Visita a Frater

El viaje a Frater fue una experiencia bonita pero dura. Al estar allí y conocer cómo trabajan, cómo viven y, cómo son, uno se da cuenta de que proyectos como éste necesitan nuestro apoyo y todos deberíamos dárselo.
Para las personas con discapacidad, acciones tan simples y cotidianas como ducharse o comer, suponen un gran esfuerzo. Sin embargo, las tareas se facilitan mucho con la ayuda de los voluntarios/as del centro, que ya sea dicho, escasean y buscan a más gente para que les ayuden a ellos en esta gran labor.
La gente no se conciencia de este "movimiento" porque no tiene la iniciativa de ir a estos centros para interesarse por su labor/trabajo. Opinamos que si se supiera realmente de qué va todo esto, se apoyaría más la causa y no habría escasez de voluntarios.
Lo que más nos impresionó fue la fuerza de voluntad que tienen todos y cada uno de ellos, cómo se manejan con los ordenadores, qué hacían por si mismos en el taller de cerámica. También hay que destacar el ensayo de la obra de teatro que preparan con mucha ilusión, nos quedamos boquiabiertos.