Los lunes, sentencias

Hace algunos días, Eduideas planteaba la importancia de preguntarse cómo empezar las clases. Este curso he hallado una respuesta a una cuestión que es del todo inevitable. 
En verano, leí Los lunes, poesía, una propuesta interesante de Juan Carlos Sierra, donde cuenta su experiencia de iniciar la semana con la lectura de un poema (“para mí , de lo que se trataba era de invertir los primeros momentos de la semana en leer algo breve, pero intenso“). El libro es una antología de los poemas que causaron sensación entre sus alumnos y a partir de los cuales se generó un interesante debate.
El mismo deseo me movió a mí cuando, al ver mi horario, vi que empezaba los lunes con todos los grupos de 3º de ESO. No los conocía, así que aposté por variar el pretexto cada trimestre. El que acaba de finalizar lo hemos dedicado a dichos y proverbios del mundo clásico o aurea dicta. Hice una primera selección, pero descarté seguir el orden inicial para elegir, semana a semana, aquel pensamiento que mejor encajara con lo que estábamos viviendo en el aula.
Empecé “esos ratos perdidos, que ni son evaluables ni falta que les hace” (Sierra, dixit), con OMNIA MEA MECUM PORTO (“Conmigo llevo todo lo que poseo”). Arriesgué, lo sé, pero quería que la primera reflexión pusiera a los alumnos sobre aviso, que pensaran que las reflexiones no iban a ser superficiales, ni livianas. Y esa primera frase tuvo buena acogida y mejor interpretación. Entendieron que uno lleva consigo la sabiduría, los valores y los sentimientos.
Así empezamos una serie a la que se fueron añadiendo otras sentencias. Por ejemplo, VERBA VOLANT, SCRIPTA MANENT (“las palabras vuelan, los escritos permanecen”) sirvió para hablar de la importancia de la escritura para conocer nuestro pasado. EXCUSATIO NON PETITA, ACCUSATIO MANIFIESTA  (“excusa no pedida, acusación manifiesta”) apareció a raíz de un conflicto que se produjo en el aula. UNUSQUISQUE QUALIS EST TALIA LOQUITUR (“cada uno habla tal cual es”) fue la entrada al tema de las variedades de la lengua y una de las que más debate ha suscitado. ERRARE HUMANUM EST, la antesala de las pruebas de competencias básicas y QUOD DISCIS, TIBI DISCIS (“Lo que aprendes, para ti lo aprendes”), la frase de la semana en que recibieron los resultados. COGITO, ERGO SUM la elegí para introducirlos en el pensamiento inverso (“Si no pienso, luego no existo”), una práctica que aprendí de mi profesor de Filosofía y que creo fundamental.

Hoy hemos valorado la eficacia de esos momentos iniciales (no más de 10 minutos) y me han pedido seguir con las sentencias, a pesar de que yo quería introducir frases hechas y refranes poco conocidos. Hemos hecho un trato. Habrá sentencia y refrán. Vamos sumando.

Los lunes, sentencias

Hace algunos días, Eduideas planteaba la importancia de preguntarse cómo empezar las clases. Este curso he hallado una respuesta a una cuestión que es del todo inevitable. 
En verano, leí Los lunes, poesía, una propuesta interesante de Juan Carlos Sierra, donde cuenta su experiencia de iniciar la semana con la lectura de un poema (“para mí , de lo que se trataba era de invertir los primeros momentos de la semana en leer algo breve, pero intenso“). El libro es una antología de los poemas que causaron sensación entre sus alumnos y a partir de los cuales se generó un interesante debate.
El mismo deseo me movió a mí cuando, al ver mi horario, vi que empezaba los lunes con todos los grupos de 3º de ESO. No los conocía, así que aposté por variar el pretexto cada trimestre. El que acaba de finalizar lo hemos dedicado a dichos y proverbios del mundo clásico o aurea dicta. Hice una primera selección, pero descarté seguir el orden inicial para elegir, semana a semana, aquel pensamiento que mejor encajara con lo que estábamos viviendo en el aula.
Empecé “esos ratos perdidos, que ni son evaluables ni falta que les hace” (Sierra, dixit), con OMNIA MEA MECUM PORTO (“Conmigo llevo todo lo que poseo”). Arriesgué, lo sé, pero quería que la primera reflexión pusiera a los alumnos sobre aviso, que pensaran que las reflexiones no iban a ser superficiales, ni livianas. Y esa primera frase tuvo buena acogida y mejor interpretación. Entendieron que uno lleva consigo la sabiduría, los valores y los sentimientos.
Así empezamos una serie a la que se fueron añadiendo otras sentencias. Por ejemplo, VERBA VOLANT, SCRIPTA MANENT (“las palabras vuelan, los escritos permanecen”) sirvió para hablar de la importancia de la escritura para conocer nuestro pasado. EXCUSATIO NON PETITA, ACCUSATIO MANIFIESTA  (“excusa no pedida, acusación manifiesta”) apareció a raíz de un conflicto que se produjo en el aula. UNUSQUISQUE QUALIS EST TALIA LOQUITUR (“cada uno habla tal cual es”) fue la entrada al tema de las variedades de la lengua y una de las que más debate ha suscitado. ERRARE HUMANUM EST, la antesala de las pruebas de competencias básicas y QUOD DISCIS, TIBI DISCIS (“Lo que aprendes, para ti lo aprendes”), la frase de la semana en que recibieron los resultados. COGITO, ERGO SUM la elegí para introducirlos en el pensamiento inverso (“Si no pienso, luego no existo”), una práctica que aprendí de mi profesor de Filosofía y que creo fundamental.

Hoy hemos valorado la eficacia de esos momentos iniciales (no más de 10 minutos) y me han pedido seguir con las sentencias, a pesar de que yo quería introducir frases hechas y refranes poco conocidos. Hemos hecho un trato. Habrá sentencia y refrán. Vamos sumando.