Goliardos educativos


A través de José Luis Liarte, con quien ya participé en unas jornadas de competencias culturales y artísticas hace un año, recibí la invitación de Elena Baviera, asesora del Cefire de Xàtiva, para participar en otras Jornadas sobre Competencias y Proyectos Interdisciplinares sobre la Edad Media y Antigua, con una propuesta de interesantes y variados talleres. Elena está detrás, o delante, de PROESO, una asociación que promueve proyectos integrales de referencia que tienen a la música en el aula como eje fundamental.
De esa invitación surgió la idea de adaptar el taller videopoético, que ya había preparado en anteriores ocasiones, y convertirlo en un taller de videocuentos con los Carmina Burana de fondo, un leit motiv que atravesaba todas las actividades de estas jornadas. Ahí mostré algunas herramientas que había utilizado en mis proyectos y mencioné otras que están disponibles en la red. Para no complicarnos las cosas, usamos Picovico, un editor on line muy sencillo, que permite subir fotos y añadir música para luego descargar en mp4. Usamos FlickrCC para las imágenes y una versión copyleft del Oh, fortuna! de Carl Orff.
Como cierre de esas jornadas -cargadas de momentos emocionantes e improvisaciones artísticas-, intervine con una ponencia titulada Goliardos educativos, una reformulación a lo medieval de mi término "forajidos educativos". En ella sigo planteando la necesidad de que los docentes se muevan en los márgenes de la legalidad, siempre tratando de superar las limitaciones que suponen ciertas interpretaciones burocratizadas o formalistas de los currículos. Creo que los nuevos planteamientos curriculares, sobre todo los que promueven de manera clara los enfoques comunicativos integrales, nos dejan mucha libertad para trabajar por proyectos, para despegarnos de los contenidos y centrarnos en las competencias. Es una obligación profesional cambiar de perspectiva y abordar la lucha contra el gran enemigo, que no es la administración, ni el alumnado, ni las familias, sino el fracaso escolar. El cambio está en nuestras manos y no podemos seguir con excusas; cada uno debe asumir su parte de responsabilidad, y la de los docentes está en el aula (aunque puedan sufrir, como los goliardos, la persecución de los jerarcas y de los ortodoxos de todos los bandos).
Os dejo mi presentación, en la que he utilizado las magníficas ilustraciones medievales del Walters Art Museum Illuminated Manuscripts, y os animo, como siempre, a no caer en el desánimo, otro de nuestros grandes enemigos.


Crédito de la imagen: "Codex Buranus-91-giocatori" Facsimile on IMSLP.org

Taller VideopoéTICo


He tenido ocasión de participar esta semana en unas jornadas sobre Competencia Cultural y Artística, organizadas por José Luis Liarte desde el CEFIRE de Castellón, y en las que he impartido un taller de videocuentos y videopoemas. Lamentablemente, el poco tiempo que teníamos para el taller ha limitado mis expectativas de que los asistentes creasen un videopoema a partir de un banco de imágenes y música, y nos hemos tenido que conformar con manejar brevemente un editor de vídeo y otro de audio.
Las jornadas han permitido también dar a conocer interesantes experiencias de aula relacionadas con la música, la plástica, la literatura y otras disciplinas que inciden en el desarrollo de esa competencia cultural y artística que, como han destacado todos los ponentes, mantiene viva la creatividad o la inteligencia emocional y, a fin de cuentas, nos hace más humanos, algo realmente imprescindible en unos tiempos en los que solo parece importar la excelencia y la competitividad.
En estos días he compartido charlas con buenos compañeros, por ejemplo con mi amiga Inma Contreras, que nos habló de Queremos MusicArte, con Pep Alsina, un gran pedagogo que no ha olvidado lo que ocurre en el aula, o con Santi Monforte, maestro rural que se atreve incluso con los proyectos LOVA.
Os dejo a continuación algunos de los recursos para acercarse al storytelling que propuse en mi taller:

Programas para la edición de vídeo:
Windows (Live) Movie Maker (tutorial)
OpenShot (disponible en Linux/Lliurex) (tutorial)

Programa para edición de audio:
Audacity (disponible en Linus/Lliurex) (tutorial)

Programas para la edición de presentaciones:
Power Point (Microsoft) / Impress (OpenOffice-LibreOffice) / Keynote (Apple)
Google Drive

Programa para convertir audio/vídeo:
Format Factory

Imágenes y música copyleft:
FlickrCC
Jamendo
CCSearch

Herramientas web:
Vídeo on line:
Animoto
WeVideo
Picovico
Photopeach

Murales digitales:
Newhive
Popplet
Lino
Padlet
Koowall
Glogster

Otros:
FotoBabble (fotos que hablan)
Screenr (captura pantalla)
Prezi (presentaciones dinámicas)
Pixton (cómics)

Por último, para ver algunos de los trabajos de mis alumnos, remito a los proyectos:



De vuelta a Internet… en el aula

Algunas historias de la red docente deberían escribirse para que no caigan en el olvido. Sumidos como estamos en el ajetreo de blogs y redes sociales, es normal que no tengamos tiempo para detenernos y mirar hacia atrás, hacia los orígenes de todo lo que hoy nos envuelve. No voy a escribir una nota nostálgica ni reivindicar los tiempos pasados, pero sí quiero aprovechar para recordar la existencia de la red docente Internet en el aula y contar lo que supuso en su día. Es extraño que haya todavía docentes que no conozcan esta red que cuenta casi con 10000 miembros de todo el mundo. Recuerdo perfectamente que a principios de marzo de 2008 recibí una invitación de Felipe Zayas para formar parte de ella. La había creado José Luis Cabello con motivo del Congreso Internet en el Aula que se iba a celebrar de manera virtual y presencial simultáneamente (si no me equivoco, fue la primera vez que se nos ofrecían congresos virtuales, tan habituales hoy día). Me llamó la atención el crecimiento exponencial que vivió esta red en unos días, a pesar de  lo poco que sabíamos entonces de las redes sociales en general y del funcionamiento de Ning en particular.
En apenas dos meses había más de mil personas compartiendo lo que sabían en Internet en el aula. Para mí, uno de los momentos especiales fue el debate sobre el reconocimiento oficial del trabajo con las TIC en el aula, un asunto que había surgido cuando a Lu le negaron, para un mérito al que optaba, la validez de sus magníficos materiales y experiencias. La red se convirtió en un torbellino de ideas y en un foro de debates apasionados del que surgieron amistades que perduran hasta hoy. Quiero pensar que pusimos un granito de arena para que el trabajo en la red dejase de ser tarea de cuatro friquis y pasase a tener un apoyo institucional. De hecho, cuando en 2010 la red Ning avisó de que se convertía en una herramienta de pago, el Instituto de Tecnologías Educativas acabó haciéndose cargo de ella, y comenzó un nuevo ciclo con recursos, actividades, foros y talleres para todos sus miembros.
Por toda esta intrahistoria, cuando me ofrecieron facilitar un Taller Abierto de Aprendizaje en Colaboración sobre Lengua y Literatura, no me pude negar a aportar un poquito de lo que sé a esa red que es de todos, recopilando en un sitio web algunos recursos básicos y comprometiéndome a enseñar lo que yo mismo aprendo día a día. Porque, con independencia de que participes mucho o poco, es importante saber que hay un lugar en el que encontrar colegas y en el que conocer experiencias educativas de todo tipo. Os animo a (re)descubrirlo.

De vuelta a Internet… en el aula

Algunas historias de la red docente deberían escribirse para que no caigan en el olvido. Sumidos como estamos en el ajetreo de blogs y redes sociales, es normal que no tengamos tiempo para detenernos y mirar hacia atrás, hacia los orígenes de todo lo que hoy nos envuelve. No voy a escribir una nota nostálgica ni reivindicar los tiempos pasados, pero sí quiero aprovechar para recordar la existencia de la red docente Internet en el aula y contar lo que supuso en su día. Es extraño que haya todavía docentes que no conozcan esta red que cuenta casi con 10000 miembros de todo el mundo. Recuerdo perfectamente que a principios de marzo de 2008 recibí una invitación de Felipe Zayas para formar parte de ella. La había creado José Luis Cabello con motivo del Congreso Internet en el Aula que se iba a celebrar de manera virtual y presencial simultáneamente (si no me equivoco, fue la primera vez que se nos ofrecían congresos virtuales, tan habituales hoy día). Me llamó la atención el crecimiento exponencial que vivió esta red en unos días, a pesar de  lo poco que sabíamos entonces de las redes sociales en general y del funcionamiento de Ning en particular.
En apenas dos meses había más de mil personas compartiendo lo que sabían en Internet en el aula. Para mí, uno de los momentos especiales fue el debate sobre el reconocimiento oficial del trabajo con las TIC en el aula, un asunto que había surgido cuando a Lu le negaron, para un mérito al que optaba, la validez de sus magníficos materiales y experiencias. La red se convirtió en un torbellino de ideas y en un foro de debates apasionados del que surgieron amistades que perduran hasta hoy. Quiero pensar que pusimos un granito de arena para que el trabajo en la red dejase de ser tarea de cuatro friquis y pasase a tener un apoyo institucional. De hecho, cuando en 2010 la red Ning avisó de que se convertía en una herramienta de pago, el Instituto de Tecnologías Educativas acabó haciéndose cargo de ella, y comenzó un nuevo ciclo con recursos, actividades, foros y talleres para todos sus miembros.
Por toda esta intrahistoria, cuando me ofrecieron facilitar un Taller Abierto de Aprendizaje en Colaboración sobre Lengua y Literatura, no me pude negar a aportar un poquito de lo que sé a esa red que es de todos, recopilando en un sitio web algunos recursos básicos y comprometiéndome a enseñar lo que yo mismo aprendo día a día. Porque, con independencia de que participes mucho o poco, es importante saber que hay un lugar en el que encontrar colegas y en el que conocer experiencias educativas de todo tipo. Os animo a (re)descubrirlo.