“Caminando junt@s: Cómo trabajar la competencia lingüística en el Centro”

Sesquidécada: marzo 2001


La sesquidécada de marzo va dedicada en exclusiva a uno de mis autores preferidos: Italo Calvino. Rebuscando en el blog, he visto que no le he rendido el homenaje que merece siendo casi un autor de cabecera para mí, así que aprovecharé este nota para saldar esta deuda inexcusable. Hace quince años descubrí Por qué leer los clásicos, uno de sus ensayos más conocidos. Por aquel entonces ya había leído su divertida trilogía Nuestros antepasados (El vizconde demediado, El barón rampante y El caballero inexistente), el inclasificable relato de Las ciudades invisibles, uno de esos libros llenos de literatura en estado puro que releo de vez en cuando, y también Marcovaldo, ese personaje torpe que produce ternura, pena y risa a partes iguales. Más tarde vendrían otras obras suyas, tan intensas como diversas, desde Las cosmicómicas hasta las Seis propuestas para un nuevo milenio, algunas profundas y otras cómicas. Si no conocéis el humor de Calvino, os dejo un relato breve para abrir el apetito: Solidaridad.
Sin embargo, aquel hallazgo de Por qué leer los clásicos (Ed. Siruela) contribuyó a que replantease mi enfoque de la didáctica de la literatura. Recupero aquí los puntos que menciona Calvino en su ensayo:
1.- Los clásicos son esos libros de los cuales se suele oír decir: Estoy releyendo... y nunca Estoy leyendo...
2.- Se llama clásicos a los libros que constituyen una riqueza para quien los ha leído y amado, pero que constituyen una riqueza no menor para quien se reserva la suerte de leerlos por primera vez en las mejores condiciones para saborearlos.
3.- Los clásicos son libros que ejercen una influencia particular ya sea cuando se imponen por inolvidables, ya sea cuando se esconden en los pliegues de la memoria mimetizándose con el inconsciente colectivo o individual.
4.- Toda relectura de un clásico es una lectura de descubrimiento como la primera.
5.- Toda lectura de un clásico es en realidad una relectura.
6.- Un clásico es un libro que nunca termina de decir lo que tiene que decir.
7.- Los clásicos son esos libros que nos llegan trayendo impresa la huella de las lecturas que han precedido a la nuestra, y tras de sí la huella que han dejado en la cultura o en las culturas que han atravesado (o más sencillamente, en el lenguaje o en las costumbres).
8.- Un clásico es una obra que suscita un incesante polvillo de discursos críticos, pero que la obra se sacude continuamente de encima.
9.- Los clásicos son libros que cuanto más cree uno conocerlos de oídas, tanto más nuevos, inesperados, inéditos resultan al leerlos de verdad.
10.- Llámase clásico a un libro que se configura como equivalente del universo, a semejanza de los antiguos talismanes.
11.- Tu clásico es aquel que no puede serte indiferente y que te sirve para definirte a ti mismo en relación y quizás en contraste con él.
12.- Un clásico es un libro que está antes que otros clásicos; pero quien haya leído primero los otros y después lee aquél reconoce enseguida su lugar en la genealogía.
13.- Es clásico lo que tiende a relegar la actualidad a la categoría de ruido de fondo, pero al mismo tiempo no puede prescindir de ese ruido de fondo.
14.- Es clásico lo que persiste como ruido de fondo incluso allí donde la actualidad más incompatible se impone.
Bajo esas reflexiones, cualquiera puede entender que la lectura de los clásicos en el aula no se sostiene ni con la obligatoriedad ni con el desamparo de una lectura huérfana en todos los sentidos (sin motivación, sin acompañamiento, sin superación...). El planteamiento de Calvino exige que la lectura de los clásicos se convierta en la apertura a un nuevo mundo, en el descubrimiento de un goce al que se puede volver siempre con el placer de una primera vez. Si no somos capaces de conseguirlo, deberíamos renunciar a ello antes de estropear esa potencialidad, antes de provocar su rechazo a perpetuidad. Es más, siendo docentes de literatura, deberíamos ser capaces de establecer el canon de los nuevos clásicos, de lecturas que vayan configurando los referentes literarios de tiempos venideros. Para ello habría que despojarse de prejuicios y de ciertas poses elitistas. No creo que Calvino aceptase una visión conservadora al respecto, sobre todo conociendo obras suyas como Si una noche de invierno un viajero... o su pertenencia al Oulipo, junto a Raymond Queneau. 
Para acabar, en estos tiempos aciagos para el arte y la cultura, con gentes soberbias e ignorantes que desprecian las Humanidades olvidando que precisamente gracias a ellas somos humanos, es también una urgencia que la Escuela garantice un espacio para la lectura y para la configuración de esa genealogía de clásicos de nuestro tiempo. La Escuela debería ser por momentos ese lugar donde la actualidad queda como ruido de fondo ante un pensamiento crítico y autónomo. Si no lo conseguimos, estaremos abocados a una sociedad en la que impere la mediocridad y el sectarismo, una sociedad en la que curiosamente saldrán beneficiados esos pocos que tanto proclaman la inutilidad de las Artes y las Letras.

Leer es cosa seria

He tenido ocasión de participar en las IV Jornadas de Fomento de la Lectura en Zamora y allí he contado mi visión pragmática de la lectura en el aula, ilustrada con vídeos de actividades concretas de mi alumnado, entre las que destacaban unas recientes confesiones sobre el acto de leer. Creo que la presentación que acompaña esta nota es bastante sintética al respecto, pero aun así trataré de resumir en pocos puntos algunas ideas clave que quedaban fuera de ella:
  • No hay que confundir lectura con literatura
  • Leer por obligación no es leer, pero, sin intervención docente, el hábito lector se extingue
  • Leer es comprender y aprender, pero también debe conducir al disfrute
  • La lectura en el aula es fundamental para crear lectores competentes
  • Sin hábito lector difícilmente se puede progresar en ninguna materia
  • Hay que plantear en las aulas estrategias de lectura activas
  • La vinculación de la lectura con proyectos de aprendizaje la hacen más efectiva
  • Enseñar a leer y fomentar su hábito no es tarea exclusiva de los docentes de lengua
  • Los planes lectores de centro deberían ser algo más que un requisito legal
  • Es preciso estar formado y actualizado en prácticas de animación lectora
  • Para enseñar a leer es conveniente predicar con el ejemplo
Si de mí dependiese, en el desarrollo de la lectura en el aula prohibiría y castigaría cualquier manifestación del tipo "cuando yo era joven..." o "es que los jóvenes de ahora..." Creo que muchos docentes han leído poco y mal, igual que ocurre hoy día entre el alumnado, y que escudarse en una arcadia educativa inexistente es poco eficaz y menos profesional. Debería ser una obligación ética tomarnos en serio la formación de lectores competentes, pues no se trata de que sean devoradores eruditos de literatura el día de mañana, sino de que sean ciudadanos críticos y autónomos. Resulta doloroso ver que en el tránsito de Primaria a Secundaria perdemos una buena cantidad de ávidos lectores simplemente porque los condenamos a lecturas aburridas, solemnes, mal orientadas, desasistidas... Bastaría con que en cada asignatura se dedicase una hora semanal a lectura comprensiva (con actividades contextualizadas, nada de preguntas del libro) para paliar el fracaso que evidencian las pruebas internacionales. 
No insistiré más en ello, de momento. Solo añadiré que en el viaje de vuelta tuve la suerte de encontrarme con Jordi Sierra i Fabra, a quien en una ocasión llamé "rey Midas de la literatura juvenil", y pudimos charlar brevemente sobre lectura y jóvenes. Me mostró sus apuntes para el nuevo libro y me dijo que no pensaba dejar de escribir, pues siempre hay temas que resultan interesantes para los jóvenes. En efecto, siempre hay algo interesante que leer y esa es parte fundamental de nuestra labor, encontrarlo y conseguir que ellos también lo conozcan y lo sepan buscar.

La competencia lingüística y el proyecto lingüístico de Centro

2014-02-13 18.47.09

El pasado día 13 tuve el placer de estar en el CEP de Santander, hablando de la Competencia lingüística y del Proyecto lingüístico de Centro.

En el Boletín Oficial de Cantabria del 6 de noviembre de 2013 se puede leer: ” La presente orden tiene por objeto convocar a los centros docentes para el desarrollo de proyectos para el fomento de la competencia en comunicación lingüística durante los cursos 2013-2014 y  2014-2015″.

La competencia lingüística es una competencia que hay que trabajar adecuadamente en el aula desde todas las áreas y materias, porque sin lenguaje no hay ni pensamiento ni conocimiento y, por lo tanto, no hay aprendizaje.

Los alumnos sólo aprenden en interacción con sus compañeros, con el profesor y con ellos mismos. Y tienen que hablar, escribir y leer en Conocimiento del Medio, Ciencias Sociales, Geografía e Historia, Matemáticas, Ciencias Naturales, …

Y nosotros profesores verbalizar todos los procesos y enseñar y aprender con ellos dando orientaciones, proponiendo buenos ejemplos, haciéndoles pensar sobre qué tienen que hacer antes, durante, y después de dicho proceso.

Por eso creo que sería conveniente llegar a un acuerdo en el Centro sobre cuáles serían los procesos a la hora de hacer una exposición oral, escuchar una audición, escribir un texto, una tipología o género textual concreto, qué deberían hacer los aprendices cuando tiene que leer o escribir un texto, aprender a planificar, resumir, hacer mapas conceptuales, guiones, …

Educación Cantabria

Leer, Comunicar, Crecer es el Plan de Cantabria para desarrollar la competencia lingüística entre los aprendices. En él se dan orientaciones a los Centros para elaborar su proyecto para, después,  su puesta en marcha en el aula el próximo curso escolar.

En esta presentación se da un paseo por la competencia lingüística y cómo trabajarla desde diferentes situaciones, yendo hacia un curriculum integrado de las Lenguas, y a trabajar la propia lengua o la lengua extranjera a través de contenidos.

  Además, puedes encontrar ideas, recursos, y materiales para llevar directamente al aula. Así, en algunos momentos, podrás hacer salir al alumnado de la rutina del libro de texto, y animarles a hacer otras cosas en el aula.

leer.esEn esta dirección se puede acceder por Comunidades autónomas, a lo que se ha trabajado hasta la fecha en lectura y otras dimensiones lingüísticas.


La competencia lingüística y el proyecto lingüístico de Centro

2014-02-13 18.47.09

El pasado día 13 tuve el placer de estar en el CEP de Santander, hablando de la Competencia lingüística y del Proyecto lingüístico de Centro.

En el Boletín Oficial de Cantabria del 6 de noviembre de 2013 se puede leer: ” La presente orden tiene por objeto convocar a los centros docentes para el desarrollo de proyectos para el fomento de la competencia en comunicación lingüística durante los cursos 2013-2014 y  2014-2015″.

La competencia lingüística es una competencia que hay que trabajar adecuadamente en el aula desde todas las áreas y materias, porque sin lenguaje no hay ni pensamiento ni conocimiento y, por lo tanto, no hay aprendizaje.

Los alumnos sólo aprenden en interacción con sus compañeros, con el profesor y con ellos mismos. Y tienen que hablar, escribir y leer en Conocimiento del Medio, Ciencias Sociales, Geografía e Historia, Matemáticas, Ciencias Naturales, …

Y nosotros profesores verbalizar todos los procesos y enseñar y aprender con ellos dando orientaciones, proponiendo buenos ejemplos, haciéndoles pensar sobre qué tienen que hacer antes, durante, y después de dicho proceso.

Por eso creo que sería conveniente llegar a un acuerdo en el Centro sobre cuáles serían los procesos a la hora de hacer una exposición oral, escuchar una audición, escribir un texto, una tipología o género textual concreto, qué deberían hacer los aprendices cuando tiene que leer o escribir un texto, aprender a planificar, resumir, hacer mapas conceptuales, guiones, …

Educación Cantabria

Leer, Comunicar, Crecer es el Plan de Cantabria para desarrollar la competencia lingüística entre los aprendices. En él se dan orientaciones a los Centros para elaborar su proyecto para, después,  su puesta en marcha en el aula el próximo curso escolar.

En esta presentación se da un paseo por la competencia lingüística y cómo trabajarla desde diferentes situaciones, yendo hacia un curriculum integrado de las Lenguas, y a trabajar la propia lengua o la lengua extranjera a través de contenidos.

  Además, puedes encontrar ideas, recursos, y materiales para llevar directamente al aula. Así, en algunos momentos, podrás hacer salir al alumnado de la rutina del libro de texto, y animarles a hacer otras cosas en el aula.

leer.esEn esta dirección se puede acceder por Comunidades autónomas, a lo que se ha trabajado hasta la fecha en lectura y otras dimensiones lingüísticas.


Si quieres lectores, pide lectura


Perdonad por este tautotítulo (un título tautológico que parece de Perogrullo), pero resulta que llevamos demasiados años con el espinoso asunto de las lecturas en el aula y algunas cuestiones que a mí se me antojan obvias no acaban de serlo en la realidad con la que me encuentro y con la que me cuentan mis contactos.
Si la costumbre dicta que los profes de lengua y literatura tenemos que mandar libros de lectura podemos asumirlo como un compromiso profesional con dos objetivos: fomentar la lectura y estimular el acercamiento al patrimonio literario (clásico o actual). También podemos olvidarnos de los libros y decidir que los alumnos ya leerán por sí mismos; en ese caso, deberíamos al menos garantizar los mencionados objetivos a través de otras actividades, si las hay. Debo decir que esta última opción me parece arriesgada, ya que estimular la lectura alejado de los libros es complicado y mucho más difícil resulta acercarse a la literatura sin leer obras literarias o fragmentos relevantes. Por tanto, me incluyo entre los que asumen como compromiso 'mandar' la lectura de libros en mi asignatura. Ahora bien, como dice el título de esta entrada, si quiero formar lectores, he de pedir lectura. Un lector no es un redactor de resúmenes, ni un descargador compulsivo de trabajos de internet, ni tampoco un memorizador de detalles para responder a un control de lectura. Me parece que casi todos los que os pasáis por este blog sabéis a qué me refiero y creo que también compartís esa impresión (de la que hablaremos en el Encuentro de Docentes de Lenguas). Leer en el aula es acompañar en la lectura, iniciar con los alumnos un libro, preguntarles por dónde van, qué les está pareciendo, si les aburre, si les emociona... La lectura para los lectores que empiezan es una aventura en la que a menudo necesitan el apoyo y la complicidad de alguien que haya recorrido esos pasos. El resultado final no debería ser nunca un castigo, es decir más trabajo, sino un premio, el reconocimiento al esfuerzo, la oportunidad de dar voz a las dudas y las impresiones.
Este año, en 2º de ESO estamos leyendo algunas lecturas relacionadas con el exilio, para poder compararlas después con experiencias propias de los alumnos (dentro de ese gran proyecto colaborativo del Barco del exilio). En esta segunda evaluación hemos comentado en el aula la lectura de La piel de la memoria y hemos aprovechado para ponerla en relación con la de Laila, del primer trimestre. Tomando como ejemplo la grabación de tertulias literarias que nos ha regalado Mª José Chordá con su PQPI, hemos grabado esas sesiones finales en las que se puede comprobar si han leído o no, sin necesidad de controles de lectura. Es una pena que por cuestiones de privacidad no podamos publicar los comentarios sobre historias personales de exilio que han quedado fuera de las grabaciones. La ficha de lectura que se menciona podéis encontrarla también en la red.
Espero que esto anime a más profes a compartir sus experiencias en esta línea, pues como sigamos pensando que la lectura con sangre entra, vamos a cargarnos a los pocos jóvenes lectores que caigan en nuestras manos.

Aquí podéis escuchar esas sesiones en los tres grupos de 2º ESO.


Grupo 2º ESO A/B:

Grupo 2º ESO C:

Grupo 2º ESO D/E:


Crédito de la imagen: 'Peligro'

No es un día

El Día del Libro no es un día. Puede que lo sea para quienes lo celebran hoy como un acto singular, como una excepcionalidad que conviene recordar año a año. Es un día en el que, en los medios, se oyen alabanzas y se escriben panegíricos sin límite al acto de leer o al libro-objeto. Algunos de esos rapsodas públicos perpetran en este día elogios a la cultura, mientras olvidan que durante el resto del año nos obsequian con un discurso zafio y del todo impropio de un buen lector.
Sin embargo, el día del libro llega para muchos de nosotros casi a hurtadillas, sin ser oído, a oscuras y en celada. Nos pilla la mayor parte de las veces sin haber preparado nada, con un montón de proyectos a mitad, incapaces de parar la máquina del aula para salir a tomar el aire con actos de homenaje o con actividades extraordinarias. Para mí, el día del libro no es un día: el día del libro es todo el año leyendo en el aula, acumulando libros bien visibles sobre la mesa del profesor, recomendando lecturas en un cruce rápido del pasillo, comentando novelas en la cantina, prestando libros propios a los alumnos, atendiendo sugerencias en la biblioteca, hablando de libros, viviendo los libros. Es bueno recordar que el 23 de abril hacemos del libro una fiesta, pero no es bueno olvidar que leer no es cosa de un día. Cuando hablar de libros se convierta en un acto cotidiano -en el aula y fuera de ella-, este vídeo de recomendaciones lectoras de los alumnos de mi centro no nos parecerá excepcional, como tampoco lo será celebrar el Día del Libro.



Callejeros Literarios llega a buen puerto

Callejeros Literarios 2011 y 2012

Es posible que alguien llame al timbre de tu casa un día y te pregunte si conoces a Rubén Darío, que da nombre a tu calle. No sería extraño que al cruzarte por la calle con un grupo de adolescentes, te asaltasen cámara en mano para investigar lo que sabes sobre Pérez Galdós. Incluso podría darse el caso de que esos pequeñuelos que corren de repente hacia ti vengan a recitarte unos poemas de Machado porque acabas de sentarte a descansar en la plaza que lleva su nombre.
No te espantes ya de nada, porque los callejeros literarios han vuelto a tomar las calles con la misma ilusión y energía con que lo hicieron el curso pasado. Nuevos trabajos, nuevos mapas, nuevos vídeos, pero el mismo propósito: acercar la literatura a las aulas, mover las aulas a las calles. Hoy queremos agradecer el esfuerzo a todos los que habéis participado.
Cuando nació Callejeros Literarios a mediados del curso 2010-2011, salimos a navegar, como Ulises, en busca de Ítaca sin saber qué nos depararía el viaje y qué nos esperaría al final del camino. Después de dos años de navegación, hemos atracado en puerto seguro. A los 34 callejeros del año pasado, hemos de añadir los 15 elaborados este año. Y es que en este viaje, alumnos y profesores, navegantes infatigables, se han subido a la nave de Callejeros Literarios y han llenado sus bodegas de Literatura. En esta travesía no ha habido Cíclopes, ni cantos de sirena. Hemos navegado con las velas henchidas al viento y, como Ulises, hemos aprendido que lo más importante no es el destino sino recorrer el camino.


Por eso queremos valorar el esfuerzo y la ilusión del alumnado y de todo el profesorado que ha estado a su lado animándolo y guiándolo en el proceso con un diploma que es un pequeño reconocimiento a un gran trabajo porque, gracias a todos vosotros, la literatura está hoy más presente en la calles.
A partir de ahora pasearemos por las ciudades y los pueblos conscientes de que la literatura está viva en esas placas que recuerdan obras, escritores, personajes… Gracias a todos y cada uno de vosotros por haber callejeado con nosotros.

¡Llenemos las calles de literatura! Enchamos as rùas de literatura! Literatura jalgi hadi kalera! Omplim els carrers de literatura!

Leer es


Leer es gozar de la compañía de un libro.
Leer es viajar sin prisas.
Leer es reír con la vista.
Leer es volver a ser joven.
Leer es compartir universos consagrados.
Leer es un acto de rebeldía.
Leer es revivir pasiones añejas.
Leer es rendir homenaje a la palabra.
Leer es perseguirse hasta el infinito.
Leer es hacer de la muerte un porvenir.
Leer es un acto prohibido.
Leer es entregarse a los sueños.
Leer es ser un poco rarito.
Leer es una práctica canibal.
Leer es un vicio prematuro.
Leer es altamente contagioso.
Leer es releer.
Leer es tomar caminos divergentes.
Leer es abrirse al futuro.
Leer es recorrer calles en libertad.
Leer es amar.
Leer es todo y es nada, porque leer es aquello que uno desee...


El portal Leer.es otorga mensualmente unos sellos de Buenas Prácticas a experiencias diversas relacionadas con el fomento de la lectura. Este blog, haciendo honores a esa caótica lista de enlaces propios que encabeza esta nota, ha recibido dos menciones directas, una por Tuenti de bohemia y otra compartida por Callejeros literarios. Por la participación en el proyecto colectivo "Poesía eres tú" también llegó una pequeña porción a mis alumnas y alumnos. Y hoy mismo, recibo mi parte alícuota por la aportación a "El bazar de los locos", un artículo en clave humorística que podéis leer en la red: 21 días en Twitter. Para los nostálgicos del papel, también se puede conseguir el libro en Novadors edicions. Sin duda, una buena ocasión para leer es.

Crédito de la imagen: BEST (26)