Del aula a la librería #piensamelamor


Internet y las redes sociales han conseguido que el trabajo del aula se vaya haciendo cada día más visible. En alguna ocasión he mencionado la importancia que concedo a la difusión de actividades y proyectos para conseguir contrarrestar esa imagen distorsionada que ofrecen los medios y los políticos sobre la Escuela (casi siempre basada en tópicos inclinados a un lado u otro según interese). Por eso, cuando una modesta editorial nos ofreció la posibilidad de publicar como libro el proyecto 'Piénsame el amor y te comeré el corazón', todos los que participábamos en él supimos que valía la pena dar el salto también del aula a las librerías.
Hace una semana, curiosamente el mismo día en que se celebraba el Día de las Librerías, pudimos presentar oficialmente el libro Piénsame el amor y te comeré el corazón en la librería Bibliocafé de Valencia. Es una antología de poemas clásicos -y alguno más moderno- bajo el hilo conductor del amor, pero también es una guía didáctica para trabajar en el aula, con las instrucciones que necesitan los alumnos para hacer las presentaciones, los vídeos o las memorias. Además, incluye el sustento didáctico para docentes, esto es, la fundamentación pedagógica y las memorias de cada uno de los proyectos que llevamos a cabo en el aula.
Como ya comenté, durante este curso vuelvo a retomar el proyecto con mis alumnos de 1º de Bachillerato, confiando en que los resultados serán incluso mejores. En la primera evaluación hemos repartido ya el trabajo y hemos preparado los portafolios digitales para recoger sus tareas. Si no fallan las previsiones, en enero tendremos las presentaciones y para primavera los videopoemas.
Si todavía no conocéis el proyecto, os animo a acercaros a él viendo la presentación que usamos en Bibliocafé y los vídeos que se grabaron en la sala. Por supuesto, mi agradecimiento a Mª José Chordá y Evaristo Romaguera por compartir presentación y vídeos, pero también al resto de profes del #piensamelamor: Dani García, Inma Contreras, José Luis Gamboa y José Antonio Fraga, y a todos los que han compartido y difundido el proyecto.


No es un día

El Día del Libro no es un día. Puede que lo sea para quienes lo celebran hoy como un acto singular, como una excepcionalidad que conviene recordar año a año. Es un día en el que, en los medios, se oyen alabanzas y se escriben panegíricos sin límite al acto de leer o al libro-objeto. Algunos de esos rapsodas públicos perpetran en este día elogios a la cultura, mientras olvidan que durante el resto del año nos obsequian con un discurso zafio y del todo impropio de un buen lector.
Sin embargo, el día del libro llega para muchos de nosotros casi a hurtadillas, sin ser oído, a oscuras y en celada. Nos pilla la mayor parte de las veces sin haber preparado nada, con un montón de proyectos a mitad, incapaces de parar la máquina del aula para salir a tomar el aire con actos de homenaje o con actividades extraordinarias. Para mí, el día del libro no es un día: el día del libro es todo el año leyendo en el aula, acumulando libros bien visibles sobre la mesa del profesor, recomendando lecturas en un cruce rápido del pasillo, comentando novelas en la cantina, prestando libros propios a los alumnos, atendiendo sugerencias en la biblioteca, hablando de libros, viviendo los libros. Es bueno recordar que el 23 de abril hacemos del libro una fiesta, pero no es bueno olvidar que leer no es cosa de un día. Cuando hablar de libros se convierta en un acto cotidiano -en el aula y fuera de ella-, este vídeo de recomendaciones lectoras de los alumnos de mi centro no nos parecerá excepcional, como tampoco lo será celebrar el Día del Libro.



No hemos preparado nada para el Día del Libro

Hoy podríamos haber celebrado un día especial en mi instituto. Sin embargo, será un día más. A principio de curso tuvimos varias reuniones para desarrollar el Plan Lector del centro. Todos sabéis lo difícil que resulta desarrollar un verdadero Plan Lector que implique a todas las áreas y que no se reduzca a listas de libros para leer. En ese proyecto resucitaba la revista, se dinamizaba la biblioteca, se dotaba de material a los departamentos, se asesoraba sobre estrategias de lectura, etc. El Plan arrancó poco antes de Navidades con la convocatoria del concurso "Leer es un premio", que animaba a los jóvenes a crear relatos, carteles, puntos de lectura, auques -aleluyas- y paneles del CDU. Sin embargo, al volver en enero nos encontramos con el decreto que daba por supuesto que trabajamos poco y merecemos cobrar menos. Todos sentimos esas medidas como injustas y pensamos por un momento que estábamos haciendo el tonto al preocuparnos por hacer bien un trabajo que los demás estimaban en tan poco.
Tal vez por eso hoy no será un día especial en mi instituto. Aunque también es verdad que la biblioteca ha empezado a funcionar gracias a un grupo de alumnos y alumnas que con su profesora han conseguido organizar los materiales y que se convierta en un espacio para todos. Por otro lado, nuestros alumnos de 2º de ESO pasaron unas cuantas semanas estudiando la historia de las bibliotecas, e incluso han empezado a publicar sus propias normas de uso. En las clases de Plástica también ha habido jóvenes que se han animado a preparar sus carteles del CDU, y otros han confeccionado carteles y puntos de lectura que animan a leer. En 3º de ESO hemos abordado la literatura juvenil y también clásicos como el Quijote, y ahora vamos a callejear y a disfrutar de la poesía del Siglo de Oro como hicimos el año pasado. Algunas de esas lecturas también han formado parte de los kuentalibros, un proyecto que tiene su propio rincón en el aula, con su pequeña biblioteca a disposición de los alumnos. Ahí hemos leído El medallón perdido, Donde surgen las sombras, Cuando Hitler robó el conejo rosa, etc. Y nos ha dado tiempo a ver Lope, La Celestina -en versión bachillerato-, o el cortometraje ganador de los Óscar y los hemos relacionado con otras lecturas que muchos conocían.
Es cierto que no hemos preparado nada especial para el Día del Libro, pero quizá no nos haga falta, porque leer leemos y eso es lo que nos importa.



No hemos preparado nada para el Día del Libro

Hoy podríamos haber celebrado un día especial en mi instituto. Sin embargo, será un día más. A principio de curso tuvimos varias reuniones para desarrollar el Plan Lector del centro. Todos sabéis lo difícil que resulta desarrollar un verdadero Plan Lector que implique a todas las áreas y que no se reduzca a listas de libros para leer. En ese proyecto resucitaba la revista, se dinamizaba la biblioteca, se dotaba de material a los departamentos, se asesoraba sobre estrategias de lectura, etc. El Plan arrancó poco antes de Navidades con la convocatoria del concurso "Leer es un premio", que animaba a los jóvenes a crear relatos, carteles, puntos de lectura, auques -aleluyas- y paneles del CDU. Sin embargo, al volver en enero nos encontramos con el decreto que daba por supuesto que trabajamos poco y merecemos cobrar menos. Todos sentimos esas medidas como injustas y pensamos por un momento que estábamos haciendo el tonto al preocuparnos por hacer bien un trabajo que los demás estimaban en tan poco.
Tal vez por eso hoy no será un día especial en mi instituto. Aunque también es verdad que la biblioteca ha empezado a funcionar gracias a un grupo de alumnos y alumnas que con su profesora han conseguido organizar los materiales y que se convierta en un espacio para todos. Por otro lado, nuestros alumnos de 2º de ESO pasaron unas cuantas semanas estudiando la historia de las bibliotecas, e incluso han empezado a publicar sus propias normas de uso. En las clases de Plástica también ha habido jóvenes que se han animado a preparar sus carteles del CDU, y otros han confeccionado carteles y puntos de lectura que animan a leer. En 3º de ESO hemos abordado la literatura juvenil y también clásicos como el Quijote, y ahora vamos a callejear y a disfrutar de la poesía del Siglo de Oro como hicimos el año pasado. Algunas de esas lecturas también han formado parte de los kuentalibros, un proyecto que tiene su propio rincón en el aula, con su pequeña biblioteca a disposición de los alumnos. Ahí hemos leído El medallón perdido, Donde surgen las sombras, Cuando Hitler robó el conejo rosa, etc. Y nos ha dado tiempo a ver Lope, La Celestina -en versión bachillerato-, o el cortometraje ganador de los Óscar y los hemos relacionado con otras lecturas que muchos conocían.
Es cierto que no hemos preparado nada especial para el Día del Libro, pero quizá no nos haga falta, porque leer leemos y eso es lo que nos importa.