Jorge Wagensberg… ¿de ciencias o letras?

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Hace unos cuantos post mi compañero Aster mostraba en La belleza de lo simple un ejemplo de curiosa interdisciplinariedad entre magia y literatura. Tan grata como ver en los institutos a mis compañeros de ciencias con novelas bajo el brazo. Y tan rara como ver a profes de humanidades -¡dichosas fronteras!- leyendo libros científicos; tal vez no sean la lectura apropiada para los recreos…

Cuando en clase uso textos expositivos y argumentativos, procuro con cierta frecuencia que traten temas científicos atractivos que sirvan para despertar su curiosidad y fomentar su interés por la ciencia, para integrar la competencia científica desde la asignatura de lengua y para colaborar en su alfabetización científica (fundamental para comprender el mundo y poder mejorarlo).

Voy a desvelar y recomendar uno de mis peldaños en la adquisición de cierta competencia científica, el único autor científico del que tengo más de tres libros en mi biblioteca y del que he leído más de dos veces un mismo libro:

Jorge Wagensberg (Barcelona, 1948) es doctor en Física y profesor de Teoría de los Procesos Irreversibles en la Universidad de Barcelona. Además de investigar y divulgar ciencia, es un dinámico estimulador del debate de ideas, lo que le ha valido, entre otros, el premio Nacional de Pensamiento y Cultura Científicos en Cataluña. Es director de la colección Metatemas, y responsable del área de Ciencia y Medio Ambiente de la Obra Social de “la Caixa”, después de haber sido el director de Cosmocaixa, el museo de la ciencia de la misma institución. Es autor de una decena de libros y múltiples trabajos de investigación sobre termodinámica, matemáticas, biofísica, microbiología, paleontología, entomología, museología científica y filosofía de la ciencia. (De la solapa de sus libros)

Creo que es mejor presentación decir de él que, cuando dirigía CosmoCaixa, el museo de la ciencia de Barcelona, creó el lema “Prohibido no tocar”. Experto en fabricar pensamientos de una frase, frases que encierran un pensamiento. De dos de sus obras (tituladas Si la naturaleza es la respuesta, ¿cuál era la pregunta? y A más cómo, menos por qué) he seleccionado y agrupado algunos de sus comprimidos, concentrados, cápsulas, pequeñas perlas, aforismos, hiperbreves, golosinas… que hay que paladear y diluir lentamente. Los ofrezco sazonados con algunas reflexiones del mismo autor, entresacadas de una entrevista que concedió a Antonio Lozano para la revista Queleer en verano del 2007. Tratan sobre el conocimiento y la enseñanza, que estructura en dos fases: el estímulo y la conversación, o mejor, el estímulo para la conversación, o sea, aprendizaje dialógico:

1º Estimular. Lo primero es aguijonear la curiosidad (el más apreciado de los estímulos para el conocimiento), por eso las escuelas deberían sacar a los niños de la clase. Los mejores estímulos se hallan en la realidad y el aula es lo contradictorio de ella: está encajonada, hay que huir. (…)

  • El pulmón necesita aire, el corazón sangre, la boca saliva, el cerebro cambio.
  • El aburrimiento es por desnutrición de cambio.
  • Se puede nutrir la mente de cambio de dos modos: el modo «tipo cine» (inmóvil en un entorno móvil) o el modo «tipo viaje» (móvil por un entorno inmóvil).
  • Los organismos inmóviles o a la deriva no tienen cerebro… ni lo necesitan.
  • El gozo de la mente está en la predicción (un poco antes) y la sorpresa (un poco después) de alguna clase de cambio.
  • El aburrimiento es un estado mental comparable al fastidio que produce la música cerca de dos situaciones extremas: cuando la mente anticipa demasiado (una melodía de una sola nota) o cuando anticipa demasiado poco (una melodía aleatoria).
  • La pedagogía acaso sólo sea, y es mucho, una cuestión de estímulos.
  • Enseñar consiste en proveer estímulos a favor de alguna forma de conversación.

2º Conversar. Cuantas más experiencias comunes tengan los escolares, más base tendrán para el siguiente paso, que es la conversación. (…)  ¿Por qué no establecer la conversación como una asignatura? (…) Algún día admitiremos que lo único que vale la pena hacer en la escuela primaria es conversar en varios idiomas.

  • Todo lo que hace falta para ejercitarse con el conocimiento está en la conversación.
  • Conversación: hablar después de escuchar con alguien que escucha antes de hablar.
  • El conocimiento es una complejidad empaquetada para atravesar la realidad que media entre dos mentes.
  • El conocimiento es la forma que necesita adoptar una idea para pasar de una mente a otra.
  • Conversar es el mejor entrenamiento que puede tener un ser humano para navegar por la incertidumbre.
  • Conversar es el mejor entrenamiento que puede tener un ser humano para ser un ser humano.
  • Investigar es conversar, enseñar es conversar, aprender es conversar, experimentar es conversar, reflexionar es conversar.
  • A menos conversación más conservación.
  • Conversar es una buena idea porque, en general, no ignoramos lo mismo.
  • Intercambio de ideas: un individuo es para la reflexión, dos individuos son para la conversación, unos diez son para la tertulia y unos cien son para la conferencia.
  • La conferencia (unos cien) favorece la tertulia (unos diez).
  • La tertulia (unos diez) favorece la conversación (dos).
  • La conversación (dos) favorece la reflexión (uno).

Y si os habéis quedado con ganas, un extra sobre tecnologías y reuniones… ¿necesito decir más?

  • El mal uso de una nueva tecnología no es un argumento contra su buen uso.
  • El mal uso creativo de una nueva tecnología es inconfundible: se trabaja menos, pero se trabaja con las mismas o con menos ideas.
  • El buen uso creativo de una nueva tecnología es inconfundible: quizá no se trabaje menos, pero se trabaja con más ideas.
  • Si nada más empezar una reunión de más diez personas, todavía no ha sonreído nadie, toma nota mental de la salida más próxima. La crítica será difícil.
  • Si al poco rato de empezar una reunión descubres que las afirmaciones son inmunes a lo que pueda suceder en la realidad, sea cual sea la realidad, empieza a deslizarte hacia la puerta. La crítica será imposible.
  • Si en algún momento de una reunión alguien te susurra al oído «genios ancestrales ya han pensado por ti todo lo pensable», huye sin mirar atrás. No cuentan contigo.
Otras recomendaciones. Tres libros: “La historia más bella del mundo“, de Hubert REEVES, Jöel DE ROSNAY Yves COPPENS y Dominique SIMONNET; “El enigma cuántico“, de ROSENBLUM y KUTTNER; “Una breve historia de casi todo“, de Bill BRYSON. Uno para los más jóvenes: “La puerta de los tres cerrojos”, de Sonia Fernández-Vidal. Y un par de artículos: “Una docena de libros de divulgación científica imprescindibles” y “Cómo fomentar el interés por la ciencia en los escolares”, escrito por Marta VÁZQUEZ-REINA y publicado en la revista Eroski Consumer. En él se menciona a la plataforma ENCIENDE (Enseñanza de las Ciencias en la Didáctica Escolar)  lugar de encuentro de la comunidad educativa y la científica para trabajar de forma conjunta en la difusión de la ciencia en la sociedad. (¡Son buenos estos de ciencias poniendo nombres!).

PS. Una última perla que enlaza con el comienzo del artículo: En más de tres siglos de ciencia todo ha cambiado excepto tal vez una cosa: el amor por lo simple.

Carlos Díez