial. Hubo sesiones de puesta en común y debate. Curiosamente, esta lectura que constituye un alegato contra la intolerancia, fue interpretada por algunos alumnos y sus familias como un ataque racista (??). En fin, cuestiones que se solucionarían con escuelas de padres y madres.

En el segundo trimestre, recuperamos La bruja de abril y otros cuentos, de Ray Bradbury, también con guía de lectura de confección propia. Este curso no ha tenido mucho tirón esta lectura, a pesar de su indudable calidad. Tal vez, la ciencia-ficción requiere más trabajo intelectual que las aventuras ligeras. De esta lectura ya se ha hablado bastante en el blog, incluso para criticar ciertas políticas de derechos de autor.

El tercer trimestre está reservado a la poesía, De todo corazón. 111 poemas de amor, y a la actividad que ocupa nuestra programación desde hace más de siete años: lectura, recitación y recreación plástica, aumentado con videopoemas en los últimos años. Podéis ver los poemas de este año en la lista de Youtube, así como los trabajos creativos


4º ESO:


La primera lectura fue una selección de relatos de autores españoles del siglo XX, que podían leerse en una Antología juvenil o descargarse desde el blog de aula. Se estableció un día a la semana para comentar en cada sesión dos relatos. Solo realizaban el control de lecturas quienes no participaban en esas sesiones; esta fue la dinámica de todas las lecturas en este nivel, con lo que hemos conseguido un alto nivel de participación en esas horas de debates literarios. Aunque la calidad de los relatos era diversa, ha habido algunos que han resultado interesantes.

En el segundo trimestre leímos Campos de Castilla, de Antonio Machado, dentro del proyecto 'Un paseo con Antonio Machado'. Los poemas se asignaron por parejas y cada pareja debía leer y comentar el poema ante el resto de la clase. El calendario de participación y la guía de interpretación sirvieron de control de la actividad, sin necesidad de exámenes escritos. La actividad se completaba a lo largo de todo el curso con la realización de videopoemas. Merece la pena comprobar el esfuerzo e imaginación de algunos de estos alumnos.

El tercer trimestre se ocupó con la lectura de Mala luna, de Rosa Huertas, una entrañable novela llena de referencias literarias a Miguel Hernández y a su época. Esta lectura se comentó en clase después de haber visto la película 'La lengua de las mariposas', y en el debate surgieron numerosos puntos de contacto entre ambas obras. Creo que ha sido un acierto encajar esta lectura en la programación de 4º de ESO, tras la experiencia de Machado y también en paralelo con el proyecto 'Mi voz desde el exilio'.


PQPI-2º:

En mi programación del 2º curso de PQPI tenía un gran peso la competencia lectora. Por ello, traté de seleccionar lecturas que enganchasen y pudiesen leerse completas en el aula sin perder el hilo. En la primera evaluación leímos 21 relatos contra el acoso escolar. Aproveché algunos materiales que me mandó Lourdes Domenech y en cada sesión poníamos en común las historias leídas. Era terrible comprobar que algunos alumnos consideraban normal lo que para otros resultaba un horror.

En la segunda evaluación cambiamos de tema y nos fuimos a la mitología: Narraciones de mitos clásicos, es una adaptación de las Metamorfosis de Ovidio, que funciona bastante bien en el aula. Esta lectura nos permitió ampliar la cultura humanística y también indagar en la etimología de muchas palabras del idioma.

Para el tercer trimestre, de la misma editorial, nos entregamos a las lecturas poéticas: Botella al mar, una antología muy completa que nos sirvió también para participar en el paseo con Machado.


1º BACHILLER:

En este nivel compartíamos grupos mi compañera de departamento Elena Cervero y yo. Desde el principio tratamos de consensuar las lecturas para que pudiésemos ir desarrollando a la par la programación. 
En la primera evaluación, utilizamos una adaptación del Conde Lucanor que nos permitió introducir el contexto medieval. Debo decir que a los alumnos actuales les resulta muy lejano el universo cuentístico de Don Juan Manuel. A pesar de que sus relatos están muy emparentados con la fabulística popular, el entramado social de la Edad Media hace difícil interpretara adecuadamente los cuentos, lo que exige mucha tutela por parte del profesorado.

Como había que encajar el proyecto 'Piénsame el amor y te comeré el corazón' que lleva ya una serie de lecturas poéticas, reservamos la segunda evaluación para esa antología de poemas. Sobre estos poemas, distribuidos en grupos, tenían que hacer presentaciones orales, videopoemas y memorias. También os animo a que conozcáis el trabajo de estos alumnos. Por cierto, el curso que viene podremos usar ya el libro del proyecto que acaba de publicar la editorial Germanía, un empeño editorial que debemos a la constancia de Mª José Chordá.

En la tercera evaluación propusimos la lectura de El manuscrito de piedra, de Luis García Jambrina, una novela policíaca ambientada en la Salamanca de finales del siglo XV, cuyo protagonista es el joven Fernando de Rojas, convertido en sagaz detective. Nos ha parecido una lectura muy interesante y que encaja bien con el currículo de bachiller, aunque quizá valga la pena desplazarla al primer trimestre, con lo que se podría combinar con la segunda entrega de la serie: El manuscrito de nieve.

Con esto, doy por finalizada la memoria del curso. En próximas entregas quizá hable de otras lecturas que me han interesado, de lo ocurra mañana en Novadors13 o de lo que vaya sucediendo por estos andurriales 2.0.

No es un día

El Día del Libro no es un día. Puede que lo sea para quienes lo celebran hoy como un acto singular, como una excepcionalidad que conviene recordar año a año. Es un día en el que, en los medios, se oyen alabanzas y se escriben panegíricos sin límite al acto de leer o al libro-objeto. Algunos de esos rapsodas públicos perpetran en este día elogios a la cultura, mientras olvidan que durante el resto del año nos obsequian con un discurso zafio y del todo impropio de un buen lector.
Sin embargo, el día del libro llega para muchos de nosotros casi a hurtadillas, sin ser oído, a oscuras y en celada. Nos pilla la mayor parte de las veces sin haber preparado nada, con un montón de proyectos a mitad, incapaces de parar la máquina del aula para salir a tomar el aire con actos de homenaje o con actividades extraordinarias. Para mí, el día del libro no es un día: el día del libro es todo el año leyendo en el aula, acumulando libros bien visibles sobre la mesa del profesor, recomendando lecturas en un cruce rápido del pasillo, comentando novelas en la cantina, prestando libros propios a los alumnos, atendiendo sugerencias en la biblioteca, hablando de libros, viviendo los libros. Es bueno recordar que el 23 de abril hacemos del libro una fiesta, pero no es bueno olvidar que leer no es cosa de un día. Cuando hablar de libros se convierta en un acto cotidiano -en el aula y fuera de ella-, este vídeo de recomendaciones lectoras de los alumnos de mi centro no nos parecerá excepcional, como tampoco lo será celebrar el Día del Libro.



Gloria de leer


Es posible que llegue tarde con algunas de estas recomendaciones lectoras, cuando ya algunos vuelven de vacaciones mientras otros acabamos de empezarlas. No obstante, aquí quedan para quien quiera aprovecharlas.
Me ha sorprendido mucho la novela Intemperie, de Jesús Carrasco, una obra corta pero intensa que merece la pena tener en cuenta. No desvelaré detalles, pero tiene el ambiente de Delibes y la crudeza de Cormac McCarthy. En la misma línea de dureza, pero en el contexto de la América profunda, se sitúa El diablo a todas horas, una mezcla entre road movie, thriller y bildungsroman que estremece en más de una ocasión, y no por lo fantástico sino por lo real.
Cambiando de tercio, tenemos dos novelas con abuelos en portada. El abuelo que saltó por la ventana y se largó, de Jonas Jonasson, es una novela ligera que me recuerda a los absurdos personajes de Arto Paasilinna, esta vez enredados en una trama digna de Forrest Gump. Es una novela ideal para pasar el rato y revisar algunos de los acontecimientos históricos del siglo XX. También tiene fondo histórico Mi abuelo llegó esquiando, de Daniel Katz, una novela que enfoca a una familia judía que va protagonizando batallas y huidas en la Europa del primer medio siglo XX. En este caso, el tono ágil, irónico y desmitificador hace que la lectura sea un verdadero placer.
En el ámbito de la divulgación, Santiago Posteguillo ha publicado una recopilación de anécdotas literarias narradas en forma novelesca que ha titulado La noche en que Frankenstein leyó el Quijote. Tal vez para muchos lectores estas historias son ya conocidas, pero es un libro ameno que se lee en un rato.
Y para acabar, una recomendación juvenil -o no-, en este caso un homenaje a las novelas de Julio Verne que realiza César Mallorquí en La isla de Bowen. A pesar de que es una novela larga y orientada al público juvenil, tiene todos los ingredientes del género de aventuras, con numerosos guiños a los lectores de Verne y de las novelas de ciencia-ficción. Es un gran regalo para jóvenes lectores y para nostálgicos del género.
Como siempre, los comentarios están abiertos para vuestras opiniones. Felices vacaciones; lo que queden de ellas...

Escaparate de lecturas para el aula

La última semana de agosto es buen momento para traer al blog algunas de las lecturas que he ido conociendo en los últimos tiempos y que pueden servir para el aula. Algunos ya conocéis esos paneles de Pinterest en los que voy recopilando por un lado mis lecturas personales y por otro las Lecturas para el aula de Secundaria -al que he invitado a cuantos amigos he podido y al que podéis contribuir cuantos queráis-. El uso de Pinterest me resulta atractivo por tres razones: 1) el botón de pinear es fácil de usar en el navegador y ahora también en teléfonos inteligentes y tabletas; 2) su aspecto recuerda mucho al escaparate de una librería; 3) haciendo clic en las imágenes podemos dirigir a la página de la editorial, de la librería o de la reseña que más nos interese.
No obstante, al margen de ese catálogo visual de Pinterest ya en marcha, creo necesaria esta nota para resaltar algunas de esas lecturas con mayor detalle.
En la línea de novelas juveniles de amor, destaco tres títulos:

Pomelo y limón, de Begoña Oro (SM). Buenas dosis de enredo amoroso con programas de cotilleo de fondo. Tiene un blog relacionado y juega bien con esa ficción trasladada a la red. Tiene booktrailer.

La sonrisa perdida de Paolo Malatesta, de Ana Alcolea (Oxford). La relación de los protagonistas discurre a la par con una intriga muy bien documentada, con referencias artísticas y geográficas precisas que permiten enriquecer la lectura en el aula. Ideal para algún proyecto interdisciplinar.

Tqmc. Te quiero mucho, de Álvaro García Hernández (Sansy). Una novela que nació a partir del blog del profesor Álvaro García y que podría clasificarse como 'tremendismo sentimental adolescente'. Muy adictiva y con interesantes golpes de efecto literarios. Se puede leer en la red o contactar con la editorial para que te envíen una muestra.


Entre las lecturas que abordan temas de mayor dramatismo encontramos:

Alejandra, de Lola Gándara (Edebé). Una joven que desaparece y que esconde una extraña doble vida. Aunque los personajes son quizá muy prototípicos, es fácil de leer y se mantiene la intriga hasta el final.

Palabras envenenadas, de Maite Carranza (Edebé). Otra joven desaparecida, pero con un fondo muy distinto a la anterior. Novela muy dura de la que no se puede desvelar nada sin romper la intriga. Antes de llevarla al aula es conveniente que la lea el docente y valore su oportunidad.

21 relatos contra el acoso escolar, Varios autores (SM). Un tema abordado desde diversos puntos de vista y por distintos autores de renombre. Hay algunos relatos que se salen de los convencionalismos y que vale la pena leer en el aula.

Fuera de esas categorías están dos libros también distintos entre sí. 
El reino de Eidos, de Silvia Gosp (Alupa), es una novela de fantasía que reúne magia y mitología en una trama que combina con acierto los elementos más habituales del género

Por otro lado, Yo conocí a Muelle, de Jorge Gómez Soto (SM) recupera la prehistoria del grafiti español con una intriga juvenil de amistad y luchas callejeras. Muy interesante para trabajar también de manera interdisciplinar.

Espero que os sirva y que compartáis aquí, en Pinterest, en vuestros blogs o en cualquier red social vuestras recomendaciones para el aula.

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