Cuando dejes de sonreír, todo estará perdido

“El humor –Inés Andrés ya lo sabe, gracias a su padre, Sr. maestro- es uno de los ingredientes que facilita el aprendizaje”.  Así empezaba mi compañero Carlos un post sobre el humor en el aula. No está de más repetirlo y hacerlo, incluso en un curso como este donde parece que nos quieren borrar la sonrisa.

Cuando lo consigan todo estará perdido.

Tengo una alumna que tiene una risa muy contagiosa, algo que considero una bendición. Durante la primera semana de curso, allá por junio, tuvimos un liberador ataque de risa (otra vez en Andalucia, donde mejor se sonríe) que hizo que el grupo comenzase a cohesionarse de la forma más enriquecedora, compartiendo sonrisas.

El curso es un Taller de Empleo de atención socioeducativa a menores, en Educación Infantil. Preparamos una sesión específica sobre la sonrisa y vimos la película Patch Adams. Debatimos sobre la necesidad de sonreír en el aula y de aprovechar la predisposición a la sonrisa por parte de los más pequeños. Analizamos escenas de ese fundamental biopic protagonizado por Robin Williams.

Cabe destacar que dejamos de sonreír conforme crecemos.

Durante nuestra infancia reímos tres veces más que en la edad adulta. Si suponemos que en el aula reímos tres veces menos que fuera de ella, ¿por qué no miramos hacia aquella criatura que fuimos y compensamos la pérdida?

Si a estas alturas de curso no dibujas sonrisas dentro y fuera del aula, necesitas un buen delineante. Ahí te van unos de los mejores:

Gorka Fernández


Sin más (ni más) y otras “aulofonías”

Me quieres gordi

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Sí, vacíabolsillos también está bien. Y perroflauta. Y gordi… Pero, el mayor hallazgo lingüístico de estos últimos años ha sido sin más. 

Empezó tímidamente pero, sin más ni más, el latiguillo ha ido ganando adeptos y hoy resulta difícil encontrar un hablante que no lo utilice. Podéis incluso tropezar con una hipoteca que se ha aprovechado de este filón para andar de boca de en boca; los publicistas no van a la cama a dormir.

Pero abordemos sin más dilación, sin más preámbulo el término que nos ocupa:

  • Resulta interesante su funcionalidad: nos permite zanjar una conversación en la que no nos interesa abundar o ni siquiera entrar y, sobre todo, demostrar el glamouroso desinterés de quien está de vuelta de casi todo o es difícilmente impresionable. Una muletilla cool perfecta para los adolescentes. Escuchad a vuestros alumnos o consultad la frikipedia. Es una de sus frases preferidas junto con ¡Te relajas!, ¡Eres un pro! ¿Cómo te quedas?, ¡Ai mai…! ¿Qué me estás contando…? o ¡Te reviento…! Toda una aulofonía.
  • Sobre su origen, abrigo una hipótesis -si Menéndez Pidal levantara la cabeza…- un tanto peregrina: dado que no está recogida por la RAE, habría que buscar la influencia de otra lengua tangente. En euskera existe una expresión -beste barik o besterik gabe- que se utiliza con un valor semántico muy similar y en contextos muy parecidos; tropezamos con ejemplos en todos los registros:
    • Besterik gabeko tipo batekin maitemindu nintzen (Me enamoré de un tío del montón). 
    • Lourdes Oñederra, hablando del eje temático de su última obra, Intemperies, afirma: Eguneroko bizitzak du pisua, besterik gabeko horrek (todo el peso está en la vida diaria, en ese sin más (rutina, cotidianeidad, falta de sorpresa). 

No me deis, sin embargo, demasiado crédito: la ignorancia es atrevida. Es muy posible que el proceso se haya desarrollado en sentido inverso.

  • Creo que es, sobre todo, digna hija de su tiempo. Estamos viviendo una época mediocre que nos produce una apatía colectiva, una época sin más. La ilusión -Madrid 2020- pasa por horas muy bajas y el lenguaje lo refleja rigurosamente. Por otro lado ya no nos sorprende nada en ningún ámbito; nada ni nadie nos cautiva, nos seduce.  No esperamos gran cosa; hacerlo -y más verbalizarlo- nos volvería más vulnerables, más frágiles. ¡Qué lejos está de aquel ¡venga! de los 90 con que respondíamos a un gracias o a un hasta luego.

preikestolen

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Sin más es un escudo excelente, un refugio ante la incertidumbre; un síntoma de precariedad emocional que nos deberíamos hacer mirar.

Desencanto no; lo siguiente.

Aster Navas


LIDERhAZalGO

¡ Líder, haz algo !

Decía el maestro de ajedrez Mikhail Chigorin que “incluso un mal plan es mejor que absolutamente ningún plan”. En Educación debemos asumir el liderazgo. Ponerte delante de varias decenas de personas en proceso madurativo precisa asumir que no solo tu autoridad es incuestionable sino que tu liderazgo es vital para ese progreso.

Pero… ¿Qué tipo de liderazgo? Te pido que veas con atención el siguiente vídeo en el que Itay Talgam nos explica los distintos tipos de dirección de orquesta. Piensa en el aula en vez de la orquesta y en el profesor o profesora en vez de los diferentes directores. Son veinte interesantes minutos.

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A que tú también has pensado en ese alumno tuyo al que no debes mirar; cuando Itay enumera uno de “Los diez mandamientos para los directores” de Richard Strauss (“nunca mires a los trombones. Esto les anima”) ;) Quizás te hayas visto reflejado en la cara de gozo de un Carlos Kleiber disfrutando dando clase (dirigiendo quise decir). Siendo sincero aún retengo la expresión de Leonard Bernstein (el último en aparecer) esa conexión con las emociones musicales, con el tempo emotivo de la partitura y de su aula… La última secuencia es sublime cuando no dirige, lidera con la mirada y el gesto. No necesita la batuta ni la autoridad, su expresión, su goce con la obra maestra posibilita el progreso de la música. Fluye con la base de la autonomía. Esa es para mí la base del liderazgo transformacional  al que debe aspirar toda persona que trabaja en Educación, la gestión de la emociones y de la autonomía (véase la concepción de supervisión de Steve Jobs en Apple)

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Bersntein

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Realicé una presentación sobre liderazgo para un curso que he impartido recientemente sobre Gestión de Recursos Humanos, aquí te la dejo por si te interesa. Al final de la misma relaciono otros nueve vídeos que pueden aportar  a este asunto del liderazgo en el aula.

Gorka Fernández


Un decálogo como otro cualquiera

Este domingo pasado aprendí una lección más y no será la última “nunca des por supuesto nada, antes de que termine el partido“.

No suelo hacer apuestas deportivas, pero es que este domingo lo tenía tan claro… En Sevilla se jugó la primera fase del campeonato mundial de balonmano y entre los equipos del grupo que jugaban aquí estaba Dinamarca, los vi en directo en dos ocasiones. Qué lujo. Su potencia de juego y equilibrio entre los jugadores me maravilló. He jugado como portero veinte temporadas a este deporte y creo tener cierto criterio para evaluar el juego de un equipo. Tenía claro que España caería contra Dinamarca en la final jugada anteayer y por eso aposté por los vikingos. No iba a ganar mucho ya que la apuesta estaba a 1,85, por 2,25 la de los hispanos. Sin embargo, contra pronóstico España ganó y por mucho. Sus jugadores saltaron al campo sin pensar que el partido estaba perdido o que el hecho de haber llegado hasta la final era suficiente. Arrollaron a la actual campeona de Europa, que no había perdido un solo partido en todo el campeonato.

En muchas ocasiones muchos profesionales de la Educación nos enfrentamos a un aula con esa nefasta idea de “este partido esta perdido antes de empezar”. Nos equivocamos. Nuestro bagaje, nuestras vivencias y nuestros partidos o temporadas pasadas (aunque sean pocas) nos amparan. Da igual que nos hayan pasado unos informes en los que describen la clase como un infierno; da igual que incluso nos hayan dicho que varios de los alumnos están cumpliendo medidas judiciales; incluso da igual que sepamos que al profesor del año pasado le tiraron una silla; da igual. Debe dar igual. Hay que salir a jugar el partido y a ganarlo.

Los alumnos como los jugadores de balonmano huelen el miedo, anteayer los Entrerrios, Aginagalde o Rocas olieron el miedo que tenían los Hansen, Markusen o Eggert y se los comieron, a pesar de que nadie incluidas casas de apuestas, creía en ellos.

Un amigo hace poco ha vuelto al aula y lo está pasando mal. Me gustaría publicar aquí un post redactado hace mucho tiempo que nunca llegué a postear.

Espero que le sirva a él y las personas que pasáis por aquí.

“Piensa bien lo que haces Papá; porque cuando he roto el jarrón estaba borracho y, además, sé quién eres y dónde vives”

Crédito de la viñeta: Ricardo y Nacho

Cuando trabajaba con adolescentes en un CIP (actuales PCPIs) había un decálogo implícito en mi forma de actuar… Equivocado o no, me resultó útil. Aquí lo comparto:

Decálogo para trabajar con adolescentes CON o SIN flictivos

1. Mírale a los ojos, sin hacerlo por encima de su hombro.
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2. No utilices la ironía. A veces no la entienden, con lo que estarás utilizando tu poder desmesuradamente.
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3. El que más grita, más te necesita. No levantes la voz. Aunque ellos lo hagan. Anticipa las consecuencias de tus medidas correctoras. Nunca les levantes un castigo, incluso aunque creas estar equivocado. No hay vuelta atrás. Haz como ese arbitro que se ha dado cuenta de que ha errado al pitar un penalti y que luego lo compensa con otro al equipo contrario.
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4. Utiliza el sentido del humor. Aplica la firmeza y cercanía. “Dale lo que necesita y le conviene, no lo que pide”.
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5. Mejor que no sepa mucho sobre ti, por lo menos hasta Navidad. Seriedad hasta entonces.
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6. No le llames por su mote, confianzas las mínimas (ver punto 5). Ni mucho menos, les insultes (hay quien lo hace).
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7. Interioriza la máxima: “La verdadera autoridad ante el grupo, no es la que a uno le otorgan, ni ejerce; sino la que realmente merece.”
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8. Recuerda que esto es un trayecto de largo recorrido, no busques efectos a corto plazo. Llegarán.
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9. Están el proceso de crecimiento: “De la endeble parcela de la adolescencia y juventud no exijas frutos de adultez y madurez”.
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10. Conoce a su padre, y sobre todo a su madre (seguro que sabe algo más del día a día de su hijo). Si no tienes el placer de conocerlos; contacta con ellos por teléfono. Conociendo a sus padres, entenderás muchas de las reacciones del hijo.
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Y como dicen en teatro, antes de salir a escena “¡mucha mierda!”
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Fuentes: experiencia personal y artículo Tutoría educativa.
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Gorka Fernández

Parece que fue ayer…

Crédito de la imagen

Es increíble, leíamos esta semana en el periódico que este año celebramos el tercer aniversario de la muerte del rey del pop; hace ya diecisiete años que murió La Faraona y… ¡parece  que  fue ayer!
Llegados a estas fechas, recogemos todos nuestros lápices, gomas de borrar, sacapuntas y pinturillas de colores, pero dejamos en el bolsillo del bañador un trocito de tiza, por si nos da el bajón y, entonces, preparamos futuros posts, tuits presentes o retocamos artículos pasados. Pero solo un trocito… Hoy guardamos nuestra cajita de tizas de colores hasta septiembre, cuando esparamos volver a vernos más descansados y más relajados.

Hoy los trestis no estamos tristes y no hay tristezas en Tres Tizas porque esperamos disfrutar de un verano cálido en lecturas, amigos y descanso…  Mientras los emperadores romanos Julius y Augustus nos dejen, cerramos nuestra cajita de palabras de colores hasta el séptimo mes del calendario romano…

¡FELIZ VERANO A TODOS Y, RECUERDA: QUE NO TE RECORTEN TU DESCANSO NI TU ILUSIÓN!

Tres Tizas


Tiempo analógico, tiempo digital, tiempo real

Teatro 1, Teatro 3, Teatro 4

Hace unos 15 años en una de mis primeras sustituciones en la recién iniciada ESO me tocó impartir una opcional de teatro. No había muchos ordenadores, era la época de los disquetes, algunos todavía usaban discos blandos flexibles y se resistían a pasar del WordPerfect y las teclas F al WinWord. En un trastero del centro se acumulaban aparatos: algún video beta, máquinas de escribir arrinconadas por las máquinas electricas… y una enorme cámara Panasonic para grabar video analógico en pequeñas cintas. Le quité el polvo, nos la pusimos al hombro y ¡acción! Y como tengo el defecto de guardar y recopilar demasiadas cosas de mi trabajo, todavía conservo aquellas grabaciones y un adaptador de cintas que compré para verlas en el video.

Llevaba tiempo buscando la manera de pasarlo a formato digital. El empujón me lo dio el encontrarme en la inauguración de la biblioteca de mi barrio con uno de aquellos alumnos; iba a cantar con un coro, nos saludamos y le pedí su dirección de correo electrónico. Con un conversor conceptronic –un cable con software – de unos 20 €, un adaptador para la antena comprado en los chinos por 1’20, el video, la tele y el portátil, me puse a la tarea. El resultado no es muy bueno, pues el original ya había perdido nitidez. Después de convertir y reducir el tamaño de los archivos, colgué un pequeño fragmento en Youtube y le mandé un email:

He conseguido encontrar el video en el que os grabé, lo he pasado a formato digital y lo he colgado en Youtube para que puedas verlo. Mi intención era mandártelo por correo, pero es imposible, pues es un archivo muy pesado; por eso lo he colgado en youtube (aunque no tenga vuestros permisos para hacerlo, he creído que no os molestaría). Después de verlo, si quieres que lo quite, o que añada los videos que faltan, me lo dices. Si todavía tienes contacto con alguien de los que aparece, avísale. Y, por último, si quieres que te pase los archivos en un DVD, me dices dónde te los puedo dejar. Ah, y que fue un placer verte de nuevo ¡y tan elegante! ;)

Su respuesta:

Aupa Carlos, muchísimas gracias, para nada me molesta, es un detalle por tu parte y si hay más videos no sé si conocerás el bar X en recalde, ahí lo podrías dejar, pero de todas formas cuando lo vayas a dejar podíamos quedar y te doy lo que corresponda por el dvd y charlamos un poco, para mí tambien fue un placer volverte a ver, un saludo y un abrazo.

Nos depare lo que nos depare el futuro, el origen y el final seguirán siendo los mismos: personas.

Asier, gracias a ti. ¡Y ni se te ocurra darme nada por el dvd!, con que lo disfrutes me doy por satisfecho!

Aprovecho para recomendar el post sobre “Taller de dramatización” que nos ha regalado Patxo Landa en Bloggeando

Carlos Díez