Mirando al alumnado desde la Equidad: Trabajar y Evaluar las Competencias Clave en el aula

11 ideas clave para cambiar mi aula

 

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El pasado 21 de mayo tuve el inmenso placer de participar en las Jornadas de Intercambio de Experiencias Educativas en Infantil, Primaria y Secundaria organizadas por el Negociado de Programas de Aprendizaje en Lenguas Extranjeras del Gobierno de Navarra.

Docentes y alumnos nos reunimos en la Ciudad de la Música con un programa diverso y rico en matices donde se aportaron múltiples ideas para ir haciendo pequeños cambios en el aula.

Mi aportación consistió en inaugurar esta jornada con una ponencia que lleva por título “Deseo cambiar mi aula, ¿cómo lo hago? 11 ideas clave”

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Nuestro paseo

  • Partimos de la realidad: el día a día en los centros

  • Objetivo de la enseñanza-aprendizaje: lograr un alumnado competente

  • 11 ideas clave para cambiar mi aula

  • Turno de preguntas

Pamplona

11 ideas clave

  1. Creer en mi mismo y en mis alumnos y trabajar desde y con el corazón

  2.  Promover metodologías activas

  3.  Cambiar los roles en el aula: Enseñar a pensar

  4. Trabajar a través de tareas

  5. Facilitar herramientas a los estudiantes  para que Aprendan a Aprender

  6. Proponer diferentes agrupamientos en el aula

  7. Conectar con la realidad digital de mi alumnado

  8. Animar a mis aprendices durante todo el proceso y permitir que cada alumn@ deje lo mejor de si mismo

  9. Evaluar desde la equidad

  10. Trabajar la creatividad, emociones, sentimientos, resiliencia, valores ,…

  11. Derramar ilusión para que mi alumnado crea en si mismo

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    Terminamos pidiendo

    un deseo

 

 

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La práctica hace al maestro… o no


El lunes pasado este blog cumplió ocho años. En todo este tiempo de vida bloguera apenas he hablado de un asunto que ocupa buena parte de mi oficio: la formación del profesorado. Es ésta una faceta en la que me inicié de manera activa en 2007 y en la que todavía sigo interviniendo con bastante asiduidad. Reconozco que empecé a impartir cursos de formación porque no me gustaban los que recibía; no se me entienda mal: no sugiero que mis cursos sean mejores que los de los demás, sino simplemente que como alumno me aburría y como profe no puedo hacerlo por el empeño que pongo en ello. Es algo así como lo que dicen las parejas rotas, "no ha sido culpa tuya, sino mía".
La formación del profesorado es un tema del que no resulta fácil hablar sin tapujos. Me parece que este oficio nuestro es de los pocos en los que los grandes profesionales se atreven a jactarse de que no necesitan formación, alegando que "la práctica hace al maestro". Si lo pensáis bien, nada impide que un pésimo licenciado esté toda su vida dando clase sin tener ni remota idea de lo que hace. Al menos mientras mantenga un alto índice de aprobados. La formación en nuestro colectivo está entendida tradicionalmente como "asistencia o participación en cursos", nunca vinculada a su aprovechamiento, asimilación o relación con la práctica de aula. De hecho, parece que hay una desconexión total entre "formación" y "práctica docente", como si ambas esferas fuesen universos paralelos que nunca se han de tocar. Podríamos hablar incluso de la "burbuja formativa", esa oferta de los últimos años en la que había cursos de todo y para todos, cursos que ofrecían propuestas, enfoques o métodos cuyo contacto con la realidad del aula era pura ficción. Todos hemos sido cómplices, sí, de esa burbuja que solo servía para conseguir créditos y afianzar sexenios: una formación por encima de nuestras posibilidades.
No sé cuál es el camino correcto para abordar la formación docente. He hablado con muchos asesores que se muestran preocupados porque ya no saben cómo promover cursos: incluso ofertando en el propio centro, los docentes se resisten a participar. Por ello, la administración, aplicando aquello de "a grandes problemas, grandes soluciones", ha apostado por la formación on line, probablemente tan efectiva, pero más barata. La clave de todo ello es que tal vez, como ocurre con la política, hayamos llegado al punto de no tomarnos en serio algo que deberíamos considerar fundamental. Digo fundamental porque sé bien que la formación es muy necesaria, no solo para la mejora y la innovación, sino también para la calidad docente.
Para ilustrar estas afirmaciones, voy a poner un ejemplo personal reciente. Quienes me conocen saben que llevo más de cuatro años colaborando en el diseño e implementación de proyectos educativos en el aula. Para hacerlo con mediano éxito, he tenido que formarme y autoformarme: sobre todo lo he hecho leyendo blogs, artículos didácticos, aprendiendo de compañeros, etc. La parte práctica la tenía consolidada, sin duda, y podría haberme quedado ahí, señor de mi rutina, pontífice de mi saber hacer. Sin embargo, cuando a finales del año pasado tuve la ocasión de ejercer de tutor de un curso de "Aprendizaje Basado en Proyectos" para el INTEF, pude comprobar que me faltaban bases teóricas y que desde la atalaya de la tutoría de otros docentes estaba aprendiendo también sobre mis propios errores. De nuevo podría haberme quedado ahí, pues ya tenía la teoría y la práctica; pero me faltaba el tercer lado del triángulo formativo: la visión del aprendiz. Después de tantos años, no había sido juzgado ni evaluado, lo que ponía de manifiesto esa carencia en mi metodología. Así que, en el último MOOC sobre ABP, en el que he participado como "alumno raso" he podido ver lo complicado que resulta a veces cumplir con los deberes, completar tareas, colaborar con colegas, tomar decisiones... y, en especial, lo duro que resulta ser evaluado. 
El punto de la evaluación es el último que quería tratar. Los docentes nos formamos poco y mal. Al menos en la formación estándar, esa que da créditos, porque otra cosa son los eventos educativos y la autoformación. Nos formamos mal porque no nos creemos que otros sepan más o enseñen mejor, porque no nos interesa tanta teoría, porque, mientras el profe explica, buscamos ofertas de viaje o hacemos dibujitos hipnóticos en la libreta, porque firmamos y nos vamos... pero, sobre todo, porque aceptamos de mala gana que nos evalúen. Si dicen que el médico es el peor enfermo, el docente es sin duda el peor alumno. Tanto en el curso del INTEF como en el MOOC que acabo de mencionar han sido muy frecuentes las quejas por evaluaciones injustas, bien por la falta de feedback o comentarios que aclarasen los puntos negativos o bien porque evaluadores y/o evaluados no habían siquiera leído las rúbricas. Yo mismo he tratado de colar algunas tareas un poco flojas y he sido descubierto por colegas que me lo han hecho notar; aún así, en otras ocasiones, he recibido calificaciones bajas sin ninguna aclaración, lo que me ha hecho pensar: "¿Son tan rigurosos esos profes consigo mismos como lo son con los demás?" Reconozco que ese tema ha sido para mí una auténtica "caída del caballo" que me ha hecho reflexionar sobre mi propio modo de evaluar (incluso lo hice explícito en mi blog del MOOC). ¿Qué garantías tenemos de que evaluamos bien a nuestros alumnos? ¿Recibimos u ofrecemos comentarios acerca del acto de evaluar? ¿Qué nos hace pensar que estamos trabajando bien? ¿Quién le dice al profe que lo hace mal? ¿Quién le pone el cascabel al gato?
Cómo veis, había empezado a hablar de formación y acabo haciéndolo de evaluación. No puedo ofrecer respuestas acerca del mejor modo de formar a los docentes, porque en ello hay factores que escapan a mi control (cuánto dinero dedicar, quién debe diseñar la formación de un centro, quiénes están en condiciones de evaluar a un docente....). No obstante, creo que debemos tomar conciencia de que sin formación real, sin someternos periódicamente a una evaluación de nuestras capacidades docentes, es muy probable que estemos viviendo en una burbuja de satisfacción profesional que poco tiene que ver con la realidad. Tal vez sea cierto que la práctica hace al maestro, pero no sabemos si lo hace bueno, regular o malo.



I Encuentro de Docentes de Lenguas en Educación Secundaria



La enseñanza de la lengua vive un debate permanente que afecta tanto al qué enseñar como a los procedimientos y recursos didácticos. ¿Podemos afirmar que hay un acuerdo acerca de que aprender una lengua es fundamentalmente aprender a usarla para actuar en los diversos ámbitos sociales? 

Es difícil no estar de acuerdo con esta afirmación, pero no resulta fácil actuar en consecuencia, ya que implica una ruptura con el enfoque tradicional orientado a la trasmisión de conocimientos. 

Ocurre lo mismo con la enseñanza de la literatura: ¿se trata de transmitir conocimientos sobre la historia literaria o formar lectores competentes?, ¿hablamos de enseñanza de la literatura o de educación literaria? Según la respuesta, las exigencias metodológicas serán unas u otras. 

Además, en la actualidad estamos asistiendo a profundas transformaciones en el modo de acceder a la información y de procesarla, en el modo de producir y de difundir los textos. Estas transformaciones implican una ampliación de los objetivos educativos relacionados con las habilidades lingüístico-comunicativas y proporcionan nuevos escenarios para la intervención didáctica. 

Parece pues que hay motivos más que sobrados para que el profesorado de lenguas y de literatura creemos espacios de encuentro que propicien la conversación, el análisis y el debate sobre la enseñanza de nuestras materias.

El I Encuentro de Docentes de Lenguas en Educación Secundaria, que se celebrará en el IES Chaves Nogales de Sevilla el 22 de marzo de 2014, tiene como objetivo fundamental conversar y debatir acerca de algunos problemas centrales de la enseñanza de las lenguas y de la literatura. En algunos casos se trata de los viejos problemas: cómo redefinir los contenidos objeto de aprendizaje en términos de habilidades lingüístico-comunicativas; qué estrategias didácticas son necesarias; qué papel juega el conocimiento explícito de la lengua en el desarrollo de habilidades y destrezas; qué entendemos por educación literaria y qué caminos conducen a ella; etc. Pero además, es ineludible que estas cuestiones las abordemos en el marco de los nuevos retos abiertos por la comunicación en Internet.

Los impulsores de este encuentro somos profesoras y profesores que desde hace algunos años conversamos en Internet, promovemos proyectos colaborativos, reflexionamos sobre los problemas de la enseñanza de las lenguas y de la literatura, participamos en actividades de formación… La Red nos ha permitido ayudarnos unos a otros a crecer profesionalmente.

Si estás interesado en participar, entra en el blog del Encuentro. En él encontrarás el programa y el formulario de matrícula. Te invitamos también a seguirnos en Twitter: @profeslengua14.

Y sin embargo, nos movemos


La semana pasada fue una semana intensa. El claustro del lunes desveló que no sabíamos nada de nuestro futuro, que todo está en el aire, horas de refuerzo, número de profesores, programas de atención a la diversidad... una maravilla de organización para fomentar que el profesorado prepare sus materiales para el curso que viene. Y es que somos muchos los que de verdad aprovechamos el mes de julio para actualizarnos, que no todo es reivindicar con una mano y salir luego corriendo con los dos pies. Por ejemplo, esta semana pasada me he encontrado con casi trescientos docentes en Novadors12, en Alcoi, un encuentro de ensueño que ha sido posible básicamente al empeño de Juanfra Álvarez y otros pocos locos como él. En esas jornadas presenté la PechaKucha que abre esta nota, sobre el proyecto colaborativo El Quijote sincopado, del que ya hablé en este blog. Gracias a ello he podido conocer en persona a J.Daniel García, mi compañero de proyecto a quien 'solo' conocía de la red; esa es la grandeza de todo este tinglado de la red, que permite afinidades electivas más allá del espacio geográfico y el tiempo de dedicación en el aula. 
Clausuradas las jornadas Novadors12, viajé un poco más al sur, hasta Lorca, para participar en Ticemur-Expertic, un encuentro institucional dirigido sobre todo a docentes de la Región de Murcia, pero que acoge también a numerosos profesionales de otros ámbitos. Era la primera vez que participaba en este evento y me ha sorprendido encontrar a más de cuatrocientos profes de todos los niveles dispuestos a compartir experiencias educativas durante tres días. En esta ocasión, me tocaba intervenir como experto junto a Julio Cabero, catedrático de la Universidad de Sevilla, y junto a mi amigo Fernando García Páez, maestro y motor de los proyectos del cole San Walabonso de Niebla; nos tocaba explicar lo que suponía para cada uno de nosotros la Educación en la nube. Debo decir que la sesión estuvo orientada sobre todo a ofrecer un panorama teórico-práctico con el fin de que los asistentes -presenciales y online- pudiesen sugerir dudas y cuestiones al respecto. El desarrollo de estas jornadas fue intenso y muy positivo, pues nos permitió conocer numerosas experiencias prácticas en el aula. También quisiera destacar el magnífico trabajo de los organizadores del encuentro, a quienes siempre les toca lidiar con frentes muy diversos.
De todo lo anterior, para no extenderme demasiado, extraigo algunas conclusiones a vuelapluma:
  • La comunidad docente, a pesar de los palos que está recibiendo, no renuncia a formarse para poder dar a sus alumnos lo mejor de sí mismos. 
  • No debemos esperar a que las administraciones nos formen; somos capaces de autoformarnos y colaborar con otros para aprender.
  • Los encuentros educativos son un complemento necesario para quienes trabajamos en red, pues nos permiten poner cara y voz a muchos de nuestros colegas. 
  • Los eventos presenciales favorecen, además, que numerosos compañeros que no se han lanzado todavía a la difusión de sus tareas en la red conozcan de primera mano a quienes ya están trabajando en ello. 
  • La diversidad de ámbitos -educativos, organizativos y geográficos- de los asistentes ofrece un panorama mucho más rico que aquel en que acostumbramos a movernos a diario. 
  • En estos encuentros, generalmente se aprende más en pasillos, reuniones improvisadas a la hora del aperitivo o conversaciones de sobremesa, que en las propias ponencias y comunicaciones: nunca hay que subestimar el factor humano. 
  • Por último, resultaría imposible mencionar a todos los buenos colegas con los que he coincidido en estos encuentros, y a otros tantos a los que he tenido la suerte de conocer. Seguro que en el camino seguiremos encontrándonos. 
Y me queda una reflexión final sobre la que tengo que volver con tranquilidad más adelante. Una gran cantidad de docentes está haciendo auténticas maravillas en sus aulas, con las TIC o sin ellas. En muchas ocasiones, el miedo al error o la percepción equivocada de que las tareas son de escaso calado paraliza a los docentes en el desarrollo o difusión de interesantes proyectos de aula. Desaprovechar el poder de las redes para compartirlas es una lástima. No deberíamos permitirnos que se pierda esa riqueza colectiva y tendríamos que pensar de qué modo podemos hacerlos visibles para que esa labor llegue a todos. Lo dejo como deberes de verano.

Revista e-CO: número extraordinario sobre la formación del profesorado

El CEP de Córdoba publica  on-line y de manera gratuíta  la revista e-CO.

Este primer número extraordinario lleva por título ” Transformar la formación del profesorado”. He tenido la satisfacción de aportar mi granito de arena con el artículo dedicado a la formación en el País Vasco.

Se estructura este número extraordinario en tres partes:

La primera aborda la problemática general de la formación del profesorado (agentes, modelos, reformas necesarias, futuro…) en los siguientes artículos y entrevistas:

La segunda parte destaca los planteamientos formativos de algunas zonas dentro o fuera de España ( País Vasco, Extremadura, Finlandia o Chile), con los siguientes estudios panorámicos:

La necesidad de crecer como profesional: la formación del profesorado en el País Vasco, por Ana Basterra.

Formación permanente del docente en Extremadura, por María del Pilar Rodríguez.

Y finalmente, la tercera parte hace un repaso de la problemática de formación en ciertos ámbitos especializados (bibliotecas, convivencia, ámbito artístico-deportivo, ámbito lingüístico, TIC y educación infantil):

Los artículos se pueden bajar al ordenador como documentos PDF.


10 habilidades que necesita un docente en la era posdigital

Irudiaren iturriaAitor Lázpita-k egindako diapositiben aurkezpenari, lasaitasunez, begirada eman ezazu.

Aitor Lázpita-k, Albuñol-eko La Contraviesa institutuan, Gaztelania hizkuntza eta Literatura ematen du.

Mintegika, diapositiben aurkezpen hau ikustea oso komenigarria izango zen. Aurkezpen honetan agertzen den   ideia bakoitzaren hausnarketa bat egin ahalko dugu eta  lan- proposamenak atera ahal izango ditugu:

* Zein metodologia erabiliko dugun

* Zein jarduerak, atazak, eta ebaluazio tresnak gure ikasleei proposatuko dizkiegun…

Gure klaseko lanaren bitartez, ikasle gaiak lortu behar ditugu. Haiek gai izango dira ikasitako edukiak  testuinguru eta egoera desberdinetan aplikatzen jakitean, arazo errealak konpontzean, …

Gainera, honekin batera, behar dugun prestakuntza beharra detektatzea  oso interesgarria izango litzateke. Honela, klasean egiten dugun lana, aberastuko da.

Honez gain, Aitorrek irakasleei ahaztu behar ez ditugun kontseilu batzuk ematen dizkigu:

No tengas miedo de hacer.

No tengas miedo de deshacer.

No tengas miedo.

Cree en lo que haces.

Disfruta.

Acepta el compromiso con tu trabajo.

Escucha.

No busques elogios.

Asume las críticas.

Diseña tus materiales.

Adapta, corta, reescribe.

Observa el aprendizaje.

Deja entrar la realidad en tu aula.

Reflexiona.

Confía en tus posibilidades.

Confía en las posibilidades de tu alumnado.

Mantén la mente libre, siempre…

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Mira con detenimiento la presentación de diapositivas creada por Aitor Lázpita, profesor de Lengua Castellana y Literatura del IES la Contraviesa de Albuñol (Granada).

Sería de gran interés trabajar esta presentación en cada departamento, hacer una reflexión sobre cada idea, y pensar qué tipo de metodologia, tareas, actividades, y evaluación podemos proponer a nuestros alumnos.

Nuestro fin debería de ser conseguir alumnos y alumnas competentes, es decir, que sepan aplicar los contenidos que aprenden en el aula en distintas situación y contextos, que sepan resolver problemas reales, …

Además, sería un buen momento para detectar aquellas necesidades formativas que tengamos y que puedan enriquecer nuestra labor educativa.

Además, Aitor nos da varios consejos a los docentes que no podemos olvidar:

No tengas miedo de hacer.

No tengas miedo de deshacer.

No tengas miedo.

Cree en lo que haces.

Disfruta.

Acepta el compromiso con tu trabajo.

Escucha.

No busques elogios.

Asume las críticas.

Diseña tus materiales.

Adapta, corta, reescribe.

Observa el aprendizaje.

Deja entrar la realidad en tu aula.

Reflexiona.

Confía en tus posibilidades.

Confía en las posibilidades de tu alumnado.

Mantén la mente libre, siempre…