No es un día

El Día del Libro no es un día. Puede que lo sea para quienes lo celebran hoy como un acto singular, como una excepcionalidad que conviene recordar año a año. Es un día en el que, en los medios, se oyen alabanzas y se escriben panegíricos sin límite al acto de leer o al libro-objeto. Algunos de esos rapsodas públicos perpetran en este día elogios a la cultura, mientras olvidan que durante el resto del año nos obsequian con un discurso zafio y del todo impropio de un buen lector.
Sin embargo, el día del libro llega para muchos de nosotros casi a hurtadillas, sin ser oído, a oscuras y en celada. Nos pilla la mayor parte de las veces sin haber preparado nada, con un montón de proyectos a mitad, incapaces de parar la máquina del aula para salir a tomar el aire con actos de homenaje o con actividades extraordinarias. Para mí, el día del libro no es un día: el día del libro es todo el año leyendo en el aula, acumulando libros bien visibles sobre la mesa del profesor, recomendando lecturas en un cruce rápido del pasillo, comentando novelas en la cantina, prestando libros propios a los alumnos, atendiendo sugerencias en la biblioteca, hablando de libros, viviendo los libros. Es bueno recordar que el 23 de abril hacemos del libro una fiesta, pero no es bueno olvidar que leer no es cosa de un día. Cuando hablar de libros se convierta en un acto cotidiano -en el aula y fuera de ella-, este vídeo de recomendaciones lectoras de los alumnos de mi centro no nos parecerá excepcional, como tampoco lo será celebrar el Día del Libro.



No hemos preparado nada para el Día del Libro

Hoy podríamos haber celebrado un día especial en mi instituto. Sin embargo, será un día más. A principio de curso tuvimos varias reuniones para desarrollar el Plan Lector del centro. Todos sabéis lo difícil que resulta desarrollar un verdadero Plan Lector que implique a todas las áreas y que no se reduzca a listas de libros para leer. En ese proyecto resucitaba la revista, se dinamizaba la biblioteca, se dotaba de material a los departamentos, se asesoraba sobre estrategias de lectura, etc. El Plan arrancó poco antes de Navidades con la convocatoria del concurso "Leer es un premio", que animaba a los jóvenes a crear relatos, carteles, puntos de lectura, auques -aleluyas- y paneles del CDU. Sin embargo, al volver en enero nos encontramos con el decreto que daba por supuesto que trabajamos poco y merecemos cobrar menos. Todos sentimos esas medidas como injustas y pensamos por un momento que estábamos haciendo el tonto al preocuparnos por hacer bien un trabajo que los demás estimaban en tan poco.
Tal vez por eso hoy no será un día especial en mi instituto. Aunque también es verdad que la biblioteca ha empezado a funcionar gracias a un grupo de alumnos y alumnas que con su profesora han conseguido organizar los materiales y que se convierta en un espacio para todos. Por otro lado, nuestros alumnos de 2º de ESO pasaron unas cuantas semanas estudiando la historia de las bibliotecas, e incluso han empezado a publicar sus propias normas de uso. En las clases de Plástica también ha habido jóvenes que se han animado a preparar sus carteles del CDU, y otros han confeccionado carteles y puntos de lectura que animan a leer. En 3º de ESO hemos abordado la literatura juvenil y también clásicos como el Quijote, y ahora vamos a callejear y a disfrutar de la poesía del Siglo de Oro como hicimos el año pasado. Algunas de esas lecturas también han formado parte de los kuentalibros, un proyecto que tiene su propio rincón en el aula, con su pequeña biblioteca a disposición de los alumnos. Ahí hemos leído El medallón perdido, Donde surgen las sombras, Cuando Hitler robó el conejo rosa, etc. Y nos ha dado tiempo a ver Lope, La Celestina -en versión bachillerato-, o el cortometraje ganador de los Óscar y los hemos relacionado con otras lecturas que muchos conocían.
Es cierto que no hemos preparado nada especial para el Día del Libro, pero quizá no nos haga falta, porque leer leemos y eso es lo que nos importa.



No hemos preparado nada para el Día del Libro

Hoy podríamos haber celebrado un día especial en mi instituto. Sin embargo, será un día más. A principio de curso tuvimos varias reuniones para desarrollar el Plan Lector del centro. Todos sabéis lo difícil que resulta desarrollar un verdadero Plan Lector que implique a todas las áreas y que no se reduzca a listas de libros para leer. En ese proyecto resucitaba la revista, se dinamizaba la biblioteca, se dotaba de material a los departamentos, se asesoraba sobre estrategias de lectura, etc. El Plan arrancó poco antes de Navidades con la convocatoria del concurso "Leer es un premio", que animaba a los jóvenes a crear relatos, carteles, puntos de lectura, auques -aleluyas- y paneles del CDU. Sin embargo, al volver en enero nos encontramos con el decreto que daba por supuesto que trabajamos poco y merecemos cobrar menos. Todos sentimos esas medidas como injustas y pensamos por un momento que estábamos haciendo el tonto al preocuparnos por hacer bien un trabajo que los demás estimaban en tan poco.
Tal vez por eso hoy no será un día especial en mi instituto. Aunque también es verdad que la biblioteca ha empezado a funcionar gracias a un grupo de alumnos y alumnas que con su profesora han conseguido organizar los materiales y que se convierta en un espacio para todos. Por otro lado, nuestros alumnos de 2º de ESO pasaron unas cuantas semanas estudiando la historia de las bibliotecas, e incluso han empezado a publicar sus propias normas de uso. En las clases de Plástica también ha habido jóvenes que se han animado a preparar sus carteles del CDU, y otros han confeccionado carteles y puntos de lectura que animan a leer. En 3º de ESO hemos abordado la literatura juvenil y también clásicos como el Quijote, y ahora vamos a callejear y a disfrutar de la poesía del Siglo de Oro como hicimos el año pasado. Algunas de esas lecturas también han formado parte de los kuentalibros, un proyecto que tiene su propio rincón en el aula, con su pequeña biblioteca a disposición de los alumnos. Ahí hemos leído El medallón perdido, Donde surgen las sombras, Cuando Hitler robó el conejo rosa, etc. Y nos ha dado tiempo a ver Lope, La Celestina -en versión bachillerato-, o el cortometraje ganador de los Óscar y los hemos relacionado con otras lecturas que muchos conocían.
Es cierto que no hemos preparado nada especial para el Día del Libro, pero quizá no nos haga falta, porque leer leemos y eso es lo que nos importa.