Mirando al alumnado desde la Equidad: Trabajar y Evaluar las Competencias Clave en el aula

Con la mirada puesta en el año 2020

¿Y SI YO FUERA SIRIO?

“Sábados metodológicos” en Zaragoza

Proyectos de Geografía e Historia para trabajar en 3º y 4º de la ESO

A Ofelia, marzo de 1916

Ofelia González de la Serra, de soltera Grazspitz, entregó su alma en la pacífica tarde del 23 de junio de 1999. Tenía ciento dos años y, desde que la recuerdo, vivía aferrada a un viejo costurero del que jamás se separaba. Tras un triste entierro al que tan sólo asistimos sus sobrinos, porque pocos más había que hubiesen conocido a la señora, hubimos de acometer la ingrata tarea de empaquetar y disponer de las escasas posesiones que conservaba. Había sido una mujer, sin duda, de costumbres moderadas y tan dadivosa en vida, que a su muerte poco le quedaba por dar. Pese a todo, después de deshacernos de aquello que no tuviera valor material o sentimental alguno, pudimos conformar algunos lotes de objetos, fotografías, viejos papeles, recuerdos. En el que me tocó en suerte figuraba su sempiterno costurero, una vieja caja de madera derrotada por el tiempo y mil veces remendada en su interior. No valía nada, más allá de haber sido la fiel confidente de su propietaria durante décadas. Sin embargo, algo en mi interior me impedía deshacerme de ella. Algunos años después, la vieja caja desportillada se interpuso entre mi perro y su imperiosa necesidad de alcanzar un ratón huido en el desván. Las maderas se separaron con un grito de dolor antiguo para dejar al descubierto un doble fondo donde se marchitaban dos hojas de papel y una fotografía.

Cumières-le-Mort-Homme, 6 de marzo de 1916.

Mi muy amada Ofelia:

Espero que al recibir esta nota te encuentres ya plenamente recuperada de aquellas desagradables molestias que me comentabas en tu anterior carta. Por tus líneas intuyo que has debido pasar por un duro trance y sólo deseo que la recuperación no se convierta en un tedioso ir y venir de acá para allá en busca del remedio para los males que te aquejan. La experiencia propia me dice que, a menudo, la convalecencia posterior no es más que un continuo recordar lo que no deseamos sino olvidar. Pero así nos imaginaron y hemos de asumir nuestra condición sin desfallecer jamás. Sólo la constancia y la perseverancia engendra la verdadera libertad, nos repetía hasta la saciedad aquel viejo profesor de moral de cuando el mundo era más joven.

Aquí, en la trinchera, los anocheceres se hacen interminables sin ti. Ni la camaradería imperante ni los esfuerzos propios de la guerra ni la sorpresa de una primavera presentida inusitadamente seca consiguen que olvide el fulgor de tus ojos. En las estrellas que pueblan estas noches el firmamento me parece ver tu mirada fija en mi, y allá donde deposite la atención no alcanzo sino a recordarte tal y como te dejé hace ya dos años. ¡Ay, Ofelia, Ofelia, cuánto ansío el final de este absurdo en el que nos vemos envueltos! ¡Cómo espero el momento en que nuestras manos tornen a encontrarse, secretamente!

Quienes compartimos esta condena buscamos un acicate, un impulso que nos permita sobrevivir una jornada más y soportar el barro que se cuela hasta lo más profundo del ser. Necesitamos una razón, en definitiva, para ser fuertes, para soportar más allá de lo que las mermadas fuerzas son capaces. Cada cual busca la suya: la grandeza de la patria, quienes llegaron envueltos en idealismo; el pequeño taller que dejaron en manos de algún pariente, los que se vieron empujados a este sin sentido; los hijos pequeños, la esposa, la vieja madre, aquel trozo de tierra que dejaron por roturar. En mi caso es la promesa que habitaba en tu mirar, la frescura de tu cuello, el suave sonar de tus pies desnudos sobre la hierba. Ofelia mía, en ti reside mi constancia, a ti me encomiendo desde esta lejana casamata sepultada en la llanura.

Tuyo hasta el infinito,

Johannes.

Fort Vaux, 8 de junio de 1916.

Estimada señorita:

Con tremendo dolor me veo obligado a escribirle estas escuetas líneas y comunicarle el fallecimiento en el campo de batalla del soldado Johannes Reinhardt. Me cupo el inmenso honor de servir junto a él en las proximidades de Verdún. Allí compartimos alegrías y sinsabores, complicidades y esperanzas, recuerdos que nos mantenían con vida mientras todo a nuestro alrededor no era sino muerte y destrucción. Tenga por seguro que en sus últimos pensamientos la luz que lo alumbraba no era otra que la de sus ojos.

Le envío también una fotografía del camarada Reinhardt y de mi humilde persona. La imagen la tomó un extrafalario fotógrafo itinerante pocos días antes de su deceso. Sé que le hubiera gustado que la conservase.

Suyo afectísimo,

Jakob Schuffler.

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Sesquidécada: diciembre 1998

Decía en este blog un día de Reyes de 2009:
Todos los comienzos de año traen consigo un montón de buenas intenciones que suelen quedar en nada. (...) En este sentido, he decidido empezar una de esas colecciones inútiles que pienso ir publicando en el blog mientras me duren las ganas y no haya algaradas entre los visitantes. Se trata de recuperar algunas de mis lecturas de hace quince años (...) de modo que he recuperado los repertorios en los que voy apuntando todas esas lecturas y, de ellos, seleccionaré no más de tres lecturas por mes. (...) Como no tenía un buen nombre para este coleccionable, he probado a inventar sesquidécada (...)
Así pues, esta sesquidécada de hoy cumple ya con cinco años de lecturas recordadas, sesenta notas en el blog celebrando la literatura, una auténtica antología personal de la memoria lectora. No sé muy bien cuánto tiempo durará esta serie, ni el blog, ni el oficio, que los tiempos no están para confiar en lo perenne, pero mi deseo es seguir compartiendo con vosotros esas pequeñas reflexiones en voz alta que dan sentido a este blog mientras tenga tan ilustres visitas como las que me brindáis.

Para cerrar el año y este lustro de sesquidécadas, he elegido una lectura de diciembre de 1998 que abriría una afición que me duró mucho tiempo y que aún hoy conservo en los ratos libres que deja la docencia. Se trata de los Bestiarios medievales, un género que recopilaba historias curiosas sobre animales reales y seres imaginarios sin que se distinguiese muy bien qué era ficción y qué era realidad. El primer bestiario como tal que conocí fue una antología en catalán medieval, algunos de cuyos fragmentos podéis encontrar en este enlace. Me llamó la atención la mezcla de elementos legendarios con otros propios de la observación naturalista. Conforme fui indagando en el tema, vi que muchos de esos bestiarios tenían como fuente original los libros de Historia Natural de Plinio el Viejo, aderezados con historias diversas de seres y tierras legendarios -la del Preste Juan, por ejemplo- que recogían los viajeros por la Ruta de la Seda o por África. Especial interés tiene el Libro de las Maravillas del Mundo, de John Mandeville (ver edición digital), que recoge referencias a los bestiarios pero sobre todo a las razas humanas monstruosas.

Estas historias medievales pasarían luego a formar parte de las relaciones de sucesos de los siglos XVI y XVII, generalmente distribuidas en forma de pliegos sueltos, y acabarían configurando el repertorio de ciegos y cómicos ambulantes, salpicadas de crímenes truculentos o de catástrofes naturales que han llegado hasta el siglo XX. Hace poco, pudimos ver algunas de las ilustraciones de monstruos de Ulisse Aldrovandi, un científico del Renacimiento, usadas habitualmente en esas relaciones tan populares.
Si os interesa el tema, hay varios manuales que pueden interesaros, especialmente el de Claude Kappler: Monstruos, demonios y maravillas a fines de la edad media, o el Bestiario de Dioscórides, traducido por el médico renacentista Andrés Laguna, aunque también podéis encontrar referencias en obras clásicas como el Jardín de flores curiosas de Antonio de Torquemada (versión en PDF).

Como regalo de fin de año, os dejo el enlace a un artículo mío: Monstruos y prodigios, en la revista Métode, en el que, por ejemplo, podéis aprender por qué el castor se corta de un bocado sus vergüenzas y se queda tan contento. Espero que tanto monstruo no os quite el sueño de la razón. Feliz año, felices lecturas.

Paseando por la Red

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Irudiaren iturria

Joan den azaroaren 20-an,  arratsaldean, Donostia-ko Berritzegunean  Gizarte Zientzietako irakasleei prestakuntza bat ematen egon nintzen.  Marisol aholkulariarekin batera, Saretik paseo bat besterik ez zen izan, baina giro on batean oso eroso sentitu nintzen. Irakasleen jakinmina, galdu gabeko ilusioa,  haien ikasleek ikasten ikasteko eta autonomiarako gaitasunak  eta beste gaitasunak  garatzen lortu ditzaten ikasgelan zeozer aldatzearen nahia ikusi nituen, eta, benetan, oso pozik atera nintzen.

Hona hemen jaso zuten prestakuntza

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El pasado 20 de noviembre, por la tarde, , tuve el gran placer de asistir al Berritzegune de Donostia para dar una formación a los profesores de Ciencias Sociales, Geografía e Historia. Solo fue dar un paseo por la Red con ideas, recursos y propuestas de trabajo para llevar directamente al aula. Mi objetivo no era otro que el de ampliar la mirada profesional de nuestros docentes. En un ambiente relajado, percibí el deseo de aprender, la ilusión que aún no han perdido, el deseo de cambiar para que su alumnado aprenda a aprender y a ser más autónomo, además de las otras competencias básicas del curriculum. La verdad, es que me marché muy contenta.

Aquí podéis ver la presentación


Me siento orgullosa de ser docente

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¿Qué está pasando últimamente en Educación? Mientras se aprueba la LOMCE, van surgiendo cada vez más inquietudes y deseos de hacer cambios importantes en el aula por parte de padres, alumnos, y profesores.

Ya en su día, me escribió al blog un alumno que deseaba conocer el Centro educativo donde trabajaba, solamente porque leía mis entradas que hablaban de cambios en el aula, de otras maneras de trabajar que traían consigo habilidades, creatividad,  ambientes, sensaciones, y sentimientos nuevos. Y el alumno-a, por supuesto, era sujeto activo de su propio proceso de aprendizaje, aprendiendo a aprender, que es lo que necesita cualquier ciudadano del siglo XXI que se precie.

Por otro lado, ayer recibí un e-mail  de una madre que pedía ayuda para que su hijo, que está actualmente en Infantil trabajando a través de Proyectos, pudiera seguir cursando Primaria con la misma metodología. Es más, se han reunido varios padres de alumnos para buscar un Centro que trabaje en Primaria a través de proyectos de aprendizaje y obligar, de alguna manera, a cambiar la práctica educativa al Centro donde se encuentran sus hijos e hijas.

Fuente: Ana Basterra

Fuente: Ana Basterra

Y por último, aquí estoy yo  como  profesora y asesora, entrando junto a la docente del Instituto Artaza-Romo Cristina Falagan este curso en un aula de 1º de PREE (Proyecto de Refuerzo Educativo Específico). Son ocho alumnos que han tenido que venir de otros países y, además, siete de ellos son repetidores. Cristina y yo hemos empezado a trabajar con ellos el proyecto “Haití llora” que ya, anteriormente, llevé al aula en el Instituto de Astrabudua con un alumnado “difícil” pero del que  su profesora Ana Isabel López y yo sacamos “chispas“.

Cuando digo difícil, me refiero a que estos alumnos son duros de pelar por las condiciones y trayectoria de vida que han tenido y que, algunos de ellos, mantienen en la actualidad. Son  alumnos a los que se les cae de las manos el libro de texto tradicional, de difícil comprensión y actividades sueltas y , muchas veces, sin una lógica clara, es decir, no ayudan a aprender.

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Fuente: Ana Basterra

Son alumnos que reclaman una atención especial porque la mayoría arrastra una vida cargada de dificultades, su autoestima es baja, les cuesta centrarse en el trabajo y no les gusta trabajar en equipo. Aún llevamos un mes, pero he ido viendo cambios importantes. Han comenzado a investigar sobre el terremoto de Haití y sus consecuencias, han tratado la información y la han plasmado en una presentación de diapositivas que van a explicar oralmente en el aula. Se han sentido orgullosos de sus producciones que, por supuesto, se van a evaluar, y los que iban por delante nos han ayudado a nosotras profesoras con los otros compañeros. Y nosotras hemos ido mirando diariamente a cada uno con cariño y cercanía, hemos estado ahí para lo que necesitaran, y les hemos ido dotando de herramientas para que sientan seguridad en su aprendizaje. Hoy, cuando he salido del aula, me he ido con una sonrisa en los labios, orgullosa de ser docente.

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Fuente: Ana Basterra

Os seguiré contando, a través de este blog, todos nuestros éxitos ya que “vamos a rozar casi la perfección” que es el lema del aula.

Para seguir a los alumnos: Cuadernos del alumnado

Lo mejor de todo está por llegar, ya que este proyecto se va a trabajar en los cinco grupos de 1º de la ESO de este instituto en el segundo trimestre en la Asignatura de Lengua Castellana. Además de Cristina, entrarán otros profesores: Rosa, Ana e Ismael.

Para terminar, podéis leer una preciosa dedicatoria que me  hizo la profesora del Colegio Ayalde Miren Linaza cuando terminamos de trabajar el proyecto “Un billete de ida y vuelta” con tres cursos de 4º de la ESO. Resume de alguna manera la trayectoria de las alumnas a lo largo de la experiencia.

Querida Ana:

Mis alumnas y yo también queremos darte las gracias en este rinconcito donde atesoras tus experiencias.

Déjanos decirte que la travesía ha sido inolvidable, que te has ganado a la tripulación y a la pirata patapalo, que las marineras de primera se me han convertido en capitanas de su propio navío, que incluso los polizones han ido aprendiendo a tensar y arriar velas y que ya conocen los nombres de los vientos que les llevarán a buen puerto. Ante la pericia de mis navegantes, oteo orgullosa desde el palo mayor nuevos océanos. ¡Es tan hermoso ver al marinero trabajar con las jarcias y oírle gritar “todo a estribor” mientras el resto contrarresta la escora!

Y el barco navega entre las olas soberbio, seguro, ciñendo viento.

Con todo nuestro cariño.